
REVIVAL 70s. Lenny seguía amasando seguidores y críticas con un segundo álbum que supuso un salto gigantesco en muchos aspectos. El siguiente sería un pasito más hacia el éxito de masas que todos le auguraban, pero centrándonos en este Mama Said, que fue el que lo puso en el mapa, percibimos que suena mucho más enérgico y decidido que su debut.
No solo eso. Las canciones se muestran más trabajadas y efectivas. Auténticos pildorazos directos a las listas como "Always on the Run", "Stand by My Woman" o su éxito más rutilante en ese momento, "It Ain't Over 'Til It's Over". Canciones que no ocultan las muchísimas deudas del neoyorquino, pero que en su almibarada perfección técnica y en su increíble efectividad melódica se antojan infalibles por muy tercos que nos pongamos en nuestra cruzada en pos de la autenticidad.
En mi opinión, es bastante fácil pasar por alto las influencias —más de uno las llamaría robos a mano armada— cuando el artista en cuestión lo hace tan bien en todos los aspectos. Que te creas o no lo mucho que influyó su obsesión por utilizar equipo vintage, cintas analógicas y huir de los sintetizadores y demás moderneces para poder recrear su visión de lo que es un álbum clásico con todas sus letras, es otra cosa. Algo que pienso que sí que tiene que ver, como mínimo, en lo bien que suena el disco. Y algo que no creo que venga solo de esa militancia. Me da a mí que el abrirse a que más gente colaborara y tocara sus instrumentos aquí fue algo decisivo a la hora de dotar de calidez y credibilidad al sonido.
Eso y unas canciones mucho más directas, variadas y redondas que las de su estreno. También un pelín demasiado numerosas, lo que incide en una mayor dispersión potenciada por la mayor duración del plástico. Catorce temas en los que podemos disfrutar del desbarre de gente como Slash —amigo del alma de Kravitz—, Craig Ross —su guitarrista principal durante décadas a partir de aquí— o incluso Sean Lennon haciendo coros. Pero catorce temas al fin y al cabo. Cincuenta y dos minutos que se acaban haciendo largos, que deberían haber sido amputados a la altura de ese reprise de "Fields of Joy" y que, en definitiva, muestran una desconexión que es lo único que me molesta de un álbum bien escrito y mejor grabado. Un disco que no va a estar en los anales de los grandes hitos del rock, pero del que su autor puede sentirse muy orgulloso. Yo diría que el mejor de su catálogo. Algo que, viendo por el retrovisor lo que ha sido su carrera, podemos afirmar que ya es bastante.
★★★☆☆
1 Fields of Joy 4:03
2 Always on the Run 3:57
3 Stand by My Woman 4:16
4 It Ain't Over 'Til It's Over 3:55
5 More Than Anything in This World 3:43
6 What Goes Around Comes Around 4:40
7 The Difference Is Why 4:48
8 Stop Draggin' Around 2:37
9 Flowers for Zoë 2:45
10 Fields of Joy (Reprise) 3:57
11 All I Ever Wanted 4:04
12 When the Morning Turns to Night 2:58
13 What the .... Are We Saying? 5:10
14 Butterfly 1:45
Total: 52:38
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