Mostrando entradas con la etiqueta autobahn. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta autobahn. Mostrar todas las entradas

lunes, 10 de febrero de 2025

Sin límite de velocidad

Autobahn (Kraftwerk, 1974)

PROTO-TECNO. El cuarto álbum fue el auténtico punto de no retorno para Kraftwerk. Un antes y un después que queda refrendado en el hecho de que para Hütter y Schneider sea el auténtico primer disco con su proyecto definitivo, relegando a sus tres primeros intentos al papel de obras de entrenamiento que simplemente les ayudaron a encontrar su voz definitiva. Algo exagerado, pero sintomático de la calidad y el empaque que tiene la primera gran obra conceptual de los de Düsseldorf.

Una obra que nace y se desarrolla en torno al concepto del viaje, de la emoción y las sensaciones que surgen al conducir por esas archifamosas Autobahnen, que son todo un símbolo del progreso y la eficiencia alemanas. Ese es el hilo conductor y la base rítmica sobre la que se construye un álbum fundacional que consigue hipnotizarte ya desde los más de veinte minutos de la suite titular. Un tema que se come toda la cara A del vinilo y que se erigió desde el principio como una de las canciones más características de lo que hoy entendemos como el sonido Kraftwerk.

Un sonido que ellos sitúan unas veces en el espacio exterior y otras en nuestro mismo interior. En el primer caso podemos fijarnos claramente en los dos movimientos de esa sideral "Kometenmelodie", mientras que para el segundo podemos señalar todas esas canciones que se construyen sobre sonidos cotidianos, sobre el ruido que nos rodea y que es el que no podemos separar de lo que acontece en nuestro cerebro y nuestra alma. Sonidos de automóviles, de pasos, de engranajes y del mismo roce de nuestra ropa. Materiales mundanos y maravillosos a la vez con los que este dúo siempre ha pretendido hacer arte mayor. Aunque solo fuera por este discazo, ya podrían darse por satisfechos en su propósito.

★★★★☆
Autobahn 22:30 ✔
B1 Kometenmelodie 1 6:20
B2 Kometenmelodie 2 5:44
B3 Mitternacht 4:40
B4 Morgenspaziergang 4:00

Total: 43:14

Kraftwerk toman la idea de la autopista como metáfora del progreso, el avance y la conexión. Como un lugar en el que pasamos un tiempo efímero y fugaz. Sustantivos y adjetivos que se asocian de manera definitiva con su música, un trasunto pulsante e hipnótico en el que sobre unos ritmos sencillos y machacones empiezan a esparcir los acordes más sencillos pero más precisos y emotivos de los que son capaces.

Como el mismo Ralf Hütter decía, al final entendieron que toda esa música complicada que hacían en sus inicios no era el camino. ¿Qué era eso de tocar todas las notas que pudieras en un segundo o en un minuto? Había que despojarla de lo accesorio, llegar al tuétano y hacer las cosas con sencillez. Creo que está claro que con este disco, de alguna forma, llegaron a la meta y pudieron preparar sus maravillosas etapas subsiguientes con la mente clara y las fuerzas totalmente renovadas.

jueves, 6 de octubre de 2022

Contando ovejitas

Chill Out (The KLF, 1990)

 

CHILL OUT/AMBIENT. Con su tercer disco, estos activistas sonoros airean toda una declaración de intenciones acerca del valor universal de la música como artefacto libre, como elemento sonoro contaminado e influido por su entorno y como droga psicotrópica cuya principal finalidad es inducir al trance.

Al menos esto es lo que se deduce de esta pieza que, según el mito, fue grabada del tirón a base de inspiración e insistencia en Trancentral, la sede espiritual del grupo. Una pieza que se divide en diferentes movimientos y que, entre samples de Elvis Presley, Van Halen, Fleetwood Mac, balidos de ovejas o cantos guturales de Tuva, entre otros millones, nos narra un supuesto trayecto por el sureste de los EE.UU.. Un viaje nocturno en el que podemos sentir tanto las curvas como la vibración del aire o el paso de las estrellas fugaces a través del cielo infinito de esas tierras.

Una obra total que da pleno sentido a palabros como ambient y a la par lo aleja de la música de ascensor o de centro comercial con la que se suele asociar el término. Con ese ruido de fondo que notamos ahí, pero que no es capaz de hacernos sentir nada. Todo lo contrario a este trip embriagador y no tan relajante como nos pintan. Una experiencia sónica de dimensiones oceánicas en la que podemos sumergirnos, aunque con cuidado de no dejarnos arrastrar por su atracción salvaje. El riesgo de no volver a tocar tierra es demasiado grande. Y de todas formas Chill Out va a reclamar nuestra atención continuamente durante toda la singladura. Hasta que sin darnos cuenta, y casi diría que sin desearlo, lleguemos a nuestro destino. Cualquiera que este sea.

★★★★☆

1 Chill Out
    - Brownsville Turnaround on the Tex-Mex Border 1:47
    - Pulling Out of Ricardo and the Dusk Is Falling Fast 1:29
    - Six Hours to Louisiana, Black Coffee Going Cold 3:01
    - Dream Time in Lake Jackson 2:35
    - Madrugada Eterna 7:40
    - Justified and Ancient Seems a Long Time Ago 1:08
    - Elvis on the Radio, Steel Guitar in My Soul 3:01
    - 3AM Somewhere Out of Beaumont 9:24
    - Wichita Lineman Was a Song I Once Heard 5:56
    - Trancentral Lost in My Mind 1:16
    - The Lights of Baton Rouge Pass By 3:34
    - A Melody From a Past Life Keeps Pulling Me Back 1:41
    - Rock Radio Into the Nineties and Beyond 1:26
    - Alone Again With the Dawn Coming Up 0:16
Total: 44:14

 

La inmensidad de las carreteras sin fin, ese horizonte que no parece acercarse nunca, las imágenes más tópicas y más reales que nos asalten de esa Norteamérica mítica y solitaria se nos van a aparecer una y otra vez mientras escuchamos este disco. 

No es extraño. Al fin y al cabo es lo que pretende. Lo raro es que nos lo pinten todo tan bien unos británicos que deberían ser más bien ajenos a todo esto. Pero ya se sabe... No hay mejor cronista que el que viene de fuera.

DISCOS RELACIONADOS



lunes, 6 de diciembre de 2021

El patito feo

Penthouse and Pavement (Heaven 17, 1981)

 

TECNOPOP. Herederos directos de Kraftwerk y precursores de gente como Pet Shop Boys, Heaven 17 subliman aquí una manera de entender el pop que iba a tener repercusiones muy serias o muy dudosas. Su pop funkoide de rítmica rabiosa lo mismo influyó en el dúo Tennant/Lowe, Depeche Mode o Fingers Inc., que en ese movimiento neorromántico, algo más discutible, con Duran Duran o Spandau Ballet a la cabeza.

Por todo esto creo que queda claro que el influjo de esta banda en este lado esmerilado del post-punk está fuera de toda duda. Formados a partir de una escisión de sus, desde entonces rivales, The Human League, 1981 fue el año en el que las espadas de ambos chocaban con más fuerza. Si Heaven 17 sacaron este seminal, carnoso y jugosísimo Penthouse and Pavement, sus vecinos de Sheffield respondieron apenas un mes después con un Dare! del que poco se puede añadir a estas alturas.

El último disco mencionado suele cotizar más alto en las listas contemporáneas, dejando a esta joyita que nos ocupa en un segundo plano más que injusto a mi modo de ver. No me cuadra que tanta sutileza, tanto bajo serpentino y tanto soul puedan quedar semienterrados en la historia del pop. A veces pasa con algunos álbumes, y es que cuanto más los escucho, más me enredo en su telaraña. Este puede empezar sonando a poca cosa, con todos esos soniquetes que apelan a lo naif y lo frívolo, pero no necesita más que un par de escuchas para empezar a desplegarse en todo su esplendor ochentero. Como el patito feo.

★★★★☆

Pavement Side
A1 (We Don't Need This) Fascist Groove Thang 4:15
A2 Penthouse and Pavement 6:20
A3 Play to Win 3:33
A4 Soul Warfare 5:00
Penthouse Side
B1 Geisha Boys and Temple Girls 4:32
B2 Let's All Make a Bomb 4:06
B3 The Height of the Fighting 2:58
B4 Song With No Name 3:34
B5 We're Going to Live for a Very Long Time 2:41
Total: 36:59
 
Heaven 17 tuvo un nacimiento algo traumático. Surgió tras el abandono de The Human League por parte de dos de sus miembros fundadores, Ian Craig Marsh y Martyn Ware. Estos dejaron al vocalista Philip Oakey solo con la banda y le cedieron sin problema los derechos del nombre del grupo. Como siempre, las tensiones artísticas fueron las que desembocaron en esta decisión, la cual seguro que llevaba un tiempo fraguándose, ya que no podemos olvidar que Glenn Gregory, vocalista de Heaven 17, siempre había sido su primera opción para coger el micro en The Human League. Al no estar disponible en la época, se tuvieron que "conformar" con Oakey. Sí, en efecto, no era la mejor forma de iniciar ningún proyecto.
 

Casi a la par, Marsh y Ware fundaron B.E.F. (British Electric Foundation), medio banda, medio productora, con la que fueron publicando los discos de Heaven 17. Y ese ambiente de oficina y altos ejecutivos queda reflejado precisamente en la portada de este debut. Una portada que nos transmite la calidez helada de las relaciones y luchas de poder en el mundo empresarial. Apretones de manos, rascacielos y teléfonos siempre al rojo para representar una unión que al menos al principio giró en torno a cuestiones más prosaicas que románticas. Toda una reverencia al vil metal que no por diabólica deja de ser auténtica.

DISCOS RELACIONADOS