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jueves, 23 de noviembre de 2023

La aurora de Nueva York

Last Night the Moon Came Dropping Its Clothes in the Street (Jon Hassell, 2009)

 

FOURTH WORLD JAZZ. El ambient de Jon Hassell toma un nuevo rumbo y suena por momentos como ese jazz que siempre habíamos intuido y casi deseado en su música. Un jazz sugerente y acechante que saca la patita solo a ratos. Un sonido agazapado y sutil en la línea del John Coltrane más cósmico, el postrero, el que no entendía de límites ni cortapisas. También en la onda de ese Miles Davis eléctrico capaz de hacer bullir y bullir a un tema sin que llegara nunca a reventar.

A todo eso y a mucho más suena aquí la música de un Hassell de vuelta de todo. A volutas, a espasmos, a lascas de lluvia y silencio. Nubarrones de sonido puro moviéndose por el firmamento del pentagrama. Lo mismo podemos sentir el frío de las noches invernales que el sudor de esas madrugadas de verano a las que me lleva de cabeza el título del disco.

Un título que es pura poesía. Tanto como lo que suena en una obra salvajemente volátil, casi diría que evanescente, pero que acaba noqueándonos de una manera casi física. Empieza soñadora y se nos termina pegando por toda la piel. Y en el tuétano del alma, claro. 

★★★★☆

1 Aurora 5:22
2 Time and Place 3:48
3 Abu Gil 13:04
4 Last Night the Moon Came 11:15
5 Clairvoyance 1:05
6 Courtrais 5:44
7 Scintilla 0:50
8 Northline 6:43
9 Blue Period 7:58
10 Light on Water 7:59
Total: 63:48

viernes, 17 de noviembre de 2023

El cuarto mundo que nos rodea

Fourth World Vol. 1: Possible Musics (Jon Hassell / Brian Eno, 1980)
 

FOURTH WORLD MUSIC. Una vista de Sudán desde el satélite ilustra la portada. Las coordenadas que aparecen en el título de uno de sus temas nos llevan allí mismo. Algo parecen querer decirnos Jon Hassell y Brian Eno con todo esto. Ponte el disco, lo entenderás todo. También que pocos meses después Eno se aliara con David Byrne para grabar ese My Life in the Bush of Ghosts (1981), que doblaría la apuesta y que le debe tantísimo a esta obra seminal.

Un disco en el que ya podemos intuir los fantasmas agazapados entre los matorrales, el misterio de lo verde, la pobreza que grita en el corazón de las grandes urbes. Un cuarto mundo que queda retratado para siempre en un álbum creado a base de ecos invertidos, trompetas tratadas hasta quedar irreconocibles, ritmos cortantes y primitivos, y todo un arsenal de recursos que hacen del ambient el sonido terrorífico del día a día. Así de absoluto y de apabullante es lo que graba esta pareja en una de sus cimas, no solo colaborativas, sino individuales.

Volviendo a la portada, creo que es lo mejor para describir el disco. Una foto desde una máquina último modelo da la mano a lo futurista de esta música. Un lugar que está en lo que llamamos tercer mundo, reflejando la pobreza, lo primitivo, lo primario de lo que aquí suena. Un lugar que también puede verse como la cuna de la humanidad. Como lo que crearon aquí Hassel y Eno, un verdadero universo de posibilidades que se multiplican como los meandros del Nilo Blanco al que parecen querer meter en cada uno de estos profusos e inabarcables temas. Solo por el intento os podréis imaginar lo mucho que merece la pena.

★★★★☆

A1 Chemistry 6:48
A2 Delta Rain Dream 3:22
A3 Griot (Over "Contagious Magic") 4:00
A4 Ba-Benzélé 6:03
A5 Rising Thermal 14° 16' N; 32° 28' E 3:34
B Charm (Over "Burundi Cloud") 21:24

Total: 45:11

¿Por qué suena esto tantísimo a África? Ha sido parido en Nueva York, tiene instrumentos tratados electrónicamente, cuenta con un toque urbano más que evidente... Demasiadas razones como para que esto pueda siquiera acercarnos al continente negro. Pero lo hace, de eso no tengo duda.

Ya sé que me dejo llevar por la portada, los títulos, la orientación de sus autores... Demasiadas evidencias, también, como para pensar que es solo la música la que me transporta allí. Pero, insisto, lo hace. Y ahí radica la grandeza de un proyecto ambicioso pero humilde, local pero universal... Sí, creo que me estoy liando con los contrarios y no estoy llegando a ningún sitio. Pero es que me da a mí que eso es precisamente lo que pretende el dúo con esta música. 

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lunes, 13 de noviembre de 2023

Despertar en primavera

Vernal Equinox (Jon Hassell, 1977)

 

FOURTH WORLD MUSIC. No es música ambiental, no es chillout, no es nada para tener simplemente de fondo y ya está. Lo que se inventa Jon Hassell en su estreno discográfico va más allá de todas esas tibiezas. Esto es el sonido selvático que acecha bajo el asfalto. El recordatorio de que todas las ciudades han sido plantadas con violencia sobre una naturaleza virgen que puede revolverse contra nosotros en cualquier momento y con toda la razón.

Hassell invoca aquí el sonido virginal del equinoccio, el estertor primario de las puestas de sol, un silencio hecho estruendo a través de su trompeta tratada electrónicamente y capas de efectos y sonidos de la selva tropical que lo mismo pueden recordarnos al ambient más "furioso" de Brian Eno que a los experimentos con los ruidos cotidianos de KLF.

Así sella su entrada en el mundo de la música un Jon Hassell dispuesto a poner banda sonora con ella a ese cuarto mundo en el que se encuentran todos esos millones de personas que, aun en países que podríamos llamar desarrollados, viven en una situación de pobreza extrema. De alguna forma, esta música urbana pero con ecos profundos de la naturaleza, esta amplificación del calambre de la vida contemporánea, se materializa en forma de espejo gigante en el que mirarnos. En él podremos ver todos nuestros defectos y fealdad, pero también ese hálito de esperanza al que necesitamos agarrarnos como si nos fuera la vida en ello.

★★★★☆

A1 Toucan Ocean 3:42
A2 Viva Shona 7:04
A3 Hex 6:20
A4 Blues Nile 9:51
B1 Vernal Equinox 21:56
B2 Caracas Night September 11, 1975 2:10

Total: 51:03

Este es el sonido del mundo que nos rodea. Nos guste más o menos, a esto suena el planeta Tierra. A una mezcla deslavazada y terrosa de selva y acero. A los cuatro elementos y la aurora boreal fundiéndose con el equinoccio.

Y Hassell consigue esto a través de una multitud de efectos y sonidos de campo, pero sobre todo a través de su trompeta, la cual trata electrónicamente para que parezca de todo menos ese instrumento de viento y metal. No, a pesar de la herramienta escogida, no hay mucho de jazz aquí. Tal vez en su espíritu rupturista y libérrimo, pero poco más.

No sé si hay un instrumento más urbano que el que sopla Jon Hassell. Elección problemática, por tanto, para glosar tanta belleza, tanto bucolismo, pero perfecto al final. No cabría elección mejor. Eso es lo que pensamos en cuanto nos muestra los coletazos de la tormenta subterránea sobre la que se construye el álbum.