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miércoles, 5 de febrero de 2025

Congotrónica reluciente

Assume Crash Position (Konono Nº 1, 2010)
 

CONGOTRÓNICA. Después de su explosión a nivel mundial, Konono Nº 1 actualizan su sonido a base de una brillantez en la producción que ya nos esperábamos y que, dejémonos de romanticismos baratos, les sienta de maravilla.

Es muy respetable que nos seduzca ese lo-fi y todo ese óxido que podía casi olerse en su estreno y casi diría que en el directo que grabaron en el festival Couleur Café de Bruselas. Sin embargo, negar que la banda gana con este remozado sin perder ni un ápice de su autenticidad creo que sería demasiado injusto.

Tanto como no admitir que el segundo de la orquesta mutante de Kinshasa no puede ofrecerme emociones que difieran de lo que ya experimenté con el primero. Es esa sensación de más de lo mismo la que domina en este fiestón. Sé que es injusto, pero para mí viene aumentada hasta el punto de que no estoy seguro de necesitar nada más allá de repetir Congotronics (2004) en mi reproductor cada vez que necesite mi chute de primitivismo en lata.

Una sensación que acaba dando igual cada vez que me sumerjo de lleno en este festival de calidez infinita. Una obra que, curiosamente, por mucho que haya disfrutado de un abrillantado en su sonido, me suena aún más profunda y más enraizada en un continente negro que eclosiona sin rubor de una manera tan rotunda que no casa con esos aires de modernidad. Si no me creen, si no lo perciben en sus primeros siete temas, cosa que no entendería, enfréntense al cierre. Creo que cualquiera que se someta a la lección de canto lingala que es "Nakobala Lisusu Te" entenderá que este disco, lejos de coartadas turísticas o de suavización de una tradición milenaria, es una inmersión a pulmón y sin oxígeno en las profundas aguas de un continente tan cercano y tan desconocido para casi todo el mundo occidental. 

Un disco necesario e ineludible. De los que hacen justicia y ponen las cosas en su sitio.

★★★

1 Wumbanzanga 11:52 ✔
2 Thin Legs 1:59
3 Mama Na Bana 7:46
4 Makembe 10:24
5 Fula Fula 5:06
6 Guiyome 3:11
7 Konono Wa Wa Wa 11:41
8 Nakobala Lisusu Te 4:10
Total: 56:09

viernes, 31 de enero de 2025

Yo quiero bailar toda la noche


Live at Couleur Café (Konono Nº 1, 2007) [DIRECTO]

 

CONGOTRÓNICA. Aquí tenemos la descarga de Konono Nº 1 en el festival Couleur Café de Bruselas en 2002. Ahí estaban en plena grabación de su primer álbum, el cual no saldría a la luz hasta 2004, y ya se puede apreciar la forma definitiva de algunas de las piezas del disco, además de otras improvisadas o creadas para la ocasión. O quizás se trate de temas clásicos de un repertorio que, aun de manera intermitente, han ido probando desde la formación del grupo allá por mitad de los años 60 del siglo pasado.

Una obra, esta, más que necesaria para tratar de entender el influjo y la intensidad de una orquesta que parece venida de otro mundo y que en sus celebraciones en vivo no tiene otro objetivo que el de aniquilar tu resistencia y llevarte a otra dimensión. Eso se deduce de sus descargas, que en Kinshasa, en su entorno y entre su gente, pueden llegar a durar toda la noche y de las que aquí solo nos dejan sentir una pequeña muestra. Un detallito que ya deja bien claro el poder hipnótico de una música en la que te acabas metiendo a base de mantra y repetición hasta anegar todos tus sentidos.

Ese es el ingrediente secreto de una música creada desde la carencia. Ahí es donde se explica este sonido hecho de metal y euforia sanguínea, fabricado a partir de baterías de coche y altavoces cascados. Un sonido que tratamos de explicar inútilmente basándonos en nuestras limitadas concepciones occidentales. Así, lo emparejamos con el house y hasta con el tribalismo industrial de Einstürzende Neubauten. Y nos sirve la conexión, pero en el fondo sabemos que esa explicación es demasiado artificial para una música que nos supera en todos los sentidos.

Decíamos arriba que este disco es necesario. Por mucho que parezca sonar como su obra en el estudio, lo que no deja de ser un signo de la autenticidad extrema que caracteriza a los congoleños, aquí llevan todo un paso más allá. Ese puntito más caliente, más intenso, más duro, más todo. Lo que sea para que no volvamos a ser los mismos después de someternos a tamaña demostración de amor por el sonido en su estado más crudo.

★★★★☆

1 Intro 5:07 ✔
2 A.E.I.O.U 9:57
3 Nsimba & Nzuzi 4:28
4 Zey Isa Langa 7:55
5 Kule Kule 6:24
6 Mama Liza 8:58
7 Mama Na Bana 11:02
8 Outro 2:15
Total: 56:06

martes, 28 de enero de 2025

La urbe en el corazón de la selva

Congotronics (Konono Nº 1, 2004)

CONGOTRÓNICA. A veces las propuestas más contaminadas acaban siendo las más puras. Quién lo iba a decir cuando esta banda empezó a juguetear a mediados de los 60 amplificando un instrumento tan sagrado para los congoleños como el likembe, piano de pulgar, para hacer así que su sonido se impusiera en la ruidosa Kinshasa que los vio nacer. No se puede decir que esta maniobra estuviera exenta de polémica frente a una tradición siempre atenta para amputar cualquier conato de disidencia.

Ahí podría haberse quedado la aventura de Mingedi Mawangu, cabeza pensante y miembro fundador de un grupo del que poco o nada se supo hasta principios del siglo XXI, cuando fueron descubiertos y relanzados por Vincent Kenis, que los convenció para que se metieran en el estudio a grabar un disco destinado a cambiar para siempre la percepción de los sonidos africanos que el oyente casual siempre había tenido.

Porque, volviendo al inicio, lo que hacen aquí Konono Nº 1, que no deja de ser lo que siempre habían hecho, no es sino ponerle un altavoz a sus ancestros para aventar con rabia y gozo las raíces más crudas de la música africana. Puede que suenen metálicos, pero en el meollo cruje la madera y se deshacen los terrones de arcilla. Quizás parezcan los más cosmopolitas del mundo, pero en el fondo no dejan de ser los guardianes más férreos de la tradición. A veces suenan eufóricamente brasileños, pero enseguida quedan envueltos en pesadas capas de oscuridad selvática. ¿Que tienen un filo industrial casi centroeuropeo? ¿No lo estarás confundiendo con los aires ancestrales del terruño?

En esas coordenadas se mueven Konono Nº 1. En una deliciosa indefinición que los hace imposibles de atrapar y a partir de la cual consiguieron grabar una obra perdurable y de alcance internacional sin renunciar a sus señas de identidad y sin pervertir un sonido que, quítenle todas las lascas metálicas y todos los cables pelados, suena a África por los cuatro costados. Sin adulterar y sin buscar complacer nuestros poco entrenados oídos. En un ataque sin piedad a base de repetición masiva hasta alcanzar la hipnosis más narcótica. Extenuante, puede ser, pero increíble, sobre todo, increíble.

★★★★☆

1 Lufuala Ndonga 9:27 ✔
2 Masikulu 8:01
3 Kule Kule 4:33
4 Ungudi Wele Wele 8:27
5 Paradiso 7:04
6 Kule Kule Reprise 3:04
7 Mama Liza 10:22

Total: 50:58

Resulta fascinante que una banda que se fundara en 1966 no sacara su primer disco hasta 2004. En medio, una supervivencia totalmente precaria en la que lo intermitente y los conatos de desaparición definitiva fueron la tónica hasta que fueron descubiertos por un Vincent Kenis que los lanzó al estrellato mundial después de una ardua labor para convencerlos para meterse en el estudio.

Eso no significa que no hubieran hecho cosas antes. Aparte de ser una orquesta reputadísima en las tórridas e interminables noches de Kinshasa, grabaron un tema en 1978 para el disco conjunto Zaïre, musiques urbaines à Kinshasa (1978). La pieza en cuestión es "Mungua - Muanga", y aunque la grabaron bajo el apelativo de Orchestre Tout Puissant Likembé Konono Nº 1, ya contiene las señas de identidad del combo que conoceríamos casi treinta años después.

Esta jam primeriza ya puede considerarse uno de sus grandes hitos. Una pieza de veintiséis minutos en la que el likembe suena a auténtico cable pelado. Un ruido terroso y metálico a la vez que da chispazos en medio de la noche y el sudor. Una canción que recoge como ninguna en su repertorio el ardor, los olores y el bullicio indescriptible de la ciudad a la que han puesto banda sonora como nadie. Un auténtico mantra redentor capaz de volarte la tapa de los sesos si te pilla con la actitud adecuada.