Mostrando entradas con la etiqueta la vie en rose-édith piaf sings in english. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta la vie en rose-édith piaf sings in english. Mostrar todas las entradas

miércoles, 16 de septiembre de 2020

La aritmética romántica

Nómadas (Franco Battiato, 1987) 

POP DE AUTOR. Nómadas no es un recopilatorio en el sentido estricto, a pesar de que tiene algo de eso. Se trata de la traslación al castellano de canciones antiguas del cantautor. Con mayor o menor éxito, logra transmitir su metafísica enredada y pura en versiones pulcras y lucidas que por alguna extraña razón se erigieron en pelotazo infinito en ventas y repercusión. Este es el disco culpable de que no haya nadie en España que no conozca a Battiato, y por ende, el culpable de que prácticamente nadie lo conozca realmente.

No es que tenga demasiado que criticar, pero después de escuchar Battiato (1986), su recopilatorio en italiano de un año antes y que contiene casi todo lo que aparece aquí y más como fue escrito originalmente, este Nómadas me llega menos de lo que debería. La lírica de Battiato se muestra difícil de ajustar al verso en ocasiones. Y eso no quita que sea injusto no apreciar su papel como pórtico de entrada en nuestro país a la obra insondable del italiano.

Nómadas fue un exitazo inapelable. Una bofetada al conformismo comercial de las listas de finales de los 80 (muchísimo menor que el actual, por cierto). Por tanto merece todo el respeto. Otra cosa es que, como yo, se prefieran las versiones originales. Con subtítulos, todo sea dicho, pero se me hace difícil permanecer insensible ante la voz auténtica de la sangre.

★★★☆☆

A1 Nómadas 4:18
A2 Bandera blanca 4:42
A3 Yo quiero verte danzar 3:35
A4 Vía Láctea 4:43
B1 La era del jabalí blanco 3:43
B2 Despertar en primavera 3:22
B3 Mal de Africa 3:30
B4 Perspectiva Nevski 3:40
B5 Otra vida 3:45
Total: 35:18

Los ejercicios de traducción suelen ser problemáticos, y aunque aquí Battiato los resuelve con bastante solvencia, siempre queda ese rastro de artificio, de pretensión comercial que no acaba de oler bien del todo. Casos como el de Battiato hay miles, entre otros el que me viene a la mente como una bofetada. Ese intento por conquistar el mercado anglosajón que toda una Édith Piaf se marcó con La vie en rose - Édith Piaf Sings in English (1956).

Personalmente prefiero la tentativa del siciliano. Me suena más natural que la traslación que le hicieron a la Piaf, en la que está imperial en su interpretación, pero no acaba de hacer creíbles unas adaptaciones que despojadas de su lengua original son ya otra cosa. Turismo de postal, lo llamaría yo. 

DISCOS RELACIONADOS


 


miércoles, 12 de octubre de 2016

Mejor con subtítulos

La Vie en Rose / Édith Piaf Sings in English (Édith Piaf, 1956)

CHANSON
. Aquí no se trata de lo bien resuelta que esté la cosa, ni de lo notable de la interpretación de la Piaf. Se trata, creo yo, de valorar una decisión que a día de hoy todavía me parece incomprensible más allá de la intención de hacer caja de la buena.

Los artistas más grandes lo son a menudo por identificarse con un pueblo, un terruño, ese algo que va en su ADN y que vuelcan en cada canción, en cada requiebro y en cada lágrima. Se me hace imposible imaginarme a Neil Young cantando en alemán, a Camarón en tagalo o a Kraftwerk en vietnamita. Simplemente es una cuestión de alma. Hay que decidir cuánta se está dispuesto a perder a cambio de que te comprendan mejor. La Piaf no pierde demasiado aquí, todo hay que decirlo, así de grande es, pero sí que choca un poco oírla en un idioma que no es el suyo. Indefectiblemente no puede ser lo mismo entregarse del todo que actuar en el sentido máximo de la palabra.

Dicho todo esto, está claro que no entraba yo en el disco con la actitud ideal, cierto. El prejuicio, por mucho que intentemos negarlo, es algo inherente al ser humano. Así las cosas el disco no está mal. No puede estarlo con tal repertorio. Se puede escuchar aunque echemos en falta el pellizco verdadero de antaño. Las interpretaciones son correctas al máximo y el acompañamiento, tan Broadway, tan melodramático, es resultón y certero. Los peros más grandes los encuentro en las traslaciones de "Hymne à l'amour" (mi favorita de siempre) y "Les trois cloches". En su conversión en "Hymn to Love" y "The Three Bells" son para mí las que más han perdido. La primera ha visto mermado su romanticismo salvaje y la segunda, que nunca me entusiasmó, ha quedado aún más ramplona en su versión anglófona.

No es este un disco que recomendaría para introducirse en el mundo de la Piaf. Tampoco creo que sea imprescindible en su discografía. Es cierto que cuando suena se le puede dejar terminar sin interrumpirlo. No es para nada desagradable y en él la francesa cumple con creces. No está mal siempre que no tengas algún otro de la parisina a mano.

★★★☆☆

Total: 

A pesar de su distancia en cuanto a profundidad, intenciones y estética, veo algo en este movimiento de la Piaf que me lleva a ese "Poeta en Nueva York", poemario que Federico García Lorca escribiera durante su estancia en la Universidad de Columbia. Ambos comparten mucho de esa deslocalización, ese desconcierto, ese sentido de pertenencia a algo más grande que el terruño y, por qué no, de esa fascinación por el país de la ciudad de los rascacielos.

 La Piaf era toda una estrella en Norteamérica desde que realizara su primera gira allá por 1947. En el 48 recaló en Nueva York donde iniciaría su gran historia de amor con la ciudad y con el boxeador Marcel Cerdan. Desde entonces el Carnegie Hall de Manhattan se convirtió en una suerte de segundo hogar para la parisina. De ahí a este disco transcurren ocho años en los que no hace sino acrecentar su fama y su leyenda en el otro lado del charco.