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sábado, 28 de agosto de 2021

El blues de la tierra de Oz

Gala Mill (The Drones, 2006)
 

ROCK. Es fácil empatizar con el revuelo de un disco que casi todo el mundo encumbra como una de las mejores obras que ha dado Australia al rock. La dureza y el multicromatismo de las letras de Gareth Liddiard, su incendiario estilo vocal y su oscuridad densa e impenetrable, hacen de este disco un monumento a lo auténtico, lo epidérmico y lo conmovedor.

También creo que falla en un par de temas, demasiado como para colocarlo entre las obras maestras más indiscutibles. Poca tara en realidad, sobre todo si atendemos a la crudeza de su tono funerario, casi comatoso por momentos, a su tremendismo eléctrico y a lo bien que los australianos juegan con la melodía y la tradición. Es precisamente esto último lo que más llama la atención en un grupo que siempre se había aferrado a lo eléctrico por encima de otras sutilezas.

Aquí manda el terruño. Con la crudeza de unos Beasts of Bourbon, con el dramatismo de un Nick Cave y con las raíces de unos Two Gallants, Liddiard y los suyos destilan su versión personal e intransferible de algo que podríamos llamar blues punk o noise folk. "Jezebel", "I'm Here Now", "Words from the Executioner to Alexander Pearce" o una "Sixteen Straws" en la que resuena el Dylan de "Ballad of Hollis Brown" son los estandartes flamígeros de un álbum que hunde sus raíces en la historia de las antípodas. Una historia, por lo visto, sangrienta, cruel y seca como ese Outback que ocupa todo el centro del continente como una maldición.

★★★

1 Jezebel 7:51
2 Dog Eared 4:53
3 I'm Here Now 7:45
4 Words From the Executioner to Alexander Pearce 5:15
5 I Don't Ever Want to Change 3:59
6 Work for Me 5:38
7 I Looked Down the Line and I Wondered 5:29
8 Are You Leaving for the Country 4:26
9 Sixteen Straws 9:35
Total: 54:51
 
El disco se grabó en un molino abandonado en Tasmania, que es el que le da título. Sus sonidos no fueron lo único que se coló en el álbum (el canto de los pájaros y el ladrido de los perros quedó registrado en el mismo). También las historias más trágicas de la isla permearon una música que como todo lo mejor de la vida nace y se desarrolla condicionada por todo ese entorno que le dio la vida.


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domingo, 31 de diciembre de 2017

Autopista hacia el final de la noche

Tonight's the Night (Neil Young, 1975) 

 
ROCK. Grabado en 1973 y publicado en 1975. Tanto en este disco como en el anterior, Neil Young se enfrentó cara a cara con la muerte. Ese es el tema que apuntala ambas obras y las hace brillar con esa luz negra que las ha hecho tan apreciadas como malditas. Ni siquiera el propio artista estaba seguro de la necesidad de airear tanta pornografía. Por eso este disco tuvo que esperar dos años para ser editado, siendo posterior a un On the Beach que se había grabado después.
El dolor no era algo figurado, sino que surgía de los fallecimientos de Danny Whitten, guitarrista de Crazy Horse, y Bruce Berry, uno de sus roadies. Las canciones se escribieron a raíz de ambos sucesos, y se nota en su cadencia, en su morosidad y en sus letras. Todo está muy cargado en este disco y eso lo hace tan evocador como insoportable. Para más inri, incluye una canción compuesta por él junto a Whitten en la que canta el guitarrista. Se trata de una toma en directo desde el Fillmore East de NYC y es un tema de rock & roll eufórico, casi espídico.

Y es que el sexto disco de estudio del canadiense no es un disco pacato ni se compone de baladas, no. Muy al contrario, es un disco de rock & roll. Un rock angustioso y lleno de rabia, pero un rock directo con mucho piano, el cual, salvo un par de intervenciones de Jack Nitzsche, es aporreado por el propio Young, y mucha guitarra, puesto en el que brilla un imberbe y apasionado Nils Lofgren. La sección rítmica la forman Billy Talbot y Ralph Molina, por lo que se puede decir que Crazy Horse sigue acompañando al maestro, aunque no firmen así en los créditos. Era pronto todavía para enterrar el recuerdo de Whitten. Cosas todas, detalles, que aventan a voz en grito la calidad humana del señor Young, probablemente el músico más íntegro y humano que se haya colgado una guitarra.
 
★★★★

A1 Tonight's the Night 4:39
A2 Speakin' Out 4:56
A3 World on a String 2:27
A4 Borrowed Tune 3:26
A5 Come On Baby Let's Go Downtown 3:35
A6 Mellow My Mind 3:07
B1 Roll Another Number (For the Road) 3:02
B2 Albuquerque 4:02
B3 New Mama 2:11
B4 Lookout Joe 3:57
B5 Tired Eyes 4:38
B6 Tonight's the Night - Part II 4:52
Total: 44:52

Esta obra maestra de Neil Young va directa a ese lugar en la estantería que ocupan otras obras negras como White Light/White Heat (The Velvet Underground, 1968), Radio Ethiopia (Patti Smith, 1976), Unknown Pleasures (Joy Division, 1979), Back in Black (AC/DC, 1980) o Songs of Love and Hate (Leonard Cohen, 1971).

Quizás por alcance y hondura tenga más en común con la última obra mencionada, pero en cualquier caso no deja de ser un trabajo en el que el artista celebra la vida y la trayectoria de un ser querido a través del llanto por su pérdida. Un llanto que, entiéndame bien, va por dentro en todo momento, pero un llanto que es más que patente ante la mole emocional que se marca un Young que, sin pretenderlo, entra aquí en la historia.

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sábado, 30 de diciembre de 2017

Sunburns

On the Beach (Neil Young, 1974)

BLUES. Su visión del blues. Este es un disco triste hasta el escalofrío. La pérdida de Danny Whitten, guitarrista original de Crazy Horse marcó esta época del canadiense con obras taciturnas y de una profundidad abisal, obras de grandísimo nivel como Harvest (1972) o Tonight's the Night (1975). Aún así, me quedo con este que fue grabado con posterioridad al último mencionado, aunque se publicara antes que él.

Curiosidades al margen, On the Beach no fue recibido con los brazos abiertos. "Uno de los discos más desesperanzados de la década" (Rolling Stone dixit) fue todo un impacto para los aficionados por estar en las antípodas de ese exitoso y precioso Harvest, que elevó al cantautor a los altares. Aquí Young se decantó por las mezclas más crudas y se negó a pulirlas lo más mínimo para desesperación de los ingenieros de sonido que trabajaron en la obra.

Ese sonido tenía una función y Young lo buscó a propósito: quería acentuar el pesimismo de unas letras agónicas que noqueaban a un oyente incapaz de comprender de dónde salía tanto dolor. Aun hoy en día sigue impactando como entonces. Neil parecía ver claro para qué valía el blues y se decidió a servirlo sin aditivos, con sus dosis de electricidad y su ritmo, pero dejando a la primera llorosa como una plañidera, y al segundo siniestro como un luto.

Yo lo tengo claro, siempre lo he tenido. Las mejores cosas de la vida son las que se hacen con el corazón. Si aquí el del canadiense está roto, eso no va a contradecir esa máxima. Por eso esta obra maestra y dolorosa, este suicidio comercial va a sonar siempre tan real como la tierra golpeando en el ataud, tan subyugante como un disparo. Por eso siempre va a emocionarme hasta lo más hondo, hasta hacerme llorar desconsolado. Muy pocos pueden.

★★★★★

A1 Walk On 2:40
A2 See the Sky About to Rain 5:03
A3 Revolution Blues 4:02
A4 For the Turnstiles 3:13
A5 Vampire Blues 4:11
B1 On the Beach 7:04
B2 Motion Pictures 4:20
B3 Ambulance Blues 8:57
Total: 39:30

El disco, lo hemos señalado, acentúa su mensaje a través de la infraproducción a la que fue sometido y al pesimismo de sus letras. Esto polarizó las opiniones sobre el mismo. Para algunos críticos era un álbum sin esperanza, pero para otros era la prueba evidente de que Young se estaba rehaciendo y dejando atrás el dolor, al poder expresarlo abiertamente.

Todo este malditismo se acentúa por el hecho de que el disco ha sido una rareza durante mucho tiempo. En los primeros 80 dejó de reeditarse en vinilo, aguantando algo más de tiempo la versión cassette. Hubo que esperar hasta 2003 para verlo editado en CD. Todo esto enardeció a un público deseoso de ver qué guardaba una obra tan oscura y tan maltratada.

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