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jueves, 5 de febrero de 2026

Fantasmas entre los arbustos

My Life in the Bush of Ghosts (Brian Eno + David Byrne, 1981)

ETNOSÍNTESIS. Lo que David Byrne y Brian Eno cocinaron a fuego lento a principios de los 80 es algo muy grande. Aún hoy, suena afilado y retador, espeluznante e inoxidable por muchos años que pasen. Sin saber muy bien cómo, consiguieron cocinar en sus mentes el potaje perfecto con los ingredientes más bizarros. África, interferencias sonoras de dudosa procedencia, música étnica de origen desconocido, teclados desvencijados, programaciones a medio hacer, arrebatadas soflamas políticas y un título sacado de la novela de Amos Tutuola se funden en un caldero borboteante al que hay que soplarle antes de pasarlo por la garganta. Y de todas formas te vas a quemar.

Las pistas de lo que iba a salir aquí podemos encontrarlas en lo que venían haciendo unos Talking Heads cada vez más metidos en los ritmos y las dinámicas de la música africana. Quizás el disco suene un poco más a esa banda que a lo que Eno venía haciendo en la época. Claro, que su aportación fue capital para darle al producto el perfecto acabado con el que cuenta. Toda esa cacharrería sónica, esos samplers, esas voces femeninas, esos gritos, todo ese caos seguro que vino en buena medida de la mente y las apetencias del ex-Roxy Music, aunque lo cierto es que es difícil detectar dónde acaba uno y empieza el otro en una colaboración a cuatro manos que fue más bien un vómito comunal, con un grado de fusión nunca visto, más si cabe, teniendo en cuenta la potencia de las dos personalidades de las que hablamos.

My Life in the Bush of Ghosts marcó un antes y un después por el uso tan original, intenso y sabio de sonidos pregrabados, pero a mí lo que más me conquista es la manera en la que consiguen que todo ese material, en muchos casos extramusical, dialogue y se fusione sin esfuerzo con la gran cantidad de sonidos orgánicos que también forman parte de todo este constructo. Guitarras y percusiones danzan rozagantes en medio de una selva sónica dominada por la exuberancia y la brutalidad de lo metálico y lo vegetal. En una celebración insolente y desprejuiciada de lo que somos y de nuestros orígenes. Igualdad y tolerancia en su estado más puro y más brutal.

★★★★☆

A1 America Is Waiting 3:36
A2 Mea culpa 3:35
A3 Regiment 3:56
A4 Help Me Somebody 4:18
A5 The Jezebel Spirit 4:55
B1 Qu'ran 3:46
B2 Moonlight in Glory 4:19
B3 The Carrier 3:30
B4 A Secret Life 2:30
B5 Come With Us 2:38
B6 Mountain of Needles 2:35

Total: 39:38 

viernes, 17 de noviembre de 2023

El cuarto mundo que nos rodea

Fourth World Vol. 1: Possible Musics (Jon Hassell / Brian Eno, 1980)
 

FOURTH WORLD MUSIC. Una vista de Sudán desde el satélite ilustra la portada. Las coordenadas que aparecen en el título de uno de sus temas nos llevan allí mismo. Algo parecen querer decirnos Jon Hassell y Brian Eno con todo esto. Ponte el disco, lo entenderás todo. También que pocos meses después Eno se aliara con David Byrne para grabar ese My Life in the Bush of Ghosts (1981), que doblaría la apuesta y que le debe tantísimo a esta obra seminal.

Un disco en el que ya podemos intuir los fantasmas agazapados entre los matorrales, el misterio de lo verde, la pobreza que grita en el corazón de las grandes urbes. Un cuarto mundo que queda retratado para siempre en un álbum creado a base de ecos invertidos, trompetas tratadas hasta quedar irreconocibles, ritmos cortantes y primitivos, y todo un arsenal de recursos que hacen del ambient el sonido terrorífico del día a día. Así de absoluto y de apabullante es lo que graba esta pareja en una de sus cimas, no solo colaborativas, sino individuales.

Volviendo a la portada, creo que es lo mejor para describir el disco. Una foto desde una máquina último modelo da la mano a lo futurista de esta música. Un lugar que está en lo que llamamos tercer mundo, reflejando la pobreza, lo primitivo, lo primario de lo que aquí suena. Un lugar que también puede verse como la cuna de la humanidad. Como lo que crearon aquí Hassel y Eno, un verdadero universo de posibilidades que se multiplican como los meandros del Nilo Blanco al que parecen querer meter en cada uno de estos profusos e inabarcables temas. Solo por el intento os podréis imaginar lo mucho que merece la pena.

★★★★☆

A1 Chemistry 6:48
A2 Delta Rain Dream 3:22
A3 Griot (Over "Contagious Magic") 4:00
A4 Ba-Benzélé 6:03
A5 Rising Thermal 14° 16' N; 32° 28' E 3:34
B Charm (Over "Burundi Cloud") 21:24

Total: 45:11

¿Por qué suena esto tantísimo a África? Ha sido parido en Nueva York, tiene instrumentos tratados electrónicamente, cuenta con un toque urbano más que evidente... Demasiadas razones como para que esto pueda siquiera acercarnos al continente negro. Pero lo hace, de eso no tengo duda.

Ya sé que me dejo llevar por la portada, los títulos, la orientación de sus autores... Demasiadas evidencias, también, como para pensar que es solo la música la que me transporta allí. Pero, insisto, lo hace. Y ahí radica la grandeza de un proyecto ambicioso pero humilde, local pero universal... Sí, creo que me estoy liando con los contrarios y no estoy llegando a ningún sitio. Pero es que me da a mí que eso es precisamente lo que pretende el dúo con esta música. 

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domingo, 29 de enero de 2023

Exotismo artificioso

Rising Above Bedlam (Jah Wobble's Invaders of the Heart, 1991) 

DUB/JAZZ/EXÓTICA. ¡Menudo potaje el que se cocina aquí el ínclito de John Joseph Wardle! Más conocido como Jah Wobble, las correrías del bajista estaban bien documentadas a estas alturas como miembro de honor de P.i.L., banda en la que, con Johnny Rotten, dio todo un revolcón al punk para lanzarlo al espacio. También son notorias sus colaboraciones con Holger Czukay y su querencia por un dub, digamos, más bien heterodoxo.

Todo eso contribuye al aire de misterio y exotismo que exuda la que puede ser su obra maestra. Al frente de los Invaders of the Heart, como si de un combo de jazz se tratara, y con la ayuda nada anecdótica de Natacha Atlas, se monta un jolgorio de difícil categorización. Es la cantante hispano-belga con raíces arábigas la que marca la diferencia para bien o para regular aquí. En sus arrebatos vocales nos vomita la mezcla de culturas que corre por sus venas, un empaste siempre chocante y sorprendente. Demasiado, diría yo.

Será por eso que el álbum suena a tantas cosas a la vez. Que si a los experimentos con sonoridades de Oriente Próximo del mencionado Holger Czukay; que si a los inclasificables Claustrofobia, que no conocemos ni siquiera aquí en su país; que si al engolamiento imposible de la prodigiosa Yma Súmac; que si a esa colaboración entre David Byrne y Brian Eno, que con My Life in the Bush of Ghosts (1981) tocaron techo en eso de la fusión cultural... Parecen muchos, pero les aseguro que me dejo unos cuantos parecidos razonables más. Los que hacen de esta obra algo tan curioso que es tan difícil resistirse a probarlo como a volver a repetir con ella. Pero con todo, me gusta.

★★★☆☆

1 Visions of You 5:34
2 Relight the Flame 4:13
3 Bomba 5:54
4 Ungodly Kingdom 4:31
5 Rising Above Bedlam 3:47
6 Erzulie 7:02
7 Everyman's an Island 6:29
8 Soledad 5:46
9 Sweet Divinity 4:17
10 Wonderful World 4:00

Total: 51:33

Esta música me sugiere una de esas vidrieras que adornan las catedrales del mundo. No por su carácter sacro, claro que no, y tampoco me lleva directo a esos impresionantes paneles capaces de hacer brotar las lágrimas de emoción a cualquier buen aficionado al arte.

Mi mente más bien se inventa una vidriera recargada, pero a la vez imposible. El sueño amputado de un loco en el que tienen cabida todos los colores, formas y religiones del planeta. Una cosa de dudoso gusto, pero con un atractivo inapelable.

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martes, 24 de mayo de 2022

Cine de autor

Movies (Holger Czukay, 1979)

PROGRESIVO. El bajista de CAN lo intentó en solitario en 1969, en los albores de la banda. Después se dedicó en cuerpo y alma a sus labores en las cuatro cuerdas y en el estudio para sacar adelante la carrera de uno de los grupos fundamentales del rock (no solamente) teutón. La cosa cambió cuando dejó el grupo en 1977, por mucho que les produjera su último álbum dos años después. Ahí fue cuando retomó una carrera silenciada durante una década para empezar a hacer lo que realmente quería.

Y lo que quería es tan prístino como difícil de describir. Lo suyo es un potaje caldoso en el que flotan trozos de jazz, psicodelia, música concreta y hasta música étnica. Todo ligado en un cocido de rock progresivo, pero no al uso. A veces me suena a Robert Wyatt y otras a lo que Frank Zappa entiende por música. Si a esto le añadimos la introducción de samplers, la referencia de Brian Eno y David Byrne con ese fundamental "My Life in the Bush of Ghosts" (1981) es más que obligada. Y algo injusta. Debería ser al revés, siendo el de Danzig pionero en su empleo.

No solo podemos encontrar voces grabadas y soltadas a la buena de dios. También se las apaña para ajustar los cantos de un cantaor jondo iraní al caos controlado de "Persian Love". Y con resultados más que reveladores.

No, estas cuatro piezas no deben tomarse a la ligera. Por su elasticidad, su profundísimo sentido armónico, porque algunos instrumentos suenan como nunca los habíamos oído antes y por su belleza esquiva, pero también florida y rotunda como una bofetada con un ramo de rosas. Así es un álbum que ejerce de contenedor de la recién ganada libertad artística de uno de los artistas ocultos más grandes. Un álbum que no deja de catalogarse entre lo experimental, eso también hay que decirlo.

★★★

A1 Cool in the Pool 4:48
A2 Oh Lord Give Us More Money 13:18
B1 Persian Love 6:20
B2 Hollywood Symphony 15:14
Total: 39:40

Xxx

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