Mostrando entradas con la etiqueta deep purple. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta deep purple. Mostrar todas las entradas

martes, 30 de junio de 2026

Asaltando el conservatorio

Concerto for Group and Orchestra (Deep Purple / The Royal Philharmonic Orchestra / Malcolm Arnold, 1969) [DIRECTO]

CLÁSICA/HARD ROCK. No creo que sea posible exagerar la influencia que tuvo esta idea que Jon Lord se empeñó en sacar adelante. Podemos discutir su pertinencia y la calidad de su partitura o incluso de su ejecución. Lo que no podemos es poner en tela de juicio su importancia. Era la primera vez en la que una orquesta y una banda de rock duro se unían para crear algo en común. A partir de una partitura del teclista de Deep Purple escrita para la ocasión.

Después de esto, las colaboraciones entre bandas y orquestas sinfónicas se hicieron el pan nuestro de cada día, pero no me cuesta imaginar las críticas y las dificultades que afrontaron los rockeros londinenses a la hora de llevar a cabo este proyecto faraónico. También me gusta pensar que de alguna forma pavimentaron el camino para colaboraciones tan inesperadas como la de Enrique Morente y Lagartija Nick para nuestro imponente Omega (1996) o la de Lou Reed y Metallica en el bastante más divisivo Lulu (2011). Cooperaciones en las que no hay componente orquestal ni clásico, pero que beben directamente de la transgresión que supuso este concierto que nos ocupa.

El disco es la grabación del estreno de la pieza de Jon Lord, un concerto en tres movimientos para el que contaron con la colaboración de la Royal Philharmonic Orchestra, dirigida por Malcolm Arnold, y que dieron en el Royal Albert Hall el 24 de septiembre de 1969. Esa noche el programa incluyó más música. Concretamente, Arnold estrenó su Sinfonía nº 6 y el grupo atacó clásicos como "Hush", "Wring that Neck" o "Child in Time" con el apoyo de la orquesta. El Concerto for Group and Orchestra fue lo último que tocaron esa noche y lo único que aparece en la edición original de un álbum que se editó en diciembre del 69 en EE.UU. y en enero del 70 en Reino Unido.

Conviene señalar que esta grabación fue la primera en la que podemos escuchar a Roger Glover al bajo y a Ian Gillan en la voz. Un estreno que resultaría decisivo para el sonido de la banda en álbumes sucesivos, pero que aquí no deja de ser anecdótico al estar diluido entre violines, teclados y sinfonismo sin mesura. Un sinfonismo que, no les voy a engañar, es tan elefantiásico que no me convence en absoluto. Y es que al final, este disco no deja de ser una de esas piezas más importantes que disfrutables. Una obra que se obcecó tanto con el concepto y su propio desarrollo que se olvidó de crear música realmente memorable.

No, aun siendo más que predecible en este veredicto, no puedo tomarme en serio este disco. En ningún caso va a satisfacer al aficionado al rock, pero dudo también que pueda motivar al melómano más metido en la música clásica. Tiene partes de gran emotividad, no lo niego, y creo que en la tensión entre fuerzas acaba ganando la orquesta a los toques que suelta la banda aquí y allá. Eso me parece interesante. Sin embargo, no sé si es suficiente para sentarme y dedicarle casi una hora de mi tiempo a este capricho de nuevo rico. Que en realidad sí lo sé, y es que no. Digámoslo claro y sin tapujos: idea interesante, resultado fallido.

★★☆☆☆

A1 First Movement: Moderato - Allegro
A2 Second Movement: Andante Part 1
B1 Second Movement: Andante (Conclusion)
B2 Third Movement: Vivace - Presto

Total: 52 min.

martes, 16 de enero de 2018

Tierra quemada

Burn
(Deep Purple, 1974)

HARD ROCK. Tras la marcha de Ian Gillan y Roger Glover tocaba reinventarse y para ello los supervivientes reclutan a Glenn Hughes (bajo y voz) y a David Coverdale para la edición del primer disco post-Mk II, un disco esperadísimo y que iba a ser fiscalizado al microscopio. El veredicto, y eso es lo que no acabo de entender, fue más que positivo, hiperbólico.

Me parece a mí que había mucho miedo a lo que podían hacer Deep Purple sin el cantante y el bajista que habían contribuído a elevarlos a la gloria. Por eso, en cuanto el riff de la canción titular raja los altavoces en mil partes, el alivio debió anegar los sentidos de los fans más escépticos, a la vez que nublaba su sentido crítico durante el resto del álbum.
 

Y es que "Burn", para mí, no es para tanto, ni mucho menos. Ni obra maestra ni leches. Como mucho, un disco correcto y más bien a ratos. El tema titular es una bomba espectacular, eso lo ve cualquiera, pero veo poco que reluzca más allá de él. Si acaso el aire soul que meten en "Lay Down, Stay Down", y los tonos funky y sobre todo blues que dominan en el grueso del disco, llegando a recordar bastante a grupazos como Cream.

En definitiva, el primer zarpazo del Mk III me remite en cierta manera al "Back in Black" (AC/DC, 1980), con la diferencia de que este último sí es un gran disco. Lo que los asemeja es el ansia del fan por continuar la adoración de sus dioses y para ello, no sólo no permite que mueran, sino que los ensalza contra viento y marea. No, "Burn" puede estar bien, pero desde luego no hace honor a su fama.

★★★☆☆

A1 Burn 5:56
A2 Might Just Take Your Life 4:33
A3 Lay Down, Stay Down 4:14
A4 Sail Away 5:46
B1 You Fool No One 4:42
B2 What's Goin' On Here 4:52
B3 Mistreated 7:21
B4 "A" 200 4:02
Total: 41:26

lunes, 8 de enero de 2018

Esos matices ocultos

 
'A Deeper Shade of Purple' (Deep Purple, 2013) [BOOTLEG]

HARD ROCK. En este pirata nos vamos a encontrar lo sobrante de su discografía oficial, es decir, caras B, descartes y también caras A que no iban en los LPs. La época que cubre va desde sus inicios en 1968 hasta la primera huida/expulsión de Ian Gillan y Roger Glover, esto es, "Who Do We Think We Are", 1973. Lo curioso es que estos restos tienen sustancia, y eso es mucho viniendo de un grupo como Deep Purple, que no es que tenga demasiados discos, digamos, redondos.

Dicho esto, el espacio para la sorpresa no deja de ser escaso. Si los primeros discos de la banda eran malos, los descartes de los mismos no son mejores. Si acaso "Emmaretta" es un buen single que podría haber levantado un poco más "Deep Purple" (1969), pero poco más. Lo más interesante con diferencia está en esos dos singles de adelanto que brillaron con luz propia, "Black Night" y "Strange Kind of Woman", los cuales siguen siendo inapelables, y algún que otro instrumental y descarte de esa época. Por supuesto no me refiero a la muy olvidable "The Noise Abatement Society Tapes". "When a Blind Man Cries", de las sesiones de "Machine Head" (1971), es bastante interesante y "Painted Horse", si bien no maravilla, creo que es mejor que la media de "Who Do We Think We Are", donde la podrían haber incluido.

Un disco interesante y que completa unos años clave en el grupo, su aprendizaje y su cima, desde la cara oculta. No es esencial pero deja muy buen sabor de boca. Como el de esa jam de once minutos con la que cierran. En ella demuestran la enorme complicidad que atesoraron, una sinergia casi telepática que es capaz de sumergirte en una hipnosis muy placentera. A veces me cuesta reconocerlo, pero es verdad que fueron grandes.

★★★☆☆

1 Shadows
2 Love Help Me (Instrumental)
3 Oh No No No
4 It's All Over (BBC Session)
5 Be Bop a Re Bop (BBC Session)
6 Playground (Instrumental)
7 Emmaretta
8 Black Night
9 Cry Free
10 Jam Stew (Instrumental)
11 Strange Kind of Woman
12 I'm Alone
13 Freedom
14 Slow Train
15 The Noise Abatement Society Tapes (Instrumental)
16 Backwards Piano (Instrumental)
17 When a Blind Man Cries
18 Painted Horse
19 First Day Jam (Instrumental)

Total: 78 min.

viernes, 5 de enero de 2018

... Sabes que estoy delicao!!!

Who Do We Think We Are
(Deep Purple, 1973) 
 
HARD ROCK. El disco tras el mastodonte de "Made in Japan" y esa tríada irrpetible que entregaron entre el 70 y el 72 se iba a beneficiar de los éxitos pretéritos para asaltar las listas. Y sea por eso, o más seguramente por las tensiones internas en el grupo, el disco nos muestra a unos Purple demasiado relajados y con el filtro de calidad atascado, atascadísimo.

El grupo no pasaba su mejor momento. Blackmore y Gillan no se soportaban y esto llevó a que el último dejara la banda tras la grabación de este álbum. Con él fue "convencido" para marcharse su protegido, el bajista Roger Glover. Por ello, este es el último disco con el Mk. II, la formación mítica de la banda, en más de una década. No se reagruparían hasta "Perfect Strangers" (1984).

Quizás por eso este disco duele tanto. El nivel de calidad es ínfimo, y sólo destacaría "Woman from Tokyo" y "Place in Line". Lo demás navega entre la insulsez y la caricatura, alcanzando niveles muy preocupantes en constructos como "Mary Long", machista, retrógrada e infumable, "Super Trouper" o "Our Lady", ambas totalmente desechables. Trío de "ases" responsable de que este disco represente el momento más bajo alcanzado por la banda hasta ese instante y desde ese ya lejano "The Book of Taliesyn" (1969).

★★


A1 Woman From Tokyo
A2 Mary Long
A3 Super Trouper
A4 Smooth Dancer
B1 Rat Bat Blue
B2 Place in Line
B3 Our Lady

Total: 35 min.

jueves, 4 de enero de 2018

Bola de fuego sin control

Fireball (Deep Purple, 1971)

HARD ROCK. Resulta bastante chocante, pero el álbum posterior a ese puñetazo que fue Deep Purple in Rock (1970) significó un frenazo notorio en la carrera explosiva que el grupo había iniciado. No en ventas, ya que el éxito del disco anterior todavía coleaba y había ganas por descorchar la continuación al mismo. Sin embargo, en lo artístico falló, porque Fireball, aunque correcto, no pudo invocar la flama que se esperaba del grupo, y se quedó en poca cosa, en una obra muy tibia que parecía emborracharse en la grandilocuencia por encima del sonido directo y grasiento que los había empezado a hacer grandes.

Los males del disco están en su tono y principalmente en dos temas que lo lastran irremisiblemente. Estos son "No No No" y esa fantasía folk con la que nadie sabe qué pretendían, "Anyone's Daughter". Da igual que te guste lo acústico. Si quieres folk del bueno, ya hay decenas de artistas que te lo pueden ofrecer. Deep Purple intentó salirse del redil y la jugada le salió mal, así sin eufemismos. Simplemente, se equivocaron, y ya sabemos cómo se las gasta un fan descontento. Más aún, un fan al que se le había puesto el caramelo en la boca con el adelanto de esa turgente "Strange Kind of Woman" que incluirían en la edición norteamericana del álbum en lugar de, snif, "Demon's Eye".

De todas formas, no debemos olvidar que este disco se encuentra en el núcleo del período más excitante y efervescente de la banda. El grupo, entre 1970 y 1972, fabricó sus mejores trabajos, aquellos por los que siempre serán recordados y que son la base para su directo. Así las cosas, algo bueno debía haber en Fireball (1971). Y lo hay, ciertamente. El tema titular es, como su nombre indica, una bola de fuego de energía en bruto, "Demon's Eye" tiene ese ritmo entre perverso y sexual que la hace uno de sus mejores temas, "The Mule" es una pieza semi-instrumental para lucimiento de Ian Paice, que ha acabado siendo clave en su canon y "No One Came" cierra con potencia, con lo que el sabor de boca mejora sensiblemente.

En resumen, el quinto disco de Deep Purple, segundo con su formación mítica, mantiene las constantes vitales del grupo, si bien no lo impulsa a la conquista del mundo. Al final, y a pesar de sus fallos, hay que admitir que es un buen disco, ofrece disfrute en pequeñas dosis y nos prepara para la descarga brutal que le seguiría unos meses después. Sí, a pesar de los pesares, le tengo cariño. 

★★★☆☆

A1 Fireball
A2 No No No
A3 Demon's Eye 
A4 Anyone's Daughter
B1 The Mule
B2 Fools
B3 No One Came
 
Total: 40 min. 

lunes, 1 de enero de 2018

Un tono más oscuros

Deep Purple
(Deep Purple, 1969) 

HARD ROCK. Esto ya se va pareciendo más a lo que el vulgo conocemos como Deep Purple. Siguen con pie y medio en la psicodelia de tintes progresivos, pero su apuesta por el rock duro es aquí mucho más clara. Tanto que al plantearse la gira para este disco, empezaron a pensar que el bueno de Rod Evans no era la voz más apropiada para este nuevo sonido de aspiraciones más agrestes y crudas. 

Esto supuso la incorporación de Ian Gillan, que vino acompañado de Roger Glover al bajo con la excusa de que formaban una dupla compositiva inseparable. Debutarían en directo el 10 de julio de 1969 en Londres, una fecha clave para una de las formaciones más míticas de la historia del rock. No obstante, eso no deja de ser otra historia que poco tiene que ver con el trabajo que nos ocupa.

Porque la historia de este disco es suculenta por sí misma. La canción "Emmaretta" fue el single que anticipó el tercer movimiento del grupo. La discográfica pedía con ansia una canción con el gancho de "Hush", el gran éxito que surgió de su primer álbum. Conforme las canciones iban saliendo se iban dando cuenta de que no había tal cosa entre ellas. Todas eran peñascos psicodélicos más bien largos, de desarrollos complejos y escaso gancho comercial. Por ello compusieron el tema mencionado y lo lanzaron como single. Por supuesto, no lo incluyeron en el disco, algo bastante común en la época y que repetirían en ocasiones sucesivas.

Es normal que realizaran tal maniobra. El disco, como digo, se componía de temas casi sinfónicos de corte parecido a lo que venían haciendo. Las salvedades, y aquí está la sustancia, son "Fault Line", "The Painter", "Why Didn't Rosemary" y "Bird Has Flown. Esas son las que lo consagran como el momento cero de Deep Purple con la inclusión del blues en su paleta. Por una vez seguir una moda da réditos en cuanto a credibilidad. Tendríamos que esperar a "In Rock" (1970) para verlos reventar de verdad, pero los mimbres están aquí, claros, secos y contundentes. No se dejen guiar por menudencias como "Lalena" (versión de Donovan) o "April", el mazacote más largo que grabara la banda en estudio, con un interludio barroco que justifica por sí solo la aparición del punk.

★★

A1 Chasing Shadows 5:35
A2 Blind 5:26
A3 Lalena 5:06
A4 Fault Line / The Painter 5:39
B1 Why Didn't Rosemary? 5:04
B2 Bird Has Flown 5:37
B3 April 12:03
Total: 44:30

viernes, 29 de diciembre de 2017

Exprimiendo un mástil seco

The Book of Taliesyn
(Deep Purple, 1969)

HARD ROCK. Segundo intento... Y no, no hay casi nada destacable que reseñar. Siguen la tónica de su estreno y ofrecen cuatro originales y tres versiones muy adaptadas pero muy flojas. Una vez más, se guardan una para sus idolatrados Beatles, y vuelve a ser otro pestiño infumable. Unas y otras se miran en la psicodelia de la época con personalidad más que limitada. En fin, el segundo es una pieza que ni representa, ni da pistas, ni tiene interés para casi nadie. 

★☆☆☆☆

A1 Listen, Learn, Read On
A2 Hard Road (Wring That Neck)
A3 Kentucky Woman
A4   a. Exposition
        b. We Can Work It Out
B1 The Shield
B2 Anthem
B3 River Deep, Mountain High

Total: 44 min.

Matices inapreciables

Shades of Deep Purple
(Deep Purple, 1968)
 
HARD ROCK. En estos inicios con esta primera formación conocida como Mk. I hay muy poco del sonido que los haría grandes. A los archiconocidos Jon Lord, Ritchie Blackmore y Ian Paice habría que añadir a Rod Evans en la voz y a Nick Simper en el bajo. Y lo que pergeñaban en estos orígenes tenía más que ver con el rock psicodélico y casi progresivo que con el bramido protometálico por el que son conocidos hoy.

El disco puede tener interés para el fan irredento, pero la verdad es que tiene poco que ofrecer al más casual. Blackmore suena bastante amordazado casi todo el rato y Lord tiene un protagonismo que ofrece cosas interesantes pero escasas. Mención especial tan sólo para un "Mandrake Root" que anuncia la intensidad que acabarían desplegando con los años.

El disco se compone de cuatro temas propios y cuatro versiones bastante cambiadas o alargadas para tratar de dotarlas de una personalidad que, si existe, es muy poco carismática. Está claro que no todos los grupos tienen la capacidad de estrenarse con una gema. Deep Purple hicieron lo que pudieron para diferenciarse del pelotón, pero habría que esperar un par de años todavía para verles hacer algo de enjundia.

★★

A1 And the Address
A2 Hush
A3 One More Rainy Day
A4 Prelude: Happiness / I'm So Glad
B1 Mandrake Root
B2 Help
B3 Love Help Me
B4 Hey Joe

Total: 44 min.

sábado, 19 de noviembre de 2016

Esculpidos en piedra

Deep Purple in Rock (Deep Purple, 1970)
 

HARD ROCK. Deep Purple in Rock, el primer disco de estudio con la formación mítica de Deep Purple, ese legendario Mk II, es un frenesí de rock & roll metálico, un festín de proto-heavy que te deja tiritando. Toda una demostración de fuerza y poder que encuentra en los solos histriónicos de Ritchie Blackmore el motivo perfecto para que el recién llegado Ian Gillan grite como un poseso enseñando el camino a infinidad de cantantes heavies. 

Su trabajo en "Child in Time" y "Bloodsucker" es para enmarcar, aunque a mí me llega más ese bramido rajado que ofrece en "Speed King". Un rango de posibilidades infinitas para la voz definitiva del combo. Mención especial también para el teclado lisérgico y salvaje de un Jon Lord que vuelve al redil después de su aventura sinfónica —Concerto for Group & Orchestra (1970)— y esa apisonadora que es la batería de Ian Paice, aquí más que nunca. La incorporación de Roger Glover al bajo es también notable, aunque tomando un papel más bien discreto, lo cual me parece un acierto indudable.

El cuarto aspira claramente al título de disco más crudo y salvaje de los británicos. Posteriormente darían lustre a su sonido y entregarían joyas más relucientes como Machine Head (1971), lo que está muy bien, pero este disco es especial precisamente por ser diferente, por sonar como un puñetazo. Tanto la entrada de "Speed King" como el teclado que revienta en mil pedazos ese cierre estratosférico que se llama "Hard Lovin' Man" son de lo más poderoso que el rock nos ha ofrecido en toda su historia. No digamos ya esa obra de arte que es "Child in Time", capaz de elevarse por encima del topicazo y la sobredosis de épica sobre la que se construye. 

Este álbum monumental manda al carajo cualquier prejuicio y nos recuerda que las raíces del heavy están en lo atávico y lo primario del ser humano. En el instinto y el hambre por encima de recreaciones más o menos virtuosas y constructos gangrenados por el artificio y la pompa. No está de más que lo recordemos rindiendo pleitesía a un disco de un grupo que nunca va a estar en las revistas de tendencias. Una obra que puede no haber envejecido bien, aunque yo no me atrevería a afirmar eso después de someterme a su escucha. No hay huevos.

★★★★☆

A1 Speed King ❤
A2 Bloodsucker
A3 Child in Time ❤
B1 Flight of the Rat
B2 Into the Fire
B3 Living Wreck
B4 Hard Lovin' Man
 
Total: 43 min. 

La pretenciosidad siempre ha estado en el alma del grupo. También si nos referimos a sus portadas. Si ya habían tomado nada menos que un detalle de "El jardín de las delicias" de El Bosco para su disco anterior, aquí se fijan en ese monte Rushmore tan icónico. En él se imaginan en la cima del mundo esculpidos en piedra en el lugar de los presidentes norteamericanos. Una idea que da buena cuenta de unas ansias de poder y dominación mundial que eran el pan nuestro de cada día en el mundo del rock allá por los lejanos y gloriosos 70. Sí, eran otros tiempos.

jueves, 1 de septiembre de 2016

Cabeza metálica

Machine Head (Deep Purple, 1972)
 

HARD ROCK. Para muchos, la obra cumbre de Deep Purple, el alimento principal de ese monstruo llamado Made in Japan (1972), Machine Head trabaja para ganarse a pulso el desprecio de todos aquellos que no soportan el olor fuerte y bastorro del heavy, y por supuesto, el amor incondicional de todo melenudo que se precie. Una vez más, un clásico que no despierta loas unánimes. Esa es la pena y la grandeza del disco de "Smoke on the Water". Una joya espectacular que no deja de sembrar dudas sobre su auténtico valor.

Para ponernos en situación, debemos saber que el sexto disco del combo era el tercero con su formación clásica, aquella que le daría la gloria absoluta. El quinteto venía de entregar una obra de valía indudable, pero que había sembrado más dudas que otra cosa. En Fireball (1971) se habían atrevido a ralentizar el tempo y a entregar una pieza folk que había hecho saltar las alarmas entre sus seguidores. Por ello, todo el mundo miraba con expectación lo que serían capaces de hacer en esta continuación.

Quizá, para erradicar las dudas, abren el disco con la potencia de un clásico instantáneo y cañero que los moteros tomarían como himno para acompañar a ese "Speed King" que entregaran un par de años antes. "Highway Star" marca el tono de un disco poderoso y sin fisuras. Tras su ritmo irrefrenable tocaba algo de pausa con la bluesera "Maybe I'm a Leo", un aperitivo genial para otro de los puntos fuertes del disco, aunque a mí no me entusiasme. Reconozco que "Pictures from Home" tiene todo lo necesario para engatusar al metalhead más irredento: propulsión y épica a chorro. Algo que encontramos mucho más diluido en la algo prescindible "Never Before". 

Todo lo contrario que el clásico que abre la cara B. "Smoke on the Water", construída sobre el riff de guitarra más reconocible y eterno del rock, es un clásico incontestable. Es tan icónica que forma parte de la cultura popular por encima de gustos y modas. Y el resto de dicha cara es igual de impresionante. "Lazy" nos muestra a unos Purple elásticos y clásicos, con un gusto indudable por el rock & roll y el blues de siempre. Un gusto que saben volcar a la perfección en algo propio como unos Allman Brothers a la inglesa. Tremenda, sí, pero faltaba algo más autoritario para cerrar. Y ahí es donde entra "Space Truckin'", un rock rajado y plúmbeo que es todo ritmo y electricidad.

Machine Head marcó una época y fue irrepetible. Si es cierto que In Rock (1970) señaló el camino y es más duro y primitivo, cualidades que idolatro por encima de todo, también hay que admitir que este disco es más maduro en el buen sentido. No en el del aburrimiento y el acomodo. Más bien en el del dominio absoluto de su arte. Aquí, Deep Purple se muestran en su grado máximo, ese que reventarían en sus conciertos japoneses. No sé si es mucho para el que no esté en la secta, pero sin duda es más que admirable.

★★★★☆

A1 Highway Star 6:05
A2 Maybe I'm a Leo 4:51
A3 Pictures of Home 5:03
A4 Never Before 3:56
B1 Smoke on the Water 5:40
B2 Lazy 7:19 
B3 Space Truckin' 4:31
Total: 37:25Xxx

DISCOS RELACIONADOS


 
 

viernes, 29 de julio de 2016

Heavy rising sun

Made in Japan (Deep Purple, 1972)
 

HARD ROCK. Para empezar, decir que esto no es un concierto íntegro de la banda, sino un resumen de su gira nipona del 72. Las grabaciones se escogieron de entre las más impactantes de sus actuaciones en Osaka y Tokio durante tres días. Aún con esta ventaja (bastante habitual por otra parte) debo afirmar que fueron tres días gloriosos. No me queda otra ante tamaña demostración de poder. Una banda conjuntada, encendida y a pleno galope fotografiada para la posteridad en el momento álgido de su arte.
 

Lo más curioso es que el grupo ni siquiera quería hacer una grabación en directo. En la época, un disco en directo no era algo respetable en el mundo del rock duro, sino más bien una forma de cumplir reglas contractuales o de hacer tiempo mientras la inspiración llega. No es de extrañar que este fuera una obligación medio impuesta a la que accedieron a cambio de que sólo se publicara en Japón. Al final la cosa se les fue de las manos y por suerte se desparramó por todo el mundo, convirtiéndolo en uno de los ejemplos seminales de todos esos "live in..." por venir. "Made in Japan" se convirtió en el epítome de lo que una grabación de este tipo debe ofrecer.
 

¿Y qué ofrece? Es bien sabido: poder instrumental, contundencia sagrada y precisión suiza. Pero esto no es lo que lo hace grande, no. Su grandeza reside en esas jams casi litúrgicas que aplican en todos los temas, alargándolos, dejando que Ritchie Blackmore sacuda su guitarra y la torture en busca del matiz de ruido más escondido, diferenciándolos en definitiva de la versión de estudio. Y es que en esto radica el secreto de este disco. A partir de él se entendió y se apreció definitivamente la diferencia entre una cosa y otra. No hacía falta que los músicos duplicaran a la perfección lo que el oyente se sabía de memoria. Se admitía la intromisión, la improvisación, la creación in situ. Incluso, y esto es clave, el error. Porque el disco, a pesar de su apariencia inmaculada, tiene también errores, cómo no. Y estos no dañan su aura, ni lo afean, ni merman el disfrute. Más bien lo hacen algo vivo, borboteante y suculento.

Hoy, "Machine Head" es el disco clave de Deep Purple, el favorito de la afición. Después de este, claro. Sin embargo, en su momento tampoco significó tanto. Tuvo que llegar este "Made in Japan" para poner en valor las canciones de ese disco. Antes de él parecía que no existían, después de él nadie podría olvidarlas. Me quedo con eso por encima del par de tonterías que pueden ponerte de los nervios. Lo sé, los jingles tontorrones de Blackmore en medio de algún tema son insufribles y tampoco se puede defender el ejercicio de llamada-respuesta entre este y Gillan en medio de "Strange Kind of Woman". Aun así, son momentos icónicos y muy imitados. ¿Recuerdan a unos tales Freddy Mercury y Brian May en Wembley? Nada grave, este directo de directos sigue impresionando como el primer día. Me aferro a esos cinco segundos de silencio, interminables, entre el final de "Space Truckin'" y los gritos del público. Eso les costó salir del trance al que fueron sometidos. Al que todos seguimos sometidos.

★★★☆

A1 Highway Star
A2 Child in Time
B1 Smoke on the Water
B2 The Mule
C1 Strange Kind of Woman
C2 Lazy
D Space Truckin'

Total: 77 min. 

Xxx

DISCOS RELACIONADOS