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martes, 14 de abril de 2026

Desde el fondo de esta carcasa mortal

It'll End in Tears (This Mortal Coil, 1984)

POP ONÍRICO. Más que una banda al uso, This Mortal Coil fue un colectivo de artistas dirigido por Ivo Watts-Russell, fundador del sello 4AD, marca en la que operaban o con la que se relacionaban los colaboradores participantes en el proyecto. Se puede decir, por tanto, que el núcleo del grupo lo formaban Watts-Russell y John Fryer, ambos en tareas de dirección y producción, siendo miembros de Cocteau Twins, Dead Can Dance, Cindytalk o Colourbox los que dan forma con sus voces y sus instrumentaciones a este curioso debut.

Por lo tanto, no hay más que echar un vistazo a los artistas en nómina para predecir a qué va a sonar esto. No hay peligro de equivocarse. Aquí hay dream pop, pasajes atmosféricos que transitan entre la pesadilla y el embeleso, voces de helio enfrentadas a sintetizadores vaporosos y percusiones crudas... Todo el arsenal de rigor, entre el duermevela malsano de David Lynch y los paisajes bucólicos de Kenneth Grahame, que ya conocerás si estás familiarizado con las bandas mencionadas.

Una coherencia sónica que tampoco esquiva la sensación de amalgama inconexa que da el hecho de contar con cinco vocalistas y una decena de instrumentistas diferentes. La narrativa, sin embargo, está ahí en cierta forma y creo que se debe más al sonido que sacan de las cuatro versiones escogidas para la ocasión —de Big Star, Tim Buckley y Roy Harper—, el cual les sirve de molde para esculpir el resto del disco con tonadas bastante deudoras de tan egregio e imponente molde.

Tampoco se trata de despachar esto diciendo que las versiones son lo mejor del disco y el resto no aguanta el tipo. En realidad, por mucho que temas como "Song to the Siren", el más conocido con diferencia, parezcan mejor acabados frente a unas canciones propias que se pierden en devaneos atmosféricos sin dar sensación de solidez, el conjunto presenta pocas fisuras y la sensación de obra completa se consigue a pesar de su evidente falta de cohesión. Otra cosa son los toques un pelín demasiado pastelosos — "Another Day" a la cabeza— y que el artificio de una propuesta que nació antinatural no acabe de sonar creíble. Un equilibrio inestable y cambiante que al final, de alguna forma, cae del lado de la calidad.

★★★☆☆

A1 Kangaroo 3:31
A2 Song to the Siren 3:30
A3 Holocaust 3:38
A4 FYT 4:24
A5 Fond Affections 3:51
A6 The Last Ray 4:08
B1 Another Day 2:54
B2 Waves Become Wings 4:26
B3 Barramundi 3:56
B4 Dreams Made Flesh 3:48
B5 Not Me 3:44
B6 A Single Wish 2:27

Total: 44:17 

Al final este disco suena a lo que suena. Sin poder ocultarlo ni rebajarle una micra su espesura fantasmal, esto suena a Twin Peaks, a Julee Cruise, a los Cowboy Junkies, a medio catálogo de 4AD, a misterio y a panegírico.

 

A demasiadas cosas, y ninguna mentalmente sana, precisamente. Por eso, lo mismo que puede arreglarte el día, lo más normal es que este trabajo te acabe dejando mala cara. Es lo que tiene hacer las cosas para ti en vez de para el mundo. Con This Mortal Coil conceptos como carrera, industria y público se difuminan hasta quedar borrados para siempre.

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lunes, 28 de marzo de 2016

Post-punk vestido de seda

Treasure (Cocteau Twins, 1984)
 
 

POP ETÉREO. Los Cocteau Twins no son plato para degustar con prisas. Atrás los aficionados a la comida rápida. Esos serán los que no podrán paladear las delicias de la voz de Elizabeth Fraser, tan operística, tan poco rock, tan bigger-than-life que, he de confesarlo, puede empalagar al más pintado. A todo aquél con un paladar poco entrenado y más proclive a la carnaca que al matiz sensorial.

"Treasure" se antoja como un disco tan suculento, tan vistoso, tan perturbador como los más grandes. Con todas sus toneladas de exceso, de pompa y de boato sónico. Con esa huída cabezona hacia las antípodas de la mesura. Y aunque todo eso es cierto, también lo es el afirmar que es una gozada perderse en su floresta exuberante y frondosa. Las canciones que lo habitan son nombres propios y no decepcionan en sus ínfulas de individualismo. La mayoría nombres femeninos, el toque perfecto para redondear la jugada de un sonido ginecético y cargado de estrógenos. Un sonido donde el matiz y la sutileza ganan al ruido blanco y rosa, a la percusión brutal. Y eso que de todo esto también se alimenta.

"Treasure" parece buscarse continuamente sin éxito, a pesar de sus pasos más certeros ("Ivo", "Lorelei", "Persephone", "Otterley"). El disco se desarrolla y sobrevive en un continuo traspiés, en la inseguridad de lo inestable y lo volátil. Intentar amarrarlo a tierra sería un crimen que acabaría con su esencia, con ese halo de eternidad que tiene lo inenarrable. Porque aunque nos cree más dudas que certezas, "Treasure" nos gusta, nos gusta mucho. Y claro, no sabemos el porqué, ni queremos saberlo.
 
★★★★☆
 
A1 Ivo 3:56
A2 Lorelei 3:42
A3 Beatrix 3:13
A4 Persephone 4:26
A5 Pandora (For Cindy) 5:33
B1 Amelia 3:31
B2 Aloysius 3:28
B3 Cicely 3:29
B4 Otterley 4:16
B5 Donimo 6:12
Total: 41:46

Xxx

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