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domingo, 18 de mayo de 2025

Bañándose en agua turbia


Did you know that there's a tunnel under Ocean Boulevard (Lana Del Rey, 2023)

POP DE AUTOR. El ¡décimo! disco de Lana, sí, el décimo ya, no es el más inmediato ni el más reluciente. Ni siquiera estoy autorizado para nombrarlo el mejor, aunque hay algo dentro de mí que me dice, sin haber escuchado ninguno otro más, que debe serlo. Si no, la estatura de esta artista, ya de por sí gargantuesca tras escuchar estas canciones, se me antoja absolutamente inconmensurable. Para un incrédulo como yo, lo que he encontrado en un disco que veía como puro y duro mainstream da para un ensayo de muchas páginas, para muchos años, millones de escuchas y se ha ganado un lugar en los anaqueles reservados a los inmortales.

Como digo, no me esperaba encontrarme estas canciones. Para nada. No puedo creerme que algo tan sutil, tan lleno de soul, tan profundo y tan verdadero tenga cabida entre el gran público en nuestros días más dados al consumo rápido, al usar y tirar y a las soflamas hedonistas carentes de trasfondo o complejidad alguna. Aquí Lana desnuda su alma para hablarnos de la familia, el sexo, la nostalgia y esa dicotomía amor/odio que siempre va a mover el mundo. Unos temas demasiado importantes y demasiado íntimos como para que la artista buscara efectos bombásticos o hits fáciles. No se trata aquí de impactar, sino de reclamar la atención con sutileza y poco a poco. Algo que a lo mejor no es lo que buscan sus fans de toda la vida, pero algo también capaz de ampliar horizontes y granjearle seguidores que no hace mucho no pensaban dedicarle ni un segundo de sus vidas. Creo que lo he dejado claro arriba... Me incluyo entre ellos.

El disco se arma a partir de una concepción clásica en la que empieza grandioso dentro de la convención que marcan los pianos y las orquestaciones. Un clasicismo de rompe y rasga en el que la Del Rey se siente como en casa. Todo este fluir va desarrollándose con lentitud y seguridad a través de unas canciones que no vamos a poder quitarnos de la cabeza en mucho tiempo y que van mutando hacia terrenos más escabrosos e inesperados conforme avanza el álbum. Hasta culminar en el R&B más contemporáneo con el que cierran los tres últimos temas, para algunos la cúspide del disco, para mí una manera de afearlo un poquito. No lo suficiente, por supuesto. Lo que ha construido la neoyorquina en esta obra me parece demasiado rutilante y demasiado conmovedor como para escamotearle nada por un quítame allá esas pajas. Ya lo dice en "A&W", no se trata de amor, sino de experimentar en tus carnes lo que se siente al ser una puta americana. Llámenme loco, pero yo qué sé, a lo mejor es lo que todos pretendemos al final.


1 The Grants 4:57 ✔
2 Did you know that there's a tunnel under Ocean Blvd 4:45
3 Sweet 3:35 ✔
4 A&W 7:13
5 Judah Smith Interlude 4:36
6 Candy Necklace 5:14 feat. Jon Batiste
7 Jon Batiste Interlude 3:33
8 Kintsugi 6:18
9 Fingertips 5:48
10 Paris, Texas 3:26 feat. SYML
11 Grandfather please stand on the shoulders of my father while he's deep-sea fishing 4:00 feat. RIOPY
12 Let the Light In 4:38 feat. Father John Misty
13 Margaret 5:39 feat. Bleachers
14 Fishtail 4:02
15 Peppers 4:08 feat. Tommy Genesis
16 Taco Truck x VB 5:53
Total: 77:45

sábado, 17 de mayo de 2025

My Sweet American Home

 Norman Fucking Rockwell! (Lana Del Rey, 2019)

POP DE AUTOR. Con este título no sabíamos muy bien qué esperarnos. Norman Rockwell fue un pintor norteamericano de principios y mediados del siglo XX, conocido por representar las bondades de la familia de clase media en un entorno idealizado con escaso espacio para la crítica social. Un nombre extraño para ser invocado, que con ese "fucking" que le añade Lana en medio aumenta su ambigüedad. 

Podía interpretarse tanto como una celebración de Norteamérica como cuna del sueño americano, como justo lo contrario. Ni que decir tiene que tratándose de la neoyorquina cualquiera apostaría por lo segundo. Y cuanto más escucho el álbum y más me sumerjo en sus letras llenas de desamor, de falsas apariencias y de promesas no cumplidas, más claro tengo que Del Rey sigue ajustando cuentas con unas relaciones, un país y una sociedad que no parecen hechos para ella. Una obra plagada de desilusión, recelo y decepción ante lo que podía haber sido y, por enésima vez, no fue.

Parece claro que Lana nunca va a poder cantarle al amor con mayúsculas y sin peros. Aquí, aunque con intentos por sonar algo más brillante, vuelve a refugiarse en los tonos menores y en una melancolía que arregla con mimo hasta el punto de permitirse escapadas más trabajadas y espaciales como esa coda con la que alarga la fantástica "Venice Bitch" hasta rozar los diez minutos. Un detalle contundente para dejar claro que lo suyo con la música, por si alguien lo dudaba a estas alturas, era algo muy pero que muy serio. Una relación de auténtico amor solo comparable a su admiración, digestión y fusión con esa California que siempre formó parte de su ideario, pero que aquí estalla en toda su podredumbre y artificiosa luminosidad.

★★★★☆

1 Norman Fucking Rockwell 4:08 ✔ 
2 Mariners Apartment Complex 4:07
3 Venice Bitch 9:37
4 Fuck It I Love You 3:38 ✔
5 Doin' Time 3:22
6 Love Song 3:49
7 Cinnamon Girl 5:00
8 How to Disappear 3:48
9 California 5:05
10 The Next Best American Record 5:49
11 The Greatest 5:00
12 Bartender 4:23
13 Happiness Is a Butterfly 4:32
14 Hope Is a Dangerous Thing for a Woman Like Me to Have - But I Have It 5:24

Total: 67:42

Este es el disco que la mayoría de la humanidad colocaría en el primer puesto del pódium de Lana. Yo discrepo, cómo no, pero admito que su importancia a la hora de establecer el punto de fuga de la artista es indiscutible. Y creo que su atractivo, aunque está en muchos sitios, en sus letras, en su explosividad emocional, en la profundidad de sus referencias a la cultura norteamericana y popular, también está en ese Norman Rockwell al que invoca en su título, en la canción que lo abre y en ese fondo pintado de su portada.


Una invocación que no deja de ser extraña. Casi diría que está en las antípodas de lo que hace Lana en su música en general y en este disco en particular. Rockwell representa todo lo conservador, lo hogareño y lo hermoso de una sociedad uniforme y casi diría que silenciosa. Este disco, en cambio, y a pesar de la nostalgia que parece idolatrar, se muestra expresivo, doliente y decidido a no callarse nada.

Todo esto hace que la mezcla entre el pintor y la cantante sea extraña pero tremendamente atractiva. No olvidemos que al contrario de las suaves y amables postales de Rockwell, los discos de Del Rey son difíciles de digerir. No digamos ya someterse a ellos durante una semana. Es algo duro de verdad. Me ha costado más que con, digamos, Joy Division. A pesar de que los de Mánchester son mucho más oscuros, abisales, diría yo, el hecho de que hablen de cuestiones más alejadas de nuestro día a día, de la noche oscura del alma, de cuestiones evanescentes y generales abiertas a mil interpretaciones hace que los soporte mejor.

Con Lana es diferente. Ella te enfrenta a tus miedos, te enseña lo que ocurre a la vuelta de la esquina, te coloca un espejo que saca todas tus vergüenzas. Algo que hace que la escucha de sus álbumes durante mucho tiempo sea una experiencia realmente ardua. Todo lo contrario, como ya he dicho, a las pinturas de Norman Rockwell. Esas podríamos mirarlas toda la vida sin esfuerzo. Aunque no sé si nos dejarían poso alguno.

"Hope is a dangerous thing for a woman like me to have, but I have it".

No creo que se pueda cerrar mejor un disco.

martes, 13 de mayo de 2025

Amarla no es suficiente

Ultraviolence (Lana Del Rey, 2014)
 

POP DE AUTOR. En su tercera referencia, la autora neoyorquina se sumerge a pulmón y sin medida en la oscuridad y la toxicidad de las relaciones. Aun a riesgo de sonar demasiado confesional o demasiado melodramática, Lana expone sus vergüenzas y su corazón roto, marcando un punto y aparte desde el que construir el monumento que sería su discografía a partir de aquí.

Estas son las credenciales que definen este discazo, para mí uno de los puntos culminantes de la cantautora. Lo de diva creo que nunca sirvió para calificarla. Un obrón que se beneficia de sus arreglos otoñales para asestarnos su estocada mortal embadurnada de ponzoña, expiación y venganza. Ingredientes utilizados con toda la mesura y la mala leche del mundo para restregarnos en la cara una vez más que Lana es una chica de verdad. Una que se sobrepone a su dolor una y otra vez con elegancia y frialdad, pero que siempre alberga todo el ardor latente que habita en este álbum difícil de olvidar. 

★★★★☆

1 Cruel World 6:39 
2 Ultraviolence 4:11
3 Shades of Cool 5:42
4 Brooklyn Baby 5:51 ✔
5 West Coast 4:16 ✔
6 Sad Girl 5:17 ✔
7 Pretty When You Cry 3:54 ✔
8 Money Power Glory 4:30
9 Fucked My Way Up to the Top 3:32
10 Old Money 4:31
11 The Other Woman 3:01 ✔
Total: 51:24