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sábado, 18 de noviembre de 2023

Propósitos de año nuevo

I Inside the Old Year Dying (PJ Harvey, 2023)
 

POESÍA. En su enésima referencia, PJ Harvey parece más decidida que nunca a mostrarnos su plumaje de rara avis, de criatura única, milenaria y en peligro de extinción. Si en el ya lejano Let England Shake (2011) nos mostró la crudeza de la guerra apelando a la grandeza de autores como Stephen Crane y su inmortal The Red Badge of Courage (1895), aquí parece querer disolverse en la poesía del metalenguaje como hiciera un tótem como de James Joyce en su intrincadísima Finengans Wake (1939). 

¿Referencias demasiado elevadas para lo que hace aquí la de Dorset? Bueno, más allá de que esto no deje de ser música pop y no deba írsenos la olla con elucubraciones tan peregrinas, sí que veo una búsqueda de un lenguaje propio en este álbum. Un lenguaje que a primera vista parece no hacerle ascos ni a la creación de palabras ni a la reformulación de conceptos. En realidad no es así. Harvey simplemente utiliza el dialecto que se habla en la costa de Dorset, la tierra en la que nació y creció. A través de este recurso parece querer abrirse por completo y abrazar una multiplicidad de significados, referencias e impresiones a un nivel nunca visto hasta este momento en su obra. Pero, sobre todo, acaba realizando un ejercicio de coherencia y de reconciliación o reivindicación de sus raíces para cerrar el círculo con una vuelta a los orígenes, que no puede sonar más maravillosa.

Y ahí es donde debemos buscar la grandeza del álbum. No en sus melodías, elusivas, volátiles, derivativas y claramente fruto de la improvisación que ha vertebrado la creación de esta obra. La grandeza está en el timbre, en su sonido, entre lo áspero y lo grandioso, y en unas letras que son un auténtico mundo en sí mismas. Unas letras que saca directamente de Orlam, el poema épico que la cantautora publicó en 2022 y del que este disco se convierte en complemento perfecto.

¿Está Polly Jean coqueteando con la alta cultura de manera peligrosa? ¿Pretende simplemente acercarla al gran público a través de sus canciones? ¿Corremos el riesgo de perderla para siempre tal y como la hemos conocido y tal como nos ha gustado siempre? Son preguntas que irán respondiéndose con el tiempo. Lo que parece impepinable a día de hoy es que estamos ante una escritora seria y más que notable. Tampoco creo que vayamos a perder a la cantante superlativa que siempre hemos amado en el proceso. Estoy seguro de que ella siempre sabrá encontrar ese camino en el que logre mantener tan difícil equilibrio. Sí, al oír estas canciones, me queda claro que ella es capaz de eso y de todo lo que se proponga.

★★★★☆

1 Prayer at the Gate 4:14
2 Autumn Term 3:20
3 Lwonesome Tonight 3:48
4 Seem an I 3:06
5 The Nether-edge 3:17
6 I Inside the Old Year Dying 1:52
7 All Souls 4:21
8 A Child’s Question, August 2:46
9 I Inside the Old I Dying 3:08
10 August 2:41
11 A Child’s Question, July 3:02
12 A Noiseless Noise 3:57

Total: 39:32

La comparación con Joyce y su casi ilegible Finnegans Wake (1939), lejos de ser peregrina, está fundamentada en un hecho que va más allá de sus juegos de palabras, calcos, uso de otras lenguas o empleo de ignotos elementos dialectales. Tanto la libertad que pregona y de la que está hecha la novela como ese viaje al origen primigenio, a las raíces, no solo a la infancia, sino a nuestros nueve meses de gestación, están de alguna forma en este grito primario, esta oda a la sencillez y a lo que realmente somos que veo en el disco. Llámenme iluso si quieren, pero me da a mí que Polly Jean sabe mucho más de lo que nos había dicho.

 
“bababadalgharaghtakamminarronnkonnbronntonnerronntuonnthunntrovarrhounawnskawntoohoohoordenenthur-nuk!

[A sound which represents the symbolic thunderclap associated with the fall of Adam and Eve.]” 


(James Joyce, Finnegans Wake)

viernes, 15 de septiembre de 2023

Mujeres y fantasmas

A Woman a Man Walked By (PJ Harvey & John Parish, 2009)

ART ROCK. Cerca de tres lustros después John Parish y Polly Jean Harvey vuelven a buscarse para dar salida a sus secretos más ocultos. Este A Woman a Man Walked By ya nació con la certeza de que todos íbamos a compararlo con su hermano mayor, un Dance Hall at Louse Point (1996) que tampoco veo tan imponente como para asustar a nadie. De hecho, y perdónenme, creo que este segundo gana en la comparación, al menos, en algunas cosas clave que acaban siendo decisivas.

En primer lugar, este disco suena más brumoso y sugerente en un conjunto que consigue que olvidemos esos momentos más oxidados y crueles, que al fin y al cabo no hacen sino llenar de sinsentido a ambas obras. Esto no significa que no haya temas que se ajustan a esta última descripción. Y por pocos que sean, siguen siendo demasiados.

Por otra parte, aquí sí que podemos encontrar algo parecido a canciones emblemáticas y reconocibles. Pildorazos que nos llaman a regresar al disco aunque sea de vez en cuando. Algo que no deja de ser un pequeño problema, porque una vez que nos regocijamos con canciones como "Black Hearted Love" o "The Soldier", nos damos cuenta enseguida de que en muchas de las demás el dúo se ha limitado a hacer lo que les ha salido del alma. Así sin más. Sin tener en cuenta ninguna consideración para con el oyente. Con algo más de filtro que hace trece años, de acuerdo, pero manteniendo esa libertad extrema que linda con el territorio donde habitan las cosas que solo importan al que las hace. 

Para el resto de la humanidad gran parte de lo que suena aquí se queda muy alejado de nuestros intereses. Lo que no significa que estemos ante un disco malo. Pero claro, cuando de un álbum lo mejor que podemos decir es que no es malo... Bueno, bueno, no es, ¿verdad? Lo cierto es que a ratos me vale, así que me quedo con eso.

★★☆☆

1 Black Hearted Love 4:40
2 Sixteen, Fifteen, Fourteen 3:36
3 Leaving California 3:56
4 The Chair 2:29
5 April 4:41
6 A Woman a Man Walked By / The Crow Knows Where All the Little Children Go 4:48
7 The Soldier 3:55
8 Pig Will Not 3:50
9 Passionless, Pointless 4:19
10 Cracks in the Canvas 1:54
Total: 38:08

miércoles, 13 de septiembre de 2023

Bailando en medio del derrumbe

Dance Hall at Louse Point (John Parish & Polly Jean Harvey, 1996)

ART ROCK. Louse Point es el nombre de la playa que baña East Hampton en Nueva York. John Parish parece querer inventarse la banda sonora que sonaría en un salón de baile situado allí. Un lugar idílico que no sé me ocurre qué relación puede tener con toda esta música llena de guitarras rotas y monocordes espoleadas con la voz multicromática y despiadada de PJ Harvey.

Lo que es cierto es que en la mente de ambos colaboradores todo esto tendrá su sentido. Un sentido tan privado que no acabo de entrar en el álbum, una pieza tan hermética como hermosa por momentos, tan poco amigable como brillante en su autarquía. Un disco que no parece pertenecer a ninguno de sus dos autores. Ni Harvey parece cómoda ni Parish parece dominar la situación en ningún momento.

Y será por todo esto que vuelva una y otra vez a tratar de desentrañarlo. Una tarea titánica. Una lucha infructuosa en la que soy constantemente vapuleado entre la rudeza abyecta de "Taut" y el lirismo acolchado de "That Was My Veil". No, ni este disco tiene alma, ni coherencia, ni humanidad, pero debe tener alguna otra cosa a la que me intento agarrar desesperadamente. Y no sé si alguna vez lograré saber qué narices es.

★★☆☆☆

1 Girl 1:29
2 Rope Bridge Crossing 5:10
3 City of No Sun 2:14
4 That Was My Veil 3:01
5 Urn With Dead Flowers in a Drained Pool 3:03
6 Civil War Correspondent 4:23
7 Taut 3:15
8 Un cercle autour du soleil 5:07
9 Heela 3:19
10 Is That All There Is? 5:11
11 Dance Hall at Louse Point 2:10
12 Lost Fun Zone 1:27
Total: 39:49

miércoles, 7 de junio de 2023

El olor de la podredumbre

Let England Shake (PJ Harvey, 2011)
 

 
CANCIÓN PROTESTA. Ajena a la palabra estancamiento. Así se ha mostrado la Harvey durante 20 años de carrera. Y claro, no iba a venir ahora a cargarse dicho mérito. Así pues la sorpresa que produce este Let England Shake lo es menos cuando atendemos a quién lo firma. Polly Jean vuelve a coger las riendas de una carrera sin parangón y se sumerge en el fango de un proyecto que abandona muchas cosas. Las más llamativas: ese torrente de sentimientos propios que borboteaban en sus escritos y las instrumentaciones ortodoxas del rock (eso ya lo había iniciado en White Chalk (2007). Ahora la de Dorset nos habla de problemas más globales y lo hace arropada por autoharpas, saxos y samplers, y a la vez explora los límites de un trino agudo que hiela la sangre.

El conflicto está servido. Let England Shake es un título que se las trae. La Gran Guerra con sus montañas de muertos y el dolor sangrante vertebran un disco que enseña su título en portada y letras grandes. "Que tiemble Inglaterra" parece un recordatorio de un pasado doloroso y también es una advertencia de lo que nos vamos a encontrar dentro. Y es que PJ Harvey no se anda con chiquitas y nos sorprende con su actitud más crítica. Dispuesta a no dejar títere con cabeza, carga contra su querida Inglaterra. Contra su colonialismo y su sed de sangre. Y a la vez está cargando contra la avaricia, la desidia, la falta de humanidad y la injusticia mundial. Y eso es lo que en realidad ha hecho siempre, aunque antes era a través de sus heridas profundas. Pero aquí la cantautora se muestra más humana y más sincera. La madurez le sienta bien, no hay duda. La veo más certera en sus ataques, y por eso el disco duele tanto.

Se hace difícil abstraerse de la realidad con versos tan duros como "What is the glorious fruit of our land? / Its fruit is deformed children / What is the glorious fruit of our land? / Its fruit is orphaned children". Versos que hablan de pérdida, dolor y desesperanza. A pesar de que trata de aliviarnos con alguna sonrisa irónica - "What if I take my problem to the United Nations?" - , la sonrisa se vuelve mueca desencajada. Y esto no debería ni sorprender ni decepcionar. PJ Harvey nunca ha sido una artista cómoda para el seguidor ni acomodada en su trono. Esto es otra prueba - ¿la definitiva? - de que eso de reeditar obras ampliadas o recopilatorios no es para ella. Que sean otros los que enarbolen esa odiosa "vuelta a los orígenes". Ella no lo necesita. Es de una especie en vías de extinción. Atesorémosla.

★★★★☆

1 Let England Shake 3:09
2 The Last Living Rose 2:20
3 The Glorious Land 3:34
4 The Words That Maketh Murder 3:45
5 All and Everyone 5:39
6 On Battleship Hill 4:07
7 England 3:09
8 In the Dark Places 2:58
9 Bitter Branches 2:29
10 Hanging in the Wire 2:42
11 Written on the Forehead 3:40
12 The Colour of the Earth 2:32
Total: 40:04

La Gran Guerra (1914-1918) es el hilo conductor de un disco que se obceca en ponernos en nuestro sitio, en no dejarnos pensar que estamos por encima de unos sucesos que nadie nos garantiza que no se puedan repetir.

En realidad las guerras no han dejado de existir, pero solo nos tocan cuando las vemos cerca. Lo que no quita que estén ahí afectando a miles y miles de personas como nosotros. PJ nos advierte del callejón sin salida en el que estamos metidos y las guerras de Siria o Ucrania no han hecho más que darle la razón en los últimos años.

No creo que podamos esperar que la tendencia se revierta. Es lo que hay en un orden mundial que no sabe moverse con otros parámetros.

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Corazón de tiza

White Chalk (PJ Harvey, 2007)

MISTERIO CONTENIDO. Volátil y sencillo como la tiza que le da título, este disco supone un nuevo amanecer para la de Dorset. He dicho sencillo y quizá no sea el mejor adjetivo que lo describa, porque esconde una nueva complejidad, demasiado sutil para que se aprecie a simple escucha. La complejidad que aqueja a toda reinvención. 

Como tal tiene sus riesgos, y no digo que esta sea perfecta, pero sí que es válida y personal. También intensa, porque dentro de ese supuesto sonido acariciante se esconde la misma perversidad, el mismo deseo malsano, la impudicia... Todo lo que ha hecho grande a Polly Jean. Ha cambiado la guitarra por el piano en un movimiento que, aunque podía emparentarla en principio con su (¿ex?)adorado Nick Cave, ha resultado un viaje inmaculado a la expresión de su personalidad incomparable.

Los juegos vocales son los que ordenan y mandan en un disco que juguetea con la experimentación de Is This Desire? (1998), pero la desnuda y concreta esa abstracción que flotaba en el mismo. La concreción, eso sí, da resultados brumosos y melodías transparentes, si bien esquivas. La marca de la casa en cualquier caso.

Nanas maravillosas que necesitan varias escuchas para florecer en tu alma con una sensación de eterna insatisfacción. Nunca acaba de entenderse del todo, y eso puede resultar molesto... O maravilloso. Sin ser una obra maestra, mucho disco para muchos años.

★★★☆☆

1 The Devil 2:57
2 Dear Darkness 3:10
3 Grow Grow Grow 3:23
4 When Under Ether 2:25
5 White Chalk 3:13
6 Broken Harp 1:59
7 Silence 3:11
8 To Talk to You 4:00
9 The Piano 2:36
10 Before Departure 3:49
11 The Mountain 3:10
Total: 33:53

Lo veo claro. La foto de portada, la pose de PJ, la soledad que transmite, esa mezcla de arrojo y timidez con la que se enfrenta a las canciones aquí... Todo me lleva de cabeza a Emily Dickinson, alma gemela en la que he pensado más de una vez cuando me pongo a la británica.

La poetisa norteamericana puede no compartir absolutamente nada en cuanto a personalidad o compromiso artístico con la de Dorset, pero en este disco esa idea parece diluirse hasta que creamos que sí, que de alguna forma son almas gemelas y que la tortura claustrofóbica que bullía en Dickinson ha permeado de alguna forma en una Harvey de la que no nos esperábamos tamaño volantazo.

"Wild nights - Wild nights!
Were I with thee
Wild nights should be
Our luxury!

Futile - the winds -
To a Heart in port -
Done with the Compass -
Done with the Chart!

Rowing in Eden -
Ah - the Sea!
Might I but moor - tonight -

In thee!"

(Emily Dickinson ,Wild Nights - Wild Nights (269))

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martes, 30 de mayo de 2023

Where the Wild Roses Grow

To Bring You My Love (PJ Harvey, 1995)

TORCH ROCK. Para su cuarto disco contando su colección de demos para Rid of Me (1993), del que es la auténtica continuación, Polly Jean se viste de seda y trata de dar una vuelta a la Julieta de Zeffirelli según la óptica pesadillesca de David Lynch. En otras palabras, en un intento de reinvención, nuestra heroína se vuelve más lírica sin perder un ápice de su furiosa libertad artística. 

El disco gana en amplitud de registros si lo comparamos con el blues rock árido que despachó en sus dos primeras obras, y aunque mantiene su fijación por los doce compases del diablo, obsérvese su apertura con ese tenso y desértico tema titular, también amplía el alcance de su abrazo arácnido apelando a embalses de electricidad pantanosa, atmósferas radiantemente ponzoñosas o arrebatos acústicos que tratan de reconciliar la literatura inglesa del XIX con las baladas de asesinato.

Seda arrugada, por tanto, aguas turbias y estancias selladas conforman el paisaje y la arquitectura de un disco borboteante, apasionado y arrebatador. Una obra que trata los mismos temas y las mismas obsesiones que habían vertebrado la obra de la de Dorset hasta ese momento, si bien los viste con ropajes más lujosos, más vaporosos y más exuberantes. Todo un intento vano por ocultar una crudeza que acaba desangrándose por entre las múltiples heridas que se abren en la carne del que puede ser el trabajo más personal y especial de esta artistaza. Lo que no es decir poco precisamente. 

★★★★☆

1 To Bring You My Love 5:33
2 Meet ze Monsta 3:29
3 Working for the Man 4:49
4 C'Mon Billy 2:50
5 Teclo 4:58
6 Long Snake Moan 5:15
7 Down by the Water 3:14
8 I Think I'm a Mother 4:02
9 Send His Love to Me 4:20
10 The Dancer 4:05
Total: 42:35

Este disco lo tiene todo para mirarse en los ojos sin fondo de Terciopelo azul (David Lynch, 1986). Una película icónica con la que comparte la clase retorcida, la mirada desviada, su tránsito por lo onírico y pesadillesco y una capacidad incontestable para desnudar el alma humana y mirar a los ojos sin bajar la mirada. Siempre buscando más adentro, más hondo, más abisal. PJ Harvey engalanada en su momento de mayor pureza.

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sábado, 27 de mayo de 2023

El ardor

Rid of Me (PJ Harvey, 1993)
 

TORCH ROCK

"Lick my legs, I'm on fire, lick my legs of desire"

Así suena el desgarro. El deseo y el orgullo de una fiera que los convencionalismos querrían encerrar bajo siete candados. No había pasado ni un año desde Dry (1992) y PJ Harvey revienta todas las previsiones con una obra maestra de rock crudo como el bistec más sangriento. Este sonido primitivo y sin adulterar viene servido por todo un gourmet como Steve Albini. Un trofeo más a colocar en su vitrina de clásicos irreprochables.

Es gracias a esta falta de aditivos por lo que Rid of Me sigue tan crujiente como el primer día. Y gracias a la valentía de una artista al límite de la expresión, capaz de volcar en sus letras sus frustraciones, sus denuncias y su deseo. El disco es de una sexualidad que erupciona en cada gorgorito y cada gemido de guitarra. Un disco que mostró sin tapujos la rabia, la angustia y también la fuerza y la relevancia de ese lado oculto del rock en el que la mujer se limitaba, salvo excepciones, a mantenerse en un lugar más bien decorativo. Ya había habido movimientos de revuelta femenina, ya teníamos a Patti Smith y a algunas otras, pero Polly Jean toma el discurso de esta última y lo llena de púas con versos que hablan de reafirmación y aspiran a la poesía hermética de Dylan o Captain Beefheart.

De estos toma su estilo decidido y personal. Y también el beso negro del blues con el que fabrica piezas de una hondura abisal. Más que Nirvana, el grunge o Sonic Youth, encontramos aquí el eco de John Lee Hooker y Howlin' Wolf. Un eco bañado en progesterona, sangre menstrual, electricidad y violencia. En su pavoroso segundo disco, la Harvey emitió su aullido más mortífero. Espectral y carnal a la vez, como una banshee vestida de licra y tacón de aguja.


1 Rid of Me 4:28
2 Missed 4:25
3 Legs 3:40
4 Rub 'Til It Bleeds 5:03
5 Hook 3:56
6 Man-Size Sextet 2:16
7 Highway '61 Revisited 2:57
8 50ft Queenie 2:23
9 Yuri-G 3:28
10 Man-Size 3:16
11 Dry 3:23
12 Me-Jane 2:42
13 Snake 1:35
14 Ecstasy 4:27
Total: 47:59

"Me sorprendió la reacción positiva hacia Rid of Me. Me gustaba pero pensaba que era un... álbum muy difícil. Creí que a la gente que tenía el primer disco no le gustaría." (PJ Harvey)

"Ningún otro artista británico está explorando el lado oscuro de la naturaleza humana de forma tan agresiva, así como su ilógico humor negro; ningún otro artista británico posee el nervio, no digamos el talento, para conjurar esta banda sonora". (Melody Maker)

"Al principio lo que oyes te deja atónito, pero vuelves a ello hasta que se implanta en tu conciencia". (John Peel)
 
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jueves, 17 de mayo de 2018

Secretos de alcoba

 4-Track Demos (PJ Harvey, 1993)


TORCH ROCK DE HUESO. Las demos en carne viva de Rid of Me (1993) demuestran por qué esa es la obra maestra de la de Dorset. Al menos si hablamos de rock puro y duro, que es lo que al fin y al cabo facturaba en sus inicios. Unos primeros pasos que quedan aquí registrados para la posteridad desde la privacidad de la alcoba para dejar bien claro que lo de Polly Jean es arte muy mayor.

El grueso de temas se incluirían en una versión más metalizada y brutal en un Rid of Me que se publicaría antes. Claro, esto no estaba pensado para ser aireado. Hasta que alguien, bendito sea, decidió que el valor de estas cintas las hacía merecedoras de ser conocidas por el público. Parece que Steve Albini, productor del disco anterior fue el principal instigador para que esto se publicara, aunque Harvey ya quería en un principio añadir esta demo a Rid of Me y hacerlo un disco doble, jugada que no acabó interesando ni a la artista ni a Island. No olvidemos que el disco previo era su estreno con esa discográfica, una major con pocas ganas de riesgos innecesarios.

Por lo tanto, las circunstancias nos han acabado regalando 4-Track Demos como disco independiente. Todo un detallazo que enardece el furor latente en un documento genial que nos pone en primer plano a la PJ Harvey más desatada desde la seguridad del hogar. Además, cuenta con seis piezas que nunca llegó a grabar en formato trío y que acaban de darle un valor tremendo a una obra que se sostiene por sí sola. "Rid of Me", "Snake" o "50ft Queenie" suenan más rabiosas que nunca aquí, pero uno no puede más que babear ante la "novedad" de cosas tan poderosas como "Hardly Wait", "Easy" o "M-Bike". Canciones de apariencia menor y alcance superlativo. Tesorito.

★★★★☆

1 Rid of Me 3:42
2 Legs 3:47
3 Reeling 2:59
4 Snake 1:56
5 Hook 4:31
6 50Ft Queenie 2:48
7 Driving 2:38
8 Ecstasy 2:56
9 Hardly Wait 2:48
10 Rub 'Til It Bleeds 5:10
11 Easy 3:16
12 M-Bike 2:43
13 Yuri-G 3:53
14 Goodnight 4:17
Total: 47:24

Xxx

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viernes, 15 de julio de 2016

En pie de guerra

The Hope Six Demolition Project (PJ Harvey, 2016)

CANCIÓN PROTESTA. Cambia el campo de batalla, pero no el diagnóstico ni la medicina. El sucesor del beligerante y reivindicativo Let England Shake (2011) es un disco digno al que le fallan un poco las fuerzas y la inspiración. Polly Jean cambia esta vez el escenario. La Gran Guerra y su Inglaterra natal se transforman en Afganistán, los Balcanes y Washington DC. Una muestra de la multiplicidad de heridas y dolores que pueblan un planeta enfermo y de difícil curación.

Con un estilo muy parecido al explorado en el disco anterior, pero dando algo más de peso a las guitarras, la Harvey vuelve a denunciar y a acusar, poniendo el dedo en algunas de las llagas del mundo en el que vivimos. Las políticas de vivienda de carácter antisocial, la guerra y sus consecuencias o la pobreza endémica son temas recurrentes a lo largo del disco. Un disco que se parió tras la estancia de la artista en los lugares mencionados anteriormente. El resultado lo atestigua con claridad. Lo cierto es que, a pesar de todo, no hay turismo casual aquí. El sentimiento y la verdad que transmiten estas letras está fuera de toda duda. Otra cosa es la música, bonita y de melodías más bien claras, pero que en su conjunto me parece bastante inane. No me enamora, y eso acaba pesando.

Curiosamente, el público pudo asistir a las sesiones de grabación del álbum. Un movimiento atrevido por parte de esta artistaza que daba la oportunidad de presenciar las entrañas del proceso creativo. Toda una osadía que no extraña, porque viene de alguien valiente como pocos en esto de la música. PJ Harvey se expone y cosecha loas y alguna crítica. Hay quien le achaca que en esta obra se exponen muchos problemas pero no se ofrecen soluciones. Cierto, pero realmente, ¿es esta la misión del artista? Juzguen ustedes.

En cualquier caso, una demostración de poder desigual por parte de una creadora irreductible con un catálogo que habla por sí solo, una discografía que grita a los cuatro vientos que a la de Dorset no le queda ya nada por demostrar. Así podremos tomar esto como un pequeño instante de duda en su inmaculado currículum.

★★★☆☆

1 The Community of Hope 2:33
2 The Ministry of Defence 4:11
3 A Line in the Sand 3:33
4 Chain of Keys 3:09
5 River Anacostia 4:56
6 Near the Memorials to Vietnam and Lincoln 2:59
7 The Orange Monkey 2:47
8 Medicinals 2:19
9 The Ministry of Social Affairs 4:10
10 The Wheel 5:37
11 Dollar, Dollar 5:37
Total: 41:51

Si por algo será recordado este disco es por llevar el sentimiento comunitario del que hace gala hasta el extremo de que Polly Jean se expuso durante varias sesiones de grabación a ser observada por el público que la veía detrás de un cristal.

Todo esto fue parte de la instalación artística Recording in Process, la cual se llevó a cabo entre el 16 de enero y el 14 de febrero de 2015 en la londinense Somerset House.

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