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miércoles, 10 de julio de 2024

Malditos seáis todos

DAMN. (Kendrick Lamar, 2017)
 

CONSCIOUS HIP HOP. Ya desde el comienzo del disco, Kendrick deja claro que todo en él va a ser más borroso y abierto a múltiples significados. Con una base orquestal mínima que parece hacernos entrar en un western de los clásicos vuelve a la carga con la idea de la brutalidad policial en "Blood.". O quizás esté justificando de algún modo que la policía tenga el gatillo rápido ante lo imprevisible de las reacciones de un sospechoso. La letra no lo deja claro, pero invita a la reflexión, qué duda cabe. Como también lo hace el enganche, una "DNA.", que es de lo más brutal que haya grabado nunca. En sus dos partes, rítmicamente diferenciadas, nos suelta una diatriba que parece imposible que nadie pueda engarzar con una lengua y unos pulmones humanos. Con una agresividad visceral nos cuenta que todos llevamos el sexo, el dinero y el asesinato en nuestro ADN. O quizás no lo haya pillado. Ya digo que con este álbum todo lo que creamos queda en entredicho.

Ese es el comienzo de un disco que muestra unas ansias por trascender por encima de los ya de por sí ambiciosos discos anteriores. Un trabajo que fue sometido a la lupa de los expertos y consiguió el premio Pulitzer para el rapero de Compton. Un galardón nunca antes visto fuera de los círculos más prestigiosos de la literatura o el periodismo. Y es que debe ser que lo que hace Lamar se asemeja mucho a esos dos campos. Los que lo siguen llevan tiempo alabando sus obras por cinematográficas y poéticas, por tomar el pulso de su generación como nadie. Por eso a pocos de los que lo hemos estado siguiendo con más o menos interés nos ha sorprendido el premio. Y en este disco, que no me gusta más que To Pimp a Butterfly (2015), todo hay que decirlo, es donde su verborrea se desata para tocar tantas cosas a la vez, y que parezca que ha dicho una cosa y la contraria, que se nos muestra absolutamente inalcanzable en su enormidad.

Aquí Kendrick es capaz de hablar sobre su día a día, de hacer que el maltrato sea algo glamuroso, o quizás denunciarlo, no acabo de verlo claro. Puede sugerir ciertas cosas porque todos sabemos de su posicionamiento y su humanidad. Se permite soltar ráfagas de ideas que se abren en mil ramas cada una para confesarnos que nadie puede imaginar lo que se sufre en la cima o para refocilarse en sus escarceos sexuales. O utilizar sus ansias de juerga para meditar sobre la lealtad. Y si suelta todo esto con el engarce perfecto de su flow inalcanzable, con el colchón suntuoso de unas bases como nadie más puede hacerlas... De verdad, ¿algo puede salir mal?

Ya os digo que no. Que, sin ser yo el más experto en la materia, intuyo que el Pulitzer es más que merecido. Porque Kendrick se explica como nadie. Porque moldea el lenguaje a su antojo para llegar a unas profundidades que ningún otro colega puede siquiera otear. Porque ya son unos cuantos discos que el tiempo va a declarar obras maestras. Cosas que lo hacen uno de los mejores de su generación, pero también de la historia de una música que, como pocos, ha contribuido en convertir en algo mucho más grande de lo que ninguno de sus creadores pudiera llegar a imaginar. No es una hipérbole, es tan cierto y tan verdadero como cada nota y cada sílaba que se derraman de este disco.

★★★★☆

1 Blood. 1:58
2 DNA. 3:05
3 Yah. 2:40
4 Element. 3:28
5 Feel. 3:34
6 Loyalty. 3:47 feat. Rihanna
7 Pride. 4:35
8 Humble. 2:57
9 Lust. 5:07
10 Love. 3:33 feat. Zacari
11 XXX. 4:14 feat. U2
12 Fear. 7:40
13 God. 4:08
14 Duckworth. 4:08

Total: 54:54

Casi nadie se lo esperaba, si no lo habían escuchado antes, claro, pero el Pulitzer de 2018 en la categoría de música fue para Kendrick Lamar por este álbum. Los motivos, que pueden parecer obvios para muchos, y escandalosamente dudosos para otros, quedan resumidos con gracia en la declaración del jurado de ese año. A saber...


"Recording released on April 14, 2017, a virtuosic song collection unified by its vernacular authenticity and rhythmic dynamism that offers affecting vignettes capturing the complexity of modern African-American life."

https://www.pulitzer.org/winners/kendrick-lamar

 

viernes, 5 de julio de 2024

Frágiles y hermosos

To Pimp a Butterfly (Kendrick Lamar, 2015)


JAZZ RAP. El alcance de la obra maestra de Kendrick Lamar es tan vasto que al principio no sabemos en qué fijarnos. ¿En su condición de bomba sociopolítica con todo su activismo social? ¿En su vertiente de autoafirmación para toda una raza que se ha hartado de ser vapuleada? ¿En su perfil de autoayuda como obra de referencia que te enseña que se puede salir del gueto para vestir los colores más brillantes de la riqueza y el prestigio? ¿Debemos quedarnos quizás en la maravilla de unas músicas que no tenemos ni idea de dónde han salido? Es todo demasiado apabullante, pero las escuchas nos van marcando el camino y nos llevan a la conclusión de que en realidad da igual. Que todo es un continuo y un conjunto inseparable. Que podemos saltar de uno a otro detalle para volver a ponernos el disco y descubrir cosas que se nos habían pasado o para completar las que creíamos que ya comprendíamos a la perfección.

Casi todo el mundo lo sabe o al menos lo intuye, pero por si acaso hay alguien que todavía no se ha enterado, lo diré bien claro. La obra maestra de Kendrick Lamar no es solo un hito en su canon, no. Su tercer álbum es una obra de arte desde cada uno de los flancos que elijamos para fiscalizarla. En lo lírico, lo conceptual, lo musical y en todo lo que se deriva de ella o se inspira en ella, To Pimp a Butterfly es una de las mejores cosas que nos ha dado la música y la cultura afroamericana en este nuevo siglo. Si no te quieres parar a desentrañarla, a paladearla, a disfrutarla en todo su multifacetado e imponente esplendor, cosa que no entendería de ninguna manera, solo échale un vistazo al videoclip de "Alright". Un ejemplo casi al azar que me sirve para explicar el nivel de un artista sin parangón en nuestros días. Porque además de hacerlo todo bien, tiene el secreto que solo los más grandes atesoran: el saber rodearse de los mejores y saber sacar de ellos justo lo que necesita en cada momento. Ya sea Kamasi Washington al saxo o a los arreglos de cuerda de todo el disco, las labores en la producción y ese bajo indescriptible de Thundercat, o el trabajo de Colin Tilley para la realización del videoclip mencionado, la grandeza de esos artistas redunda en la de Lamar en una retroalimentación de efectos devastadores.

La grandeza de este disco supera lo que podamos expresar con simples palabras. A pesar de que estas son la materia prima sobre la que el artista ha construido toda su carrera. Por mucho que le sirvieran en un par de años para ganar todo un premio Pulitzer, ahí es nada, se quedan en los huesos cuando intentamos usarlas para tasar la grandeza de un álbum que sobrepasa las expectativas y los lugares comunes que siempre hemos asociado con el hip hop. La riqueza musical, expresiva y semántica es tal aquí que no vamos a poder abarcarla ni en mil escuchas. De verdad, no quiero sonar hiperbólico, pero con cosas como esta, si es verdad que el rock está muerto y enterrado, tengo que decir que me importa bien poco.



1 Wesley's Theory 4:47 feat. George Clinton & Thundercat
2 For Free? (Interlude) 2:10
3 King Kunta 3:54
4 Institutionalized 4:31 feat. Anna Wise, Bilal, Snoop Dogg
5 These Walls 5:00 feat. Thundercat, Anna Wise, Bilal
6 u 4:28
7 Alright 3:39
8 For Sale? (Interlude) 4:51
9 Momma 4:43
10 Hood Politics 4:52
11 How Much a Dollar Cost 4:21 feat. James Fauntleroy II & Ronald Isley
12 Complexion (A Zulu Love) 4:23 feat. Rapsody
13 The Blacker the Berry 5:28
14 You Ain't Gotta Lie (Momma Said) 4:01
15 i 5:36
16 Mortal Man 12:07

Total: 78:51

Está en sus palabras y está en esa foto de portada en la que una multitud racializada mira a la cámara de todas las maneras posibles. Insolencia, orgullo, alegría y hasta euforia mayormente. Y detrás, la Casa Blanca como símbolo del poder, la corrupción y el éxito.

Con todos estos ingredientes es difícil no pensar en la lucha de los afroamericanos a lo largo de la historia. Más concretamente en esa Marcha por los Derechos Civiles que el Movimiento del mismo nombre organizó en Washington el 28 de agosto de 1963. Un momento legendario dentro de la mitología de la lucha por la igualdad de la comunidad afroamericana. 

Los tiempos han cambiado y se ha mejorado muchísimo. No me queda claro que el famoso discurso de Martin Luther King mantenga intacta su vigencia, aunque sospecho que por desgracia sí. Tampoco que las actuaciones de Bob Dylan entre otros tuvieran el mismo efecto en nuestros días. Aunque por otro lado, ¿qué está haciendo Lamar sino algo de eso con este álbum? El derecho al voto y a la vivienda que se pedían hace sesenta años ha cambiado en pos de una lucha por la eliminación de la brutalidad policial y la arbitrariedad en las diversas actuaciones contra personas de raza negra. Aun así, la lucha sigue teniendo vigencia y este álbum, con esa maravillosa portada, es un ejemplo perfecto de cómo hacerlo para tener un impacto indeleble y profundo en la conciencia de toda una generación.

lunes, 1 de julio de 2024

Hijo del arrabal

good kid, m.A.A.d. city (Kendrick Lamar, (2012)
 

JAZZ RAP. Con títulos como "Compton", su revisión al alza del gangsta rap y la producción ejecutiva de Dr. Dre, Kendrick Lamar parecía querer lanzar un mensaje bien claro sobre la dirección de su segundo álbum, el primero en un sello de entidad. Con estos indicadores, sobra un poco decir que el disco desarrolla la vida del rapero en los años previos a la edad adulta, rodeado por la droga y el crimen en Compton, barriada dura donde las haya, situada en la periferia al sur de Los Ángeles. Entorno que, como todo buen aficionado sabe, vio nacer a los seminales N.W.A., cuya presencia sobrevuela de alguna manera el corazón de un disco que es mucho más que pistolas y violencia, todo hay que decirlo.

No solo es mucho más que eso, es que no tiene  casi nada de eso. Puede que Lamar comparta los mismos orígenes y un lenguaje común, pero la forma en la que ha digerido las enseñanzas y las tribulaciones que le ha regalado la vida son diametralmente diferentes a las del cuarteto de Compton. Resulta demasiado obvio apreciarlo en esta marejada de bases de una riqueza sobrenatural, de letras tan personales, claras y complejas. Unas rimas que duelen por confesionales y por ricas para un género no muy dado a tales malabarismos.

Así de reluciente es la primera piedra del palacete que se empezaba a construir Lamar, antes conocido por K.Dot. Una mansión en la que primaba la autenticidad y lo profundo como materia prima. Siempre será meritorio que en medio de ese erial cultural que es el suburbio florezcan plantas del colorido y el exotismo de Kendrick. Algo más que milagroso que empezó a forjarse a raíz del interés del rapero por la poesía. Al entender que había mucho ahí de lo que alimentarse, de las metáforas a los significados tangenciales y los dobles sentidos, el californiano estaba pavimentado el camino para una de las carreras más rutilantes del hip hop. Después llegarían cosas tan inalcanzables a priori como el Pulitzer. Nadie sabía entonces que todo eso estaba empezando aquí.

★★★★☆

1 Sherane a.k.a Master Splinter's Daughter 4:33
2 Bitch, Don't Kill My Vibe 5:10
3 Backseat Freestyle 3:32
4 The Art of Peer Pressure 5:24
5 Money Trees 6:26 feat. Jay Rock
6 Poetic Justice 5:00 feat. Drake
7 good kid 3:34
8 m.A.A.d city 5:50 feat. MC Eiht
9 Swimming Pools (Drank) (Extended Version) 5:13
10 Sing About Me, I'm Dying of Thirst 12:03
11 Real 7:23 feat. Anna Wise of Sonnymoon
12 Compton 4:08 feat. Dr. Dre
Total: 68:16