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domingo, 12 de julio de 2009

tótem #16: "la lógica de los sueños"


Título: El proceso (Der Prozess)
Autor: Franz Kafka
Año: 1914 (publicada póstumamente en 1925)

Es famosa la cita de Hermann Hesse sobre Kafka, "etéreo como un sueño y exacto como un logaritmo". Otra definición que se convierte en un triunfo absoluto describiendo una obra que encuentra su expresión más pura y definitiva en esta novela, tal vez, la mejor del escritor. La metamorfosis puede ser la obra más representativa pero El proceso representa la culminación de las ideas, miedos, afirmaciones y odios del artista. Además, La metamorfosis es un relato corto más que una novela.

El proceso cuenta la historia de Josef K. cuando una mañana se encuentra con la noticia de una acusación que cae sobre él y el subsiguiente juicio que le aguarda. Desde ese momento la vida del protagonista se centra en buscar los motivos y la defensa contra esa causa. La cosa se antoja imposible cuando no parece haber forma de averiguar qué se le imputa. Josef K. se enzarza en una lucha contra lo absurdo de un sistema, de una existencia, de una espera interminable en apariencia. Después de un año de silencioso, casi inexistente pero inexorable proceso, K. ve caer el "peso" de esa ley absurda pero matemática sobre su cabeza con la ejecución de la sentencia.

El proceso impresiona por sus numerosas capas, por la negrura de la concepción kafkiana de la vida, el amor, la burocracia y los mecanismos sociales, por un pesimismo que cae a plomo y duele. Con su maestría para ese realismo mágico nos introduce en una pesadilla de la que no sabemos si queremos salir o adentrarnos más. Para una cosa u otra devoramos sus páginas con avidez sabiendo en todo momento cuál va a ser su final. Eso, por una vez, es lo de menos.

Curiosidades

- La obra quedó inacabada a la muerte de Kafka, aunque sí que tiene final. Son numerosos los capítulos que dejó sin terminar y que no se incluyeron en la obra final por el editor, Max Brod.

- Precisamente Brod es el máximo responsable de que el grueso de la obra de Kafka haya llegado hasta nosotros. Es sabido que las peticiones del escritor poco antes de morir eran que quemaran todos sus escritos. Por suerte Brod hizo caso omiso publicando un puñado de obras inmortales.

- Una obra tan prestigiosa como La peste de Albert Camus se considera hoy día un homenaje velado a este libro.

- Se han hecho varias adaptaciones para el cine siendo la más interesante la dirigida por Orson Welles en 1963 con Anthony Perkins en el papel de Josef K.

jueves, 25 de junio de 2009

el pianista: this machine kills fascists


"If you prick us do we not bleed?
If you tickle us do we not laugh?
If you poison us do we not die?
And if you wrong us shall we not revenge?"

(William Shakespeare, "The Merchant of Venice")

Varsovia, 1939. Las vidas normales de sus habitantes iban a verse truncadas de golpe por la invasión alemana. Por supuesto los judíos más que nadie sufrirían una caida progresiva, metódica y irrefrenable. De sus vidas apacibles, opulentas o simplemente dignas iban a pasar a la pobreza, la humillación y la despersonalización más abyecta. Nada que no sepamos. Nada que queramos recordar. Pero magistralmente narrado por Polanski.

Lo que más sobrecoge de la película es la normalidad y el silencio que cae a plomo sobre los personajes y las calles del gueto. Normalidad, teniendo en cuenta las circunstancias, tanto la que los nazis querían imponer como la que los judíos trataban de conjurar para reconstruir una dignindad vapuleada a base de humillaciones, vejaciones y masacres indiscriminadas. Y todo esto sobrecoge por lo metódico y calmado en la sucesión de hechos. La caida de Wladyslaw Szpilman y su familia, que es la del resto del pueblo judío, no es meteórica, sino que se va produciendo poco a poco. Medida a medida, ley a ley, acción a acción. Eso sí, es imparable y acaba en un abismo de miseria, hambre y animalización. Lo peor era eso, cómo los judíos eran despojados de su humanidad, de su identidad como seres humanos. Esto, hecho poco a poco, hacía imposible una posible revuelta. Por supuesto, una vez más nada es imposible, y esta se produjo. Sus resultados, evidentemente, tuvieron escasa repercusión más allá del intento desesperado en medio de la desesperanza más absoluta.

El Pianista es la historia real de Szpilman según la cuenta en sus memorias, aunque narrada a través de Roman Polanski. El director también vivió en un gueto en su infancia (el de Cracovia) y se puede decir que pasó por circunstancias parecidas a las del pianista. Así, la historia de Szpilman y la de Polanski confluyen, se entremezclan y de ese flujo resulta esta película que habla de supervivencia, de horror, de muerte y de triunfo. Sí, la vida de nuevo se abre paso entre los cadáveres.