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sábado, 21 de julio de 2018

Para los que no quieren oír

Un disque sourd
(Dominique A, 1991)

NOUVELLE CHANSON. Vinilo autoproducido limitado a 150 copias que el artista vendía en sus conciertos. La sencilla portada fue realizada a mano por el de Provins.

Así de humilde es esta maqueta que los fans y la leyenda han convertido casi en el estreno del cantautor francés. Su sonido no es el mejor posible y buena parte de las canciones aparecerían en el debut propiamente dicho, "La fossette" (1992), pero eso no quita ni una brizna de encanto a esta obra hecha con el amor y la urgencia de la primera vez.

 
"Un disque sourd" nace de las ganas y la falta de medios y es en ese romanticismo donde se revaloriza. Fuera de eso, tampoco creo que sea esencial para el oyente de paso, el que tampoco necesite ahondar tanto en la obra de Dominique Ané. Es un ejemplo clarísimo de eso tan manido de "obra para completistas". Una expresión muy descriptiva para unas grabaciones llenas de teclados baratos y un sonido lo-fi que, lejos de irritar, engancha a base de bien.
 
★★★☆☆
 
1 Le courage des oiseaux 2:28
2 Passé l'hiver 2:56
3 Ce qui sépare 2:22
4 La bête 1:19
5 Syl 2:35
6 Un tour de manche 1:26
7 Silence entre nos larmes 1:56
8 Everyday's Not Like Sunday 3:13
9 Sous la neige 3:06
10 La folie des hommes 2:32
11 Tout le temps 1:01
12 Points de mire 2:33
13 L'attirance 3:16
Total: 30:43 
 Resultado de imagen de dominique ané 1991

domingo, 3 de junio de 2018

El gusto de los tiempos

Resultado de imagen de diabologum gout du jour Le goût du jour (Diabologum, 1994)

INDIE ROCK. "Vincent: And you know what they call Sonic Youth in Paris?
Jules: They don't call it Sonic Youth?
Vincent: No man, they call it Diabologum.
Jules: Diabologum. What do they call The Velvet Underground?
Vincent: Well, The Velvet Underground's The Velvet Underground, but they call it Le Velvet Underground.
Jules: Le Velvet Underground. Ha ha ha ha."


Que no se me entienda mal, que yo solo pretendo comparar a Diabologum con Sonic Youth en el hecho de que son dos grupos con una personalidad muy marcada. Por supuesto que la influencia está ahí, como también deja su huella la Velvet Underground, el pop, la chanson francesa e incluso el hip hop, influencia esta última muy velada aún. Después sí que se vería más claramente en los nuevos proyectos de estos franceses. A Programme o Experience me remito.

Buenas melodías, magníficas guitarras y algún piano realmente emocionante por ahí. Terriblemente buenos y, a pesar de la broma, terriblemente personales. Si no me creéis es que no habéis llegado a la última ("Pea"), en la que un Michel Cloup encabritado nos enseña cómo se le mete fuego a un piano a base de guitarra eléctrica y ácido vocal.

La matière de laquelle les rêves sont faits.

★★★☆☆

1 L'art est dans la rue 3:00
2 Une histoire de Flesh 2:29
3 Le jeudi tout est dit 4:06
4 Heaven Boulevard 2:49
5 Mieux vaut se taire 5:00
6 La facilité 2:57
7 Palladium Rock 3:29
8 The Ballad of the Boy Wonder 3:40
9 Les garçons ont toujours raison 3:40
10 L'usage des mots 2:53
11 Ding a Dong (Down Down) 2:58
12 Fusées 3:17
13 Pea 4:41
Total: 44:59

domingo, 4 de febrero de 2018

Arrodillados

Songs of Faith and Devotion
(Depeche Mode, 1993)

ROCK ELECTRÓNICO. El durísimo disco post-Violator (1990) venía con trabas de todo tipo. Tensiones internas al borde del colapso, problemas con alcohol y drogas con sus correspondientes programas de desintoxicación (que le pregunten al bueno de Dave Gahan) y una necesidad continua de reinvención que a esas alturas empezaba a resultar más que opresiva.

Para tratar de buscar nuevos enfoques, el grupo se instaló en una villa en Madrid y ahí montó el estudio de grabación. Todos los augurios pintaban que esto iba a ser un disco duro, durísimo, no sólo en su concepción, sino también en sus resultados. Y así fue. Bajo la batuta inclemente de Alan Wilder, auténtico arquitecto de su sonido desde que entró en el grupo, pero mucho más desde "Music for the Masses" (1987), se enfrascaron en la creación de un disco que iba a mirar al rock más que nunca antes.

 Wilder lo dejaría después de esta obra, dejando un vacío que no han sabido llenar. Puede que por eso, para los fans, este sea el disco más querido, llegando a colocarlo en lo más alto del pódium de favoritos del grupo. Para mí, esa apreciación es totalmente exagerada y veo al disco como un artefacto muy descompensado y con un toque a rock alternativo más forzado que otra cosa. Sí, en la época pesaba mucho el grunge y con "Songs of Faith and Devotion" trataron de sacar partido de la moda a su estilo, sin salirse por la tangente, pero con unas canciones que a veces se pasan con lo artificioso.

El tiempo ha dictado sentencia y, diluido el impacto indeleble de singles como "I Feel You" o "Walking in My Shoes", se ven mucho las costuras de un acabado bastante imperfecto. Lo mejor, aparte de las mencionadas, es la intensidad casi dolorosa de "In My Room", el rock duro de "Rush" y las cuerdas expresionistas y delicadas de "One Caress", uno de sus temas más originales y perdurables. Lo demás bracea para mantener a flote una obra obsesionada con la religión, la decadencia y el sexo. Ingredientes clásicos del combo que se potencian en el mismo título y en un puñado de toques góspel que marcarían la senda en futuros esfuerzos.

En una palabra, un disco muy impactante y muy poderoso, pero no tan sólido como lo pintan. Llegó, vio y venció, pero no ha perdurado.

★★★☆☆

1 I Feel You 4:35
2 Walking in My Shoes 5:35
3 Condemnation 3:20
4 Mercy in You 4:17
5 Judas 5:14
6 In Your Room 6:26
7 Get Right With Me 3:52
8 Rush 4:37
9 One Caress 3:32
10 Higher Love 5:56
Total: 47:24

martes, 16 de enero de 2018

Tierra quemada

Burn
(Deep Purple, 1974)

HARD ROCK. Tras la marcha de Ian Gillan y Roger Glover tocaba reinventarse y para ello los supervivientes reclutan a Glenn Hughes (bajo y voz) y a David Coverdale para la edición del primer disco post-Mk II, un disco esperadísimo y que iba a ser fiscalizado al microscopio. El veredicto, y eso es lo que no acabo de entender, fue más que positivo, hiperbólico.

Me parece a mí que había mucho miedo a lo que podían hacer Deep Purple sin el cantante y el bajista que habían contribuído a elevarlos a la gloria. Por eso, en cuanto el riff de la canción titular raja los altavoces en mil partes, el alivio debió anegar los sentidos de los fans más escépticos, a la vez que nublaba su sentido crítico durante el resto del álbum.
 

Y es que "Burn", para mí, no es para tanto, ni mucho menos. Ni obra maestra ni leches. Como mucho, un disco correcto y más bien a ratos. El tema titular es una bomba espectacular, eso lo ve cualquiera, pero veo poco que reluzca más allá de él. Si acaso el aire soul que meten en "Lay Down, Stay Down", y los tonos funky y sobre todo blues que dominan en el grueso del disco, llegando a recordar bastante a grupazos como Cream.

En definitiva, el primer zarpazo del Mk III me remite en cierta manera al "Back in Black" (AC/DC, 1980), con la diferencia de que este último sí es un gran disco. Lo que los asemeja es el ansia del fan por continuar la adoración de sus dioses y para ello, no sólo no permite que mueran, sino que los ensalza contra viento y marea. No, "Burn" puede estar bien, pero desde luego no hace honor a su fama.

★★★☆☆

A1 Burn 5:56
A2 Might Just Take Your Life 4:33
A3 Lay Down, Stay Down 4:14
A4 Sail Away 5:46
B1 You Fool No One 4:42
B2 What's Goin' On Here 4:52
B3 Mistreated 7:21
B4 "A" 200 4:02
Total: 41:26

jueves, 30 de noviembre de 2017

A través del espejo

Large As Life and Twice As Natural (Davy Graham, 1968)

BLUES/FOLK BRITÁNICO/ÉTNICA. Si Davy Graham tenía claras sus influencias, nunca lo había demostrado mejor que en este álbum, el quinto. En él aumenta la apuesta y donde antes adaptaba el jazz a su folk vertiginoso, ahora directamente toca jazz puro y duro (en parte del álbum). Para ello se atreve incluso a incorporar vientos a unos cuantos temas, flauta y saxo, con lo que el género afroamericano prácticamente fagocita a la tradición. Además, no contento con esto, a raíz de su amor por la música étnica, se atreve con el sitar demostrando una maestría que no suele estar al alcance de ningún músico occidental y se aplica en ragas que parecen extirpados del mismo subcontinente indio.

Con todo, el resultado de estas incorporaciones no suma en demasía y por el contrario nos muestra a un Graham algo más diluido en un pastiche interesante pero no matador. Como si hubiera desdibujado su personalidad. A pesar de todo, el grueso del álbum lo forman blues más o menos ortodoxos, además del tema inaugural, una magnífica apropiación de una canción de Joni Mitchell que transforma en un ciclón que empieza entre el raga y el jazz para explosionar en algo parecido al folk-rock.

Resumiendo, a estas alturas la intuición y la habilidad de Graham estaban fuera de toda duda. Así, el quinto es un disco notable que no decepciona, aunque le falte buena parte del ángel de antaño y se pierda más de lo necesario en devaneos un pelín farragosos. Por eso, por muchas pegas que le encuentre, tengo que recomendarlo como esencial para disfrutar de una inmersión completa en la obra de este artista seminal.

★★★☆☆

A1 Both Sides Now 5:58
A2 Bad Boy Blues 2:13
A3 Tristano 3:57
A4 Babe, It Ain't No Lie 2:27
A5 Bruton Town 3:56
A6 Sunshine Raga 6:16
B1 Freight Train Blues 4:01
B2 Jenra 3:07
B3 Electric Chair 2:41
B4 Good Morning Blues 5:22
B5 Beautiful City 2:26
B6 Blue Raga 5:45
Total: 48:09

viernes, 24 de noviembre de 2017

la interzona #148: los pergaminos perdidos

 
'The Black Scrolls'  (David Bowie, 2014)

POP / ROCK
AUTOR - art rock
 
Rarezas de diverso pelaje grabadas entre los años 1967 y 2014, un disco artificial y de amplio espectro para documentar la carrera de David Bowie desde los suburbios de una discografía que no parecía ser suficiente para volcar su miríada de personalidades. Así queda reflejado en un conjunto de canciones que oscilan entre la tontería y la genialidad. Lo curioso, o quizás no tanto, es que dominan las segundas en un disco pensado para mirones impúdicos de esos que no se sacian con lo que el otro quiera ofrecer. También tienen, tenemos, que mirar en su basura.

La carrera de David Bowie desde los suburbios de una discografía que no parecía ser suficiente para volcar su miríada de personalidades


No parecía esta colección la ideal para buscar maravillas. Por ello resulta sorprendente que podamos toparnos con un puñadito de gemas bastante valiosas en sus casi dos horas de metraje. Pretender dar a entender que esto es una obra imprescindible o que es ideal para introducirse en el canon del londinense sería una barbaridad. A la vez, sugerir que no tiene interés alguno sería una indecencia. Al fin y al cabo, este batiburrilo acaba demostrando algo que ya sospechábamos. Bowie es de verdad, no es un producto ni una pose. Bowie fue Bowie en todo momento, desde que se levantaba hasta que se iba a dormir. Por si todavía hay alguien por ahí que lo dude.