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POP ALTERNATIVO. Ana Fernández-Villaverde siempre ha estado revoloteando por el mundo del arte, de la pintura concretamente, hasta que animada por gente del mundo indie, J de los Planetas entre otros, se decidió a dar a conocer su música a principios del siglo XXI. Un debut discográfico que se produjo a los treinta y muchos, algo tarde para un ambiente en el que prima la juventud, pero justo a tiempo si atendemos a lo que nos cuenta la bilbaína en un cancionero más que prometedor.
Un cancionero que muestra una madurez para hablar del amor y la falta del mismo insólita en un estreno. Una madurez que también se refleja en la buena mano de la cantautora a la hora de mezclar el folk con lo moderno, la tierra con lo electrónico, para dar con hallazgos inesperados y relucientes. Novedades que son las que han encumbrado a esta obra como una de las más rutilantes del año, cosa que me resulta comprensible, pero también algo exagerada.
Para mí, tomando en su conjunto todo lo brillante que nos ofrece La Bien Querida aquí, me queda una obra muy bonita y muy pintona, pero que tiene más de declaración de intenciones y de trampolín hacia los que serían sus auténticos logros que de obra maestra incontestable. La prueba está en que, a pesar de ser solo treinta y seis minutos, se me acaban haciendo más largos de la cuenta. Y es que no basta con ser inmaculado. Eso, por muy loable y difícil que sea, no es más que el principio.
★★★☆☆
1 Ya no 2:59 ✔
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