
Blue Valentine (Tom Waits, 1978)
CANCIÓN JAZZ. Este disco retoma la grandeza casi inmaculada de Small Change (1976) después del semifallo que supuso Foreign Affairs (1977). En muchos aspectos, podemos ver aquí la culminación del aprendizaje desarrollado desde sus comienzos, el final de una era para el cantautor dislocado. Y a la vez, este álbum nos está anunciando parte de sus muy suculentos movimientos futuros.
Hay demasiado en estos casi cincuenta minutos de música torrencial como para despacharlo en dos párrafos y medio, pero no queda otra. Desde su versión del "Somewhere" de West Side Story (Robert Wise & Jerome Robbins, 1961) hasta ese pozo de lágrimas para corazones reventados que es "Blue Valentines", por el disco pasea todo un elenco de personajes de la más baja estofa. Noctámbulos, prostitutas, pandilleros y maleantes de todo pelaje y, eso sí, con su corazoncito, sus cuitas y su humanidad en plena floración.
Sin duda, las letras son uno de los puntos fuertes del álbum. Esa forma de colarnos las historias de manera poética, sarcástica a veces, pero también prístina a poco que leamos entre líneas. Una inteligencia escritural que se traslada a la música, finísima, interpretada con fiereza y elegancia, y muy rica en detalles. Una base de jazz claro y contundente, con paradas en Louis Armstrong, Captain Beefheart o Howlin' Wolf. Influencias eternas para Waits, las cuales iría matizando y digiriendo de mil maneras en los próximos años, pero que siempre van a estar ahí.
También destaca este disco, al contraponerlo a Small Change —su espejo más claro—, por la dosificación de las partes orquestales que tan maravillosamente esparce aquí y allá Bob Alcivar. Una apuesta por la crudeza que, más que un trabajo rudo y pendenciero, que también, nos acaba entregando una obra variada, multicromática y muy cálida. En las antípodas del blanco y negro con el que nos sorprendió —tómense eso como quieran— en el anterior Foreign Affairs.
En resumen, no estamos ante un disco cualquiera, sino ante una de las cumbres más altas del de Pomona. Un álbum en el que mandan las luces, el neón, los amores guillotinados en pleno clímax y las oportunidades perdidas entre vasos sucios y cristales rotos. Puede parecer más de lo mismo, pero, créanme, Tom sabe cómo mostrarnos sus lugares comunes una y otra vez sin que sintamos que es más de lo mismo. Por eso es tan grande. Por discos tan inagotables como este.
★★★★★
A1 Somewhere (From "West Side Story") 3:50
A2 Red Shoes by the Drugstore 3:11
A3 Christmas Card From a Hooker in Minneapolis 4:30
A4 Romeo Is Bleeding 4:50
A5 $29.00 8:12
B1 Wrong Side of the Road 5:11
B2 Whistlin' Past the Graveyard 3:14
B3 Kentucky Avenue 4:47 ❤
B4 A Sweet Little Bullet From a Pretty Blue Gun 5:34
B5 Blue Valentines 5:50 ❤
Total length: 49:09
Pocos músicos encontrarás más cinematográficos que Tom Waits. No solo por su trabajo como actor, digno de ser revisado, sino porque sus discos tienen ese ambiente tridimensional, esa atmósfera peliculera tan fácil de apreciar y tan difícil de describir.
En este no puedo dejar de fijarme en los neones de su contraportada, en la que aparece a horcajadas sobre su novia de entonces, la gran Rickie Lee Jones. Tampoco pasan desapercibido para mí los tonos verdes con los que adorna el libreto.
Colores y estética que me llevan de cabeza a Paris, Texas (Wim Wenders, 1984), la cual no existía cuando salió el disco. Lo que me lleva a pensar si no es posible que Wenders se empapara bien de Blue Valentine antes de hacer una película que, no solo por su estética, sino por lo que cuenta, podría haber tenido a este álbum como perfecta banda sonora. Llámenme loco.
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