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viernes, 14 de junio de 2024

Vistiéndose con los harapos del tiempo

In My Own Time (Karen Dalton, 1971)

FOLK (ESPECTRAL). En el movimiento más lógico del mundo, Karen Dalton viste su música con ropajes más lujosos, arreglos floridos para realzar su trino sobrenatural. No creo que haya que decirlo, pero como ya imaginábamos, casi nadie se interesó por este álbum en el momento de su publicación. No sé en qué época podría estar de moda una música que sale de los rincones más recónditos del alma humana. 

Karen Dalton no escribió ni una nota de lo que cantó. No fabricó ni una de las palabras que salieron de sus cuerdas vocales. Sin embargo, hoy día la tenemos como uno de los mayores misterios y una de las mayores injusticias de la historia de la música popular. Lo único cierto de todo esto es que, a pesar de que siempre jugó sus cartas a las espaldas de la industria, nunca pudo recuperarse del ninguneo que acaeció tras la edición de este, su segundo y último álbum. Tras este desprecio masivo se hundió en una depresión y unas adicciones que acabarían con su vida poco más de veinte años después.

Hay por ahí quien se ríe, así sin pudor, del estilo vocal de la tejana. Como si hubiera algo de impostado en una voz que sale del más puro desgarro. Una voz que no puede ser más hermosa ni más doliente. Una voz capaz de hacer a Nick Cave parar el coche para comprobar si es verdad lo que está escuchando en su radio. La canción en cuestión era "Something on Your Mind", y era, según sus palabras, la canción que a partir de entonces siempre intentaría escribir con los Bad Seeds. No puede haber elogio más mayúsculo que ese. Lo que sitúa a la Dalton en ese nicho tan difícil de ocupar de esos artistas que son los favoritos de sus compañeros de profesión, pero que lo tienen más difícil con el gran público.

Este disco, el segundo, sería el último. En mi opinión, no suena tan sorprendente y evanescente como su debut, aunque no puedo negarle su madurez ni su bella factura. Tras él, como ya he dicho, vino la huida de la vida pública y la reclusión más salvaje. Después de ir dando tumbos por ahí y vivir en una caravana, Karen murió sola y en el más completo olvido un 19 de marzo de 1993. Hoy nos puede parecer una barbaridad que nadie se hubiera molestado en echarle una mano, pero escuchando cómo suena todo lo que grabó, tampoco debería parecernos tan extraño que nunca hubiera estado preparada para un mundo que simplemente le quedaba muy pequeño.

★★★☆☆

A1 Something on Your Mind 3:24
A2 When a Man Loves a Woman 3:00
A3 In My Own Dream 4:17
A4 Katie Cruel 2:22
A5 How Sweet It Is 3:43
B1 In a Station 3:47
B2 Take Me 4:36
B3 Same Old Man 2:37
B4 One Night of Love 3:18
B5 Are You Leaving for the Country 3:07
Total: 34:11

lunes, 10 de junio de 2024

Jugando con fantasmas

It's So Hard to Tell Who's Going to Love You the Best (Karen Dalton, 1969)

 

FOLK ESPECTRAL. A ella no acababa de gustarle que la compararan con Billie Holiday. Su voz se parecía horrores a la de Lady Day, pero Karen Dalton siempre decía que le había influido mucho más Bessie Smith. ¿Y qué importaba eso? Su voz era como un trasplante de la de Billie en las entrañas del folk y el blues más etéreos. Un trasplante que había posibilitado la existencia de su estilo único y absolutamente intransferible.

Bob Dylan la adoraba. Durante el escaso tiempo en el que coincidieron en los garitos de Greenwich Village ya decía que era su cantante favorita. No es de extrañar, con esa voz ultraterrena e inalcanzable. Esa voz que parece venir de jugar con los fantasmas como si nada. Como si fuera algo al alcance de todo el mundo. Una voz capaz de desdibujar la realidad que habitamos hasta hacernos creer que flotamos por estancias y pasillos que conectan nuestro mundo con el de los muertos.

Sensaciones de vello de punta, ectoplásmicas y luctuosas que se ven acentuadas por el hecho de que con Karen Dalton no valga lo de siempre. No vas a encontrar melodías evidentes aquí, o no muchas. Sí que te vas a dar de bruces con canciones que no sabes de dónde vienen ni mucho menos hacia dónde van. Misterios sin solución posible que se agolpan para dejarte con ganas de repetir aun sabiendo que va a ser para nada, para volver a estrellarte contra la evidencia de que esto te va a superar la primera y la millonésima vez que te lo pongas. Ahí está su pega y su mayor virtud. La que convierte a esta cantante de la que tan poco se sabe en pura y dura adicción.

★★★★☆

A1 Little Bit of Rain 2:30
A2 Sweet Substitute 2:40
A3 Ribbon Bow 2:55
A4 I Love You More Than Words Can Say 3:30
A5 In the Evening (It's So Hard to Tell Who's Going to Love You the Best) 4:29
B1 Blues on the Ceiling 3:30
B2 It Hurts Me Too 3:05
B3 How Did the Feeling Feel to You 2:52
B4 Right, Wrong or Ready 2:58
B5 Down on the Street (Don't You Follow Me Down) 2:17

Total: 30:46

La vida de Karen Dalton no fue ni convencional ni fácil. Con 21 años ya se había divorciado dos veces y tenía dos hijos. Perdió dos dientes tratando de separar a dos antiguos novios que se estaban peleando. Sus últimos años los pasó en reclusión asediada por la enfermedad, muriendo de una dolencia derivada del SIDA que llevaba sufriendo más de ocho años.


En esos últimos años vivió en Hurley, Nueva York, en una caravana. El alejamiento de unos hijos para los que nunca fue una madre al uso ayudó a que abusara de ciertas sustancias, hecho que no era nuevo en su vida, pero que se agravó en esos años postreros.

Musicalmente, Karen nunca estuvo por la labor de plegarse a los intereses de la industria. En otras palabras, no estaba dispuesta a entrar en su juego. El resultado está ahí, bien visible. Solo dos discos de estudio, una promoción inexistente y el desconocimiento más absoluto para un gran público que empezó a conocerla e interesarse por ella gracias a artistas que empezaron a nombrarla como una de sus grandes influencias. Nick Cave o el propio Bob Dylan, por ejemplo, mostraron su admiración sin tapujos, lo que posibilitó la reedición de sus álbumes y la exhumación de grabaciones perdidas. Incluso se ha hecho un documental sobre ella. Un éxito relativo, solo para gourmets, que la ha puesto en el sitio que merecía. Tarde, por supuesto, y de una manera limitada, pero algo es algo.