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jueves, 17 de noviembre de 2022

El jardín estroboscópico

In-A-Gadda-Da-Vida (Iron Butterfly, 1968)

PROTO-METAL PSICODÉLICO. Este disco clásico es prisionero de una época que marca a fuego. Es un artefacto que no ha envejecido bien, como tampoco lo ha hecho toda la psicodelia que limita con ese proto-heavy de dudoso gusto. Todo un acontecimiento en su época, fue millonario en ventas por mucho que siempre haya adolecido de un alcance artístico más bien limitado.

No obstante, siendo justos, hay que reconocer que tiene algún momento inspirado como el final galopante de "Are You Happy", la lírica "My Mirage" (muy a lo Jefferson Airplane), y el tour de force que le da título. Un cierre extenuante pero acertado, que ya sonaba antiguo cuando se compuso. Un modelo a seguir a la hora de improvisar sobre una melopea obsesiva, que se ha convertido en todo un patrón para mil y una bandas de rock duro. Los crescendos y los solos de los diversos instrumentos hacen el resto en una pieza paquidérmica que, por desgracia, no sirve para explicar el conjunto del álbum.

Ese es el gran problema del segundo disco de Iron Butterfly. Todo este desequilibrio redunda en un cierto engaño para el oyente, y así este "jardín del Edén" acaba resultando como una catedral hecha con prisas: majestuoso hasta que nos fijamos en los detalles. Demasiado grueso y cutre, con la luz entrando por sus escasas rendijas para iluminar cosas que no debería y con más problemas que virtudes. Pero aun así, de alguna forma perversa, me gusta.
 
★★★☆☆
 
A1 Most Anything You Want 3:41
A2 Flowers and Beads 3:05
A3 My Mirage 4:51
A4 Termination 2:50
A5 Are You Happy 4:28
B In-A-Gadda-Da-Vida 17:05
Total: 36:00
 
Xxx
 
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sábado, 19 de noviembre de 2016

Rocosos

Deep Purple in Rock (Deep Purple, 1970)
 

HARD ROCK. Deep Purple in Rock", el primer disco de estudio con la formación mítica de Deep Purple, ese legendario Mk II, es un frenesí de rock & roll metálico, un festín de proto-heavy que te deja tiritando. Toda una demostración de fuerza y poder que encuentra en los solos histriónicos de Ritchie Blackmore el motivo perfecto para que el recién llegado Ian Gillan grite como un poseso enseñando el camino a infinidad de cantantes heavies. Su trabajo en "Child in Time" y "Bloodsucker" es para enmarcar, aunque a mí me llega más ese bramido rajado que ofrece en "Speed King". Un rango de posibilidades infinitas para la voz definitiva del combo. Mención especial también para el teclado lisérgico y salvaje de un Jon Lord que vuelve al redil después de su aventura sinfónica ("Concerto for Group & Orchestra" (1970)) y esa apisonadora que es la batería de Ian Paice, aquí más que nunca. La incorporación de Roger Glover al bajo es también notable aunque tomando un papel más bien discreto, lo cual me parece un acierto indudable.

El cuarto aspira claramente al título de disco más crudo y salvaje de los británicos. Posteriormente darían lustre a su sonido y entregarían joyas más relucientes como "Machine Head" (1971), lo que está muy bien, pero este disco es especial precisamente por ser diferente, por sonar como un puñetazo. Tanto la entrada de "Speed King" como el teclado que revienta en mil pedazos ese cierre estratosférico que se llama "Hard Lovin' Man" son de lo más poderoso que el rock nos ha ofrecido en toda su historia. No digamos ya esa obra de arte que es "Child in Time", capaz de elevarse por encima del topicazo y la sobredosis de épica sobre la que se construye. Este álbum monumental manda al carajo cualquier prejuicio y nos recuerda que las raíces del heavy están en lo atávico y lo primario del ser humano. En el instinto y el hambre por encima de recreaciones más o menos virtuosas y constructos gangrenados por el artificio y la pompa. No está de más que lo recordemos rindiendo pleitesía a un disco de un grupo que nunca va a estar en las revistas de tendencias. Una obra que puede no haber envejecido bien, aunque yo no me atrevería a afirmar eso después de someterme a su escucha. No hay huevos.

★★★★☆

A1 Speed King
A2 Bloodsucker
A3 Child in Time
B1 Flight of the Rat
B2 Into the Fire
B3 Living Wreck
B4 Hard Lovin' Man
 
Total: 43 min. 

La pretenciosidad siempre ha estado en el alma del grupo. También si nos referimos a sus portadas. Si ya habían tomado nada menos que un detalle de "El jardín de las delicias" de El Bosco para su disco anterior, aquí se fijan en ese monte Rushmore tan icónico. En él se imaginan en la cima del mundo esculpidos en piedra en el lugar de los presidentes norteamericanos. Una idea que da buena cuenta de unas ansias de poder y dominación mundial que eran el pan nuestro de cada día en el mundo del rock allá por los lejanos y gloriosos 70. Sí, eran otros tiempos.