sábado, 27 de junio de 2026

Oasis eléctrico

The Radio Tisdas Sessions (Tinariwen, 2001)
 

TISHOUMAREN. Tinariwen se formaron en un campamento tuareg en Argelia. La época embrionaria de la banda la podemos localizar en Tamanrasset, en 1979. Ese es el momento en el que Ibrahim Ag Alhabib e Inteyeden Ag Ableline, junto con otros jóvenes inquietos, empezaron a dar a conocer sus canciones a través de conciertos por los campamentos de la zona y a distribuir casetes con esos temas.

No fue hasta 1993 cuando publicaron el que se considera su primer trabajo oficial, Ténéré. Una casete más profesional, que consistía, básicamente, en una recopilación de esos temas que habían ido circulando de manera artesanal durante más de una década. Para su primer lanzamiento en CD y con difusión internacional habría que esperar algo más, hasta 2001, año en el que publicaron este The Radio Tisdas Sessions. Unas grabaciones que registraron en la emisora maliense de Kidal en sesiones entre las 7 de la tarde y la medianoche, único momento en el que disponían de electricidad.

Todo esto ayuda a entender por qué la banda suena como suena. Al menos en parte. El componente ritual, chamánico, desértico, telúrico y casi hipnótico de estas melopeas es el secreto mejor guardado y lo más difícil de explicar cuando nos sometemos a esto. Otra cosa es la profesionalidad y lo fluido de su interpretación. Eso sí que lo entendemos cuando nos dicen que estamos escuchando a una banda que lleva más de dos décadas fogueándose en las arenas del Sáhara. Demasiado tiempo como para que una destilación de lo mejor de su arte pudiera salir defectuosa. Porque eso es lo que representa este álbum: la culminación de décadas de trabajo duro y digestión lenta de una tradición que les rebosa por cada poro, por cada melisma y por cada inflexión.

Una tradición que reformulan envuelta en un festival de guitarras eléctricas que se convierte en el sello de su sonido. Unas guitarras que comparten algo con parientes venerables como Ali Farka Touré, pero también con el grito redentor de Bob Marley o la poesía galvánica de Bob Dylan. El auténtico blues del desierto, tishoumaren lo llaman ellos, aumentado por el efecto devastador de los amplificadores. Una adición técnica que ahonda en el impacto del bucle y lo magnético de la repetición. Señas identitarias que también hacen de este álbum un producto más difícil de lo que parece al principio. Son canciones perfectamente conectadas entre sí, capaces de crear una atmósfera densa y masticable, pero si no entras con la actitud adecuada, se te pueden hacer bola. Nada que no esperáramos y nada que nos vaya a detener a la hora de zambullirnos de lleno en las arenas infinitas de Tinariwen.

★★★★☆

1 Le chant des fauves 7:32
2 Nar Djenetbouba 4:46
3 Imidiwaren 6:26
4 Zin Es Gourmeden 5:22
5 Afours Afours 5:27
6 Tessalit 3:58
7 Khedou Khedou 6:13
8 Mataraden Anexan 5:47
9 Bismillah 4:22
10 Tin-Essako (Live) 2:08

Total: 52:01

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