
SYNTHPOP PROTOINDUSTRIAL. Aquí Genesis P-Orridge, Cosey Fanni Tutti, Chris Carter y Peter Christopherson juegan al despiste como nunca. Título y portada anuncian algo que nunca se materializa en lo que suena en el álbum. Porque, aun siendo algo más amable y estructurado, casi synthpop —a lo kraut, eso sí—, esta música sigue estando en las antípodas de la imagen cordial y para todos los públicos que nos prometen con esos trajes y esa pulcritud.
Ambient hecho volutas de humo, jazz deformado y funk reducido a su mínima expresión. A eso, y a tecnopop de vanguardia, es a lo que suena el tercer disco de los de Hull. Nada que pueda llamarse comercial, como podrán entender. Nada que pudiera salir de las gargantas y las manos de las cuatro personas respetables, y casi diría que anodinas, que nos miran desde su portada. Será por eso que este álbum guarda una extraña fascinación que lo coloca en la cúspide de los favoritos del público. Por esa ironía, por lo agradable que suena por momentos y por lo retador que sigue siendo su corazón inescrutable.
Y eso es precisamente lo que siempre ha sido Throbbing Gristle: un equilibrio peligroso e inestable entre lo crudo y lo volátil, entre lo irónico y lo insoportablemente introspectivo. Aquí se ve que, aun siendo todo eso a la vez, quizás gane el humor y la ligereza. Ser o no ser, ¿no?
★★★☆☆
A1 20 Jazz Funk Greats 2:44
A2 Beachy Head 3:37
A3 Still Walking 4:44
A4 Tanith 2:12
A5 Convincing People 4:48
A6 Exotica 2:50
B1 Hot on the Heels of Love 4:20
B2 Persuasion 6:34
B3 Walkabout 3:00
B4 What a Day 4:35
B5 Six Six Sixties 2:04
Total: 41:28

RUIDISMO PROTOINDUSTRIAL. Throbbing Gristle tocaron esta canción por primera vez en directo, en Berlín, tal y como aparece aquí. En esos años no era raro hacer eso. Tengo algo nuevo, me gusta, lo toco, lo grabo y lo publico. Sin darle más vueltas. Algo que para unos heterodoxos del nivel de Throbbing Gristle casaba perfectamente con su anárquico e irreductible modus operandi.
"Discipline" se convirtió rápidamente en el momento álgido de sus directos. Una pieza —lo de "canción" me parece demasiado— metronómica y cortante que mutaba noche tras noche y que podía llegar a la media hora de duración. Lo normal, no obstante, era que oscilara entre los 8 y los 12 minutos, tal y como vemos reflejado en este single con la interpretación primeriza en Berlín y otra en Mánchester. Entre ambas solo medió un mes de noviembre a diciembre de 1980.
Interesante, sí, pero no sé muy bien dónde radica el interés de tener dos versiones tan similares de un mismo tema. Por mucho que comprenda el impacto de una pieza que exige más disciplina en un mundo que se nos va de las manos. Porque, ¿qué está pidiendo Genesis P-Orridge? ¿Un dictador que ponga las cosas en su sitio? ¿Está confrontándonos en realidad con esa idea para hacernos despertar de nuestro peligroso letargo? Quizás sea esto último. Podría ser una provocación. Lo que está claro es que no me parece gratuita. Porque, sea lo que sea que buscan, lo encuentran. Y es que entre fotos ante el Ministerio de Propaganda nazi y dagas de las Juventudes Hitlerianas, toda esta alabanza al control y la disciplina acaba siendo de lo más perturbador.
☆☆★★★
A Discipline (Live Berlin) 10:45
B Discipline (Live Manchester) 8:06
Total: 18:51
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