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jueves, 8 de diciembre de 2016

El viejo y el mar

Old Ramon (Red House Painters, 2001)


SLOWCORE. Despedida con honores para Red House Painters. Mark Kozelek vuelve a contar con el grupo para grabar el cierre a su exitosa y desolada trayectoria. Y lo que le sale es un ajuste de cuentas en toda regla. Una vendetta impecable en la que asesta un golpe mortal a todos aquellos que dejaron de creer en él con el disco anterior, un trabajo ninguneado sin piedad en el que él lo tocó absolutamente todo. Siempre defenderé la emoción que supura ese disco, pero eso no quita que admita que aquí se percibe el aroma inconfundible de un grupo genial. Ese detallito que echábamos de menos en "Songs for a Blue Guitar" (1996) vuelve aquí con fuerza y maestría para echar la persiana de un modo, más que digno, glorioso.

El disco también tiene su historia, no podía ser de otra forma con estos tipos. Se grabó entre 1997 y 1998 y no fue editado hasta tres años después. El motivo, que por una serie de fusiones entre sellos, Kozelek y los suyos se quedaron sin discográfica justo cuando iba a ser publicado, quedando en un limbo que no hizo más que aumentar su leyenda. Una leyenda que se vio satisfecha con creces con su edición en 2001, al comprobar que el nivel creativo del de Ohio estaba intacto y el poder evocador del grupo seguía siendo mayúsculo.

Así las cosas "Old Ramon" se explaya hasta los 70 minutos con el estilo de siempre, aunque también cuente detalles novedosos. Tampoco es el bueno de Mark de dar marcha atrás ni de rememorar los viejos tiempos. Por eso aquí hay bastante de ese toque eléctrico que explorara en el disco anterior y también bastante de un positivismo que explota en temáticas amorosas e incluso un magnífico homenaje a su gato ("Wop-a-Din-Din"). La desolación no se abandona por completo, tranquilos, pero sí aparece más espaciada y diluída en una mezcla que sigue siendo capaz de sumirnos en el letargo con esa dulce ponzoña que sólo este grupo ha sabido destilar. Una pena, pero qué bonito es dejarlo en lo más alto. Así lloramos todos más, ¿verdad Mark?

★★★★☆

1 Wop-A-Din-Din 5:37
2 Byrd Joel 6:25
3 Void 9:33
4 Between Days 8:35
5 Cruiser 8:39
6 Michigan 4:50
7 River 11:20
8 Smokey 6:54
9 Golden 3:53
10 Kavita 6:04
Total: 71:50

viernes, 25 de noviembre de 2016

When my guitar gently weeps

Songs for a Blue Guitar (Red House Painters, 1996)


SLOWCORE. Es bien sabido. "Songs for a Blue Guitar" es un disco en solitario de Mark Kozelek. No importa que lo firme el grupo, los créditos hablan fuerte y claro. Él lo toca y lo escribe todo aquí. El primer disco del de Ohio fuera de 4AD es fruto exclusivo de su talentosa obsesión. Algo que a muchos parece escocerles al colocar el álbum entre lo peor del canon de Kozelek y los Painters. Una injusticia sangrante en mi opinión.

El cantautor parece tomar un camino mucho más abierto y radio-friendly, alejándose del sonido tortuoso que siempre le había caracterizado. Abraza decidido tanto el pop de raigambre folk como la electricidad borboteante escuela Neil Young. Él solo con sus manitas se basta para emular a los Crazy Horse en eyaculaciones ampéricas acorazadas como "Make Like Paper" o "Silly Love Songs" que era de Paul McCartney y ahora parece sacada de lo más crudo del repertorio del canadiense.

Por lo demás habría que destacar la belleza inagotable de "Have You Forgotten" que desarma con su sencillez y su serenidad, el tono sobrio y elegantísimo de "Song for a Blue Guitar", el pop saltarín absolutamente inédito en el estilo kozelekiano, "I Feel the Rain Fall", preciosa como esa versión de The Cars llamada "All Mixed Up", la cual hace suya en un nuevo y soberbio ejercicio de apropiación, y un puñado de tonadas a pelo, acústica y voz que completan un disco sólido, emocionante y currado, muy currado.

Que el sonido del "grupo" ha cambiado enormemente, sí. Que se echan de menos los redobles precisos y espaciados de Anthony Koutsos, un sello de identidad inimitable, también. La guitarra de Gorden Mack, bueno vale. Que sobra el éxtasis eléctrico en ese par de temas mencionados, ..., bueno, .... eso no. Por ahí no paso. Y es que esto para mí es un gran disco, quizás no de los Red House Painters, pero un discazo de folk-rock. Un trabajo que exuda buenas melodías y las fantásticas letras de siempre. Poesía en la obra de madurez de un creador llamado a volar solo pocos años después de su edición. Aunque, admitámoslo, todos sabemos que el bueno de Mark lleva volando libre desde que nació. Y lo que nos gusta.

★★★★☆

1 Have You Forgotten 6:13
2 Song for a Blue Guitar 5:59
3 Make Like Paper 12:03
4 Priest Alley Song 4:34
5 Trailways 6:41
6 I Feel the Rain Fall 2:35
7 Long Distance Runaround 4:41
8 All Mixed Up 5:50
9 Revelation Big Sur 5:48
10 Silly Love Songs 10:57
11 Another Song for a Blue Guitar 5:07
Total: 70:28

viernes, 18 de noviembre de 2016

La playa y la lluvia

Ocean Beach (Red House Painters, 1995)


SLOWCORE. Kozelek y sus esbirros se apartan del rock canónico. Como si hubieran tocado de eso alguna vez, dirán algunos. Ciertamente el rock de los de San Francisco puede ser muchas cosas pero todas oscuras, desoladas y desviadas de toda norma. Con esto, llamar a esto folk comatoso puede ser rimbombante y rebuscado pero no creo que se aleje de la realidad ni una micra. Así de limpios y claros suenan en su cuarto largo, el último en el que tocaría Gorden Mack, guitarrista fundador del grupo. Y el último en su casa hasta entonces, 4AD.

El disco se sostiene merced a las sobresalientes "Cabezon", un instrumental de fantasía dentro de su parquedad, "San Geronimo", densa y amenazante, como sacada del "Document" (R.E.M., 1987), "Shadows", preciosa tonada al piano que también recuerda a los de Athens, y el fantástico cierre que es "Drop" junto a esa coda instrumental que acaba dejando el disco en el principio otra vez. Guitarras acústicas que sentencian a muerte a base de belleza terminal y sencillez a borbotones. Carentes de todo artificio, de toda pompa. Enmarcando uno de los momentos más refulgentemente hermosos de Red House Painters.

★★★★☆

1 Cabezon 3:08
2 Summer Dress 2:52
3 San Geronimo 7:37
4 Shadows 6:02
5 Over My Head 7:01
6 Red Carpet 2:34
7 Brockwell Park 3:51
8 Moments 7:52
9 Drop
    - Drop 8:52
    - [silence] 0:22
    - Brockwell Park II [unlisted] 4:12
Total: 54:23

miércoles, 2 de noviembre de 2016

Montaña rusa a las profundidades

Red House Painters [Rollercoaster] (Red House Painters, 1993)
 
 
SLOWCORE. La música de Mark Kozelek nunca ha sido fácil ni complaciente. Tampoco en sus áridos comienzos con los míticos Red House Painters. A mí me gusta calificarla como música profunda, abisal, una música que debe ser desentrañada para poder disfrutarse. Si es que esto es posible. Este efecto se agudiza en el segundo disco de los de San Francisco, el mejor quizás, la fosa abisal más profunda dentro de su escasa e insondable discografía.

Kozelek es un tipo hosco y difícil. De esos que no pierden el tiempo con tonterías. Tonterías como poner título a un disco. Es normal que los artistas entreguen una obra sin titular, sólo con el nombre del grupo, pero es que Red House Painters hacen esto con este disco y el siguiente en un ejercicio de pereza que no deja de casar a la perfección con su música solemne y morosa. Por supuesto, los fans se han encargado de bautizarlos. De alguna forma hay que referirse a ellos. Así, este es conocido tanto por Red House Painters [I] como por Rollercoaster, en alusión a su maravillosa portada.

Zarandajas que sólo sirven para distraernos de lo fundamental, la música, diría uno que yo me sé. Y con razón o sin ella, admitiremos el poder devastador de unas composiciones temblorosas y sanguinarias a la vez. La rotura emocional que narra Mark supura dolor y veneno a partes iguales. Canciones desoladas florecen y se alargan hasta los límites que permite el formato digital, llenando una obra que se regodea en el desgarro como nunca, lo cual es decir mucho. Los cánones de devastación del grupo son rebasados aquí con creces para firmar un momento inigualable capaz de poner del revés al oyente más avezado. Siempre que este se encuentre capacitado para llegar a la meta de una travesía agotadora hasta la extenuación.

A pesar de las dificultades, los motivos de celebración son numerosos y hay agua por doquier si se tiene la paciencia necesaria. Y si se sabe buscar, claro. En este caso será posible regocijarse con la atmósfera aérea de "Grace Cathedral Park", el nudo en la garganta de la espectacular "Katy Song", esa deliciosa "Mistress" que enamora en sus dos versiones, la rotura ampérica que resquebraja "Funhouse" o "Mother" en sendas codas de soberbia emoción, o esa "Strawberry Hill" que juguetea eufórica a dos pasos del abismo. Muchas razones y de peso suficiente como para elevar al segundo disco de esta banda legendaria a los altares de la mejor música alternativa. Una obra hermosa, densa, magistral. Extraordinaria.
 
★★★★☆
 
1 Grace Cathedral Park 3:51
2 Down Through 2:38
3 Katy Song 8:22
4 Mistress 4:05
5 Things Mean a Lot 3:24
6 Funhouse 9:18
7 Take Me Out 4:48
8 Rollercoaster 4:17
9 New Jersey 3:58
10 Dragonflies 3:58
11 Mistress (Piano Version) 4:32
12 Mother 13:06
13 Strawberry Hill 7:34
14 Brown Eyes 1:48
Total: 75:39

martes, 25 de octubre de 2016

De bajón

Down Colorful Hill (Red House Painters, 1992)


SLOWCORE. Mark Kozelek puso en marcha Red House Painters en 1989. Para ello se mudó a San Francisco donde estableció su base de operaciones y empezó a girar incansablemente por el circuito local y a grabar demos hasta que, fruto de su actividad y del apadrinamiento de todo un Mark Eitzel, lograron editar este debut en el sello 4AD. Estas seis canciones no son más que sus demos primerizas remezcladas por el mismo Kozelek. Con el tiempo se arrepentiría de todo este sonido reverberante, pero el hecho es que este estreno sentó las bases de una de las carreras más rutilantes del mundo alternativo en los 90.

"Down Colorful Hill" rubrica el sello inconfundible de una banda que ha disfrutado de un culto religioso por parte de una legión de fans para nada masiva, pero absolutamente fiel. Está compuesto por canciones largas como ríos, temazos que fluyen radiantes en toda su oscuridad. Esta música profunda, abisal airea más que arropa las llagas supurantes de un escritor doliente, sincero y arrollador. Mark Kozelek desarrollaría y perfeccionaría su poesía descarnada a lo largo de una carrera larga y sólida. Después llegaría Sun Kil Moon, pero los Red House Painters dieron primero y dieron bien. Llegaron para quedarse, y aunque sólo editarían seis álbumes de estudio, han dejado una huella profunda en miles de melómanos de oído inquieto e insaciable.

Aún así, cuidado. Sumergirse en esta obra sin escafandra ni traje de neopreno es un suicidio. Hay que saber lo que nos vamos a encontrar aquí para estar preparado. Profundidad, desarrollos morosos hasta el coma, palabras que muerden y sangran. En fin, toda una paleta en tonos oscuros y fríos para los que conviene estar sobre aviso. Pornografía emocional en su grado máximo en un disco exigente y poderoso para el que no todo el mundo está preparado. Por suerte.

★★★★☆

1 24 6:47
2 Medicine Bottle 9:49
3 Down Colorful Hill 10:51
4 Japanese to English 4:41
5 Lord Kill the Pain 6:03
6 Michael 5:21
Total: 43:32