
FLAMENCO. Tratando de sacar tajada de su legado, este disco documenta esas tres noches mágicas que Camarón y Tomatito regalaron en el Cirque d'Hiver parisino allá por 1987. La discográfica y la familia se lo llevan calentito, pero el aficionado se beneficia de una grabación histórica que nos muestra al ídolo en lo más alto de sus capacidades.
No era una época fácil para el cantaor, pasando unas penurias económicas impensables para alguien de su éxito. Por eso, cuando le pidieron cantar en la capital de Francia, pidió algo que parecía una barbaridad en la época: un millón de pesetas por tres noches. Hoy no parece tan descabellado y tal vez no lo fuera entonces, porque el trato salió adelante y para allá que se fue el de San Fernando con su inseparable guitarrista.
El cante andaluz no era algo extraño en la cosmopolita París. Ya desde principios del siglo XX abundaban los cafés regentados por andaluces emigrados (o franceses oportunistas) que contaban con actuaciones de flamenco tanto al baile como al cante. Todo eso no quita que el poder contar con una figura del renombre de Camarón fuera algo muy especial. Un suceso que debió abrir camino para otros grandes nombres del flamenco que también triunfarían en la capital del hexágono.
Camarón salió al escenario algo comedido, seguramente impactado ante la idea de actuar en campo contrario, en terreno virgen para el flamenco puro que venía a desgranar. Ni que decir tiene que la parroquia española del lugar se hacía notar con sus vítores, pero lo que más abundaba, no podía ser de otra forma, era el público autóctono, respetuoso al máximo, pero poco ducho en la bulla y la festividad sin brida que acompaña a este tipo de recitales. Por eso, quizás, el disco suene algo frío, como si Camarón estuviera en Notre Dame o en el Louvre.
Esto último puede ser la única pega de un recital serio y redondo, como los que solía regalar el cantaor. Camarón no salió muy satisfecho, eso es cierto, y alabó al público francés por su atención y su respeto, diciendo que él no había estado tan bien como ellos. En cualquier caso, una vez más, estamos ante un documento enorme de un artistazo derramando su arte y abriendo caminos, uno más, donde parecía imposible.
★★★☆☆
1 Tus ojillos negros (alegrías) 5:35
2 Sonidos negros (tarantos) 5:40
3 Pañuelo a rayas (bulerías) 8:15
4 Como el agua (tangos) 3:22
5 Yo pienso como el ciprés (tangos) 8:39
6 Pañuelo a rayas 2 (bulerías) 9:04
7 Más duro que el acero (fandangos) 3:54
8 Tirititando de frío (bulerías) 5:05
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Como el agua (tangos) [video] 3:22
Total: 52:56
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