
Townes Van Zandt (Townes Van Zandt, 1969)
FOLK/COUNTRY. El tercer álbum de Townes Van Zandt sabe a culminación. Por muchos motivos. Para empezar, el no tener título es toda una declaración de intenciones vacía de aspavientos y totalmente sincera. La pureza en su estado más desnudo y auténtico. Una esencia que el tejano consigue sacar a relucir de manera aún más poderosa que en sus magníficos discos precedentes, esta vez, bajo los mandos de Kevin Eggers y Jim Malloy. Jack Clement se quedó en el camino justo en el momento en el que Van Zandt desplegaba sus alas en toda su envergadura.
Es cierto que todas las supuestas diferencias respecto a lo anterior son más sutiles que el puñetazo en la mesa que parece que estoy describiendo. Aquí hay hasta cuatro regrabaciones de su disco debut. Todas fastuosas y todas necesarias. Canciones que cobran una nueva vida y se convierten en la columna vertebral de un álbum en el que Townes Van Zandt despliega sus habilidades escriturales con una potencia poética que admiraría a propios y extraños de manera definitiva. De Bob Dylan a Steve Earle y de Willie Nelson a Neil Young, no hay grande que no haya rendido pleitesía al genio de Fort Worth.
Pero, ¿por qué es tan bueno este disco? ¿Es claramente mejor que los de antes? Preguntas inmensas que no tienen una respuesta ni permanente ni unívoca. No sé por qué es mi favorito, pero lo cierto es que lo es. Será por la gran cantidad de canciones espeluznantes que contiene. Me da igual que muchas ya las hubiera grabado antes. Aquí están en la que considero su forma definitiva, y además, su ordenación, salpicando el cuadro en un crescendo increíble, hace que el disco se disfrute de principio a fin sin tropezones ni caídas de tensión.
A veces pienso que tampoco hay tanta diferencia, que ni el primero es tan malo ni este tercero es tan buenísimo. Que en realidad los tres primeros discos de Townes Van Zandt son de un nivel muy parecido y muy alto. Y puede que esta sea la sensación correcta, la que se ajuste a las auténticas virtudes de este trío de ases. Pero claro, luego lo pones a girar y no hay manera de que te saquen de tu obsesión. Y es que eso, por sí mismo, ya me deja claro que Townes Van Zandt, de 1969, es el disco más clásico, más esencial y más imprescindible de toda su discografía. El mejor, ahora sí, sin espacio para la duda.
★★★★★
A1 For the Sake of the Song 5:20 ❤
A2 Columbine 2:32
A3 Waiting Around to Die 2:43 ❤
A4 Don't Take It Too Bad 2:52
A5 Colorado Girl 3:16
B1 Lungs 2:27
B2 I'll Be Here in the Morning 2:58 ❤
B3 Fare Thee Well, Miss Carousel 5:20 ❤
B4 (Quicksilver Daydreams Of) Maria 4:43 ❤
B5 None but the Rain 2:22
Total: 34:33
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