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Vincebus Eruptum (Blue Cheer, 1968)
CAUCASIAN POWER BLUES. "Más ruidosos que dios". Pocas veces una frase es tan afortunada y tan descriptiva. Tampoco habría que quedarse en eso, porque sería algo injusto. Ruidoso puede ser un motor, un taladro, un martillo mecánico o una apisonadora al galope... Y este disco es mucho más, aunque también sea todo eso.
Es energía pura, un auténtico agujero de ruido blanco con base en el blues y licencia para viajar al infinito a través de unos solos atonales y de notas elásticas y flexibles que se alargan, berrean y gimen. Es free rock, heavy-blues y jazz sin desbastar. Aunque esto último pudiera sonar muy pretencioso para una gente tan primitiva, la huella de la improvisación es muy palpable a lo largo del disco, y eso, unido al espíritu libre y único que se derrama por sus surcos, lo hace una experiencia brutal e imprescindible.
Porque Blue Cheer nunca siguieron modas ni corrientes estéticas. Siempre se posicionaron en el reverso negativo y, aunque psicodélicos, su crudeza y bestialismo sin límites los hacían demasiado indigestos. Carnaza vivita y coleando no apta para fans de Jefferson Airplane o Grateful Dead. No es que este power trio fuese mejor que ellos, que en conjunto no lo fue, es que siguieron una senda inexplorada y este disco es el legado sublime que nos dejan. Aunque no hubieran hecho nada más, ya merecerían un lugar en mi corazón. Y es que estos seis temas se han colado en el hall of fame de todo paladeador de la electricidad más burbujeante y expansiva. Lo dicho, más ruidosos que Dios, con todas las consecuencias...
Es energía pura, un auténtico agujero de ruido blanco con base en el blues y licencia para viajar al infinito a través de unos solos atonales y de notas elásticas y flexibles que se alargan, berrean y gimen. Es free rock, heavy-blues y jazz sin desbastar. Aunque esto último pudiera sonar muy pretencioso para una gente tan primitiva, la huella de la improvisación es muy palpable a lo largo del disco, y eso, unido al espíritu libre y único que se derrama por sus surcos, lo hace una experiencia brutal e imprescindible.
Porque Blue Cheer nunca siguieron modas ni corrientes estéticas. Siempre se posicionaron en el reverso negativo y, aunque psicodélicos, su crudeza y bestialismo sin límites los hacían demasiado indigestos. Carnaza vivita y coleando no apta para fans de Jefferson Airplane o Grateful Dead. No es que este power trio fuese mejor que ellos, que en conjunto no lo fue, es que siguieron una senda inexplorada y este disco es el legado sublime que nos dejan. Aunque no hubieran hecho nada más, ya merecerían un lugar en mi corazón. Y es que estos seis temas se han colado en el hall of fame de todo paladeador de la electricidad más burbujeante y expansiva. Lo dicho, más ruidosos que Dios, con todas las consecuencias...
★★★★★
A1
Summertime Blues
3:47
A2
Rock Me Baby
4:22
A3
Doctor Please
7:53
B1
Out of Focus
3:58
B2
Parchment Farm
5:49
B3
Second Time Around
6:18
Total: 32:07Creo que estos dos comentarios por sí solos deberían dar idea de la talla de esta gema, capaz de algo tan difícil como reconciliar dos campos tan opuestos como la música de vanguardia y el metal pesado. Será por eso que su influjo enfermizo sigue intacto y al alza tantos años después.


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