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viernes, 6 de mayo de 2022

Corazones de acero inoxidable

Dare (The Human League, 1981)

 

TECNOPOP. Está claro que de la escisión que sufrió The Human League salimos ganando. Suena egoísta cuando sabemos que no fue una ruptura amistosa precisamente, pero para el resto de la humanidad fueron todo ventajas. Philip Oakley se quedó con la marca y pudo por fin virar hacia terrenos más amistosos para el oído medio. Y Martyn Ware y Ian Craig Marsh formaron Heaven 17 para publicar ese fastuoso Penthouse and Pavement (1981) con el que sorprendieron al mundo.

Es inevitable comparar ambos discos. Hay demasiadas circunstancias que los conectan en el tiempo y en el espacio. Por eso, para quitarme pronto la obligación de un trabajo tan desagradecido, diré que me quedo con el de Heaven 17. Y sé que no es la opinión más extendida, pero esta vez puedo decir esto con absoluta seguridad. En los dos veo el influjo divino de Kraftwerk. En los dos veo una frialdad a la que le cuesta envejecer con dignidad. En los dos, en resumen, veo los 80 claramente estampados. Pero mientras que Penthouse and Pavement (1981) tiene una vida propia y más que atractiva, merced sobre todo a un bajo grandioso, este Dare (1981), simplemente, me dice muy poco más allá de sus ritmos saltarines y su hieratismo radical. Cosas, no me malinterpreten, que me creo perfectamente, pero que no me despiertan el misterio.

Me vuelve a pasar de nuevo. La frialdad me congela el alma y no me deja ver nada más. Es cierto que Dare suena sinfónico y precioso, como el modelo a seguir que siempre ha sido y siempre será. Resulta cicatero ser tacaño con una obra de la que han bebido casi todos los que han pretendido hacer música con máquinas en la década prodigiosa. No puedo negar lo maravilloso que es escuchar temas como "The Things That Dreams Are Made Of", "Darkness", "I Am the Law" o "Don't You Want Me". Hablamos de pelotazos de mucho nivel. Lo único que digo es que, siendo un gran álbum, para colocarlo junto a mis clásicos le falta subir un escalón al que no lo veo capaz de encaramarse. Muchos dirán que me quedo corto, lo sé, pero yo también hago lo que puedo. Y con Dare nunca he podido, lo reconozco.

★★★

A1 The Things That Dreams Are Made Of 4:14
A2 Open Your Heart 3:53
A3 The Sound of the Crowd 3:56
A4 Darkness 3:56
A5 Do or Die 5:23
B1 Get Carter 1:02
B2 I Am the Law 4:14
B3 Seconds 4:58
B4 Love Action (I Believe in Love) 4:58
B5 Don't You Want Me 3:56
Total: 40:30


Es normal si la portada de Dare te parece arty, icónica, sofisticada y genial en su minimalismo retador. Es bien sabido que el líder, Philip Oakley, se empeñó en que imitara la tipografía y el diseño de la revista Vogue. Más concretamente de un número del 79 en el que aparecía Gia Carangi. De ahí sacó hasta su título. Y sí, esto puede ser el colmo de la frivolidad, pero es que este disco es un caleidoscopio de influencias y un trabajo seminal en tantos campos por algo.

 

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lunes, 6 de diciembre de 2021

El patito feo

Penthouse and Pavement (Heaven 17, 1981)

 

TECNOPOP. Herederos directos de Kraftwerk y precursores de gente como Pet Shop Boys, Heaven 17 subliman aquí una manera de entender el pop que iba a tener repercusiones muy serias o muy dudosas. Su pop funkoide de rítmica rabiosa lo mismo influyó en el dúo Tennant/Lowe, Depeche Mode o Fingers Inc., que en ese movimiento neorromántico, algo más discutible, con Duran Duran o Spandau Ballet a la cabeza.

Por todo esto creo que queda claro que el influjo de esta banda en este lado esmerilado del post-punk está fuera de toda duda. Formados a partir de una escisión de sus, desde entonces rivales, The Human League, 1981 fue el año en el que las espadas de ambos chocaban con más fuerza. Si Heaven 17 sacaron este seminal, carnoso y jugosísimo Penthouse and Pavement, sus vecinos de Sheffield respondieron apenas un mes después con un Dare! del que poco se puede añadir a estas alturas.

El último disco mencionado suele cotizar más alto en las listas contemporáneas, dejando a esta joyita que nos ocupa en un segundo plano más que injusto a mi modo de ver. No me cuadra que tanta sutileza, tanto bajo serpentino y tanto soul puedan quedar semienterrados en la historia del pop. A veces pasa con algunos álbumes, y es que cuanto más los escucho, más me enredo en su telaraña. Este puede empezar sonando a poca cosa, con todos esos soniquetes que apelan a lo naif y lo frívolo, pero no necesita más que un par de escuchas para empezar a desplegarse en todo su esplendor ochentero. Como el patito feo.

★★★★☆

Pavement Side
A1 (We Don't Need This) Fascist Groove Thang 4:15
A2 Penthouse and Pavement 6:20
A3 Play to Win 3:33
A4 Soul Warfare 5:00
Penthouse Side
B1 Geisha Boys and Temple Girls 4:32
B2 Let's All Make a Bomb 4:06
B3 The Height of the Fighting 2:58
B4 Song With No Name 3:34
B5 We're Going to Live for a Very Long Time 2:41
Total: 36:59
 
Heaven 17 tuvo un nacimiento algo traumático. Surgió tras el abandono de The Human League por parte de dos de sus miembros fundadores, Ian Craig Marsh y Martyn Ware. Estos dejaron al vocalista Philip Oakey solo con la banda y le cedieron sin problema los derechos del nombre del grupo. Como siempre, las tensiones artísticas fueron las que desembocaron en esta decisión, la cual seguro que llevaba un tiempo fraguándose, ya que no podemos olvidar que Glenn Gregory, vocalista de Heaven 17, siempre había sido su primera opción para coger el micro en The Human League. Al no estar disponible en la época, se tuvieron que "conformar" con Oakey. Sí, en efecto, no era la mejor forma de iniciar ningún proyecto.
 

Casi a la par, Marsh y Ware fundaron B.E.F. (British Electric Foundation), medio banda, medio productora, con la que fueron publicando los discos de Heaven 17. Y ese ambiente de oficina y altos ejecutivos queda reflejado precisamente en la portada de este debut. Una portada que nos transmite la calidez helada de las relaciones y luchas de poder en el mundo empresarial. Apretones de manos, rascacielos y teléfonos siempre al rojo para representar una unión que al menos al principio giró en torno a cuestiones más prosaicas que románticas. Toda una reverencia al vil metal que no por diabólica deja de ser auténtica.

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