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viernes, 4 de julio de 2025

Teatro à go-go

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The Doors (The Doors, 1967)


ROCK TEATRAL. Así entraron los Doors en la historia de la música. Por la puerta grande. Como solo unos pocos elegidos han sido capaces de hacerlo. Con la entrega de un obra monumental que hoy es un pedazo vivo de la historia del rock. Los Doors basaban su poder en las habilidades individuales de cuatro miembros que se convertían en una máquina musical épica. El resultado sobrepasaba lo que eran capaces de hacer de uno en uno. Todas las influencias de música clásica, guitarra flamenca, jazz y poesía maldita no eran nada especial por separado. Cuando unían fuerzas y se dejaban guiar por las visiones lisérgicas del chamán Jim Morrison, entonces demostraban todo su poder.

Y un gran poder conlleva una gran responsabilidad. De todas formas nada iba a limitar, coartar o intimidar a esta banda en su estreno, una demostración de que se podía ser diferente en la época de las flores y la primavera del amor. El rock de The Doors tenía poco que ver con los hijos de acuario. Era demasiado oscuro, se basaba en los postulados dionisiacos de Nietzsche, bebía de la poesía pagana de Arthur Rimbaud, de la maquinaria angelical de los beatniks, de la tragedia griega, de Chopin y de Willie Dixon. Toda esta amalgama de ruidos negros, cabareteros, tribales, urbanos... produjo un disco que selló el sonido único del grupo. Ese órgano de Manzarek, que era su seña de identidad, esos recitados y entonaciones de crooner o de niño salvaje por parte de Morrison, la guitarra punzante, pellizcada y sutil de Krieger y la batería espaciada, jazzy, precisa de Densmore.

Si se buscan momentos rockeros se pueden encontrar en "Break on Through", "Soul Kitchen", "Light My Fire" o "Take It as It Comes"; el toque blues todavía no era claro, aunque atruena en la rotunda "Back Door Man"; el cabaret centroeuropeo se abre paso a codazos con el clásico de Bertolt Brecht y Kurt Weill, "Alabama Song"; también hay piezas reflexivas, oscuras y envolventes como "The Crystal Ship" o "End of the Night". Pero, sin duda, en relación con este último grupo se lleva la palma "The End", improvisación edípica de más de 11 minutos, donde las piezas simplemente encajan sin ordenar un caos de música hindú u oriental, versos oníricos en los que la celebración de la muerte torna afirmación de la vida como un viaje por desiertos plagados de serpientes, carreteras de 8 millas de largo hacia el lago ancestral, hacia el asesinato del padre y el … con la madre. Devastador final para un disco alucinante.

★★★★★

A1 Break On Through (To the Other Side) 2:25
A2 Soul Kitchen 3:30 ✔
A3 The Crystal Ship 2:30
A4 Twentieth Century Fox 2:30
A5 Alabama Song (Whisky Bar) 3:15
A6 Light My Fire 6:50
B1 Back Door Man 3:30
B2 I Looked at You 2:18
B3 End of the Night 2:49
B4 Take It as It Comes 2:13
B5 The End 11:35
Total: 43:25

A la hora de publicar "Light My Fire" como single se vieron con la dificultad de su larga duración, por lo que tuvieron que amputar el interludio con los solos de teclado y batería. Sin duda, eso la convertía en una pieza ñoña, convencional y sin miga. Aun así, triunfó rotundamente.

Es famosa la incidencia del show de Ed Sullivan, cuando presentando el disco tenían que tocar "Light My Fire". Como queda documentado en la película The Doors de Oliver Stone, no atendieron a la "sugerencia" de cambiar el verso "girl we couldn't get much higher" (chica, no podríamos colocarnos más) porque no era apropiado para la TV. Al ser en directo no pudieron censurarlo, aunque eso les valió el veto del programa en el futuro.

Sí que en la discográfica lograron censurar partes de "Break On Through" y "The End". En la primera sustituyeron "she gets high" (ella se coloca) por "she gets, she gets". En la segunda simplemente eliminaron todos los "fuck" que bramaba Jim continuamente al final. Bonito mantra que nos perdimos hasta que hace poco pudimos disfrutar de la versión original.

DISCOS RELACIONADOS

domingo, 19 de mayo de 2024

La ceremonia y las brasas

In Concert (The Doors, 1991) [DIRECTO] [RECOPILATORIO]

ROCK TEATRAL. Una demostración casi definitiva de la fuerza y el magnetismo de The Doors en directo. Se compone básicamente de la compilación de dos discos anteriores como fueron Absolutely Live (1970) y Alive She Cried (1983). Poder y drama que incluye una impagable versión íntegra de "Celebration of the Lizard" como uno de sus mayores ganchos.

Un poder que también le debe algo al monstruoso trabajo de edición que Paul A. Rothchild llevó a cabo. En su intento por lograr la experiencia de directo definitiva del grupo, realizó, según él mismo, unos 2000 ensamblajes y ediciones. Según admite, le fue imposible encontrar tomas completas de muchas canciones y tuvo que pegar diferentes partes tomadas de diversos conciertos.

Este tratamiento a lo Frankenstein consiguió reproducir fastuosamente el efecto dionisíaco de la ceremonia de los Doors en directo. Podemos apreciar el poder chamánico de Jim dirigiendo al grupo en sus devaneos líricos, la enorme capacidad improvisatoria de todos, y en definitiva, la gracia subyugante de un grupo como no ha habido otro.

Sin embargo, no todo es maravilloso. El tratamiento posterior, la restauración y el embellecimiento siempre van a limar demasiadas asperezas, y el resultado, por tanto, no va a ser todo lo auténtico que se desea. El disco no deja de ser un engaño, por muy buenas que fueran las intenciones que lo motivaron. Eso y su duración monstrenca son quizás las dos pegas que le encuentro a una obra, por lo demás, muy recomendable.

★★★

1.1 House Announcer 2:42
1.2 Who Do You Love 6:03
1.3 Alabama Song (Whiskey Bar) 1:51
1.4 Backdoor Man 2:22
1.5 Love Hides 1:49
1.6 Five to One 4:35
1.7 Build Me a Woman 3:33
1.8 When the Music's Over 14:50
1.9 Universal Mind 4:55
1.10 Petition the Lord With Prayer 0:53
1.11 Dead Cats, Dead Rats 1:53
1.12 Break On Through #2 4:42
1.13 Lions in the Street 1:14
1.14 Wake Up 1:24
1.15 A Little Game 1:10
1.16 The Hill Dwellers 2:40
1.17 Not to Touch the Earth 4:14
1.18 Names of the Kingdom 1:25
1.19 The Palace of Exile 2:21
1.20 Soul Kitchen 7:18
 
2.1 Roadhouse Blues 6:13
2.2 Gloria 6:18
2.3 Light My Fire (inc. Graveyard Poem) 9:54
2.4 You Make Me Real 3:04
2.5 Texas Radio & the Big Beat 1:52
2.6 Love Me Two Times 3:18
2.7 Little Red Rooster 7:06
2.8 Moonlight Drive (inc. Horse Latitudes) 5:33
2.9 Close to You 5:26
2.10 Unknown Soldier 4:25
2.11 The End 15:42
Total: 140:45

En este directo podemos comprobar lo importante que era la improvisación para el grupo. Lo grande que era Morrison como animal de directo y lo buenos que eran los demás manteniendo la cama elástica siempre debajo de las acrobacias del primero.

Es siempre una gozada cuando un grupo no se conforma con recrear los mismos cuatro acordes y mete interludios con otros temas, deja espacio para algún poema, alguna reflexión o algún juego para provocar al público. Todo eso está aquí, dejando constancia de que The Doors fue un grupo único a la hora de introducir la poesía, la provocación o el teatro en sus espectáculos.

Especial relevancia tuvo lo que hacía la compañía del Living Theatre con la obra Paradise Now a la cabeza. Una influencia decisiva en Morrison a la hora de enfrentarse al público. El grupo teatral se inspiraba en el anarquismo para conseguir la respuesta inmediata de la audiencia. Una provocación que forma la esencia de todas las cosas extramusicales, casi siempre relacionadas con el arte, que tiñeron la música de los Doors, pero sobre todo sus directos, hasta convertirlos en una experiencia única e intransferible.

DISCOS RELACIONADOS

La canción fantasma

An American Prayer (Jim Morrison / The Doors, 1978)

LOUNGE & POETRY. Este fue un proyecto de dudosa intención que salió bastante bien. Jim recitando sus poemas y los demás Doors poniéndole música de fondo. Resultados irregulares donde destacan momentos de belleza ingrávida y lírica como ese "Ghost Song" o esa despedida de nudo en la garganta con "A Feast of Friends" sobre el "Adagio" de Albinoni. Muy interesante, casi notorio, si tenemos en cuenta que es una fría reconstrucción.

Está claro que esta obra está pensada para completistas que necesiten profundizar en la obra del Rey Lagarto. La coartada económica sobrevuela el proyecto en todo momento y, a decir verdad, no acaba de evaporarse del todo. Mientras lo escuchamos resulta imposible abstraerse del hecho de que los tres supervivientes del grupo tocaron encima de una grabación de Jim. Esa tara es indiscutible. No es este constructo un ejemplo de frescura ni nada parecido.

Y aun con todo este lastre logra remontar el vuelo. Un vuelo corto y casi a ras de suelo, pero vuelo al fin y al cabo. El disco se forma a partir de retazos, trozos extirpados de la vida del cantante y de las canciones que lo encumbraron. Versos que nos remiten a tal o cual canción, fragmentos directamente expoliados y colocados fuera de contexto para fabricar algo nuevo. No siempre funciona, incluso chirría en bastantes momentos, pero sí que logra crear una atmósfera especial.

En resumen, un trabajo efectista que aporta muy poco al imaginario y la leyenda de la banda, pero que sobrevive en esa interzona, entre el bien y el mal, flotando en la nebulosa meditativa que consigue crear. Más que un disco, un ritual diseñado exclusivamente para los creyentes más fanáticos.

★★★☆☆

A1 Awake
    - Ghost Song
    - Dawn's Highway
    - Newborn Awakening
A2 To Come of Age
    - Black Polished Chrome
    - Latino Chrome
    - Angels and Sailors
    - Stoned Immaculate
A3 The Poet's Dream
    - The Movie
    - Curses, Invocations
B1 World on Fire
    - American Night
    - Roadhouse Blues
    - The World on Fire
    - Lament
    - The Hitchhiker
B2 An American Prayer
    - Hour for Magic
    - Freedom Exists
    - A Feast of Friends 

Total: 38 min.

Hay una escena en la controvertida película sobre los Doors que filmó Oliver Stone en 1991 en la que Val Kilmer aparece recitando o pensando en voz alta en el estudio en lo que parece que son las grabaciones que acabarían formando parte de este An American Prayer.

Y es una escena muy ilustrativa de la soledad en la que se encontraba Jim. De eso y de lo mucho que le importó siempre el arte y la literatura por encima de la frivolidad y lo bombástico que rodea a una estrella de rock.

Este disco, si representa algo bueno, para mí es eso. El retratar ese ansia exploratoria, esa necesidad vital de expresarse a través de algo superior. Junto a sus volúmenes de poesía, nos trae al Jim Morrison más íntimo, al más angelical y quizás al más auténtico. Que no quiere decir que sea el más importante ni el Jim que vaya a perdurar en la memoria colectiva, pero para el fan es más que interesante no olvidar esta faceta de su ídolo.

Y en cuanto al contenido poético, es cierto que a veces me enamora, otras me mece entre sus frágiles brazos y muchas otras me puede por su hermetismo y por lo que me parece un infantilismo endiosado, pero tanto en su título como en múltiples recovecos del mismo aprecio un deseo por parte de Morrison de acercarse a los grandes.

Concretamente, en buena medida, por su americanismo panteísta y su afán de universalidad, al Walt Whitman de Hojas de hierba (1855). Y que no lo consiga ni de lejos no le resta ni una micra de mérito a un intento tan ingenuo como valiente.

lunes, 13 de mayo de 2024

El rock de los bajos fondos

Morrison Hotel (The Doors, 1970)


BLUES ROCK. Solo un año después parecía que el disco anterior no hubiera existido. The Doors vuelven con fuerza para demostrar que no se habían ido. Y lo hacen apelando al rock duro y al blues eléctrico que dominan con autoridad. La poesía sigue latiendo vigorosa como si se hubieran reencontrado con las musas en una colección de antología. Más deudores de la tradición que nunca en un disco muy fuerte en todos los sentidos.

El disco se gestó en plena vorágine judicial tras el escándalo de Miami, donde Morrison supuestamente enseñó su miembro viril entre otras conductas obscenas. Esto, unido al agravamiento de su alcoholismo, no era el paisaje ideal para la gestación de un quinto disco que, además, venía tras el fiasco de The Soft Parade (1969). La gira, tras el incidente mencionado, fue cancelada casi en su totalidad por los promotores y los discos del grupo, vetados en las radios. Había por tanto una buena dosis de expectación morbosa ante la edición de esta obra.

Sea por estos motivos o no, lo cierto es que el grupo se dejó de experimentos y se centró en lo que mejor sabía hacer. Así les salió lo que les salió. Un disco de blues rock en el que contaron con un par de bajistas, los cuales añadieron ese toque más orgánico que ha acabado diferenciando el disco de otros trabajos. Un toque que sirve para dar cohesión a un bloque demoledor que redunda en uno de los trabajos más interesantes y perdurables del combo. Rock sin coartadas ni cortapisas. Música de verdad.

★★★★☆

Hard Rock Cafe
A1 Roadhouse Blues 4:04
A2 Waiting for the Sun 3:58
A3 You Make Me Real 2:50
A4 Peace Frog 2:52
A5 Blue Sunday 2:08
A6 Ship of Fools 3:06
Morrison Hotel
B1 Land Ho! 4:08
B2 The Spy 4:15
B3 Queen of the Highway 2:47
B4 Indian Summer 2:33
B5 Maggie M'Gill 4:24
Total: 37:05

Uno de los momentos más famosos (o infames) de la histora de los Doors ocurrió durante un concierto en el Dinner Key Auditorium de Miami ante 12000 personas.

No hay pruebas fehacientes ni imágenes claras, pero parece que un Jim totalmente borracho incurrió en varias actitudes obscenas que culminaron con el cantante supuestamente mostrando el miembro viril a un público entre enfervorecido y escandalizado.

El "incidente" desencadenó una ola de protestas por parte de los sectores más reaccionarios de la sociedad norteamericana y provocó que Morrison fuera juzgado por indecencia, lo que unido a un incidente que protagonizó posteriormente en un vuelo en el que iba a ver un concierto de los Rolling Stones, le valió una fuerte sanción económica y una sentencia de diez años de cárcel.

Lo de la cárcel no se llegó a cumplir. La batalla legal fue dilatando el proceso y Jim "huyó" a París para apartarse de los focos. Moriría allí rodeado de extrañas circunstancias el 3 de julio de 1971.

viernes, 10 de mayo de 2024

La celebración del lagarto

Waiting for the Sun (The Doors, 1968)

ROCK TEATRAL. El tercer trabajo muestra los primeros síntomas de agotamiento de una fórmula que Jim intentó llevar al extremo en una composición titulada "The Celebration of the Lizard". Este fue el caballo de batalla del disco. Venía a acercarse a los 20 min. y era una composición pensada para el teatro. Iba a ocupar toda una cara del álbum, pero entre la discográfica y el resto del grupo lo convencieron de la inviabilidad del proyecto. No se hizo.

Morrison se tuvo que conformar con la inclusión de un fragmento titulado "Not to Touch the Earth" (muy buena por cierto) y el añadido de la letra de esa celebración del lagarto en la carpeta interior del disco. Sea por desilusión ante el revés o por agotamiento de ideas, el disco, aunque notable, peca a ratos de excesivamente blando. Aún así, sigue ofreciendo joyas inmarchitables como "Hello, I Love You", "Love Street", "Not to Touch the Earth", "The Unknown Soldier" o "Five to One".

Un rosario de gemas que se diluye entre ambientes de celofán, teclados de feria, fantasías andaluzas y un tono pasteloso que apuntaba hacia una mediocridad insólita en el grupo hasta este momento. El problema del disco, más que su calidad, que la tiene en bastantes momentos más que reseñables, está en su empaste, en su desidia y en una sensiblería que no resiste el paso del tiempo. Quizás estemos ante el disco de los Doors con más razones para ser llamado "producto de su época". Un trabajo kitsch como esos estampados florales que siempre vuelven, pero nunca para quedarse. 
 
Y con todo, este trabajo tiene algo que para mí siempre va a ser tan especial como el rosa de su contraportada.
 
★★★☆☆
 
A1 Hello, I Love You 2:22
A2 Love Street 3:06
A3 Not to Touch the Earth 3:54
A4 Summer's Almost Gone 3:20
A5 Wintertime Love 1:52
A6 The Unknown Soldier 3:10
B1 Spanish Caravan 2:58
B2 My Wild Love 2:50
B3 We Could Be So Good Together 2:20
B4 Yes, the River Knows 2:35
B5 Five to One 4:22
Total: 32:49

Jim no quedó contento con el resultado en este disco. Su obcecación en esa "Celebration of the Lizard" que el resto del mundo vio como algo absurdo le dejó tocado y tardaría en recuperarse. En el siguiente álbum su participación fue poco más que anecdótica, redondeando la que iba a ser la peor obra del grupo con diferencia.

Y encima a los fans, conocedores de la existencia de dicha pieza, los dejaba ávidos por echarle una escuchada, cosa que solo podríamos hacer gracias a algún que otro directo en el que la banda recrea la pieza. Aquí lo que nos encontramos es una letra larguísima en el libreto del disco que no se corresponde con ninguna de las canciones que suenan y con un lagarto dibujado al lado. Bueno, una parte sí que aparece en esa impactante "Not to Touch the Earth". Demasiado para el misterio y para un postadolescente que acabó escuchando este disco más que ningún otro de los Doors. Y todavía no entiendo el porqué.

Gente rara

Strange Days (The Doors, 1967)


ROCK TEATRAL. El segundo disco en el mismo año y no hay síntomas de agotamiento. Superado el efecto sorpresa, siguen siendo capaces de entregar perlas oscuras y poéticas con la pegada inmediata de "Love Me Two Times" o "People Are Strange", y tours de force épicos del nivel de "The End", como la tremenda "When the Music's Over".

Con este disco dinamitan la idea de que nunca segundas partes fueron buenas. Es como si cuando se metieron a grabar el primero ya contaran con este material. Sin duda fue así en la mayoría de las piezas, canciones escritas en la misma época que las de su rutilante debut. Lo que sorprende más es que les saliera un disco de estas dimensiones grabándolo en los descansos de la gira de su estreno. La calidad del resultado, el que estemos hablando de clásicos eternos, dicta sentencia sobre la seriedad con la que se hacían las cosas en los 60 en cuestiones musicales.

Eso, la magia y los vapores que flotaban en el ambiente. Aquí, The Doors experimentan con teclados varios, slides e incluso se dan algún rozón con la música concreta tan de moda en la época, entregándonos esa rareza de poesía expresionista que es "Horse Latitudes", tan curiosa como desviada. Un detallito que acaba sumando, emparedada entre la delicadeza de "Unhappy Girl" y "Moonlight Drive", la famosa canción que, según la leyenda, Jim tarareó a Ray en Venice Beach y que precipitó la formación del grupo.

Strange Days es un disco lleno de detalles, una maravilla del pop que nos muestra a los Doors más relajados, melodiosos y expresivos que nunca. Y con su espacio para la dureza rockera ("Strange Days", "Love Me Two Times", "My Eyes Have Seen You", "When the Music's Over"). Un disco de reafirmación que sigue la estela de su predecesor con la cabeza bien alta. Si The Doors (1967) es uno de los mejores estrenos de la historia, este es impepinablemente uno de los mejores segundos discos que se hayan grabado jamás.

★★★★

A1 Strange Days 3:05
A2 You're Lost Little Girl 3:01 
A3 Love Me Two Times 3:23
A4 Unhappy Girl 2:00
A5 Horse Latitudes 1:30
A6 Moonlight Drive 3:00
B1 People Are Strange 2:10
B2 My Eyes Have Seen You 2:22
B3 I Can't See Your Face in My Mind 3:18
B4 When the Music's Over 11:00
Total: 34:49

Este disco siempre estará marcado por la pieza que lo cierra. Un obra maestra que surgió de la improvisación y que fue tomando forma en directo prácticamente desde los albores de la banda. Un clásico irrebatible a la altura de la inalcanzable "The End" que cerraba el plástico anterior.

Una canción tan plagada de detalles en lo sónico y en lo lírico que se pasa en un suspiro a pesar de sus once minutos. Frases míticas aparecen aquí y allá, como: "Cuando la música se acabe, apaga las luces" / "Queremos el mundo y lo queremos ahora" / o ese "Quiero oir el grito de la mariposa" que anuncia ese interludio de Manzarek que suena precisamente a eso.

Una canción que parece un anuncio del más negro final entre imágenes que explosionan bellas y libres, gestos de reafirmación y hasta de denuncia ecologista. Sin duda, una de las obras maestras más intensas e irrebatibles de The Doors y la canción que más de uno querría que sonara en su funeral.

sábado, 28 de agosto de 2021

Las puertas de la percepción

"The Scream of the Butterfly" (The Doors, 2006) [BOOTLEG]

ROCK TEATRAL. Este pirata se esfuerza por extraer el escaso material con algo de valor que queda en una veta tan expoliada como la de los Doors. Una tarea ardua que toma como materia prima esa caja en la que empaquetaron (otra vez) toda la discografía del grupo convenientemente remasterizada y con un buen número de añadidos que no sabemos de dónde sacan a estas alturas. La cosa se llamó Perception (2006) e incluía seis CDs y seis DVDs. 

Dicha caja se perdía en conversaciones de estudio, entradas en falso y un sinfín de tomas y pruebas que mostraban el proceso creativo desde el germen de la canción hasta el resultado final. La verdad, no sé qué grado de fanatismo hay que tener para llegar a tragarse tantísimo detalle. Para mí la vida es demasiado corta y hay demasiados artistas fabulosos por ahí como para malgastarla en este trabajo de laboratorio. Por eso valoro esta selección de lo verdaderamente interesante (o al menos curioso) que contiene la caja definitiva de The Doors.

De la época de su estreno, The Doors (1967), nos muestran aquí las que pueden ser sus tres canciones más populares y definitivas. Tranquilos, todo tiene una explicación. En su momento el disco se ve que se masterizó a una velocidad equivocada. No sé hasta qué punto el oído humano podrá apreciarlo, pero fue así. Eso fue especialmente notorio en "Light My Fire", la cual podemos disfrutar aquí con la velocidad corregida. En cuanto a "Break on Through" y "The End", incluían varias obscenidades por parte de Jim que fueron camufladas o eliminadas en la mezcla. Pues aquí están todos los "she gets high" y los "fuck" que soltó en ambas. Además nos encontramos un par de bocetos, "Moonlight Drive" y "Indian Summer", grabados en 1966, a pesar de que no les darían su forma definitiva hasta varios años después.

De Strange Days (1967) no había nada extra que salvar, así que pasamos directamente a Waiting for the Sun (1968), con un boceto más interesante que disfrutable de lo que podría haber sido "The Celebration of the Lizard", la oda épica que se acercaba a los veinte minutos y que, sabia elección, dejaron abandonada en pos de canciones más canónicas. Por otra parte, nos ahorra el par de tomas iniciales sobre una "Not to Touch the Earth" que añaden poco a lo que ya sabemos o una recreación del Adagio de Albinoni que ya aparecía en ese otro recopilatorio de rarezas que fue Box Set (1997).

The Soft Parade (1969) sorprende por el hecho de que siendo su peor disco, se dejaran fuera un par de cosas interesantes, "Who Scared You" a la cabeza. Decir que ni esta ni las dos versiones de "Whiskey, Mystics & Men" se recogen aquí por ser canciones que, con alguna diferencia, ya aparecen en ese Box Set del que hablábamos arriba. Sí que nos estampamos los morros con los seis minutazos de aires latinos de una "Push Push", que seguramente tiene mucho que ver con la coda latin funk del tema titular del álbum en cuestión.

Bien poco por su parte añade el arsenal de variantes sobre "Roadhouse Blues" con el que completan el CD dedicado a Morrison Hotel (1970). No se echan de menos en esta selección. Y eso que los recortes y experimentos que son "Talking Blues", "Carol" o "Money Beats Soul" tampoco es que llenen precisamente.

L.A. Woman (1971) es el que menos aporta en cuanto a novedades. Al quitar la preciosa reconstrucción que es "Orange County Suite" por aparecer, sí en ese Box Set otra vez, solo podemos recrearnos con esa "(You Need Meat) Don't Go No Further" de Willie Dixon, a la que Ray Manzarek presta su voz para recordar que el hábitat natural del grupo siempre había sido el blues.

Y después de esta descripción pormenorizada, la conclusión es esquiva. ¿Necesita el mundo este disco? No hay lugar para la duda, la respuesta es un claro y rotundo NO. Pero tampoco lo necesita el fanático más psicópata del grupo. Lo que no impide que nos apetezca echar un vistazo. 

★★

  1. Break on Through (uncensored/correct speed)
  2. Light My Fire (correct speed)
  3. Moonlight Drive (66 version 2)
  4. Indian Summer (66 vocal version)
  5. Celebration of the Lizard (an experiment - work in progress)
  6. Push Push
  7. Talking Blues / Carol / Money Beats Soul
  8. (You Need Meat) Don't Go No Further
  9. The End (uncensored/correct speed)

Total: 57 min.

viernes, 27 de agosto de 2021

A little game called go insane

Box Set (The Doors, 1997)

ROCK TEATRAL. Este fue el primer intento serio por reunir rarezas de enjundia en un catálogo ya bastante expoliado, pero del que se podían sacar aún cosas sustanciosas para tratar de saciarse de la experiencia The Doors, ese grupo que a todo el mundo le acaba llegando más pronto que tarde y que para algunos sigue teniendo vigencia más allá de la adolescencia, el momento ideal para empaparse de su música y poesía visionarias. 

La caja está ideada para impresionar y contiene suficientes ganchos para atraer al comprador. Algunos apelan más al morbo que otra cosa, como esa "Five to One" de horrible sonido y ejecución sacada del escandaloso concierto de Miami en 1969 que le costó más de un dolor de cabeza al grupo y en especial a Morrison. Otros son mucho más justificables y atractivos, como esa "Queen of the Highway" estilo jazz, esa "Hyacinth House" en pañales, esa estratosférica jam que es "Black Train Song", o esa primera maqueta que grabaran en 1965, por decir algunos.

También es fantástico el directo que llena el segundo CD. Un ritual sin aditivos grabado en el Madison Square Garden neoyorquino en 1970, esto es, en pleno pico de popularidad y rechazo por parte de los sectores más puritanos de la sociedad norteamericana. Un detalle gustoso para cualquier aficionado, aunque la guinda del disco, sin duda, es la reconstrucción de esa "Orange County Suite" que Jim dejó grabada durante las sesiones de L.A. Woman y a la que ahora el resto del grupo envuelve en un acompañamiento sucinto y elegante para darle vida y convertirla en el panegírico perfecto por la muerte de su amigo.

Otra cosa es el último CD, en el que los tres Doors supervivientes seleccionan sus canciones favoritas. Más allá del interés por ver sus gustos íntimos y leer sus comentarios en el, también hay que decirlo, maravilloso libreto, poco más le veo a un conjunto de canciones que cualquier seguidor conoce ya al dedillo. Supongo que es el peaje que hay que pagar. Sería más interesante editar discos 100% inéditos, pero todos sabemos que los legados hay que dosificarlos. Sí, la pela es la pela, señores, pero en este caso el producto merece la pena.

★★★

Without a Safety Net
1.1 Five to One 7:29
1.2 Queen of the Highway 3:32
1.3 Hyacinth House 2:40
1.4 My Eyes Have Seen You 2:01
1.5 Who Scared You 3:16
1.6 Black Train Song 12:22
1.7 End of the Night 2:59
1.8 Whiskey, Mystics and Men 2:19
1.9 I Will Never Be Untrue 3:56
1.10 Moonlight Drive (Demo) 2:31
1.11 Moonilght Drive (Sunset Sound) 2:40
1.12 Rock Is Dead 16:39
1.13 Albinoni's Adagio in G Minor 4:40
 
Live in New York
2.1 Roadhouse Blues 4:19
2.2 Ship of Fools 5:20
2.3 Peace Frog 3:15
2.4 Blue Sunday 2:27
2.5 The Celebration of the Lizard 17:18
2.6 Gloria 7:14
2.7 Crawling King Snake 6:12
2.8 Money 2:49
2.9 Poontang Blues / Build Me a Woman / Sunday Trucker 3:35
2.10 The End 18:01
 
The Future Ain't What It Used to Be
3.1 Hello to the Cities 0:56
3.2 Break On Through 4:32
3.3 Rock Me 6:36
3.4 Money 2:59
3.5 Someday Soon 3:41
3.6 Go Insane 2:30
3.7 Mental Floss 3:38
3.8 Summer's Almost Gone 2:17
3.9 Adolph Hitler 0:12
3.10 Hello, I Love You 2:28
3.11 The Crystal Ship 2:55
3.12 I Can't See Your Face in My Mind 3:16
3.13 The Soft Parade 10:03
3.14 Tightrope Ride 4:17
3.15 Orange County Suite 5:27
 
Band Favorites
4.1 Light My Fire 7:05
4.2 Peace Frog 2:57
4.3 Wishful Sinful 2:55
4.4 Take It as It Comes 2:14
4.5 L.A. Woman 7:49
4.6 I Can't See Your Face in My Mind 3:22
4.7 Land Ho! 4:06
4.8 Yes, the River Knows 2:34
4.9 Shaman's Blues 4:47
4.10 You've Lost Little Girl 2:59
4.11 Love Me Two Times 3:15
4.12 When the Music's Over 10:56
4.13 The Unknown Soldier 3:21
4.14 Wild Child 2:35
4.15 Riders on the Storm 7:09
Total: 261:25