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domingo, 17 de marzo de 2024

El amor como arma de destrucción masiva

Chain Gang of Love (The Raveonettes, 2003)

50s NOISE POP. Los Raveonettes tratan al amor como si de un arma de destrucción masiva se tratase. Arropan sus tonadas años 50 con capas y capas de ruido informe como para disimular un romanticismo que está en continua colisión con el daño y la sangre que es parte de su ser. No voy a negar que es cierto, parecen los hermanos pequeños de unos Jesus & Mary Chain que simulan invocar a cada requiebro. Tampoco que lo suyo también coquetea con el dream pop y el shoegaze. Poca originalidad que habría que analizar, por tanto, en base a unos referentes comunes más que en la imitación pura y dura.

Sí, dejándonos de primeras impresiones, lo que veo yo aquí es un amor sincero y limpio por el pop de los 50, por los Ramones, las Ronettes, Buddy Holly o la Velvet. Por las motos y por James Dean. Lo que me transmite la pareja danesa es que ellos viven por encima de la pose y la fachada, y que creen en todo esto con todas sus fuerzas. Que serían capaces de dejarlo todo por sus ídolos y sus amores más profundos. Así suena esto como suena. Como una estampida de pop al galope, como un constructo artificioso e incoherente, como una delicia que creemos haber probado miles de veces pero que es siempre nueva y refrescante, como el testamento prematuro de una banda para la que el amor es una condena a trabajos forzados. Una dulce condena, eso ni lo duden por un momento.

★★★☆☆

1 Remember 2:40
2 That Great Love Sound 3:15
3 Noisy Summer 2:24
4 The Love Gang 2:16
5 Let's Rave On 1:54
6 Dirty Eyes (Sex Don't Sell) 2:25
7 Love Can Destroy Everything 2:53
8 Heartbreak Stroll 2:26
9 Little Animal 3:08
10 Untamed Girls 1:44
11 Chain Gang of Love 2:35
12 The Truth About Johnny 2:36
13 New York Was Great 2:47

Total: 33:03

Su cantante y compositor principal, Sune Rose Wagner, ya lo ha dicho en alguna entrevista. "No nos asusta que se perciban nuestros referentes". Para no dejar lugar para la especulación, lo dice claramente: "nuestro mismo nombre viene de una mezcla entre las Ronettes y la canción "Rave On!" de Buddy Holly".

Y me parece la actitud correcta. Para qué esconderse y que te saquen los colores. No hay nada de malo en tratar de llevarte a tu terreno la música y la imagen que te apasiona hasta el punto de haber modelado tu forma de vivir.

Lo cierto es que más allá del paralelismo con los Jesus & Mary Chain, el cual existe, lo que bulle aquí es un amor incondicional por los 50 (también los 60, aunque menos evidente), que se ve en la mismísima portada. En ella el dúo se disfraza de moteros vintage y utilizan caligrafía y artwork de esos años para evocarnos al Rebelde sin causa (1955) de James Dean o al Marlon Brando de Salvaje (1953), si bien con unos tonos más ochenteros y casi diría que pop art.

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sábado, 6 de agosto de 2022

Crujido eléctrico

Psychocandy (The Jesus and Mary Chain, 1985)
 

NOISE ROCK. El tiempo pone las cosas en su sitio. A los buenos y a los malos. Y a un puñado de escogidos los eleva por encima de las nubes y les busca un rinconcito en la eternidad. Este "caramelo psicótico" merece un chalet bien situado y con jardincito. Porque aunque resulte difícil explicarlo sin recurrir a los grandes popes de casi siempre, su personalidad es tan embriagadora, tan adictiva y tan definitiva que se merece ser llamado CLÁSICO y se merece engrosar todas las listas de los mejores de la historia.

Cuando hablamos de Jesus & Mary Chain no podemos dejar de mencionar a Phil Spector y su muro de sonido, a los Beach Boys, a los Ramones, a la Velvet Underground y por supuesto a Bo Diddley. A ver, rock & roll, pop 50s, melodías surferas, distorsión al límite y rock & roll otra vez. Esto es The Jesus & Mary Chain. Parece sencillo y sin embargo es inimaginable. Es inexplicable cómo encuentran un equilibrio tan inestable como sobrecogedor entre la distorsión y la melodía. Porque en realidad no buscan equilibrio alguno, sino que desequilibran una y otra hasta el extremo.

Y ahí, en ambos confines se encuentran de algún modo y empastan en un sinsentido donde la voz puede ser hipnótica, puede ser dulce, puede ser agresiva, y la distorsión lo rellena ABSOLUTAMENTE TODO en un agudo imposible que se cuela y surca tus neuronas en la singladura perfecta que describieran los Amboy Dukes. No sé si la descripción le valdrá a alguien, pero por supuesto escribo esto bajo su influencia. Sé que se nota. Esto es una cosa muy seria, uno de los más grandes. Es una experiencia inagotable para el que le guste el pop, el rock, el noise, la música sencilla que se pega para siempre.

Ya lo decían en otra canción… Bo Diddley es Jesús… ¿Negro? Pues sí, ¡¡MUUUYYY NEGROOOO!!

 

A1 Just Like Honey 3:00
A2 The Living End 2:14
A3 Taste the Floor 2:54
A4 The Hardest Walk 2:36
A5 Cut Dead 2:45
A6 In a Hole 3:01
A7 Taste of Cindy 1:39
B1 Never Understand 2:58
B2 Inside Me 3:08
B3 Sowing Seeds 2:47
B4 My Little Underground 2:30
B5 You Trip Me Up 2:22
B6 Something's Wrong 4:00
B7 It's So Hard 2:35
Total: 38:29

En este disco todavía engrosaba la formación Bobby Gillespie a la batería. Posteriormente se haría mundialmente famoso liderando a Primal Scream.

No sería el único que abandonaría el barco. El resto del grupo también lo haría siquiera metafóricamente. Bajando el volumen y haciéndose entender mucho mejor en un viaje sin posibilidad de retorno que convierte a este álbum en una isla en su discografía, un momento irrepetible.

Tal vez por todo eso sea el clásico que es, porque huele, sabe y se palpa como un callejón sin salida en el que nos gustaría quedarnos para siempre. Por mucho que nos duela y nos queme tanta abrasión.