
CLÁSICA/HARD ROCK. No creo que sea posible exagerar la influencia que tuvo esta idea que Jon Lord se empeñó en sacar adelante. Podemos discutir su pertinencia y la calidad de su partitura o incluso de su ejecución. Lo que no podemos es poner en tela de juicio su importancia. Era la primera vez en la que una orquesta y una banda de rock duro se unían para crear algo en común. A partir de una partitura del teclista de Deep Purple escrita para la ocasión.
Después de esto, las colaboraciones entre bandas y orquestas sinfónicas se hicieron el pan nuestro de cada día, pero no me cuesta imaginar las críticas y las dificultades que afrontaron los rockeros londinenses a la hora de llevar a cabo este proyecto faraónico. También me gusta pensar que de alguna forma pavimentaron el camino para colaboraciones tan inesperadas como la de Enrique Morente y Lagartija Nick para nuestro imponente Omega (1996) o la de Lou Reed y Metallica en el bastante más divisivo Lulu (2011). Cooperaciones en las que no hay componente orquestal ni clásico, pero que beben directamente de la transgresión que supuso este concierto que nos ocupa.
El disco es la grabación del estreno de la pieza de Jon Lord, un concerto en tres movimientos para el que contaron con la colaboración de la Royal Philharmonic Orchestra, dirigida por Malcolm Arnold, y que dieron en el Royal Albert Hall el 24 de septiembre de 1969. Esa noche el programa incluyó más música. Concretamente, Arnold estrenó su Sinfonía nº 6 y el grupo atacó clásicos como "Hush", "Wring that Neck" o "Child in Time" con el apoyo de la orquesta. El Concerto for Group and Orchestra fue lo último que tocaron esa noche y lo único que aparece en la edición original de un álbum que se editó en diciembre del 69 en EE.UU. y en enero del 70 en Reino Unido.
Conviene señalar que esta grabación fue la primera en la que podemos escuchar a Roger Glover al bajo y a Ian Gillan en la voz. Un estreno que resultaría decisivo para el sonido de la banda en álbumes sucesivos, pero que aquí no deja de ser anecdótico al estar diluido entre violines, teclados y sinfonismo sin mesura. Un sinfonismo que, no les voy a engañar, es tan elefantiásico que no me convence en absoluto. Y es que al final, este disco no deja de ser una de esas piezas más importantes que disfrutables. Una obra que se obcecó tanto con el concepto y su propio desarrollo que se olvidó de crear música realmente memorable.
No, aun siendo más que predecible en este veredicto, no puedo tomarme en serio este disco. En ningún caso va a satisfacer al aficionado al rock, pero dudo también que pueda motivar al melómano más metido en la música clásica. Tiene partes de gran emotividad, no lo niego, y creo que en la tensión entre fuerzas acaba ganando la orquesta a los toques que suelta la banda aquí y allá. Eso me parece interesante. Sin embargo, no sé si es suficiente para sentarme y dedicarle casi una hora de mi tiempo a este capricho de nuevo rico. Que en realidad sí lo sé, y es que no. Digámoslo claro y sin tapujos: idea interesante, resultado fallido.
★★☆☆☆
A1 First Movement: Moderato - Allegro
A2 Second Movement: Andante Part 1
B1 Second Movement: Andante (Conclusion)
B2 Third Movement: Vivace - Presto
Total: 52 min.
No hay comentarios:
Publicar un comentario