
HEAVY METAL. Megadeth llegan al final del camino y se despiden con un álbum sin título que trata de poner un colofón digno a una carrera tan exitosa como dudosa en los últimos, no sé, ¿treinta y pico años? Sé que soy muy duro a la hora de datar lo último medianamente memorable que nos regaló la banda de Dave Mustaine. Sin embargo, tengo que decir que no entiendo la afrenta que ha supuesto este disco para bastantes de sus seguidores más militantes. ¿De verdad es tan malo? ¿De verdad es peor que cualquier disco posterior a Countdown to Extinction (1992)? Sin ser un experto en esa etapa, me arriesgo a decir que no puedo creerme eso.
En una primera escucha, el disco se me antoja poco sorprendente, sin la agresividad de antaño, pero con una velocidad y una intensidad dignas de elogio visto lo visto y escuchado lo escuchado en sus últimos intentos. Una despedida en la que podemos echar de menos el bajo de David Ellefson, aunque a decir verdad, será por una cuestión nostálgica más que porque se note en el sonido de un álbum que con las escuchas se va revelando como una despedida al menos coherente, teniendo en cuenta que está cerrando una carrera de cuarenta años en un género tan exigente en lo físico como es el thrash metal.
También está el detalle de acabar con un tema extra como es la versión de "Ride the Lightning", de nada más y nada menos que Metallica. Una canción que Mustaine afirma haber colaborado a componer y con la que pretende cerrar el círculo tanto en lo romántico como en lo prosaico. En cuanto a lo primero por representar un eco, cuatro décadas después, de esa "Mechanix", que incluyera en su debut, Killing Is My Business... And Business Is Good! (1985), y que no era sino la versión primigenia en la que Metallica basó "The Four Horsemen". Y en cuanto a lo segundo, por demostrar una vez más lo solvente que es esta banda haciendo versiones, aunque solo quede su líder en pie.
Aun así, no sé si ha sido una buena idea cerrar tu legado con esta canción, como cambiando el escozor por haber sido expulsado de Metallica por un homenaje que trata de cerrar la herida. Algo que más de uno por ahí se ha tomado como una derrota para el pelirrojo, al retratarlo como un ser incapaz de pasar página con un tema que no deja de opacar el legado de su banda, el cual debería estar por encima de una disputa tan antigua como esa. En cualquier caso, parece ser que era lo que necesitaba expresar el cantante y como tal no puedo más que respetarlo.
Un polémico cierre del círculo que no deja de ser la foto de los mejores Megadeth posibles hoy día. Algo que parece molestar demasiado a unos fans que es como si se acabaran de despertar a hostias de un sueño maravilloso. Una ceguera inexplicable, en mi opinión, cuando, como he dicho arriba, los de Los Ángeles no han hecho nada relevante durante tanto tiempo que este disco, aun siendo malo, que lo es, ni mucho menos es como para echarse las manos a la cabeza. Y con todo, qué penita da ese "llegué, dominé y ahora desaparezco" con el que se despide uno de los mitos más grandes del thrash metal. Unas líneas con las que dan ganas de perdonárselo todo.
★★☆☆☆
1 Tipping Point 4:29
2 I Don't Care 3:10
3 Hey, God?! 3:29
4 Let There Be Shred 3:58
5 Puppet Parade 4:41
6 Another Bad Day 3:37
7 Made to Kill 4:01
8 Obey the Call 4:20
9 I Am War 3:46
10 The Last Note 5:31
11 Ride the Lightning [bonus track] 6:11
Total: 47:13
Porque todos sabemos el trauma que supuso para Dave Mustaine que lo echaran de una banda como Metallica que apenas estaba empezando a andar. Esos problemas con la bebida que adujeron para expulsarlo no parecían cuadrarle cuando él no era el único, si bien sí que podía ser el más alcohólico de todos en el grupo. Una herida que no ha dejado de supurar en todos estos años a pesar del sustancioso éxito que consiguió el pelirrojo con su nueva banda, un instrumento creado con el objetivo de aniquilar a Hetfield, Ulrich y compañía.
Por todo esto, no me queda claro el objetivo de añadir esta versión como tema extra en este disco. ¿Pretende el guitarrista simplemente cerrar el círculo y con ello la herida? ¿Es un homenaje como puede parecer a primera vista? ¿Y no podría ser una forma de decirle a Metallica: "eh, mirad cómo se toca esto y aprended"? Demasiadas incógnitas como para no entrar al trapo del cotilleo y regodearse en las múltiples posibilidades. Y es que con el señor Mustaine nunca se sabe. En cualquier caso, y a pesar de la relación más tensa que amorosa que he mantenido con la banda, hasta siempre, Dangerous Dave.

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