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domingo, 19 de mayo de 2024

La canción fantasma

An American Prayer (Jim Morrison / The Doors, 1978)

LOUNGE & POETRY. Este fue un proyecto de dudosa intención que salió bastante bien. Jim recitando sus poemas y los demás Doors poniéndole música de fondo. Resultados irregulares donde destacan momentos de belleza ingrávida y lírica como ese "Ghost Song" o esa despedida de nudo en la garganta con "A Feast of Friends" sobre el "Adagio" de Albinoni. Muy interesante, casi notorio, si tenemos en cuenta que es una fría reconstrucción.

Está claro que esta obra está pensada para completistas que necesiten profundizar en la obra del Rey Lagarto. La coartada económica sobrevuela el proyecto en todo momento y, a decir verdad, no acaba de evaporarse del todo. Mientras lo escuchamos resulta imposible abstraerse del hecho de que los tres supervivientes del grupo tocaron encima de una grabación de Jim. Esa tara es indiscutible. No es este constructo un ejemplo de frescura ni nada parecido.

Y aun con todo este lastre logra remontar el vuelo. Un vuelo corto y casi a ras de suelo, pero vuelo al fin y al cabo. El disco se forma a partir de retazos, trozos extirpados de la vida del cantante y de las canciones que lo encumbraron. Versos que nos remiten a tal o cual canción, fragmentos directamente expoliados y colocados fuera de contexto para fabricar algo nuevo. No siempre funciona, incluso chirría en bastantes momentos, pero sí que logra crear una atmósfera especial.

En resumen, un trabajo efectista que aporta muy poco al imaginario y la leyenda de la banda, pero que sobrevive en esa interzona, entre el bien y el mal, flotando en la nebulosa meditativa que consigue crear. Más que un disco, un ritual diseñado exclusivamente para los creyentes más fanáticos.

★★★☆☆

A1 Awake
    - Ghost Song
    - Dawn's Highway
    - Newborn Awakening
A2 To Come of Age
    - Black Polished Chrome
    - Latino Chrome
    - Angels and Sailors
    - Stoned Immaculate
A3 The Poet's Dream
    - The Movie
    - Curses, Invocations
B1 World on Fire
    - American Night
    - Roadhouse Blues
    - The World on Fire
    - Lament
    - The Hitchhiker
B2 An American Prayer
    - Hour for Magic
    - Freedom Exists
    - A Feast of Friends 

Total: 38 min.

Hay una escena en la controvertida película sobre los Doors que filmó Oliver Stone en 1991 en la que Val Kilmer aparece recitando o pensando en voz alta en el estudio en lo que parece que son las grabaciones que acabarían formando parte de este An American Prayer.

Y es una escena muy ilustrativa de la soledad en la que se encontraba Jim. De eso y de lo mucho que le importó siempre el arte y la literatura por encima de la frivolidad y lo bombástico que rodea a una estrella de rock.

Este disco, si representa algo bueno, para mí es eso. El retratar ese ansia exploratoria, esa necesidad vital de expresarse a través de algo superior. Junto a sus volúmenes de poesía, nos trae al Jim Morrison más íntimo, al más angelical y quizás al más auténtico. Que no quiere decir que sea el más importante ni el Jim que vaya a perdurar en la memoria colectiva, pero para el fan es más que interesante no olvidar esta faceta de su ídolo.

Y en cuanto al contenido poético, es cierto que a veces me enamora, otras me mece entre sus frágiles brazos y muchas otras me puede por su hermetismo y por lo que me parece un infantilismo endiosado, pero tanto en su título como en múltiples recovecos del mismo aprecio un deseo por parte de Morrison de acercarse a los grandes.

Concretamente, en buena medida, por su americanismo panteísta y su afán de universalidad, al Walt Whitman de Hojas de hierba (1855). Y que no lo consiga ni de lejos no le resta ni una micra de mérito a un intento tan ingenuo como valiente.

miércoles, 22 de marzo de 2023

C-nizas al a i re

Sketches for My Sweetheart the Drunk
(Jeff Buckley, 1998)

ROCK/BOCETOS. Jeff Buckley murió ahogado en la primavera de 1997, dejando atrás un disco celestial (Grace, 1994) y una legión de seguidores atrapados por su estilo apasionado y sus canciones inflamadas. Un año después, su madre, Mary Guibert, heredera única de su legado, decide junto a los gerifaltes de Sony que el cadáver ya está lo suficientemente frío como para editar los bocetos de lo que debería haber sido el segundo álbum del californiano. Se podrían repartir culpas, ya que al lado de todo editor avaricioso siempre va una cohorte de fans curiosos hasta la extenuación. Aunque claro, el oyente nunca decide sobre qué es lo que se debe editar o no. Y he dicho culpas porque hay mucho por lo que culpar aquí. Como mínimo, tantos motivos como los que hay para el regocijo.

El batiburrilo empieza bien, muy bien, con una primera rodaja que merece todas las loas que el disco ha recibido. En ella encontramos ideas bastante avanzadas que muestran el poderoso material al que Buckley estaba dando forma. Unas canciones que nos hacen babear al pensar en el discazo que podía haber creado si la parca no nos lo hubiera arrebatado como lo hizo. El segundo CD es otra historia. Empieza con un par de remezclas muy buenas de temas que ya están en el primer disco y continúa con un material que refrenda que el título que Mary acabó dando al disco es de lo más apropiado. Vamos, que no engaña a nadie. "Bocetos", dice bien clarito la portada. Y eso es lo que hay, canciones deshilachadas, a medio terminar, ideas de canciones y momentos privados en los que Jeff da rienda suelta a sus ganas de divertirse entre ruiditos, gemidos y bizarradas varias. Algo que tal vez nunca debiera haber visto la luz.

Un álbum necesario, no me cabe la menor duda, aunque no dé respuesta a las preguntas que todos nos hacemos. ¿Cómo habrían cambiado los temas tras las inminentes sesiones que se avecinaban antes del fatal desenlace? ¿Hasta qué punto habría pulido las ideas que yacen aquí? ¿Habría encontrado la inspiración en una noche de insomnio con la que crear un disco con canciones nuevas totalmente diferente a este? Está claro que nunca lo sabremos. Delicias y errores se dan la mano aquí. Y a pesar de todo, el mito no se empaña. Al fin y al cabo Jeff no aprobó esto. Tomémoslo pues como el retrato desenfocado y borroso de un momento tan dulce como difícil para el artista. Cualquier otra elucubración nos acaba llevando al sinsentido más atroz.

★★☆☆☆

1.1 The Sky Is a Landfill 5:09
1.2 Everybody Here Wants You 4:46
1.3 Opened Once 3:29
1.4 Nightmares by the Sea 3:53
1.5 Yard of Blonde Girls 4:07
1.6 Witches' Rave 4:40
1.7 New Year's Prayer 4:40
1.8 Morning Theft 3:39
1.9 Vancouver 3:12
1.10 You & I 5:38
 
2.1 Nightmares by the Sea 3:50
2.2 New Year's Prayer 4:11
2.3 Haven't You Heard 4:07
2.4 I Know We Could Be So Happy Baby (If We Wanted to Be) 4:27
2.5 Murder Suicide Meteor Slave 5:55
2.6 Back in N.Y.C. 7:37
2.7 Demon John 5:13
2.8 Your Flesh Is So Nice 3:37
2.9 Jewel Box 3:37
2.10 Satisfied Mind 5:58
Total: 91:45

Cualquiera medio interesado en Jeff Buckley sabe la historia de la tarde aciaga en la que decidió sumergirse en las aguas del Río Lobo para no regresar. Una muerte tan trágica como misteriosa que incrementa su dramatismo por el hecho de que en esos mismos momentos la banda con la que iba a empezar a ensayar y grabar su segundo disco estaba volando hacia su destino, Memphis, Tenessee.

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