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miércoles, 8 de julio de 2026

La biblia y la pistola

John Wesley Harding (Bob Dylan, 1967)

 

COUNTRY/FOLK. Dylan no estaba en su mejor momento por estos años. Después de publicar Blonde on Blonde (1966), y tras una extenuante gira en la que había tenido que soportar insultos y abucheos por una transformación eléctrica que seguía escociendo, sufrió un misterioso accidente de moto que le hizo recluirse en su casa de Woodstock y apartarse de la opinión pública por un tiempo. Con lo de "misterioso" quiero decir que nunca se ha aclarado ni las circunstancias que lo rodearon ni la auténtica gravedad del mismo. Por supuesto no hubo parte médico público ni fotografías del momento. Lo que sí parece indiscutible es que a Dylan le vino de maravilla para retirarse durante el tiempo necesario y poder así recuperarse física y mentalmente de la vorágine en la que había estado inmerso desde la edición de Bringing It All Back Home (1965).

Un momento de respiro que le hizo replantearse su dirección musical. O eso se deduce del disco en el que empezó a trabajar. Una obra que navega entre el country, el folk y el góspel. Un trabajo reposado y desnudo, casi esquelético si lo comparamos con sus tres discos anteriores. En John Wesley Harding se entremezclan, como el forajido que le da título, el crimen, la religión y la compasión hacia los más débiles de una manera magistral, con una seguridad creativa admirable que dice mucho del nivel de inspiración por el que atravesaba el cantautor en esos años. Con este álbum dejaba claro de una vez por todas que el rock no le había secado el seso y que daba igual cómo vistiera sus canciones. Con estas doce piezas estaba diciéndonos que se había ganado el derecho a hacer lo que le viniera en gana. Algo que venía haciendo desde siempre, pero que ya nadie tenía derecho a fiscalizar.

En resumidas cuentas, al desnudar su propuesta cuando nadie se lo esperaba, Dylan entrega un disco descomunal. Todo un compendio de referencias bíblicas a cascoporro y de intrahistoria norteamericana a su estilo. Alguna canción-río torrencial y más de una melodía absolutamente arrebatadora. Y encima, nos regala "All Along the Watchtower", pieza infaltable en sus directos a partir de entonces y clásico irrebatible versionado por los más grandes. Jimi Hendrix se la iba a arrebatar para siempre al año siguiente, o eso dicen, y Dylan se la cedió gustoso: "(Hendrix) encontró cosas en la canción que yo no había pensado. La mejoró en todos los sentidos", declararía tiempo después. Una muestra más de la generosidad de un artista inigualable. Claro, que con el nivel de inspiración que tenía el Bardo en esos años tampoco parecía muy difícil dar y regalar.

★★★★★

A1 John Wesley Harding
A2 As I Went Out One Morning
A3 I Dreamed I Saw St. Augustine
A4 All Along the Watchtower
A5 The Ballad of Frankie Lee and Judas Priest
A6 Drifter's Escape
B1 Dear Landlord
B2 I Am a Lonesome Hobo
B3 I Pity the Poor Immigrant
B4 The Wicked Messenger
B5 Down Along the Cove
B6 I'll Be Your Baby Tonight

Total: 38 min.

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lunes, 5 de abril de 2021

Cegado por el atardecer

White Light (Gene Clark, 1971)


FOLK/COUNTRY. Aunque no aparece escrito en la portada, todo el mundo sabe que el segundo álbum en solitario de Gene Clark se llama "White Light", un dato anecdótico que da fe de la modestia y la deriva artística del músico que no hacía tanto había sido el motor creativo fundamental en The Byrds.

El disco fue un pequeño fracaso comercial, como todo lo que publicara Clark después de dejar a la banda californiana. No obstante, el tiempo le ha otorgado un aura de obra clásica de escucha obligada para todo aquel con un mínimo interés en la canción de autor de corte folk. Un autor que no se olvida de su pasado. Sí, Bob Dylan, cómo no, sigue derramando su influencia en Clark y como ya hacía con los Byrds, incluye un tema del de Duluth ("Tears of Rage").

Y todo este influjo no quita que el autor encuentre su hueco entre Don McLean, Townes Van Zandt y Gram Parsons y se erija en un artista de una potencia y un poso fuera de toda duda. Un escritor de canciones sobresaliente con un repertorio en el que domina el country, pero no en la forma de esa fanfarria tintineante que fabricó con Roger McGuinn y David Crosby, sino a través de unos manierismos más tradicionales y reposados. Para que se me entienda, un baño de tradición mucho más desnudo y canónico que lo que The Byrds hicieron en "Sweetheart of the Rodeo" (1968).

"White Light" es un disco que se defiende a sí mismo sin problemas. Con la altivez que da la seguridad en unas canciones construídas con elegancia y firmeza sobre melodías claras e imborrables, y con palabras poéticas y trágicas entre el drama y la luz. Una pequeña joya que certifica el poder de un artista menospreciado y condenado al ostracismo y casi al olvido. No disfrutó del éxito que merecía en vida. Por eso se hace perentorio reivindicarlo como merece, aunque, como casi siempre, lleguemos tarde.

★★★★☆

A1 The Virgin 3:35
A2 With Tomorrow 2:25
A3 White Light 3:38
A4 Because of You 4:03
A5 One in a Hundred 3:30
B1 For a Spanish Guitar 4:57
B2 Where My Love Lies Asleep 4:20
B3 Tears of Rage 4:11
B4 1975 4:28
Total: 35:07

 

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