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jueves, 9 de julio de 2026

Aullándole a la luna

Waiting for the Moon (Tindersticks, 2003)

ROMANTICISMO EN GRIS, En el sexto álbum de Tindersticks —sin contar bandas sonoras—, nos encontramos a una banda que consigue reformular su discurso sin traicionarse, evolucionar sin perder las coordenadas de su identidad. Una banda que ha dejado de sonar impostada —como le pasaba en algún que otro momento de discos anteriores— y que ha integrado a la perfección la tensión asfixiante con el romanticismo más conmovedor.

La impostura de la que hablo no tiene por qué ser negativa. Con ella me refiero a la teatralidad y el manierismo tan personal que aplicaban sin mesura en sus primeras obras. En la primera, el efecto es devastador en todos los sentidos. En la segunda, también, pero a ratos me da la sensación de que son demasiado autoconscientes del drama que están representando. En Waiting for the Moon, sin embargo, no percibo nada de eso. Hay dulzura y hay agobio, pero en unas dosis mucho más equilibradas, lo que hacen que todo suene más pegado a la tierra, más real. Y más tibio, lo sé. 

No quiero decir que sea mejor esta aproximación. Me parece muy válido preferir una hiperexpresividad con la que me ganaron para siempre. Simplemente me gusta recalcar la diferencia y aprecio que hayan sido valientes para tomar una salida que creo que les abre muchas más puertas de cara al futuro. Con un disco muy bonito, que sigue siendo intenso a su manera y que, por mucho que algunos miembros del grupo lo pongan entre lo peor que hayan hecho, creo que merece su hueco entre los álbumes a descubrir de una de las bandas más interesantes del cambio de siglo.

★★★☆☆

1 Until the Morning Comes 3:34
2 Say Goodbye to the City 4:29
3 Sweet Memory 4:29
4 4.48 Psychosis 5:12
5 Waiting for the Moon 2:51
6 Trying to Find a Home 5:43
7 Sometimes It Hurts 4:38
8 My Oblivion 7:00
9 Just a Dog 3:27
10 Running Wild 4:13

Total: 45:36

domingo, 5 de julio de 2026

Cuestión de confianza

Tindersticks [II] (Tindersticks, 1995)

ROMANTICISMO NOIR. La banda disfrutó de todos los parabienes cosechados con su primer álbum, pero no esperó demasiado para darle continuidad. En mayo de 1994 ya estaba en el estudio grabando las bases para un segundo trabajo que, curiosamente, tampoco iba a tener título. Una maniobra, cuando menos, extraña, ya que la lógica dicta que trates de alejarte de un influjo tan cegador para no ser engullido por la onda expansiva de un debut tan espectacular como el que tuvieron.

Lo cierto es que, otra vez, dejaron a su disco sin nombre, lo que obligó a los fans a diferenciarlos llamándolos The First y The Second Tindersticks Album respectivamente o simplemente II a este que nos ocupa. Una continuidad que se traslada a la música, la cual sigue conservando esa cualidad cinematográfica y esa mordaza que parece reprimir a los instrumentos, lo que consigue una sensación de música agazapada, en tensión permanente, a punto de saltar, pero que se contiene y se contiene en un ejercicio de templanza maravillosamente satisfactorio.

Con esta descripción no parece extraño que hubieran sido la banda de apoyo de Nick Cave & the Bad Seeds durante su gira británica del 93. Precisamente fue Blixa Bargeld el que les recomendó los estudios Conny's en Colonia, donde grabaron esta colección de canciones. Un conjunto de temas que juega con la tensión de manera diferente y que se permite la licencia de experimentar con una suerte de lounge autoconsciente, más activo y carnoso que la música de fondo blanda e inofensiva que nos viene a la mente con esa etiqueta.

Un lounge de calidad que puede ser la novedad más destacable dentro de un álbum de tono continuista, impresionista en los detalles y expresionista en los resultados. Otros setenta minutos que carecen, eso sí, de la pegada del anterior, que te aplastaba por acumulación con la descarga incansable de un temazo tras otro. Aquí los temazos, así con todas las letras, aparecen más espaciados y la rotundidad está bastante más matizada. En setenta minutos, no lo olvidemos. Demasiado tiempo quizás como para mantener tus sentidos en el máximo nivel de alerta.

★★★☆☆

1 El diablo en el ojo 3:32
2 A Night In 6:25
3 My Sister 8:11
4 Tiny Tears 5:45
5 Snowy in F# Minor 2:28
6 Seaweed 5:13
7 Vertrauen II 3:20
8 Talk to Me 5:00
9 No More Affairs 3:49
10 Singing 0:57
11 Travelling Light 4:51
12 Cherry Blossoms 4:20
13 She's Gone 3:29
14 Mistakes 5:44
15 Vertrauen III 2:20
16 Sleepy Song 4:38

Total: 70:02 

viernes, 3 de julio de 2026

Romance y drama

Tindersticks (Tindersticks, 1993)

 

ROMANTICISMO NOIR. Uno de los álbumes del 93 fue, sin duda, Tindersticks, del grupo del mismo nombre. Los de Nottingham sorprendieron a propios y extraños con 77 minutos de pop elegante y asfixia decadente. Su estreno fue un disco romántico hasta el extremo, que bebía de lo victoriano, lo gótico y lo romántico por encima de todas las cosas. Arreglos gordos y cavernosos, con pianos, teclados, algún violín y un uso orquestal, denso y desasosegante de las guitarras son la seña de identidad que, junto a la voz de ese HOMBRE llamado Stuart Staples, erige al grupo y al disco entre los grandes. Un hombre que no renuncia a encarnar una nueva masculinidad en la que no solo se puede, sino que se debe mostrar la vulnerabilidad sin medias tintas.

Siempre se les ha acusado de un exceso de melodramatismo, sobre todo en sus directos apasionados, pero en este disco todo el exceso se antoja necesario. Gracias a él encontramos la canción sobre líquido seminal más emotiva que se haya escrito. Impresionista en su letra y expresionista en su música, "Jism" atesora el secreto del sonido del grupo y resume en sus seis minutos todo el deseo, la entrega y lo artificioso de una banda que, a pesar de los pesares, se puede calificar como única. Los pesares serían unas comparaciones con los Bad Seeds que veo facilonas e inexactas. Por eso, al final, hay muy poco que achacar a unos músicos que solo están tratando de pintar su realidad de una manera personal y magnética. Algo que hacen de maravilla en un álbum largo y exigente, pero sobre todo generoso en emociones.

Un álbum, ahondemos en esa idea, pictórico y casi cinematográfico. Las canciones casi parecen escenas, la instrumentación construye espacios antes que melodías y Stuart Staples canta como un narrador en primer plano. Tanto por sus texturas como por su atmósfera, Tindersticks posee una personalidad narrativa y casi física que lo hace sólido hasta decir basta. Y precioso en cada una de sus canciones y detalles. Casi ochenta minutos que muchos trataron de imitar, pero que nunca pudieron recrear en toda su extensión. A veces pienso que The National están bien. Otras, me pongo esto y me pregunto quiénes son. Será porque en su momento ya nos pareció bueno, pero es que pasan los años y se va ganando su hueco entre esos hitos que han moldeado nuestra biografía musical. Y ahí se va a quedar.

★★★★☆

1 Nectar 2:40
2 Tyed 4:11
3 Sweet Sweet Man Pt 1 0:41
4 Whiskey & Water 5:51
5 Blood 4:52
6 City Sickness 4:00
7 Patchwork 4:40
8 Marbles 4:30
9 The Walt Blues 1:08
10 Milky Teeth 2:52
11 Pt Two 1:05
12 Jism 6:03
13 Piano Song 2:40
14 Tie-Dye 4:00
15 Raindrops 6:15
16 Pt Three 1:44
17 Her 3:29
18 Tea Stain 2:07
19 Drunk Tank 4:44
20 Paco de Renaldos Dream 4:22
21 The Not Knowing 4:58

Total: 76:52