
ROCK CRISTIANO. Para rastrear los primeros pasos de la relación de Dylan con el cristianismo discográficamente hablando, tenemos que remontarnos nada menos que a 1967, con la edición del maravilloso John Wesley Harding. En él ya introducía en forma de parábolas y referencias bíblicas lo que nos iba a endosar más de una década más tarde. La diferencia es clara, sin embargo. Lo que allí no dejaban de ser pinceladas a la hora de usar a Dios y la religión para hablar de amores e injusticias, aquí es pura y dura carne de púlpito. El júbilo megalomaníaco del que ha descubierto al Altísimo y siente la necesidad de compartirlo y de convertir a todo bicho viviente a su paso. Sí, en el disco de la reconversión definitiva de Dylan en apóstol de la palabra, nos lo dice claramente: "Dios me ha hablado... Esta es su palabra".
Un planteamiento, no nos engañemos, que echa para atrás a cualquier rockero de pro. Si Dylan había volteado la cabeza de la parroquia folkie con su reconversión eléctrica, ahora doblaba la apuesta e intentaba una pirueta triple que no todos supieron entender. Y es que no era fácil tragarse los pedruscos líricos que nos endosaba. A no ser que los leyéramos con la puerta abierta de la ironía o de la aplicación de los mismos a cuestiones más mundanas como, digamos, el amor romántico. Seguro que mucho de ambas cosas habría en un Dylan que parecía totalmente abducido, pero que todos sabemos que siempre ha sido mucho más de lo que dejaba entrever.
Con todo esto, en este disco nos encontramos al Bardo dedicado a desbrozar canciones de rock templado. Incluso se deja acompañar por todo un Mark Knopfler a la guitarra solista o un Pick Withers a la batería, ambos miembros de Dire Straits. Toda una declaración de intenciones acerca de cómo quería que sonara el disco. Algo que para los alérgicos a la asepsia de la banda británica no era ninguna buena noticia, por mucho que el de Duluth lo vuelva a teñir todo de ese caos delicioso que siempre mejora la mezcla, sean cuales sean los ingredientes. Sí, el resultado, no importan las variaciones al respecto, sigue sonando muy Dylan. Concretamente al nexo entre el Dylan desbordado de mediados de los 70 y el insustancial y casi prescindible de los 80. Algo es algo.
★★★☆☆
A1 Gotta Serve Somebody 5:23
A2 Precious Angel 6:30
A3 I Believe in You 5:08
A4 Slow Train 5:57
B1 Gonna Change My Way of Thinking 5:27
B2 Do Right to Me Baby (Do Unto Others) 3:52
B3 When You Gonna Wake Up 5:28
B4 Man Gave Names to All the Animals 4:25
B5 When He Returns 4:29
Total: 46:39