lunes, 18 de mayo de 2026

Violines acuchillados

 
Título: Cuartetos de cuerda

 Título original: „Streichquartette“

Autor: Béla Bartók

Año de composición: 1908-39

Género: Modernismo / Primitivismo / Cuarteto de cuerda
 

 Grabaciones de referencia:

  • The 6 String Quartets (Takács Quartet, 1997)

Béla Bartók compuso sus seis cuartetos de cuerda a lo largo de un periodo de más de treinta años. No nacen como parte de un proyecto unitario y, sin embargo, todos comparten una sonoridad y una intención que los conecta de manera irremisible. Casi todos suenan abstractos y acuchillados, con patrones rítmicos precisos pero abruptos y como cortados al ras. Y los que no alcanzan ese filo, se muestran inasibles y flotantes con una pesadumbre subyugante. Todo un arsenal emocional que Bartók consigue con técnicas heterodoxas y radicales en las que el violín, además de ser un instrumento melódico, además de llorar y gemir como nunca, se convierte en un arma de fricción y ataque. Cuando no en pura percusión. 

Así consigue sacar a la luz todo el primitivismo que resulta de su exploración del folklore de su tierra y alrededores, esto es, Europa central y sudoriental. Una música expresiva por encima de una búsqueda de la belleza tradicional que simplemente no iba con él. Porque en estos cuartetos, pináculos dentro de la música de cámara, los músicos atacan al instrumento y ofrecen sonidos de una agresividad y una virulencia inéditas en este formato. Un atavismo que conecta directamente con esa conmoción que fue La consagración de la primavera (Igor Stravinsky, 1913) para ofrecer su versión de lo que debería ser la música modernista. Precisamente una mirada al lado más primitivo del hombre para acabar sacando las partituras más avanzadas de su época, auténtico espejo para cualquiera con pretensiones vanguardistas desde entonces.

Todas estas fluctuaciones van repitiéndose en estos cuartetos como si de las olas del mar se tratara. Desde la reinterpretación de Beethoven que parece estar desarrollando en el primero, al cubismo que aplica a ese legado, con sus excepciones en ciertos movimientos y cuartetos, como el sexto, que suena totalmente elegíaco, trascendental y casi lacrimoso. Elementos disuasorios para el oyente medio, pero que van a atrapar a cualquier curioso que se acerque a esta música con el ánimo adecuado y la mente limpia y abierta.

Y de entre todos, no sé con cuál quedarme, la verdad. Ahí está la grandeza del quinto y del cuarto, con sus pizzicatos salvajes bautizados en honor de Bartók; la majestuosidad dolorosa y extática del sexto y del último movimiento del segundo; la vanguardia punzante del tercero; o ese primer cuarteto que nos enseña a las claras de dónde nace todo lo demás. Detalles que conectan a todos entre sí y que nos dejan una obra maestrísima de la música más agreste y apasionada. De esa que no es para todo el mundo, pero en la que una vez que entras no vas a salir, o mejor dicho, te va a cambiar para siempre. Sí, así de intenso es esto. Por eso, precisamente, hay que atreverse a zambullirse sin dudar ni un instante.

Streichquartett Nr. 1 (1908)

1. Lento
2. Allegretto
3. Allegro vivace 

Streichquartett Nr. 2

1. Moderato
2. Allegro molto capriccioso
3. Lento 

Streichquartett Nr. 3 

1. Prima parte. Moderato
2. Seconda parte. Allegro
3. Recapitulazione della prima parte. Moderato
4. Coda. Allegro molto

Streichquartett Nr. 4

1. Allegro
2. Prestissimo, con sordino
3. Non troppo lento
4. Allegretto pizzicato
5. Allegro molto

Streichquartett Nr. 5 

1. Allegro
2. Adagio molto
3. Scherzo. Alla bulgarese
4. Andante
5. Finale. Allegro vivace

Streichquartett Nr. 6 

1. Mesto - Vivace
2. Mesto - Marcia
3. Mesto - Burletta
4. Mesto - Molto tranquillo 

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