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domingo, 3 de mayo de 2026

Cualidades excepcionales

Venta de Vargas (Camarón, 2005) [DIRECTO]

FLAMENCO. Aquí tenemos un documento entrañable y revelador como pocos. A un Camarón adolescente poniéndose a prueba entre los señoritos que frecuentaban la Venta de Vargas. Tenía dieciséis años (algunos dicen que quince) y, aunque su hermano Manuel era el que estaba en "nómina" de la Venta para cantar en esas veladas, el dueño, Juan Vargas, que algo veía ya en el chiquillo, le pidió que se echara unos cantes. Mientras, sacó su cuatro pistas y, sin saber muy bien la trascendencia de esa acción, registró para la posteridad una sesión (o sesiones, eso no lo tengo claro) que es un auténtico tesoro desenterrado para el mundo por Ricardo Pachón y Enrique Montiel.

Un tesoro historiográfico que nos muestra a un niño fogueándose con una música de viejos. Eso debía de hacer gracia a la parroquia que se solazaba en la taberna. Seguro que pocos veían en el talento imberbe de ese gitanito rubio al genio revolucionario que iba a transformar el flamenco para sacarlo de estos cenáculos secretos y proyectarlo al mundo.

No es extraño. Aquí vemos a un chaval que expone sin tapujos su devoción por Manolo Caracol, acompañándose a sí mismo con la guitarra o por unas simples palmas. Nada fuera de la ortodoxia. Solo devoción, respeto y un aprendizaje que a veces roza la pura mímesis. Un poder de transformación que con los años aprendería a moldear hasta encontrar un estilo propio único e inimitable, pero que aquí, como es lógico, todavía estaba ausente. Lo que no quita que mucho de lo que hace aquí Camarón tuviera su reflejo en sus años de madurez. Sin ir más lejos, frases y requiebros que usaría una y otra vez en sus discos y recitales.

Estamos por tanto ante un registro muy interesante para el buen conocedor de la obra del de San Fernando. De alguna forma, completa el cuadro de una carrera inmaculada que tuvo unos orígenes muy humildes y muy entregados a los que él consideraba sus ídolos. Eso es lo que más destaca aquí. El poder observar a un artista agradecido y deseoso de expresarse. A pesar de que el sonido no ayude y la timidez de su voz todavía no apabulle como lo haría en el futuro. Por eso, tampoco se puede considerar un disco imprescindible dentro de las glorias que grabó el genio. Sin contar las intenciones comerciales a las que apesta, que tampoco ayudan precisamente.

★★☆☆

1 Bulería del Chozas 1:41
2 Fandango caracolero 1:58
3 Seguiriyas de los grillos 4:44
4 Tangos extremeños 7:02
5 Se me acabó el gusto (Fandangos) 4:28
6 Azúcar cande (Bulerías) 7:10
7 Tarantos del Tío Rufino 5:47
8 De invierno (Fandangos) 3:32
9 Sierra de Armenia (Seguiriyas) 6:34
10 Amante de abril y mayo (Bulerías) 5:25

Total: 48:21

sábado, 2 de mayo de 2026

Florilegio desconocido

Antología inédita (Camarón, 2000) [RECOPILATORIO]

FLAMENCO. Se hace difícil escarbar en los restos del material no publicado del gigante de San Fernando. Se ve aquí que no hay mucho y lo que hay adolece de una calidad de sonido bastante reguleras. Aun así, qué duda cabe, estos cantes desconocidos son lo más interesante de un disco imprescindible para el completista irredento, pero no apto para oyentes casuales. 

En cuanto a las mezclas y versiones primerizas o remozadas de sus clásicos, muchos provenientes de La leyenda del tiempo (1979), tienen su miga y eso es algo digno de agradecer. Demasiado hartos estamos ya de remezclas y refritos sin más interés que el sacarte los cuartos, porque acaban añadiendo poco o nada a lo que ya conocíamos del artista de marras. En este caso, las diferentes versiones de "La leyenda del tiempo", "Homenaje a Federico", "Nana del caballo grande" o "La Tarara" muestran caras muy interesantes del proceso creativo que culminó con su forma canónica. Bocetos que, en mayor o menor medida, se ganan su derecho a ser escuchados.

Si acaso, lo que le sobra a este recopilatorio es eso de "Antología". No me parece a mí que merezca un apelativo tan grande una obra que para nada recoge diferentes momentos de la carrera del cantaor. Como digo arriba, está muy centrada en su disco más rupturista y, en cuanto a las grabaciones en directo de temas desconocidos, picotean de aquí y allá sin orden, concierto ni intención cronológica o histórica de ningún tipo.

En resumen, estamos ante una obra muy curiosa y muy interesante, pero para nada antológica. Que quede bien claro para todos aquellos que pretendan acercarse a la figura del genio gitano. Empiecen por otro sitio, por favor.

★★★☆☆

1 La leyenda del tiempo (single) 3:31
2 Presentación 1:22
3 La calle Parra (soleares) 7:02
4 El de la Calzá (fandangos) 5:27
5 La orilla morena (seguiriyas-tonás) 4:34
6 Mairena del Alcor (bulerías) 7:17
7 Nana del caballo grande 5:12
8 Homenaje a Federico (bulerías) 3:27
9 La leyenda del tiempo (bamberas) 4:10
10 Viejo mundo (bulerías) 2:45
11 La Tarara (tarantos) 8:22
12 Caminito de La Algaba (tonás) 2:41
13 Camarón en Montilla (bulerías) 11:38

Total: 67:28

La portada no puede ser más oportunista. Tampoco diría que no sea certera, pero sí que da un poco de repelús cómo parecen querer sacarnos los cuartos con esa imagen de camarón en rojo y negro que hace algo más que recordar al Che Guevara, ese otro héroe del pueblo con el que es inevitable comparar al cantaor.

 

Por arraigo con los suyos, por defensa de lo popular por encima de lo elitista y por su propio aspecto físico. Por todo esto, puede que sea inevitable hacer la comparación. Lo que pasa es que los intereses que la motivan parecen estar en las antípodas de lo que representan ambas figuras. ¿Pena o deleite? En cualquier caso... ¡Hasta la victoria siempre!

✠✠✠ 

Reencuentro
(Camarón, 2008) [RECOPILATORIO]

FLAMENCO. Ocho cantes más una pista extra. Todos inéditos, todos grabados por Camarón en solitario o con Tomatito, y con un par de colaboraciones especiales, entre las que destacan Joan Manuel Serrat y Jarcha en "La saeta". Material jugoso sacado del archivo personal de su hijo, Luis Monge, y de RTVE para seguir haciendo caja a costa del genio de la Bahía.

Más de una letra y tonada ya aparecen aquí y allá por sus discos de estudio, pero lo bueno de este álbum es que nos ofrece una sensación de fluidez, de obra integral, que no suelo encontrarme con tales constructos. Además, la interpretación de Camarón es especialmente intensa, con una profundidad y un rajo especiales, posiblemente por ser consciente de que lo estaban viendo miles de personas, quizá millones.

Si mezclamos todo esto, la coartada comercial pesa un poco menos y podemos afirmar que la enésima expoliación de los restos de José Monge es gustosa y satisface ese ansia insaciable del que ya se lo conoce todo del genio más grande que haya dado el flamenco. Muy recomendable, aunque ese truco de dar otro título a temas ya grabados en sus discos es algo un poco burdo y que me huele a tratar de dártela con queso.

★★★☆☆

1 Por tangos (medley) feat. Susi
    - Yo vivo enamorado
    - Flamenco te queremos
    - Yo vivo enamorado
    - La Vírgen de los Remedios
    - En el fondo de los mares
    - Por Dios alcalde mayor
    - Yo vivo enamorado
    - Soy gitano
2 La saeta feat. Joan Manuel Serrat & Jarcha
3 Soleá del Chaqueta (soleá) feat. Luis Monge
4 Hombre terrestre (bulería)
5 La Vírgen hizo una sopa (villancico)
6 A dibujar esta rosa (alegría)
7 Soy fragüero (bulería) feat. Tomatito
8 Las 12 acaban de dar (martinete)
9 Víbora rabiosa (fandango) [bonus track]

Total: 38 min.

"Candela y sombra" (Camarón, 1991) [BOOTLEG] [RECOPILATORIO]

FLAMENCO.

  1. Estilos variados de Manuel Soto
  2. Entre Valverde y Huelva
  3. No siento en el mundo más
  4. El día que me eches de menos
  5. Alegrías del Puerto
  6. Yo sentí un leñador
  7. La voz del tiempo
  8. Bendita sea mi tierra
  9. Sere-serenito
  10. A Belén pastores
  11. Limón de cera
  12. La leyenda del tiempo
  13. Volando voy
  14. Romance del amargo
  15. La Tarara
  16. El niño perdido-La cigarra
  17. Toma que toma-Mi barrio- Pa qué me llamas, prima

Total: 72 min. 

viernes, 1 de mayo de 2026

Allons enfants de la Patrie!

París 1987 (Camarón, 1999) [DIRECTO]

FLAMENCO. Tratando de sacar tajada de su legado, este disco documenta esas tres noches mágicas que Camarón y Tomatito regalaron en el Cirque d'Hiver parisino allá por 1987. La discográfica y la familia se lo llevan calentito, pero el aficionado se beneficia de una grabación histórica que nos muestra al ídolo en lo más alto de sus capacidades.

No era una época fácil para el cantaor, pasando unas penurias económicas impensables para alguien de su éxito. Por eso, cuando le pidieron cantar en la capital de Francia, pidió algo que parecía una barbaridad en la época: un millón de pesetas por tres noches. Hoy no parece tan descabellado y tal vez no lo fuera entonces, porque el trato salió adelante y para allá que se fue el de San Fernando con su inseparable guitarrista.

El cante andaluz no era algo extraño en la cosmopolita París. Ya desde principios del siglo XX abundaban los cafés regentados por andaluces emigrados (o franceses oportunistas) que contaban con actuaciones de flamenco tanto al baile como al cante. Todo eso no quita que el poder contar con una figura del renombre de Camarón fuera algo muy especial. Un suceso que debió abrir camino para otros grandes nombres del flamenco que también triunfarían en la capital del hexágono.

Camarón salió al escenario algo comedido, seguramente impactado ante la idea de actuar en campo contrario, en terreno virgen para el flamenco puro que venía a desgranar. Ni que decir tiene que la parroquia española del lugar se hacía notar con sus vítores, pero lo que más abundaba, no podía ser de otra forma, era el público autóctono, respetuoso al máximo, pero poco ducho en la bulla y la festividad sin brida que acompaña a este tipo de recitales. Por eso, quizás, el disco suene algo frío, como si Camarón estuviera en Notre Dame o en el Louvre.

Esto último puede ser la única pega de un recital serio y redondo, como los que solía regalar el cantaor. Camarón no salió muy satisfecho, eso es cierto, y alabó al público francés por su atención y su respeto, diciendo que él no había estado tan bien como ellos. En cualquier caso, una vez más, estamos ante un documento enorme de un artistazo derramando su arte y abriendo caminos, uno más, donde parecía imposible.

★★★☆☆

1 Tus ojillos negros (alegrías) 5:35
2 Sonidos negros (tarantos) 5:40
3 Pañuelo a rayas (bulerías) 8:15
4 Como el agua (tangos) 3:22
5 Yo pienso como el ciprés (tangos) 8:39
6 Pañuelo a rayas 2 (bulerías) 9:04
7 Más duro que el acero (fandangos) 3:54
8 Tirititando de frío (bulerías) 5:05

Enhanced Content
Como el agua (tangos) [video] 3:22

Total: 52:56 

miércoles, 29 de abril de 2026

Llevo dentro de mi sangre un potro de rabia y miel

Potro de rabia y miel (Camarón, 1992)

FLAMENCO. Potro de rabia y miel fue un éxito sin paliativos. Al menos en cuanto a ventas. Se conjuraron demasiadas cosas como para que no lo fuera. Para empezar, Camarón venía de entregar su apoteósico Soy gitano (1989), grabado en los Abbey Road de Londres con la Royal Philharmonic Orchestra. Y desde esa cumbre en lo comercial, además, se dio la circunstancia de que el cantaor se nos iría a los pocos meses de la publicación del disco que nos ocupa. Camarón estaba en la cima de su popularidad y a la gente le va el morbo. Una combinación infalible, por desgracia.

No es plato de gusto, pero en estos surcos nos encontramos por tanto al Camarón terminal, a un artista sacando sangre de una herida mortal. Fue durante su grabación cuando le diagnosticaron su enfermedad fatal. Las sesiones tuvieron que interrumpirse para que el de San Fernando fuera a tratarse a los Estados Unidos. Finalmente se retomaron a su vuelta, conocedor ya de lo infructuoso de su viaje. Sincero, como siempre, en una entrevista posterior a su publicación, Camarón afirmaba que su voz ya sonaba enferma en este disco. El oyente, diría yo, no lo nota. Yo solo percibo una entrega absoluta y un sentimiento infinito.

Todo esto viene acentuado por una producción que introduce un eco limpio y brillante en el sonido del disco. Una reverberación que le otorga un colorido faérico y ultraterreno que acaba potenciando toda esa emoción que trata de transmitirnos. Una emoción que se basa en buena parte en el color de unas rumbas que se salen un poco de lo que Camarón solía hacer. Unas rumbas que a pesar de su brillo no pueden ocultar un deje melancólico y fatalista. Junto a las bulerías, dominan el disco dejando poco espacio para más. Una inclinación por los aires festeros y por los ritmos más animados que choca frontalmente con la dura realidad que aguardaba al cantaor. Por eso quizás este disco sea tan querido. Por esa valentía. Por ese irse con la cabeza bien alta. A mí, sin embargo, me suena demasiado triste, demasiado amortiguado, demasiado insoportable. Y claro, no me gusta lo que debería.

★★★☆☆

1 Una rosa pa tu pelo
2 Mi nazareno
3 Se me partió la barrena
4 Potro de rabia y miel
5 La primavera
6 Yo vendo pescaito
7 Eres como un laberinto
8 La calle de los lunares
9 Un caballo y una yegua 

Total: 40 min. 

martes, 28 de abril de 2026

Mientras mi corazoncillo hierva...

Soy gitano (Camarón, 1989)

FLAMENCO ORQUESTAL. A tres años del fatal desenlace, Camarón se lía la manta a la cabeza y en un nuevo desplante se va a Londres a grabar con la Royal Philharmonic Orchestra. Poco o nada debían importarle las voces iracundas o los dedos acusadores. A estas alturas la cosa estaba más que asentada y apenas nadie ponía en duda el derecho del cantaor a hacer lo que le viniera en gana.

El veredicto, sin embargo, es más bien tibio. Aun contando con momentos más que interesantes, el tono general es mayormente pacato y con poca garra. Las cuerdas dan grandeza y solemnidad a cosas como "Soy gitano", "Dicen de mí", dolorosamente profética, o a una impresionante regrabación de esa "Nana del caballo grande", que ya era enorme en La leyenda del tiempo (1979).

Un disco en el que percibimos que algo en Camarón se va apagando. O serán los prejuicios del que se acerca a esta película sabiendo lo que pasa al final. Mucho Lorca y mucho bajo eléctrico redondean un trabajo que, esta vez sí, admite la etiqueta de flamenco nuevo sin matices. Y no precisamente por sus bondades. Más bien por cosas para mí dudosas, como esa "Casida de las palomas oscuras" o esa "Amor de conuco" a medias con Ana Belén y con la guitarra de Raimundo Amador. La verdad es que esta última parece una cosa entre Kiko Veneno y Pata Negra, pero no me resulta creíble en la voz del maestro.

Un disco triste, por tanto. Porque la idea era buena, pero la ejecución, no tanto. Como toda la obra del de San Fernando, te permite sumergirte en él sin mayores problemas, pero conociendo lo que ha sido capaz de facturar, esto es demasiado insípido como para deleitar al seguidor fiel. Eso sí, podría haber sido peor.

★★☆☆

A1 Soy gitano 4:10
A2 Casida de las palomas oscuras 4:15
A3 Thamar y Amnon 3:19
A4 Dicen de mí 4:27
B1 Luna llena 3:44
B2 El pez más viejo del río 2:44
B3 Amor de conuco 3:34 with Ana Belén 🕱
B4 Nana del caballo grande 5:48

Total: 32:01

domingo, 19 de abril de 2026

La cava de los gitanos

Flamenco vivo (Camarón, 1987) [DIRECTO]

FLAMENCO. Grabado en 1978, ya con Tomatito, este directo nos retrata al Camarón que iba a dar el gran salto pocos meses después con esa revolución definitiva, La leyenda del tiempo (1979). ¿Y cuánto de esa transgresión podemos vislumbrar ya aquí? Absolutamente nada. Flamenco vivo es un directo parco y elegante, a guitarra y voz. Un recital por derecho y como mandan los cánones, sin una voz más alta que otra y sin sacar ni un dedo del plato.

Un disco que nos muestra a un Camarón imperial acompañado a la perfección por José Fernández Torres, el hijo del Tomate, guitarrista almeriense llamado a ser pieza clave en la evolución del flamenco precisamente en estos años decisivos. Aquí Camarón se sale, su voz se sube por las paredes y su afinación demuestra la perfección que tanta fama le ha dado siempre. No hay manera de pillarle en un fallo, así de inmaculada es su interpretación, siempre por delante y guiando a la guitarra por donde más le conviene.

Así borda seis piezas en las que dominan las bulerías. En todas ellas engarza letras en muchos casos ya grabadas en el estudio y conforma unos medleys llenos de sentido y grandiosidad. A veces, y ahí veo el pequeño problema, el silencio del respetable hace que parezca que estamos en un museo. Por un lado eso da fe del gigantismo del arte que estamos presenciando. Pero por otro, a veces todo es demasiado hierático y va en detrimento de la viveza y el brío con el que este arte cobra todo su sentido. 

Un defecto muy menor, ya que ese jaleo y ese bullicio en realidad se deja oír en toda su viveza en los remates de todos los cantes. Más aún conforme avanza el recital, hasta llegar al summum en una pieza de cierre monumental, con el de San Fernando rompiendo la voz para sellar uno de sus discos más impresionantes e imprescindibles.

★★★★☆

A1 Un tiro al aire
A2 Pasando el puente
A3 Chiquito de camas
B1 La vara de los chalanes
B2 Castillo de Alcalá
B3 La cava de los gitanos 

Total: 36 min.

viernes, 17 de abril de 2026

Yunque, clavo y alcayata

Te lo dice Camarón (Camarón, 1986)

FLAMENCO. Este fue el disco de la segunda "ruptura" con Paco de Lucía, la definitiva. Si tras la primera surgió una obra de la trascendencia de La leyenda del tiempo (1979), no podemos decir algo parecido en este caso. Te lo dice Camarón, con la dirección musical del propio José Monge, adolece de demasiadas cosas como para que pueda ocupar un lugar de importancia en el canon del de San Fernando. 

No es un disco malo, en absoluto. Más que eso, lo que pasa aquí es que por vez primera Camarón no suena rotundo y se le ve algo perdido en un falso equilibrio estilístico que no acaba de sentarle bien. En su obsesión por innovar, creo que se pierde en popularizar el género en extremo. Y a la vez se hunde en piezas del flamenco más oscuro y jondo, como para compensar. Una idea que en principio no era mala, pero que en la práctica deja un disco interesante, pero pálido si lo comparamos con la solidez de una discografía intachable.

En mi humilde opinión, enfrentar cosas de la superficialidad y sosería de "Te lo dice Camarón" (la canción) con la profundidad abisal de "Homenaje a Chaqueta" es cuando menos peligroso. Me encantan las innovaciones del cantaor y esa obcecación por popularizar un arte demasiado recluido en círculos herméticos. Aun así, me parece que con la canción titular se le fue la mano y le salió un algo kitsch de difícil digestión. Un simple tropezón que amplía su efecto al ser comparado con el glorioso álbum que le precedió. Nada preocupante, eso seguro.

★★★☆☆

A1 Pistola y cuchillo
A2 Tu mare Rosa
A3 Otra galaxia
A4 Te lo dice Camarón
B1 Vente conmigo
B2 Bórrame de tu memoria
B3 Homenaje a "Chaqueta"
B4 Los inmortales

Total: 35 min.

domingo, 12 de abril de 2026

Te doy la vida

Viviré (Camarón, 1984)

 

FLAMENCO. El disco se abre con un laúd que hilvana pespuntes de belleza cristalina con sus aires morunos. Y un pequeño toque de disonancia, junto a la percusión y al bajo eléctrico, pone a prueba una vez más a los oyentes más vetustos e inmovilistas. Está claro, Camarón no da ni un paso atrás. Olvídense, señores. Ese es el tono en uno de sus discos más majestuosos. Un disco en el que la interpretación del de San Fernando es ardiente y cruda, con una entrega que hace relucir la belleza del dolor más extremo.

Esos toques extravagantes mencionados, algún brochazo de disonancia hiriente, como el comienzo de "Campanas del alba", cuerdas aquí y allá... Todos esos son los aceites novedosos con los que el cantaor pinta este lienzo fastuoso. Un disco que eriza el vello como muy pocos en su catálogo. Una obra que apela al dolor más primario con los adornos más exquisitos. Un álbum profético a solo ocho años del fatal desenlace. "Viviré", canta Camarón, y lo hace con la convicción del que ve lo que se avecina. O eso me parece a mí, tal es su decisión, su inmersión en lo que cuenta y la verdad de un fraseo sobrehumano en claro contraste con su aspecto avejentado y casi yerto.

Pocas veces ha conjurado el cantaor tanto dolor como en estas tonadas de muerte en las que el título del disco, más que una reafirmación, es casi una condena. Incluso cuando le canta al amor ("Nuestros sueños") suena desesperado y descreído, casi implorante. Camarón no parecía estar viviendo el mejor momento en su vida y, como pasa a menudo, esto se traduce en una obra de arte inmarchitable. El disco definitivo con el que nos dice que, de una vez por todas, le importa bien poco lo que digan de él. Nunca iba a poder acallar las voces críticas ya, así que mejor aprender a vivir con ello.

★★★★★

A1 Viviré
A2 Campanas del alba
A3 Mi sangre grita
A4 Mar amargo
B1 Na más que'r día
B2 Nuestros sueños
B3 Dios de la nada
B4 Tres luceros

Total: 31 min.

sábado, 11 de abril de 2026

Enamorao de la vida

Calle Real (Camarón, 1983)

 

FLAMENCO. Está bien claro en esos tanguillos con aires de fusión con los que abre. Una osadía que nos muestra al maestro dispuesto a hurgar en la herida, a la vez que anunciaba el flamenco-blues de Pata Negra, o se alimentaba de él, no sabría decirlo. En estos tiempos de revolución está claro que todos miraban de reojo al de al lado, pero me parece a mí que si había uno al que miraban todos a la vez, ese era el cantaor de San Fernando. Él había establecido las reglas cuatro años antes. Aquí se limitaba a ampliar el discurso o a matizarlo para que entrara mejor.

Una apertura que se traduce en el uso de bajos eléctricos, percusiones y aires exoflamencos que dan cuenta de lo permeable que es este arte, capaz de aparearse con casi cualquier cosa. Camarón se cuida de no salirse de madre, pero tampoco se corta a la hora de hacer lo que le más le apetece. Así, en esos tres primeros números marca el camino que deben seguir los que quieran renovar un arte hecho para trascender. No me cuesta ver ecos de lo que iban a hacer Diego Carrasco, Ray Heredia o los mencionados hermanos Amador, además de otras cosas no tan jugosas ni respetables, todo hay que decirlo.

En el quinto corte vuelve a hacer de las suyas, cogiendo unos fandangos tan vetustos que seguro que más de uno dijo "por fin". Hasta que entraron las cuerdas, claro, y Camarón volvió a darnos en la boca con una alianza entre el flamenco y la orquesta que no estaba en el guion. Porque si algo deja claro este duodécimo álbum del genio de la Isla es que ya no había vuelta atrás. Que o lo tomas o lo dejas. Con humildad, sí, pero con la inspiración y el fuego de su arte ardiendo inextinguible.

★★★★☆

A1 Romance de la luna
A2 Esclavo de tus besos
A3 Yo vivo enamorao
A4 Yo soy el viento
B1 Calle Real
B2 Ná es eterno
B3 Caminando
B4 Bulerías de la Perla

Total: 32 min. 

Be water, my friend

Como el agua (Camarón, 1981)

 

FLAMENCO. "Limpia va el agua del río". Como la voz de Camarón, como su conciencia, como su compromiso. Todo eso que quedó un poco en entredicho tras ese mayestático e incomprendido La leyenda del tiempo (1979). El de San Fernando acabó harto de la paliza que le dieron tras esa afrenta y volvió a refugiarse en la ortodoxia. No abandonó a sus nuevas amistades (Tomatito), pero volvió a llamar a Paco de Lucía, ese que ya le había avisado de que debía tener un cuidado que, gracias a los astros, no tuvo.

Entre los tres se sacan de la manga poco menos de media hora de gloria. Un disco que resultó sanador en muchos aspectos. Sobre todo por el tema que lo titula, que se encumbró de inmediato como la canción bandera del cantaor. Seguramente buena parte de la culpa la tengan esas ganas con las que se cogió un disco que, en general, se dejaba de instrumentaciones raras y de jugar con lo progresivo o el jazz. Bien escuchado, el disco anterior no tenía tanto de rupturista, pero sí es cierto que en sus detalles arañaba los oídos delicados y, permítanme, poco entrenados, de los más viejos del lugar. 

Viejos de espíritu, que no se me entienda mal. Viejos que tampoco creo que se calmaran del todo con esta falsa vuelta a los orígenes. Un disco que tiene mucho de díscolo. Desde una portada muy poco flamenca a un contenido limpio y cabal, pero lleno de una virulencia en la interpretación que dice más de lo que parece. Camarón se desata en las bulerías sin miedo a la contención ni a la mesura. A veces tanto desboque puede arrimarlo a otros estilos que no nombraré, pero lo peor es que araña y lacera al mojigatismo imperante. Tampoco renuncia al bajo eléctrico ni a las percusiones, precisamente en esa canción titular, tan idolatrada ella.

Como el agua guarda las apariencias. Camarón parece que da un paso atrás y que está pidiendo perdón, pero al mismo tiempo está manteniendo inercias y manierismos que ya no iba a dejar nunca, y canta con una furia que tiene un poco de enfado y ajuste de cuentas. Si con el anterior había iniciado una revolución, ahora no iba a cargársela. Simplemente se para y observa la bandera que ha plantado para pensar en su estrategia de expansión y dominación. No creo que muchos se dieran cuenta en su momento.

★★★★☆

A1 Como el agua
A2 Gitana te quiero
A3 Pueblos de la tierra mía
A4 Quiero quitarme esta pena
B1 Sentao en el valle
B2 Tu amor para mí no es fantasía
B3 En tu puerta da la luna
B4 La luz de aquella farola 

Total: 29 min. 

viernes, 10 de abril de 2026

Si tú me quisieras, qué feliz sería

Rosamaría (Camarón de la Isla, 1976)

 

FLAMENCO. Antonio Sánchez Pecino, más conocido por ser padre de Paco de Lucía, sigue componiendo todos los temas en el octavo disco de Camarón. Una costumbre que se venía repitiendo desde hacía ya varios álbumes y que redunda en un continuismo, en este caso, bendito. Cambiar la fórmula a estas alturas, además de suicida, era absolutamente innecesario, porque ¿alguien se podría hartar alguna vez de algo tan bien hecho?

Así las cosas, las novedades siguen siendo escasas, aunque reveladoras. No podemos dejar de nombrar esa "Mis penas lloraba yo", un nuevo intento con la Canastera, ese palo que se inventó José Monge y que acaba aquí su corto recorrido. No, no fue un éxito precisamente, y Camarón no volvió a insistir con un palo que se acabó quedando más bien en una ocurrencia con escaso calado. También habría que mencionar la inclusión de instrumentos eléctricos en esas sevillanas rocieras con las que cierra. Una adición muy sutil todavía que ya anuncia futuros revolcones no tan lejanos.

Sin embargo, lo jugoso está en otra parte aquí. Esa "Rosa María" con la que abre. Unos tangos que nos meten en faena y que están entre lo mejor que hubiera cantado nunca. Como esos tientos del Mellizo, "Moraíto como un lirio", o esa bambera, palo poco atacado por el de la isla, llamada "Vamos niña pa la bamba", la cual borda con su maestría habitual. Una muestra más de que el cante no tenía secretos para nuestro héroe. 

Tres ejemplos majestuosos que añadir a su rosario antológico. Y eso que el resto, lejos de desmerecer, nos deja el sabor de boca de joya exquisita que en realidad nos dejan todos los discos que grabara el dúo entre el 69 y el 79, una década prodigiosa que se estaba acercando peligrosamente a su fin.

★★★★☆

A1 Rosa María 2:17
A2 Si no me sirven 'pa na' 4:05
A3 Mis penas lloraba yo 3:40
A4 Pasan los años 3:43
A5 Moraito como un lirio 4:25
B1 Vamos niño, 'pa' la bamba 3:45
B2 Los dos se juegan la 'via' 3:47
B3 Con roca de pedernal 3:25
B4 En el fondo se clavó 2:37
B5 Vámonos 'pa' casa 3:50

Total: 35:34

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DISCOS RELACIONADOS

 

Duende y tronío

Arte y majestad (Camarón de la Isla, 1975)

 

FLAMENCO. Y en el séptimo se empiezan a agotar los calificativos. La cooperación entre De Lucía y el de la isla parecía no tener límite ni techo, si bien, lo cierto es que poco a poco se iba acercando al final. Durante un tiempo al menos, pero aquí eso ni se aprecia ni por supuesto se desea. Arte y majestad es otro disco de cantes variados en el que encontramos pocas novedades que destacar más allá del buen hacer de costumbre.

Si acaso, el cante de Camarón, como no podía ser de otra forma, se aprecia más hecho, más rotundo. Eso es lo que destaca, sobre todo, en la parte central del disco, pausada y arrebatada, de una profundidad abisal. Seguiriyas, fandangos y tarantos de una flamencura y una pasión inconmensurables. Camarón está como nunca ahí, aunque no puedo negar que donde a mí me gana, aparte de en esa apertura por soleares, es en ese número más liviano que es "No naqueres más de mí", unos tangos del Titi, que, de raros en su repertorio, acaban poniéndome de rodillas.

También, por supuesto, en las cantiñas que le siguen. Nunca he ocultado mi querencia por lo festero, sobre todo cuando hablamos del mito de San Fernando. Pues, en esa prodigiosa "Isla de León" vuelve a triunfar con esa voz que revolotea libérrima sobre la frescura de unos cantes, que no por repetidos, dejan de ser un espectáculo. 

"Y en la isla de León
Y en la isla de León,
Porque del puente Zuazo
No pasó Napoleón."


Toda una clase de historia en cuatro versos.

★★★★☆

A1 Que mis ojitos te vean
A2 Sólo vivo 'pa' quererte
A3 Malito yo estaba
A4 Tu cariño es mi castigo
A5 Ni que me manden a mí
B1 En la boca de una mina
B2 Déjala vivir en paz
B3 Arte y majestad
B4 No naqueres más de mí
B5 Isla de León
B6 En la puerta de la ermita

Total: 35 min.

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jueves, 9 de abril de 2026

Irrompible como el acero

Soy caminante (Camarón de la Isla, 1974)

 

FLAMENCO. Fluidos, empastados, hermanados por completo. A estas alturas el nivel del dúo roza la perfección. Eso sí, Camarón se va imponiendo, va preparándose, sabiéndolo o no, para volar solo. O eso deduzco, en mi afán por el cotilleo, por detalles como que el disco vuelva a tener "título" propiamente dicho y que eso de "con la colaboración especial de Paco de Lucía" aparezca con una tipografía algo más pequeña que el nombre del cantaor.

Una tontería para introducir lo poco que puedo añadir acerca del sexto álbum de José Monge con el guitarrista algecireño. Un disco que mantiene el nivel e incluso lo supera en algunos momentos. Es de celebrar la hondura que alcanza en los tientos y la autoridad en el fraseo en los momentos más festeros, cantiñas, tangos y bulerías a la cabeza. Poco más y nada menos. Una nueva colección recién cortada de cantes al límite de la expresión. Imposible saciarse de esto.

★★★★☆

A1 El caminante
A2 Reniego haberte encontrao
A3 La vida es una ilusión
A4 Las penas de mi mare
A5 Me olvidaste, te olvidé
B1 Qué desgraciaítos son
B2 Que camina noche y día
B3 Se pelean en mi mente
B4 Me dieron una ocasión
B5 Mira qué bonitas son

Total: 38 min. 

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miércoles, 8 de abril de 2026

Sacando la patita

Canastera (Camarón de la Isla, 1972) 

FLAMENCO. La carátula es muy descriptiva. Camarón en el centro, pero Paco de Lucía cerrando filas en los cuatro flancos sin dejar ninguna fisura. Así era por entonces la relación de estos dos titanes, hasta el punto de firmar los discos entre los dos. Si hasta ahora en todos sus trabajos se podía leer "El Camarón de la Isla con la colaboración especial de Paco de Lucía", aquí hay un cambio sustancial. El disco lo firman El Camarón de la Isla y Paco de Lucía. Así sin jerarquías, al mismo nivel. Y esto que parece un detallito sin importancia, es algo capital.

Y creo que este equilibrio entre los dos titanes fue el responsable de que las primeras obras del dúo sean tan buenas y tan atemporales. Su roce, su afán por superarse los llevó a terrenos ignotos para el flamenco medio. En este disco tal vez como en ninguno hasta entonces se percibe esa guerra perpetua entre la tradición y lo nuevo, entre el rasgarse la camisa y llevar el compás sin salirse de madre. Un afán experimentador que late ya desde el momento en que abren el disco con un cante nuevo inventado por Camarón. Una "Canastera" que en su título bautiza a un palo que no tuvo mucha repercusión, seamos claros, por mucho que me encante la canción. El mismo Camarón volvió a utilizarlo solo una vez más, si no me equivoco.

Eso y algún requiebro fuera de lugar es lo único que puede chocar al purismo. El resto es un cierre de filas inmediato y severo en torno a la tradición. Como pidiendo perdón por la salida de tono de esa canastera que nadie sabía muy bien de dónde se había sacado un José Monge que seguía observando y seguía aprendiendo, dócil en un trono que le estaban fabricando, pero que pronto iba a demostrar que no era lo que quería. Lástima que en los cuatro últimos cortes, la cosa pierda el empaque habían ido construyendo los demás. Sin embargo, no había nada que temer. Nuestro héroe, por supuesto, no se iba a conformar con esto.

★★★

A1 Canastera (Canastera)
A2 No dudes de la nobleza (Fandangos)
A3 Que a mí me vio de "naser" (Alegrías)
A4 Calabosito oscuro (Seguiriyas)
A5 No quisiera que te fueras (Bulerías)
A6 Las campanas también lloran (Tientos)
B1 Una gitana morena (Bulerías)
B2 La vi por primera vez (Fandangos)
B3 Estás ciego "pa" no ver (Soleá)
B4 Soñaba siempre contigo (Cartagenera)
B5 Y me gustan las mujeres (Tangos)
B6 Dios te dará a ti la gloria (Verdiales) 

Total: 38 min.

martes, 7 de abril de 2026

Agarrado al cordón umbilical

El Camarón de la Isla con la colaboración especial de Paco de Lucía [3] (Camarón de la Isla, 1971) 

FLAMENCO. El segundo había sido más vertiginoso, con menos espacio para los palos de ritmo más lento. Un disco que fluía como un vendaval sin pararse demasiado en las fosas de lo jondo. En eso cambiaba con respecto al estreno, el cual contaba con un tramo solo apto para iniciados que lo hacían más difícil, y alguno me dirá que también más puro. Pues algo de eso hay en este tercer asalto. Algo que es más bien mucho, porque aquí parece que Camarón está intentando demostrar que no ha abandonado el redil, más que otra cosa.

Un artista dócil todavía en su arte, deseoso de recibir el aplauso de los gitanos viejos, los que saben, se revuelca impúdico en tangos, polos, soleás de Alcalá y demás palos abisales para desangrarse como solo él ha sabido. Quizás estemos ante el disco más espeso y oscuro del trío inicial. Perdonen el atrevimiento, pero, en mi ignorancia, percibo aquí un rajo y una densidad que puede echar para atrás al oyente ocasional.

Y como suele ocurrir, aun siendo menos inmediato y, por tanto, disfrutable, salir huyendo a las primeras de cambio sería un error de bulto. Porque aquí encontramos al cantaor enganchado a su cordón umbilical. Aquí es donde podemos comprender por qué es venerado por todos, rancios guardianes incluidos. Y por último, aquí es donde también podemos impregnarnos del dolor de esta música milenaria para, tal vez, comprender un poco por qué el flamenco es más que un estilo. Y así entender de una vez por todas que es una cultura, una seña de identidad y un modo de vida para todo un pueblo.

★★★

A1 Son tus ojos dos estrellas
A2 La mujer con ser mujer
A3 Por mala lengua que tienes
A4 Sin motivos ni razón
A5 En la provincia de Cádiz
A6 De una mina de La Unión
B1 El espejo en que te miras
B2 Me la tienes contolá
B3 Al Padre Santo de Roma
B4 Estoy pagando condena
B5 Se murió mi madre
B6 Me voy por la calle abajo

Total: 38 min.

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jueves, 2 de abril de 2026

Impartiendo magisterio

El Camarón de la Isla con la colaboración especial de Paco de Lucía [2] (Camarón de la Isla, 1970)

 

FLAMENCO. Cada vez más seguro, más hecho, más imponente. Así se ve al de San Fernando unos meses después de su debut discográfico. En esta nueva alianza con Paco de Lucía vuelve a sentar cátedra con un nuevo hito de un flamenco rebosante de frescura y con la mirada puesta en los más grandes. Aprender para después enseñar, esa parece ser la máxima de este dúo que puso patas arriba lo que todos creían saber sobre el polvo, la madera y las entrañas.

Hay tanto material impresionante aquí que es difícil decantarse por algo, pero si tengo que hacerlo no puedo dejar de lado esos tangos que llamara "Ante el altar me juraste" y, por supuesto, esos tientos con los que cierra, un "Al gurugú guruguero" en los que da lecciones sobre cómo sacar luz de la negrura y agua pura de las lágrimas más dolientes. Lo festero y lo jondo para resumir una obra inagotable. Como todas las de esta primera época, todo hay que decirlo.

También destacan dos palos más oscuros, como el tema que abre y por el que también se conoce al disco, un "Cada vez que nos miramos" imperial, que, según parece, es una soleá de la Serneta, y esa romera y cantiña del contrabandista que es "Jardín de belleza". Este último nos muestra la originalidad y la fuerza creativa de un Camarón irrefrenable. Ese que nada más abrir la boca ya estaba anunciando lo grande que iba a ser. Claro y meridiano.

★★★★☆

A1 Cada vez que nos miramos 3:47
A2 Y no llegastes a quererme 2:58
A3 Ante el altar me juraste 3:52
A4 Moral 2:17
A5 La andan hablando 4:09
A6 Vas a conseguir tres cosas 1:57
B1 Jardín de belleza 2:33
B2 Sube al enganche 2:20
B3 Donde una ermita poner 2:32
B4 Los santos del cielo 4:08
B5 Soy grande por ser gitano 3:18
B6 Al gurugu guruguero 3:19

Total: 37:10 

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viernes, 10 de febrero de 2017

No se lo lleva ni el mar

Castillo de arena (Camarón de la Isla, 1977) 

FLAMENCOLa cumbre de Camarón en su primera época es el último disco en el que colaboraría Paco de Lucía. Hasta nueva orden al menos. Y la verdad es que no sé explicar qué tiene este disco para colocarse por encima de los ocho anteriores. ¿Autoridad? ¿Saber hacer? ¿Canciones? ¿Rajo? ¿Todo? No me queda claro, pero percibo claramente que este disco tiene algo muy especial.

"Samara", "Como castillo de arena", "Vivo pa quererte" y "Por cositas malas" sientan cátedra de manera inapelable. Y luego está esa "Y mira que mira y mira", que con sus aires festeros anuncia al Camarón populachero de los 80 y a medio flamenco nuevo, siempre desde la calidad pata negra y permitiéndose la osadía de meter un laúd que ya anuncia futuras y más profundas transgresiones.

Estas serían las más destacadas, pero la verdad es que hay poco o nada de desperdicio en esta obra maestra en la que la progresión excelsa del de San Fernando queda sellada para siempre. Una obra eterna. Una destilación todavía más sutil de los superpoderes que había ido amasando disco a disco, quejío a quejío. Aquí Camarón se muestra relajado y potente en el fraseo y destaca especialmente en las bulerías, uno de sus palos más característicos, pero como esa fuerza de la naturaleza que siempre fue, también arrolla en los tangos, los fandangos y en cualquier cosa que se le ponga por delante.

La prueba de su dominio absoluto está aquí, en el cierre de su gloriosa colaboración con Paco de Lucía, que, además de epílogo, se erigía en portón de entrada a la revolución definitiva. Esa que apenas un par de años después certificaría con ese revolcón al purismo que fue La leyenda del tiempo (1979). Aquí todavía se agarra a la tradición con fuerza, pero a la vez se permite soltarse de una mano y hacer un par de cabriolas. Como solo él supo.

★★★★

A1 Samara 3:29 ❤
A2 Donde se divisa el mar 3:21
A3 Y mira que mira y mira 3:17 ❤
A4 De tus ojos soy cautivo 3:11
A5 Dos estrellas relucientes / De la alegre primavera 2:17
B1 Como castillo de arena 3:54 ❤
B2 Vivo pa quererte 3:48
B3 De lo que yo soy pa ti / Por culpa de tu cariño 2:44
B4 Que he dejao de quererte 1:58
B5 Por cositas malas 2:51
Total: 30:50

miércoles, 28 de diciembre de 2016

Desde la fragua

El Camarón de la Isla con la colaboración especial de Paco de Lucía (Camarón de la Isla, 1969)
 

FLAMENCO. Como un elefante en una cacharrería. Así entra un imberbe Camarón de la Isla en el mundo discográfico. Escoltado, guiado y casi apadrinado por el gigantesco Paco de Lucía, se estrena en disco con una obra ya mayor en la que atina en casi todo. 

Su voz inexperta ya cuenta con esa cualidad etérea capaz de engancharte para siempre. Aquí suena salvaje y fresca, atacando los palos como un puñal. Sin guardarse nada, con esa insolencia juvenil del que no sabe de frenos ni reservas. Y a la vez, con un respeto reverencial por la tradición que hizo que todos se giraran para ver quién era ese gitanito rubio que era capaz de invocar a los más grandes con solo abrir la boca.

Palos canónicos para soltar a la fiera que aparece indomable en clásicos tempranos como "Al verte las flores lloran", "Que un toro bravo en su muerte", "Detrás del tuyo se va" o "Barrio de Santa María". Tótems para venerar ya desde los mismos orígenes del mito de San Fernando. Y a la par, no lo olvidemos, De Lucía firma una de sus grandes obras de siempre. Bendita bicefalia. La liaron parda y el comienzo es este. Impresiona.

★★★★☆

A1 Al verte las flores lloran 2:38 
A2 Que un toro bravo en su muerte 3:45
A3 Si acaso muero 4:05
A4 En una piedra me acosté 3:25
A5 Anda y no presumas más 3:25
A6 Camina y dime 4:47
B1 Detrás del tuyo se va 4:20
B2 Y tú no me respondías 3:55
B3 Llorando me lo pedía 2:50
B4 Una estrella chiquitita 4:15
B5 Con la varita en la mano 3:27
B6 Barrio de Santa María 2:25

Total: 43:17

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