Mostrando entradas con la etiqueta franz ferdinand. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta franz ferdinand. Mostrar todas las entradas

lunes, 12 de octubre de 2020

Se ha escrito un crimen

Tonight: Franz Ferdinand (Franz Ferdinand, 2009)

ROCK. Es difícil fiscalizar la obra de Franz Ferdinand hasta este punto y sentenciar que se han vendido, que han bajado el nivel o que han dejado de brillar como en su primer disco. Todo sigue siendo muy voluptuoso y pizpireto en las obras de los de Glasgow, aunque decir que siguen enganchando y triturándonos como en ese glorioso trabajazo de 2004 sería mentir como bellacos.

"Tonight: Franz Ferdinand" sigue abundando con pericia y gusto en la ecuación que ha dado el éxito a la banda. Siguen los ritmos quebrantahuesos, sigue el vodevil eléctrico y siguen con sus aspiraciones de dominación a base de descoyuntar al personal. Está bien. En realidad no se necesita nada más para seguir teniendo la adoración de los más fieles. Encima se meten en terrenos pantanosos como el tecno en la coda de "Lucid Dreams" con bastante éxito. Otra cosa es que busquen el voto del oyente más casual. Ese creo que lo pierden con este disco.

Así describiría la bravuconería del tercer disco del combo. Una obra que sí pero no o siendo generosos, un disco defendible sin medias tintas, pero al que le falta esa chispa primigenia, esa frescura primordial que el grupo ya ha perdido para siempre. Algo que se suple con otras cosas, oficio, sabiduría y ese "conocerlos es amarlos" que en este caso no me empuja a seguir, sino que me susurra al oído un divorcio amistoso en el que quedemos como amigos.

★★★☆☆

1 Ulysses 3:13
2 Turn It On 2:23
3 No You Girls 3:44
4 Send Him Away 2:32
5 Twilight Omens 3:01
6 Bite Hard 3:31
7 What She Came For 3:28
8 Live Alone 3:36
9 Can't Stop Feeling 3:05
10 Lucid Dreams 7:58
11 Dream Again 3:20
12 Katherine Kiss Me 2:56
Total: 42:47

Este es el tercer disco de los escoceses. "Sneakin' Suspicion" (1977) fue el cuarto de Dr. Feelgood. Y si nos fijamos en sus portadas, ambos comparten ese algo truculento, ese ambiente de malevolencia que rodea al crimen. En el caso de los escoceses, un delito flagrante recién cometido o tal vez un "accidente", pero entre muchas comillas. En cuanto a los de Essex, la sutileza los hace ganadores en la comparación. Puede haber olor a cuchillos por la espalda, pero sobre todo, lo que hay en esa imagen es miedo, soledad y quizás algo de resentimiento. Cosas que al final no acaban casando con la euforia danzarina de unos Franz Ferdinand a los que no les veo mucho más recorrido. Dr. Feelgood por su parte estuvieron a punto de dejarlo a mitad de grabación por la desbandada de su guitarrista, Wilko Johnson, pieza clave en su sonido y auténtico motor creativo del grupo. Por lo demás, cualquier parecido entre estas dos obras es fruto de la más pura casualidad.

viernes, 2 de octubre de 2020

Poniendo la tirita antes de la caída

You Could Have It So Much Better (Franz Ferdinand, 2005)

POST-POST-PUNK. Franz Ferdinand siguen cabalgando la ola a la que se encaramaron con su debut. Con cierta torpeza y amenazando con caerse en varios momentos, pero manteniéndose en pie como buenamente pueden. "You Could Have It So Much Better" es un disco que juega descaradamente a aprovechar la inercia, a beneficiarse del calor residual, sin añadir casi nada y pretendiendo que la fiesta continúe a base de pastillitas y alcohol de garrafa.

Y la fiesta se prolonga, cómo no, pero a pesar de contar con esas tres o cuatro canciones que les permitan mantener la tensión y la fiesta en sus conciertos, poca utilidad más le encuentro a una obra en la que el grupo empieza a demostrar que tal vez nunca han sido para tanto. Un disco que en sus mejores momentos solo puede aspirar a ser ultraefectivo, pero que no llega a enganchar como para convertirse en una obra con un atractivo real a la que regresar con cierta frecuencia.

Así, a pesar de temazos como "Do You Want To" o "Walk Away", el segundo de Franz Ferdinand queda destinado a esa clase media tan necesaria y tan tonta a la vez. Otro de esos álbumes que se viven con cierta intensidad en el momento de su edición (se esperaba con muchas ganas, eso es cierto), pero que están condenados a coger polvo en la estantería. Una prueba más de que su debut fue esa pastilla efervescente que una vez disuelta... Eso, desaparece para siempre.

 ★★★☆☆

1 The Fallen 3:42
2 Do You Want To 3:35
3 This Boy 2:21
4 Walk Away 3:36
5 Evil and a Heathen 2:05
6 You're the Reason I'm Leaving 2:47
7 Eleanor Put Your Boots On 2:49
8 Well That Was Easy 3:02
9 What You Meant 3:24
10 I'm Your Villain 4:03
11 You Could Have It So Much Better 2:41
12 Fade Together 3:03
13 Outsiders 4:02
Total: 41:10

 
De este disco siempre destacará para mí su homenaje/parodia/apropiación de la famosa obra de Aleksandr Rodchenko que podemos ver arriba, auténtico icono propagandístico de la extinta URSS, usada mil veces para apoyar la lucha feminista y obra clave dentro de ese Constructivismo que adquirió niveles de tótem de la modernidad junto a otras corrientes más o menos vanguardistas de principios del siglo como la Bauhaus en Alemania, el neoplasticismo y el grupo De Stijl en Holanda o el Suprematismo también en la Unión Soviética.

¿Son Franz Ferdinand carne de escuela de arte o se lo hacen? Todo el mundo sabe que el grupo es más falso que un billete de 2 €, pero qué bien lo ensamblan todo alrededor de su música. Eso, para mí, tiene un mérito más que reivindicable. No solo hay que ser ingenioso, sobre todo, hay que parecerlo.

jueves, 1 de octubre de 2020

Que comiencen las hostilidades

Franz Ferdinand (Franz Ferdinand, 2004)
 

POST-POST-PUNK. "Franz Ferdinand" es el ejemplo perfecto de oportunismo aplicado al éxito masivo en el mundo de la música. Sin hacer nada que se salga de madre ni ofrecer la ultimísima revolución estética ni estilística, se encaramó a lo más alto de las listas y consagró a sus autores, unos escoceses desconocidos que rondaban (o superaban) la treintena por aquel entonces.

Será sapiencia, será gusto o será el más puro azar, pero la mezcla que fabricaron les granjeó una popularidad llameante e instantánea merced a la todopoderosa internet. Por lo que sea había un nicho que llenar con su música. Una mezcla del glamour decadente de David Bowie, la asfixia de Joy Division y la rítmica angulosa e hiriente de Gang of Four. Post-punk después del post-punk convenientemente bañado en ese pop vodevilesco que los aleja de la pureza alambrada y los acerca a lo paladeable con la eficacia de un puñetazo en los morros.

Un disco trepidante y arrebatador que no se desgasta con el paso del tiempo y que cuenta con pelotazos imbatibles. "Take Me Out" siempre será la bandera del disco, una canción simplemente avasalladora, pero no podemos olvidar la fastuosa caterva de singles, a cual mejor: "Darts of Pleasure", "The Dark of the Matinée", "Michael" o "This Fire". Tampoco esa apertura deliciosa que es "Jacqueline" o esa "Auf Achse" que suena a otoño en Berlín.

Simplemente un debut grandioso que, a pesar de los buenos mimbres que siempre ha tenido esta banda, no ha tenido una continuación a su altura. Algo que tampoco podemos echarles en cara demasiado. Al fin y al cabo, son muchos los que lo intentan y pocos los que consiguen siquiera rozar la gloria con la punta de los dedos. Franz Ferdinand lo hicieron y solo por eso ya merecen su pequeño hueco en la historia de la música.

★★★★☆

1 Jacqueline 3:49
2 Tell Her Tonight 2:17
3 Take Me Out 3:57
4 The Dark of the Matinée 4:03
5 Auf Achse 4:19
6 Cheating on You 2:36
7 This Fire 4:14
8 Darts of Pleasure 2:59
9 Michael 3:21
10 Come On Home 3:46
11 40' 3:24
Total: 38:45

El nombre del grupo se inspiró en el nombre de un caballo de carreras, "Archduke Ferdinand". A los miembros de la futura banda les fascinaba la aliteración de las efes en "Franz Ferdinand", pero fueron las implicaciones y lo sugerente de la historia del asesinato del Archiduque Francisco Fernando en Sarajevo lo que acabó de convencerlos. No olvidemos que dicho suceso fue uno de los detonantes de la Primera Guerra Mundial.

Esto, su interés por lo centroeuropeo y toda su aura decadente, o su inspiración en movimientos artísticos como el constructivismo o la escuela Bauhaus, los conectan directamente con la historia y con un puntito arty que los identifica de alguna forma.