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viernes, 4 de julio de 2025

Teatro à go-go

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The Doors (The Doors, 1967)


ROCK TEATRAL. Así entraron los Doors en la historia de la música. Por la puerta grande. Como solo unos pocos elegidos han sido capaces de hacerlo. Con la entrega de un obra monumental que hoy es un pedazo vivo de la historia del rock. Los Doors basaban su poder en las habilidades individuales de cuatro miembros que se convertían en una máquina musical épica. El resultado sobrepasaba lo que eran capaces de hacer de uno en uno. Todas las influencias de música clásica, guitarra flamenca, jazz y poesía maldita no eran nada especial por separado. Cuando unían fuerzas y se dejaban guiar por las visiones lisérgicas del chamán Jim Morrison, entonces demostraban todo su poder.

Y un gran poder conlleva una gran responsabilidad. De todas formas nada iba a limitar, coartar o intimidar a esta banda en su estreno, una demostración de que se podía ser diferente en la época de las flores y la primavera del amor. El rock de The Doors tenía poco que ver con los hijos de acuario. Era demasiado oscuro, se basaba en los postulados dionisiacos de Nietzsche, bebía de la poesía pagana de Arthur Rimbaud, de la maquinaria angelical de los beatniks, de la tragedia griega, de Chopin y de Willie Dixon. Toda esta amalgama de ruidos negros, cabareteros, tribales, urbanos... produjo un disco que selló el sonido único del grupo. Ese órgano de Manzarek, que era su seña de identidad, esos recitados y entonaciones de crooner o de niño salvaje por parte de Morrison, la guitarra punzante, pellizcada y sutil de Krieger y la batería espaciada, jazzy, precisa de Densmore.

Si se buscan momentos rockeros se pueden encontrar en "Break on Through", "Soul Kitchen", "Light My Fire" o "Take It as It Comes"; el toque blues todavía no era claro, aunque atruena en la rotunda "Back Door Man"; el cabaret centroeuropeo se abre paso a codazos con el clásico de Bertolt Brecht y Kurt Weill, "Alabama Song"; también hay piezas reflexivas, oscuras y envolventes como "The Crystal Ship" o "End of the Night". Pero, sin duda, en relación con este último grupo se lleva la palma "The End", improvisación edípica de más de 11 minutos, donde las piezas simplemente encajan sin ordenar un caos de música hindú u oriental, versos oníricos en los que la celebración de la muerte torna afirmación de la vida como un viaje por desiertos plagados de serpientes, carreteras de 8 millas de largo hacia el lago ancestral, hacia el asesinato del padre y el … con la madre. Devastador final para un disco alucinante.

★★★★★

A1 Break On Through (To the Other Side) 2:25
A2 Soul Kitchen 3:30 ✔
A3 The Crystal Ship 2:30
A4 Twentieth Century Fox 2:30
A5 Alabama Song (Whisky Bar) 3:15
A6 Light My Fire 6:50
B1 Back Door Man 3:30
B2 I Looked at You 2:18
B3 End of the Night 2:49
B4 Take It as It Comes 2:13
B5 The End 11:35
Total: 43:25

A la hora de publicar "Light My Fire" como single se vieron con la dificultad de su larga duración, por lo que tuvieron que amputar el interludio con los solos de teclado y batería. Sin duda, eso la convertía en una pieza ñoña, convencional y sin miga. Aun así, triunfó rotundamente.

Es famosa la incidencia del show de Ed Sullivan, cuando presentando el disco tenían que tocar "Light My Fire". Como queda documentado en la película The Doors de Oliver Stone, no atendieron a la "sugerencia" de cambiar el verso "girl we couldn't get much higher" (chica, no podríamos colocarnos más) porque no era apropiado para la TV. Al ser en directo no pudieron censurarlo, aunque eso les valió el veto del programa en el futuro.

Sí que en la discográfica lograron censurar partes de "Break On Through" y "The End". En la primera sustituyeron "she gets high" (ella se coloca) por "she gets, she gets". En la segunda simplemente eliminaron todos los "fuck" que bramaba Jim continuamente al final. Bonito mantra que nos perdimos hasta que hace poco pudimos disfrutar de la versión original.

✠✠✠

"World Pacific Studios Demo" (The Doors, 1965) [BOOTLEG]

ROCK.

  1. Moonlight Drive
  2. Hello, I Love You
  3. Summer's Almost Gone
  4. My Eyes Have Seen You
  5. End of the Night
  6. Go Insane

Total: 15 min. 

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miércoles, 11 de diciembre de 2024

El año de la iguana

The Stooges (The Stooges, 1969)

 

PROTO-PUNK. Casi en el cambio de década surgió un grupo llamado a cambiar la dirección del rock. Desde las entrañas ardorosas de Detroit, The Stooges se estrenan con una sacudida sónica que era mucho más que lo que contenían sus surcos. En los ecos de estos esputos con sobredosis de fuzz, se anuncia la defunción del sueño hippy.

Ya lo habían advertido antes The Doors, a los que Iggy Stooge - todavía no era 'Pop' - idolatraba. También la anfetamina eléctrica de The Velvet Underground - y John Cale produce el disco. Ambos serían los referentes más directos a partir de los que crear este maremágnum de guitarras inflamadas, solos a medio hacer que se alojan en el cerebro como una bala y la voz pegajosa y abandonada de un Iggy que creó escuela.

Los temas más cañeros se han hecho clásicos indiscutibles del rock 'n' roll. La violencia con la que te asaltan brutalidades como "1969", "I Wanna Be Your Dog", "No Fun" o "Real Cool Time" hizo de The Stooges punk avant la lettre, proto-punk si se prefiere, y la vigencia de toda esta electricidad aún hoy causa pavor. Pero, por si fuera poco con esto, sorprenden con la inclusión de dos temas más calmados en los que la tensión hierve sin llegar a estallar. Intrigantes y oscuros, "We Will Fall" y "Ann" son de lo más interesante del disco. En el primero, John Cale incluyó su expresiva viola hipnotizando en erupción fluida y prolongada.


En este disco fundacional, The Stooges son pioneros en una forma de hacer las cosas. Pasión sobre técnica, expresión sobre intelectualismo, abriendo camino y dando permiso al mundo para expresarse. El punk tomó el testigo y lo puso todo patas arriba con su "cualquiera puede hacerlo". The Stooges ya lo estaban diciendo bien clarito casi diez años antes.


A1 1969 4:05 ✔ 
A2 I Wanna Be Your Dog 3:10
A3 We Will Fall 10:15
B1 No Fun 5:15
B2 Real Cool Time 2:29
B3 Ann 3:00
B4 Not Right 2:49
B5 Little Doll 3:21
Total: 34:24 
La historia ha dictado sentencia sobre esta banda maldita. Sobre cómo fueron "descubiertos" por Danny Fields, ejecutivo de Elektra que llegó en el 68 a Detroit en busca de los nuevos talentos de los que todos hablaban. Él iba a llevarse a firmar con los MC5, pero de camino, y siguiendo la recomendación de Wayne Kramer (guitarrista de estos), fue a ver a los Stooges para caer rendido a sus pies para siempre.

Los Stooges no eran nadie fuera de su círculo más íntimo por aquel entonces. Por eso Iggy no creyó al bueno de Fields cuando le dijo que estaba en Elektra Records y que le gustaría ficharlos. El resto es historia, pero siempre me resultará curiosa esta conexión entre los Stooges y sus adorados The Doors a través del mismo sello discográfico. Una conexión que se amplía con una portada que hace mucho más que ser un eco del disco de estreno de los californianos y de una "We Will Fall", que con su viola casi oriental cortesía de John Cale se convierte en el reverso tenebroso de una ya de por sí luctuosa "The End".

Jim Morrison, Iggy Stooge, el Rey Lagarto, la Iguana... Conexiones naturales que han hecho crecer al rock siempre en la dirección correcta. Una trampa tan evidente y tan burda que no deja de sorprenderme cómo caemos una y otra vez en ella. Y lo hacemos bien a gusto.

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viernes, 3 de septiembre de 2021

En el jardín de las ciruelas eléctricas

The Electric Prunes (The Electric Prunes, 1967)

 

PSICODELIA. Conocido también como I Had Too Much to Dream (Last Night), el estreno del grupo angelino fue un disco innovador en el que exploraron los límites del fuzz y tontearon con una electrónica incipiente con la que tiñeron su música de psicodelia espacial. Unos recursos que hoy nos suenan de lo más naif, pero que marcaron tendencia de alguna forma, a pesar de que la propia banda no quedara muy satisfecha con los resultados.

Al fin y al cabo Mark Tulin y James Lowe habían fundado el grupo con la idea de componer sus canciones y el hecho de que la discográfica les impusiera dos escritoras externas, como Annette Tucker y Nancie Mantz, echaba por tierra sus pretensiones. Hasta siete de los doce temas incluídos aquí vienen firmados por las dos o alguna de las compositoras, cosa que molestó al grupo y a lo que achacaron que en el disco hubiera, según ellos, algunas canciones de relleno. Una afirmación que contrasta con lo alto que tasa esta obra en la actualidad por su carácter rupturista y su gran influencia en lo que vino después.

Y una afirmación que, lejos de parecerme descabellada, veo de lo más acertado. El grupo maneja la psicodelia de manera peligrosa. Balanceándose en un equilibrio inestable entre la seriedad de Iron Butterfly, la oscuridad de The Doors o The Velvet Underground, la locura de 13th Floor Elevators y la tontería supina de lo circense y ese engolamiento pseudomedieval que encuentro insufrible. Está claro de dónde vienen y lo que buscan, pero esa indefinición creo que no les beneficia y veo mucho más atractivo cuando exploran territorio ignoto junto a las tres últimas bandas que cuando se aferran a lo otro.

Como ejemplo claro, fijémonos en esa abyecta "Sold to the Highest Bidder", la cual, en un ejercicio premonitorio de primer orden, nos anuncia lo que iba a ser el thrash metal a lo Metallica (!), pero con bandurrias. Un horror que encuentra su espejo en otras "delicatessen" como "The King Is in the Counting House" o "The Toonerville Trolley". Cosas que justifican todo lo malo que pueda ocurrirle a un disco que, definitivamente, no ha envejecido nada bien.

★★★☆☆

A1 I Had Too Much to Dream (Last Night) 2:55
A2 Bangles 2:27
A3 Onie 2:43
A4 Are You Lovin' Me More (But Enjoying It Less) 2:21
A5 Train for Tomorrow 3:00
A6 Sold to the Highest Bidder 2:16
B1 Get Me to the World on Time 2:30
B2 About a Quarter to Nine 2:07
B3 The King Is in the Counting House 2:00
B4 Luvin' 2:03
B5 Try Me On for Size 2:19
B6 The Toonerville Trolley 2:34
Total: 29:15

"I Had Too Much to Dream (Last Night)" es la canción bandera del disco y del grupo. Algo que dice mucho acerca del alcance y la dimensión que acabaron teniendo. Una banda que estalló con ese tema y no supo prolongar su inlfuencia, muriendo de inanición en apenas un par de discos. Llegaron incluso a escribir y dejar preparado alguno, como ese famoso Mass in F Minor, que aun estando a su nombre, acabó siendo grabado por otros músicos.

Pero es cierto que el poso de la canción que abre esta obra sigue siendo palpable, su influjo notorio y su potencia sigue enganchando. Un clásico con todas las letras. Un clásico que partió (me parece a mí), como tantos otros, de esa "Paint It Black" con la que los Rolling Stones abrieron una veta inagotable en 1966. Ritmo a piñón y el exotismo de esos sitares que tanto daño (del bueno en su mayor parte) hicieron al rock en general y a la psicodelia en particular.

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