Mostrando entradas con la etiqueta ascension. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta ascension. Mostrar todas las entradas

miércoles, 16 de agosto de 2023

La transmigración

Ascension (Editions I & II) (John Coltrane, 1966)

FREE JAZZ. Con este álbum, John Coltrane iba a trazar una línea roja con la que dividiría toda su producción. Los coqueteos más que evidentes con el free jazz que venía sugiriendo, y que empezó a materializar en ese "Chasin' the Trane" con el que cerraba su maravilloso directo "Live" at the Village Vanguard (1962), se acabaron adueñando de su forma de tocar hasta culminar en este disco, en el que se hace uno con sus orígenes africanos a la vez que da su paso definitivo para entrar en el salón de la vanguardia más rabiosa.

El disco surgió de una sola sesión de grabación llevada a cabo el 28 de junio de 1965 en el Van Gelder Studio de New Jersey. En ella participó el cuarteto clásico de Trane ampliado por un elenco de músicos de renombre entre los que se encontraban Freddie Hubbard a la trompeta, Art Davis al bajo, Archie Shepp o Pharoah Saunders al saxo, entre muchos otros. De dicha sesión salieron dos tomas, ambas de duración similar. Pues bien, para terminar de abrazar el caos de lo que suena aquí, el productor, Bob Thiele, seleccionó la segunda toma para editar lo que iba a ser el álbum definitivo. Una vez en la calle, meses después, Coltrane manifestó su preferencia por la primera toma, de ahí que nos encontremos dos ediciones del álbum a día de hoy. Con la llegada del CD ambas ediciones se agruparon y hoy podemos "disfrutar" de ambas en un mismo volumen.

Lo que no podemos escuchar es cómo el batería, Elvin Jones, arrojó su caja contra la pared del estudio al terminar la segunda toma, en una clara muestra de su enfado y hartazgo. No se puede decir que todo el mundo compartiera su visión. Marion Brown afirmaba que no sabía cómo los ingenieros de sonido habían podido suprimir de la grabación los gritos de entusiasmo que todo el mundo estaba dando en el estudio durante la sesión. John Tchicai, por su parte, describe ese día como una fiesta en la que el éxtasis y la excitación eran la motivación que movía a todos los implicados.

En cualquier caso debe quedar claro antes de entrar aquí que ese éxtasis se circunscribe a la sesión de grabación. Porque si de algo estoy seguro tras someterme a estos dobles cuarenta minutos, es que el free jazz está hecho para ser "disfrutado" en directo. Todo intento por enlatar esta libertad en su estado más absoluto va a ser más o menos noble, más o menos logrado, pero siempre va a quedar lejos de la sensación que provoca tal estampida instrumental cuando esta se produce en toda tu cara. Una algarabía que, como este disco, es tan irresistible como insoportable. A algunos nos gusta eso, y ya lo sé, eso tiene un nombre.

★★★☆☆

Edition I
A Ascension (Part 1) 19:00
B Ascension (Part 2) 19:41
Total: 38:41
Edition II
A Ascension (Part 1) 18:56
B Ascension (Part 2) 21:38
Total: 40:34 
Que el free jazz va de la mano de la abstracción en cualquier forma de arte es de cajón. Que dicha abstracción es más rica y diversa de lo que mucha gente piensa, también. No es lo mismo, por ejemplo, el cubismo, que el suprematismo, ni podemos comparar el dadaísmo con el futurismo. 

Todas tienen en común, eso sí, un intento por explicar la naturaleza desde una perspectiva diferente, inasible y muchas veces inabordable para el aficionado medio. Todo esto está en esta supuesta cacofonía que es el free jazz. Un posicionamiento estético y casi ideológico en el que prima la libertad más extrema y la ausencia de patrones, guías o cortapisas.
 
 
 
Pues bien, este disco, será por el toque de color que se permite Coltrane en el molde que usa para titularlo, me inspira una alianza con ese subgénero pictórico que es la abstracción colorista. En la imagen podemos disfrutar de un lienzo de Miguel Balbás, que ofrece un resultado entre tribal y urbano en la línea del admirado y discutido Basquiat. ¿Y esto se acerca siquiera a explicar la música que suena aquí? Por supuesto que no.

lunes, 17 de mayo de 2021

La transmigración

The Ascension (Glenn Branca, 1981)

 

NO WAVE. El primer disco de este iconoclasta es un exabrupto incontenible en el que experimenta con el efecto proporcionado por el feedback, la resonancia y todos los detritus sónicos que se generan al orquestar una serie de guitarras eléctricas con afinaciones alternativas. Un disco capital en el escueto devenir de esa no wave que se autoinmoló en un espasmo, pero que tuvo una influencia sustantiva en el desarrollo de casi todas las músicas que derivaron del punk, ya sea el post-punk más canónico, el noise o las vanguardias más ariscas que asolaron los ochenta como plagas bíblicas.

Asociado para siempre con la escena más vanguardista del Nueva York de finales de los 70 en adelante, Branca empezó su epifanía musical al conocer a bandas como Suicide. De ahí a formar su propio grupo (The Static primero y Theoretical Girls después), tocar con el famoso "Guitar Trio" de Rhys Chatham o formar su propio sello discográfico, solo había un paso. Precisamente esta fue la compañía que editó los primeros discos de unos tales Sonic Youth, la banda en la que estaba un guitarrista llamado Lee Ranaldo, el cual tocó en este disco que nos ocupa.

Hechas las presentaciones, entramos en faena haciendo notar que el título del álbum homenajea tanto a la obra del compositor contemporáneo Olivier Messiaen como al clásico de John Coltrane del mismo título. Detalle nada accesorio si atendemos a la complejidad de unos arreglos que parecen sonar primitivos como un tajo sanguinolento, pero que tienen una miga subyacente innegable. Si no, sería imposible entender el efecto entre hipnótico y catártico que tienen, entre otras, las piezas más largas del disco, "The Spectacular Commodity" y "The Ascension".

Las afinaciones raras que dominan aquí consisten en afinar las cuerdas del instrumento en la misma nota, lo que da como resultado el sonido metálico, despiadado y absolutamente inhumano de unas progresiones que parecen haber sido creadas en el mismo averno. Como si las entrañas de ese "Tocata y fuga" de Bach hubieran sido despojadas de todo conato melódico. A esto se le añade una rítmica pulmonar, insistente y trepanadora, et voilà! Sin pretenderlo te has inventado el manual de instrucciones para buena parte de la música más excitante, rupturista y conmovedoramente salvaje de lo que quedaba de siglo. Así de claro y así de duro.

★★★★

A1 Lesson No. 2 4:59
A2 The Spectacular Commodity 12:41
A3 Structure 3:00
B1 Light Field (In Consonance) 8:17
B2 The Ascension 13:10
Total: 42:07

 

Los artistas más innovadores no solo rompen moldes en la disciplina que trabajan, sino que su iconoclastia suele derramarse por los bordes de su arte. Así, Glenn Branca (y no fue el único dentro de esta vanguardia neoyorquina) trata de impactar también desde el artwork que adorna este estreno discográfico, la icónica pintura en blanco y negro de Robert Longo

 

En ella se nos presenta al propio Branca arrastrando lo que parece el cuerpo sin vida de otro hombre. El músico afirmó después que su intención original era mostrar a dos hombres en pleno encuentro sexual, aunque cambió de idea y acabó pidiéndole a Longo "una insinuación de este hecho". Como casi siempre, la sutileza vuelve a imponerse. :P

DISCOS RELACIONADOS