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viernes, 21 de abril de 2023

El eco de un grito lejano

First Rays of the New Rising Sun (Jimi Hendrix, 1997)

BLUES ROCK PSICODÉLICO. Hay varios puntos comunes en las diversas críticas que he leído sobre este "álbum". En primer lugar, que debe verse como una de las múltiples posibilidades de lo que podía haber sido la continuación a Band of Gypsys (1970), o mejor a Electric Ladyland (1968), con el que comparte estructura e ideales. Las reconstrucciones es lo que tienen. 

Por supuesto de esto emana directamente la idea de que muchos de los temas no están redondeados, ya sea porque tienen una línea de guitarra demasiado simple para el de Seattle o porque falte alguna pista de guitarra, teclado o lo que sea. ¿Cómo podríamos adivinarlo? Si ni siquiera es seguro que Hendrix quisiera titularlo así. También se ha dicho que la voz de Jimi suena impresionante aquí. No solo la mezcla la favorece, sino que se ve que en estos últimos días la había desarrollado sobremanera y era capaz de tocarte emocionalmente como nunca.

En todo esto estoy de acuerdo. Lo que ya no tengo tan claro es que el disco suponga un nuevo renacer en el rumbo artístico del genio de las seis cuerdas. Aprecio cierto aire de revuelta en la acelerada "Room Full of Mirrors", la flotante "Drifting", la dulce "Angel", el blues meloso "My Friend", esas Ronettes en "Earth Blues"... Pero tampoco veo que el resto sea realmente diferente de la línea anterior certificada en su maravillosa tríada inicial de finales de los 60. Quiero decir que no es ni mucho menos tan rupturista como lo fue Electric Ladyland. Además, por más que lo escucho, no encuentro ni un tema que pueda arrimarse sin miedo a esos terroríficos "Voodoo Child", "Hey Joe", "Purple Haze" o "Little Wing". Por supuesto que eso es poner el listón demasiado alto, pero creo que con Hendrix se puede y se debe hacer así. 

Claro que, por otra parte, esto no significa que las canciones sean malas. En absoluto. Es solo una espinita diminuta que se saca con facilidad y apenas duele, porque no solo las ya mencionadas, sino también "Freedom", "Izabella", "Night Bird Flying", "Ezy Rider", "Hey Baby" o "In From the Storm" se defienden por sí mismas. Porque si algo deja claro este intento por explicar al último Hendrix es que estaba en plena forma como intérprete y como compositor. Quedará para siempre el misterio sobre qué les habría hecho a estas canciones antes de publicarlas. ¿Cuáles habría incluído en el álbum? ¿Habría sido doble, triple o sencillo? ¿Cómo se habría titulado finalmente? Misterios sin resolver y una sola realidad: la materia prima de la que se fabrica este disco es de una calidad supina, pero no la ha cocinado nuestro chef favorito.

★★★☆☆

1 Freedom 3:26
2 Izabella 2:50
3 Night Bird Flying 3:50
4 Angel 4:21
5 Room Full of Mirrors 3:21
6 Dolly Dagger 4:44
7 Ezy Ryder 4:07
8 Drifting 3:48
9 Beginnings 4:12
10 Stepping Stone 4:12
11 My Friend 4:36
12 Straight Ahead 4:42
13 Hey Baby (New Rising Sun) 6:04
14 Earth Blues 4:21
15 Astro Man 3:34
16 In From the Storm 3:41
17 Belly Button Window 3:36
Total: 69:25

Xxx

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miércoles, 19 de abril de 2023

Un grito lejano

The Cry of Love (Jimi Hendrix, 1971)

BLUES ROCK PSICODÉLICO. Primer intento de construir lo que iba a ser el cuarto disco de estudio de Jimi Hendrix con los restos que dejó grabados y las cuatro notas explicativas que se encontraron. No suena muy alentador, ¿verdad? Y sin embargo, a ver quién es el guapo que se resiste a meter la nariz para ver cómo huele lo que estaba preparando el genio de Seattle poco antes de dejarnos para siempre.

Ante todo hay que tomarse esto como lo que es, un acercamiento a lo que podía haber sido, una hipótesis, un constructo teórico. Ni que decir tiene que ver esto como la muestra definitiva, el retrato del momento creativo en el que se encontraba el guitarrista es un error de bulto. La perfección enfermiza de Jimi, el estado casi embrionario de muchas de estas piezas, las dudas sobre si se iba a decantar por un disco sencillo o uno doble... Son demasiadas las incertidumbres y muy pocas las certezas sobre un disco que tampoco parece que se fuera a titular como lo titularon.

Más de veinticinco años después de este proyecto, el productor Eddie Kramer y el batería Mitch Mitchell repitieron con lo que se iba a llamar First Rays of the New Rising Sun (1997), según parece, el título que barajaba el propio Hendrix para su álbum. Ahí añadieron temas de esas sesiones postreras hasta llegar a diecisiete, en un intento por dar forma a lo que podría haber sido el famoso disco doble que el guitarrista podía tener en mente.

Contrastado con ese mastodonte, este The Cry of Love gana en varios aspectos. Gana en concreción gracias a esas dimensiones sagradas de disco sencillo que suelen sentar tan bien. También en pertinencia. No en vano fue creado a toda prisa, pero también con la frescura de lo reciente. Todo se empezó a fraguar con el cuerpo del guitarrista aún caliente tras su fallecimiento. Un mercantilismo salvaje, cierto, pero también era importante partir de las conversaciones y la experiencia reciente en el estudio para que la reconstrucción se acercara lo más posible a lo que Hendrix hubiera fabricado.

Todo esto al final no deja de ser algo futil y accesorio. Puede que sea necesario conocer toda la historia para aproximarse al disco con las expectativas en su sitio, pero en definitiva lo que manda aquí es un puñado de canciones que podríamos calificar como notables. No hay nada que roce el hálito de eternidad de "Purple Haze", "Hey Joe" o "Voodoo Child", por mucho que "Freedom", "Drifting", "Ezy Rider" o "Angel" traten de acercarse, pero nunca sabremos si esa anemia es achacable a las canciones o al hecho de que les faltaba un par de vueltas y un millón de arreglos y efectos.

Quedémonos pues con el pellizco que seguía teniendo el genio, con ese fraseo al cantar que era una de sus grandes bazas y del que no se habla lo suficiente. Aquí, por cierto, en grado sumo. Creo que con eso hay más que de sobra. El último disco atribuible a Jimi Hendrix se llama Band of Gypsys (1970). Punto. Todo lo demás vamos a escucharlo, cómo no, pero dejémoslo en su sitio, lejos de ese puñadito de gemas con las que el cherokee volteó la música para siempre. Bueno, lejos, pero a mano.

★★★☆☆

A1 Freedom
A2 Drifting
A3 Ezy Ryder
A4 Night Bird Flying
A5 My Friend
B1 Straight Ahead
B2 Astro Man
B3 Angel
B4 In From the Storm
B5 Belly Button Window
 
Total: 40 min. 

Xxx

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miércoles, 22 de marzo de 2023

C-nizas al a i re

Sketches for My Sweetheart the Drunk
(Jeff Buckley, 1998)

ROCK/BOCETOS. Jeff Buckley murió ahogado en la primavera de 1997, dejando atrás un disco celestial (Grace, 1994) y una legión de seguidores atrapados por su estilo apasionado y sus canciones inflamadas. Un año después, su madre, Mary Guibert, heredera única de su legado, decide junto a los gerifaltes de Sony que el cadáver ya está lo suficientemente frío como para editar los bocetos de lo que debería haber sido el segundo álbum del californiano. Se podrían repartir culpas, ya que al lado de todo editor avaricioso siempre va una cohorte de fans curiosos hasta la extenuación. Aunque claro, el oyente nunca decide sobre qué es lo que se debe editar o no. Y he dicho culpas porque hay mucho por lo que culpar aquí. Como mínimo, tantos motivos como los que hay para el regocijo.

El batiburrilo empieza bien, muy bien, con una primera rodaja que merece todas las loas que el disco ha recibido. En ella encontramos ideas bastante avanzadas que muestran el poderoso material al que Buckley estaba dando forma. Unas canciones que nos hacen babear al pensar en el discazo que podía haber creado si la parca no nos lo hubiera arrebatado como lo hizo. El segundo CD es otra historia. Empieza con un par de remezclas muy buenas de temas que ya están en el primer disco y continúa con un material que refrenda que el título que Mary acabó dando al disco es de lo más apropiado. Vamos, que no engaña a nadie. "Bocetos", dice bien clarito la portada. Y eso es lo que hay, canciones deshilachadas, a medio terminar, ideas de canciones y momentos privados en los que Jeff da rienda suelta a sus ganas de divertirse entre ruiditos, gemidos y bizarradas varias. Algo que tal vez nunca debiera haber visto la luz.

Un álbum necesario, no me cabe la menor duda, aunque no dé respuesta a las preguntas que todos nos hacemos. ¿Cómo habrían cambiado los temas tras las inminentes sesiones que se avecinaban antes del fatal desenlace? ¿Hasta qué punto habría pulido las ideas que yacen aquí? ¿Habría encontrado la inspiración en una noche de insomnio con la que crear un disco con canciones nuevas totalmente diferente a este? Está claro que nunca lo sabremos. Delicias y errores se dan la mano aquí. Y a pesar de todo, el mito no se empaña. Al fin y al cabo Jeff no aprobó esto. Tomémoslo pues como el retrato desenfocado y borroso de un momento tan dulce como difícil para el artista. Cualquier otra elucubración nos acaba llevando al sinsentido más atroz.

★★☆☆☆

1.1 The Sky Is a Landfill 5:09
1.2 Everybody Here Wants You 4:46
1.3 Opened Once 3:29
1.4 Nightmares by the Sea 3:53
1.5 Yard of Blonde Girls 4:07
1.6 Witches' Rave 4:40
1.7 New Year's Prayer 4:40
1.8 Morning Theft 3:39
1.9 Vancouver 3:12
1.10 You & I 5:38
 
2.1 Nightmares by the Sea 3:50
2.2 New Year's Prayer 4:11
2.3 Haven't You Heard 4:07
2.4 I Know We Could Be So Happy Baby (If We Wanted to Be) 4:27
2.5 Murder Suicide Meteor Slave 5:55
2.6 Back in N.Y.C. 7:37
2.7 Demon John 5:13
2.8 Your Flesh Is So Nice 3:37
2.9 Jewel Box 3:37
2.10 Satisfied Mind 5:58
Total: 91:45

Cualquiera medio interesado en Jeff Buckley sabe la historia de la tarde aciaga en la que decidió sumergirse en las aguas del Río Lobo para no regresar. Una muerte tan trágica como misteriosa que incrementa su dramatismo por el hecho de que en esos mismos momentos la banda con la que iba a empezar a ensayar y grabar su segundo disco estaba volando hacia su destino, Memphis, Tenessee.

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