POP DE AUTOR. En 1985 algo se acabó para Battiato. Harto de la cultura de masas, decidió que no volvería a escribir canciones populares y se pasó a la ópera con la convicción de un eremita obcecado. Una idea que se mantuvo férrea en su mente hasta tres años después, cuando acabó cediendo con este disco, una vuelta a su oficio de escritor de canciones en el sentido más amplio y ligero del término.
Bueno, tampoco es que el decimoctavo disco del italiano sea lo que se dice ligero. De hecho, en sus temáticas y sus músicas alcanza unas profundidades que se derivan directamente de las enrevesadas óperas en las que había estado trabajando. Sin ir más lejos, el tema titular habla de las huellas del tiempo en nuestro caparazón físico para reflexionar sobre lo efímero de nuestra existencia. Solo un ejemplo de la densidad temática que utiliza Battiato para fabricar un disco que, creo que se lo pueden imaginar, no propone diversión desenfrenada.
Lo mejor de este trabajo está en la perfección conceptual que ha conseguido Battiato a la hora de transmitir sus ideas. Música, letras y portada logran trasladar la profundidad y la melancolía otoñal de una obra claramente crepuscular, a pesar de que el cantante contaba solo cuarenta y tres años cuando la grabó. Sin embargo, el disco parece ideado por un venerable anciano que está recapitulando al final de su vida.
Todo esto es un acierto que demuestra lo seguro de sí mismo y la claridad de ideas del autor de "Centro di gravità permanente". Lo que no significa que no se pierda en ciertas ínfulas entre lo sensiblero y lo insufrible. Entre estas está su manía de meter versos en árabe aquí y allá, en la cual se obceca más de la cuenta y no puedo decir que quede del todo natural. Tampoco un engolamiento general que puede resultar reiterativo y bastante insípido.
En definitiva, disco de toma de contacto, de vuelta al trabajo, que no llega a molestar, pero que no destaca en su catálogo. De esos con los que puede empezar a darnos pereza seguir ahondando en la obra del autor.
★★★☆☆
A1
Fisiognomica
A2
E ti vengo a cercare
A3
Veni l'autunnu
A4
Secondo imbrunire
B1
Nomadi
B2
Zai Saman
B3
Il mito dell'amore
B4
L'oceano di silenzio
Total: 31 min.
Era inevitable. Antes o después debería venir la comparación entre dos almas gemelas como las de Franco Battiato y Leonard Cohen. Aunque están bastante lejos estilísticamente, comparten un cierto cinismo y una espiritualidad más que evidente. Y concretamente este disco del italiano me sugiere un paralelismo imperfecto con ese "The Future" (1992) que Cohen publicara con 58 años y que muestra un paisaje bastante pesimista del porvenir. Para Cohen vamos hacia el caos y la desintegración, idea que toca aunque sea de lejos el lamento del siciliano por la caducidad de nuestra existencia. Dos discos que, si bien distanciados en muchos aspectos, acaban cruzándose en varios puntos de su recorrido.
POP DE AUTOR.Nómadas no es un recopilatorio en el sentido estricto, a pesar de que tiene algo de eso. Se trata de la traslación al castellano de canciones antiguas del cantautor. Con mayor o menor éxito, logra transmitir su metafísica enredada y pura en versiones pulcras y lucidas que por alguna extraña razón se erigieron en pelotazo infinito en ventas y repercusión. Este es el disco culpable de que no haya nadie en España que no conozca a Battiato, y por ende, el culpable de que prácticamente nadie lo conozca realmente.
No es que tenga demasiado que criticar, pero después de escuchar Battiato (1986), su recopilatorio en italiano de un año antes y que contiene casi todo lo que aparece aquí y más como fue escrito originalmente, este Nómadas me llega menos de lo que debería. La lírica de Battiato se muestra difícil de ajustar al verso en ocasiones. Y eso no quita que sea injusto no apreciar su papel como pórtico de entrada en nuestro país a la obra insondable del italiano.
Nómadas fue un exitazo inapelable. Una bofetada al conformismo comercial de las listas de finales de los 80 (muchísimo menor que el actual, por cierto). Por tanto merece todo el respeto. Otra cosa es que, como yo, se prefieran las versiones originales. Con subtítulos, todo sea dicho, pero se me hace difícil permanecer insensible ante la voz auténtica de la sangre.
★★★☆☆
A1
Nómadas
4:18
A2
Bandera blanca
4:42
A3
Yo quiero verte danzar
3:35
A4
Vía Láctea
4:43
B1
La era del jabalí blanco
3:43
B2
Despertar en primavera
3:22
B3
Mal de Africa
3:30
B4
Perspectiva Nevski
3:40
B5
Otra vida
3:45
Total: 35:18
Los ejercicios de traducción suelen ser problemáticos, y aunque aquí Battiato los resuelve con bastante solvencia, siempre queda ese rastro de artificio, de pretensión comercial que no acaba de oler bien del todo. Casos como el de Battiato hay miles, entre otros el que me viene a la mente como una bofetada. Ese intento por conquistar el mercado anglosajón que toda una Édith Piaf se marcó con La vie en rose - Édith Piaf Sings in English (1956).
Personalmente prefiero la tentativa del siciliano. Me suena más natural que la traslación que le hicieron a la Piaf, en la que está imperial en su interpretación, pero no acaba de hacer creíbles unas adaptaciones que despojadas de su lengua original son ya otra cosa. Turismo de postal, lo llamaría yo.
POP DE AUTOR. Hay personas que se toman la vida con otro ritmo. Gente para la que los términos "intensidad", "prisa" o "emoción" se interpretan de manera personal e intransferible. Gente con un sentido artístico y estético irrenunciable. Gente en continua disputa con el tiempo, el espacio y sus propias circunstancias personales. Gente como Battiato y los que escuchan a Battiato. Y luego están los demás. Los que no le escuchan. Los que se pierden ese humanismo tan suyo, ya sea porque lo consideran desconectado del mundo, pasado de moda o simplemente porque no se han parado a escuchar o lo desconocen.
Si me dicen que este no es el recopilatorio definitivo del italiano, me lo tendré que tragar (no conozco tan bien su catálogo). Si me dicen que a las canciones les falta brío, asentiré como un tonto. Que hay unas gotas de autoindulgencia, lo reconozco. Ahora bien, que nadie me diga que les falta personalidad, que no exudan música por cada poro, que no están hipermotivadas por el entorno ni que motivan o que no dejan una sonrisa durante unas cuantas horas.
Battiato es el último hombre renacentista. Filósofo, pintor, cantante, compositor, músico, cineasta... Siempre a la búsqueda del susurro perfecto, de la geometría existencial, de su lugar en el mundo y el de la humanidad. Que no nos quiten el derecho a soñar, a cambiar algunas cosas que no deberían ser como son, a ponernos románticos. Como decía Walt Whitman:
"Quién cree no sólo en nuestro globo con su sol y su luna sino en los otros globos con sus soles y sus lunas quién hombre o mujer, al construir su casa no para un día sino para la eternidad ve a las razas, épocas, efemérides, generaciones. El pasado, el futuro, morar allí, como el espacio indisolublemente juntos."
Todos uno con el Cosmos. Y por supuesto, al escuchar esto, me siento exactamente así.
★★★★★
1
Prospettiva Nevski
3:22
2
L'era del cinghiale bianco
3:43
3
Up Patriots To Arms
4:26
4
Sentimento nuevo
4:16
5
Voglio vederti danzare
3:31 ✠
6
Summer on a Solitary Beach
4:52
7
Cuccurucucù
4:09
8
Bandiera bianca
5:18
9
Centro di gravità
3:53
10
Gli uccelli
4:40
11
Un'altra vita
3:39 ✠
12
Mal d'Africa
3:41
13
Chan-son Egocentrique
4:11
14
I treni di Tozeur
3:14
15
La stagione dell'amore
3:47
Total: 60:42
Una de las influencias más claras y aireadas en la obra de Franco Battiato es el islam en su versión más mística, el sufismo. Se ve a lo largo de toda su discografía, sus cuadros y toda disciplina artística que roce el siciliano. En la música, está en sus letras, en el uso esporádico pero constante del árabe en algunas canciones y en las temáticas, viajeras a veces, espirituales otras.
Especialmente famoso es su conexión con los derviches, esos monjes sufíes que llevan el islam al extremo de lo ascético y buscan la conexión con la divinidad a través de su famosa danza giratoria. El bucle de la perfección. Se me antoja que es lo que ha estado buscando Battiato durante toda su vida. Y el no encontrarlo no es un problema, porque la satisfacción está en el viaje que ha motivado la búsqueda.
POP DE AUTOR. En "Mondi lontanissimi", Franco Battiato hace su particular homenaje al viaje, a la exploración de lugares ignotos, ya sea en la Tierra o en el espacio. Y lo hace suavizando ese synthpop que exploró a tumba abierta en su LP anterior. Una suavización que afila la vena pop del siciliano y que le sienta como un guante en un puñado de canciones que desde su grabación se colocaron en el anaquel de reliquias que el cantautor ha regalado al mundo.
Así ocurre con buena parte de un disco que encuentra su talón de Aquiles en una parte central más que insípida, pero que se repone con una traca final antológica que hace que el desliz duela mucho menos. Así podemos afirmar sin dejar lugar a la duda que el de Riposto entrega con este decimocuarto disco el mejor trabajo en casi un lustro. Habría que volver a su obra maestra, "La voce del padrone" (1981) para disfrutar de algo mejor que este clásico tardío que, como toda su producción ochentera, vendió la mar de bien y mantuvo a su autor en el candelero como una de las voces más respetadas y prestigiosas de la música italiana del siglo XX.
★★★☆☆
A1
Via Lattea
4:50
A2
Risveglio di primavera
3:29 ✠
A3
No Time, No Space
3:25
A4
Personal Computer
2:38
B1
Temporary Road
2:47
B2
Il re del mondo
3:26
B3
Chan-son egocentrique
4:12
B4
I treni di Tozeur
3:07
B5
L'animale
3:18 ✠
Total: 31:12
El ansia de conocimiento de Battiato no tiene límites. Y esta incluye imbuirse de toda cultura ajena a la suya con una voracidad insaciable. En su música, sus escritos, sus pinturas y sus películas se puede siempre apreciar la huella de una etnicidad auténtica, que surge del conocimiento profundo de la misma. Y ese ansia lo lleva aquí a guiarnos en su propia exploración del espacio interestelar. De Turquía a Sicilia y de ahí a Sirio, la estrella más brillante del firmamento, en nueve canciones planeadoras y deseosas de transmitir su hálito vagabundo.
TECNOPOP. Atento siempre a la última tendencia, Battiato se pasa al tecnopop, el último aldabonazo en la puerta de la cultura popular en esos años. No debería sonarnos tan extraño, ya que el italiano empezó haciendo rock progresivo y fue mutando a otras cosas que incluían toques, por ejemplo, de krautrock. Y de ahí a Kraftwerk y a buscar el calor en la gélida electrónica hay un paso.
Y aunque el primer impulso es tomarse esto a broma, como un capricho pasajero que no va a ningún sitio, lo cierto es que hay aquí más enjundia de la que pueda parecer. Mucha más, sin ir más lejos, que el tedio que anega su disco anterior. Un atractivo que está, como siempre, en las letras, en las que ataca al mundo occidental mientras denuncia su decadencia y en las que sigue reflejando sus viajes y su experiencia vital, de África al Tíbet en este caso.
Un magnetismo que también tiene su explicación en una música pizpireta y profusamente orquestada. Unas melodías alegres y evocadoras al mismo tiempo. Ahí está esa fantástica "La stagione dell'amore" con la que abre el disco; esa deliciosa "Mal d'Africa"; o esa increíble "Un'altra vita", para mí, una de sus mejores partituras de siempre, aunque tengo que decir que no se acerca a la regrabación que haría más tarde para el recopilatorio "Battiato" (1986), dando protagonismo a las cuerdas y elevándola a la eternidad.
Resumiendo, Battiato remonta el vuelo con su decimotercer trabajo. Un disco en el que se pone su disfraz más frívolo para seguir contándonos verdades gigantescas. Podría haber sido mucho mejor, pero admitámoslo, cuando empezó a sonar por primera vez no dábamos un duro por él.
★★★☆☆
A1
La stagione dell'amore
3:49
A2
Tramonto occidentale
3:15
A3
Zone depresse
3:32
A4
Un'altra vita
3:45
B1
Mal d'Africa
3:56
B2
La musica è stanca
3:55
B3
Gente in progresso
3:34
B4
Campane tibetane
3:12
Total: 28:58
Era cuestión de tiempo. Para un personaje tan espiritual como Battiato, meter al Tíbet en sus canciones era cuestión de tiempo. Una elección muy natural para un álbum tan viajero como su creador. Una elección ineludible, en realidad, porque el recogimiento, la meditación y la trascendencia del budismo y toda esa cultura de los monjes y los lamas parece que le fuera como anillo al dedo.
POP DE AUTOR. Ni los más pesimistas esperaban esto. Es cierto que el de Riposto lo dio todo en un disco previo que fue un éxito en todos los sentidos, convirtiéndose en el primer disco italiano en vender un millón de copias. La tarea de crear un digno sucesor para tamaña monstruosidad se antojaba dura, pero a Battiato se le supone un gusto y un instinto que no hacía entrever este fracaso sin paliativos.
Un fracaso artístico que no se reflejó en las ventas. Los 80 iban a ser generosos con el italiano catapultándolo a las estrellas del éxito. La tara estuvo en la composición y ejecución de unos temas que están entre lo más aburrido y prescindible que haya hecho el siciliano en toda su carrera. Progresiones inanes, hálito anémico y acusaciones de alineación con la "nueva derecha" por canciones como "Radio Varsavia" o "L'esodo" tiñen su obra más problemática.
No acabo de ver esto último. En las letras de ambos temas sigo apreciando esa evocación que lo deja todo abierto y si acaso cierta equidistancia política que, al fin y al cabo, siempre ha dominado la filosofía del artista. Una indefinición que puede acabar molestando a derecha e izquierda, aunque él se defiende de las acusaciones asegurando que en dichas canciones pretendía decir justo lo contrario de aquello por lo que se le acusa. Tengo que creerle, por mucho que su disco más pesimista y oscuro me parezca también el peor hasta ese momento y probablemente el peor de todos los que me he echado a la oreja con su firma.
PD: Menos mal que está "Voglio vederti danzare".
★★☆☆☆
A1
Radio Varsavia
4:04
A2
Clamori
4:28
A3
L'esodo
5:14
B1
Scalo a Grado
3:33
B2
La torre
3:37
B3
New Frontiers
3:16
B4
Voglio vederti danzare
3:39
Total: 27:51
El título del álbum, como en más de un rincón de sus letras, toma referentes religiosos, los cuales siempre han sido básicos para el italiano. En este caso, ese Arca de Noé, que Dios encargó al patriarca judío ante la inminente llegada de un diluvio que arrasaría con todo. Ese diluvio bien podría ser, esto es mío, el monstruoso disco anterior, y la pretensión de este de ser el salvador después de tamaña descarga se quedaría en un quiero y no puedo, pero si es verdad eso de que la intención es lo que cuenta, pues eso, que tiene su valor.
En la imagen, "Entrada en el Arca de Noé" (Jan Brueghel el Joven, 1630).
POP DE AUTOR. "La voce del padrone" es la obra maestra de Franco Battiato, el disco del equilibrio perfecto entre las inquietudes literarias del siciliano y el pop arrebatado más popular. La prueba de ello es que, no solo seis de sus siete temas acabarían entrando en el recopilatorio "Battiato" (1986), sino que se añadirían al mismo tal cual, sin ser regrabados como algunas de las otras piezas en dicha colección.
Una muestra clara de que el propio artista debió quedar bastante satisfecho con el resultado. Y eso dice muchísimo, viniendo de un personaje con tal fama de perfeccionista. Ni él puede poner pegas a un disco que suena ochentero en el buen sentido. Sin ese brillo plastificado que tienen muchas de las producciones de la época, por el contrario, con toda la potencia atemporal que tienen los grandes álbumes de esos años. Un trabajo de grabación muy fino para unas composiciones enormes.
Unas composiciones en las que nos encontramos al artista en rebelión permanente con el mundo y consigo mismo. Haciéndose preguntas y dando mil respuestas, aceptando por fin el hecho de que por muy accesible que pretenda ser, su toque especial nunca va a dejar que se acerque a lo facilón ni a lo convencional. Y aquí se ve más claro que nunca, con todos esos toques de música clásica entre preciosos arreglos de un pop rock intransferible. También en experimentos no siempre exitosos (qué pena esa "Cuccurucucù" que parte el disco en dos de manera infame).
Un problemilla que no afecta en demasía a la enormidad del momento supremo del siciliano. Su momento de disfrute, la cúspide de sus poderes. Todo un dechado de inspiración que puede usarse como modelo sobre cómo diluir la alta cultura en las aguas de lo populachero sin fracasar en el intento. Nunca volvería a salirle la jugada así de bien, pero por un instante Battiato bajó a la Tierra y se paseó entre nosotros como si fuéramos sus iguales. Grazie mille, maestro!
★★★★☆
A1
Summer on a Solitary Beach
4:34
A2
Bandiera bianca
5:19
A3
Gli uccelli
4:43
B1
Cuccurucucù
4:09
B2
Segnali di vita
3:37
B3
Centro di gravità permanente
3:55 ✠
B4
Il sentimiento nuevo
4:18
Total length: 30:35
Lo lógico sería que en el mejor disco del artista italiano aludiera de alguna forma a las poderosas cuestiones existenciales que laten en canciones como "Bandiera bianca" o "Centro di gravità permanente", pero en un nuevo intento por llevar la contraria, este epílogo saca a relucir la relación entre el título del disco y la mítica discográfica británica "His Master's Voice" (HMV), cuyo famoso logo salió del cuadro homónimo que Francis Barraud pintara a finales del siglo XIX y que podemos ver arriba.
ROCK DE AUTOR. Decidido a llegarle a las masas, Franco Battiato diluye su intelectualismo y se zambulle de lleno en lo popular en un disco que fue su primer éxito comercial propiamente dicho. Un éxito tímido y que tampoco era para tirar cohetes, pero al menos una buena toma de contacto con lo que el público demandaba.
El disco se erige sobre tres pilares que destacan sobre el resto por su robustez y su buena factura. Y además, en un dechado de equilibrio, se colocan al principio, en el centro y al final. Son, efectivamente, "Up Patriots to Arms", "Prospettiva Nevski" y "Passaggi a livello". Estas tres piezas son las que dan consistencia al disco y las que marcan su tono, aunque el hecho de que el resto se quede bastante atrás no ayuda a que podamos llamarlo clásico absoluto.
No, Battiato aquí está jugando con una nueva forma de acercarse al pop. Está experimentando cómo usarlo para extender su profundo y a veces enrevesado mensaje. Por eso no puede evitar soltar citas a Leopardi, a "En busca del tiempo perdido" (Marcel Proust, 1913-27) o al "Tannhäuser" wagneriano. Por eso a menudo suena demasiado pomposo y alejado de un populacho ávido de calidad, pero al que no se le puede pedir tamaño esfuerzo.
Aquí podemos oir frases en árabe, inglés, alemán y francés, un poliglotismo que nunca abandonaría el cantautor siciliano. Algo que es una muestra más que significativa de que se toma tan en serio su arte que no le importa el qué dirán. Porque una cosa es venderse en las rebajas y otra muy distinta regalarse. Totalmente de acuerdo, pero a este nuevo Battiato todavía le faltaba depurar su modus operandi.
★★★☆☆
A1
Up Patriots to Arms
5:01
A2
Venezia-Istanbul
4:37
A3
Le aquile
4:10
B1
Prospettiva Nevsky
3:56
B2
Arabian Song
3:40
B3
Frammenti
3:56
B4
Passaggi a livello
3:38
Total: 28:58
Unido por un cordón umbilical al mundo, así dicho en sentido amplio, Battiato nos traslada aquí a Oriente Próximo, de Venecia a Estambul (la primera le remite "instintivamente" a la segunda) y a San Petersburgo, con su archiconocida Avenida Nevski, una de las avenidas más famosas y señoriales del mundo, tan llena de lujo y gigantismo como de historia. Diseñada y proyectada en 1741, ya se ideó como "la mayor y más rica calle de la ciudad". Sus adoquines han presenciado sucesos capitales y a menudo sangrientos en el devenir de la historia y es todo un símbolo de la ciudad y de Rusia. Así la describía el dramaturgo Nicolai Gogol:
"No hay nada mejor, por lo menos para Petersburgo, que la perspectiva
Nevski. Ella allí lo significa todo. ¡Con qué esplendor refulge esta
calle, ornato de nuestra capital!... Yo sé que ni el más mísero de sus
habitantes cambiaría por todos los bienes del mundo la perspectiva
Nevski... No sólo el hombre de veinticinco años, de magníficos bigotes y
levita maravillosamente confeccionada, sino también aquel de cuya
barbilla surgen pelos blancos y cuya cabeza está tan pulida como una
fuente de plata, se siente entusiasmado de la perspectiva Nevski. ¡En
cuanto a las damas!... ¡Oh!... Para las damas la perspectiva Nevski es
todavía más agradable. ¿Y para quién no es ésta agradable?... Apenas
entra uno en ella percibe olor a paseo. Aunque vaya uno preocupado por
algún asunto importante e indispensable, es seguro que al llegar a ella
se olvidan todos los asuntos..."
L'era del cinghiale bianco (Franco Battiato, 1979)
ROCK DE AUTOR. Los primeros atisbos de aperturismo del siciliano empiezan aquí, en un noveno disco que se vale del rock para concretar ese formato canción con el que había coqueteado, pero en el que no acababa de meterse de lleno. El disco venía precedido por la grabación de un single abiertamente pop como "Adieu". Eso sí, el cantautor lo publica bajo el alias de Astra. Todavía debía ser pronto para que lo asociaran con la barata comercialidad.
Este movimiento ilusionó a su discográfica, cómo no, aunque las canciones que entregó y que formarían parte de este disco les hicieron arquear la ceja de nuevo. Es cierto que aquí hay rock y una cierta inmediatez, pero también es verdad que todo eso se diluye entre las volutas verbales y los devaneos instrumentales hasta abrazar, una vez más, esa elevada pureza que acaba tiñendo todo lo que hace Battiato hasta alejarlo de nuestro mundo.
Una de cal y una de arena. El tema titular es un himno de rock étnico que ganará con la regrabación que hará años después para el recopilatorio "Battiato" (1986), pero que se muestra punzante y gustoso. Uno de sus himnos inmortales y el único en un disco carente de tales dispendios. "Magic Shop" es tan hermosa como insolente en su crítica al mercantilismo espiritual que corroe al mundo. "Strade dell'est" es el momento más abiertamente eléctrico. La belleza de helio de "Luna indiana", "Il re del mondo", "Stranizza d'amuri" o "Pasqua etiope" es incontestable, pero esta última está cantada en latín.
Cosas, en definitiva, que chocan, pero que han acabado dotando de perdurabilidad a una obra que, hoy por hoy, tasa muy bien y se coloca fácilmente entre lo mejor del italiano. Una obra que no deja de ser difícil y que está a años luz del éxito que amasara en los ochenta. Algo que al melómano le va a importar bien poco, porque éxito y calidad no suelen ir de la mano. Eso lo sabemos demasiado bien, pero qué rabia que discos como este no los conozcan más gente.
★★★☆☆
A1
L'era del cinghiale bianco
4:16
A2
Magic Shop
4:11
A3
Strade dell'est
4:16
A4
Luna indiana (strumentale)
3:34
B1
Il re del mondo
5:33
B2
Pasqua etiope
4:29
B3
Stranizza d'amuri
5:10
Total: 31:29
El jabalí blanco era un símbolo de autoridad espiritual para los celtas. Ricardo III se lo agenció para su escudo heráldico. Con él, Battiato pone sobre la mesa el eterno conflicto entre la autoridad espiritual y la autoridad temporal (terrenal), las cuales viven una eterna lucha para imponerse sobre la otra. Una idea filosófica que impregna tanto el disco como su tema titular.
Francesco Battiato nació en Sicilia, cosa que lleva a gala y que saca a relucir cada vez que puede en relación a la influencia oriental, más concretamente arábiga, que impregna su música. Algo de Oriente Próximo debe correr en sus venas después de más de 100 años de emirato siciliano. Algo de aventurero también. Ahí está su pasión por los viajes y por el conocimiento. La misma pasión que lo llevó a mudarse a Milán en pos de una carrera en el mundo de la música.
A pesar de sus estudios de conservatorio, de sus muchas lecturas y de su amor incondicional por Karlheinz Stockhausen, sus comienzos se situaron en las antípodas, como intérprete de canción ligera de esos que triunfan en San Remo. Por suerte para nosotros, ni su físico ni sus dotes vocales le auguraban un largo recorrido en la escena, por muy buen compositor que fuera, que ya lo era.
Así, ni corto ni perezoso comenzó a grabar discos alineándose en la sección dura del rock progresivo. Un rock que siempre tiñó de minimalismo, música concreta y vapores protoelectrónicos que a veces podían emparentarse con el krautrock. Tampoco iba a ser esta su reencarnación definitiva.
Poco a poco fue suavizando las aristas de su música y pasándose al pop de autor, la vía más exitosa y conocida por el gran público. Quizás su mejor versión, ya que con la supuesta ligereza de los arreglos, sus palabras podían por fin brillar y maravillar a propios y extraños con su poética personal, filosófica y esotérica, con elementos religiosos y referencias históricas e intelectuales de amplio espectro. Una música que no buscaba al oyente casual, sino al comprometido. Oyentes con una cierta formación y una actitud muy concreta hacia el arte y la vida.
Y así, prolífico hasta decir basta, ha ido soltando una pléyade de discos y ha cultivado las disciplinas artísticas más variadas. Battiato es un artista que nunca ha estado de moda y nunca lo estará. Un ser humano único. Cantautor, compositor, escritor, cineasta, pintor... Ha hecho de todo y casi todo bien. Por eso hay que atesorar su obra como la de una especie en extinción, como la del último hombre renacentista en tiempos de plástico y consumo rápido.
DISCOS CLAVE (clic en la imagen para más detalles)
5"Clic" (1974)
En su cuarto disco se desmarca del rock progresivo que venía practicando o más bien amplía la paleta con toques electrónicos emparentados con Brian Eno (mal que le pese), toques vanguardistas a lo Stockhausen y un romanticismo que le empieza a salir por los poros. Un disco más bien arduo, pero muy necesario para comprender la dimensión del arte del italiano.
4 Mondi lontanissmi (1985)
Ciertamente este disco no está entre los más reputados ni entre los favoritos para la masa fanática que adora a Battiato. El disco supuso una clara domesticación de su ya masivo synthpop, cosa que le acabó sentando de maravilla a unas partituras maravillosas (olviden la parte central del álbum), entre las que están dos de mis piezas favoritísimas del italiano: "Risveglio di primavera" y "L'animale".
3 L'era del cinghiale bianco (1979)
Una obra fundamental en la evolución perpetua de un artista que se ha pasado su carrera bailando en un equilibrio inestable entre la intelectualidad y la accesibilidad. Aquí se empeña en dotar a su rock étnico de un significado universal sin renunciar a los grandes temas ni al refinamiento estético y conceptual que siempre le han caracterizado. Una piedra de toque llena de belleza y personalidad.
2La voce del padrone (1981)
Pocas veces hay tanta unanimidad sobre un disco. Esta es la obra maestra de Battiato. El punto y aparte. La destilación perfecta de sus pretensiones cultas y filosóficas entre teclados y música adhesiva y arrebatada. Un disco que mantiene ese punto intrigante que siempre ha caracterizado al italiano y que junto a su inmensa musicalidad lo hacen una obra adhesiva y adictiva hasta el extremo. Si no la coloco en el primer puesto no es por su culpa, eso que quede claro.
1 Battiato(1986)
Hago trampa, lo sé. En el primer puesto coloco todo un recopilatorio de la época dorada del siciliano. Pero lo hago a conciencia, aun sabiendo que no se deben tener en cuenta este tipo de refritos. El motivo, aparte de la selección inmaculada con la que podemos deleitarnos aquí, está en el hecho de que, salvo los seis temas que toma de La voce del padrone (1981), todo lo demás ha sido regrabado o remezclado para la ocasión con la notable inclusión de unas cuerdas espectaculares. Unas reformas a las que nunca he sido muy favorable, pero que en este caso y a la vista de la emotividad que le han dado a cosas como "Prospettiva Nevski" o "L'era del cinghiale bianco", no puedo más que aceptar e idolatrar como el disco más espectacular de Battiato. Un must en toda regla.
UNA CANCIÓN
De nuevo, unanimidad. Y de nuevo, tengo que rendirme a ese sentir general. Por mucho que me conmueva "L'animale". Por mucho que me haga vibrar "Voglio vederti danzare". Y por mucho que no puede resistirme a la militancia humanista de "Bandiera bianca". No hay más narices que aceptarlo. El ritmo adhesivo, el pop inmaculado y el mensaje de autoafirmación de "Centro di gravità permanente" tienen todas las papeletas para imponerse como la canción más memorable del maestro de Riposto.
Una canción incontestable, de esas que salen disparadas hacia las estrellas nada más empezar a sonar. Una canción que habla de encontrar nuestro lugar en el mundo y, me parece a mí, que también de la inmovilidad, no siempre positiva, de nuestras filias y creencias más férreas. Muy de nuestro tiempo. Porque en realidad habla de lo que es el hombre desde el principio de los tiempos hasta el infinito y más allá.
ELECTRÓNICA PROGRESIVA. Battiato deja a un lado el rock progresivo o más bien amplía su paleta en un cuarto disco que es toda una huida hacia delante y uno de los momentos clave de su carrera.
Este "Clic", que es toda una reverencia en toda regla a su idolatrado Karlheinz Stockhausen, está poblado por susurros de krautrock, minimalismo y electrónica paisajística. Tangerine Dream o Philip Glass te pueden saltar a la cara en cualquier recodo, pero también veo detallitos de música concreta e incluso de Pink Floyd. Y no digamos Brian Eno, cosa que no diré en voz alta, porque se ve que es algo que irrita especialmente al italiano.
"Clic" es interesante y arduo, denso y romántico. Lo mismo te dan ganas de tirarlo que de arrebujarte en él para siempre. Esto último me pasa cuando deja entrever el amor del siciliano por Oriente y las músicas arábigas y cuando el piano teje paisajes de un romanticismo arrebatado ("Il Mercato Degli Dei"). Es lo que me hace entender su estatus.
Por supuesto, no me ocurre lo mismo con las partes más experimentales, con esos cortapega que mezclan conversaciones inteligibles o no, timbres, ruidos varios o instrumentos de dudosa procedencia. Todo eso arrima el disco a una vanguardia que aprecio siempre, pero que en este caso no me dice gran cosa. Tal vez por eso no acabe de entender que esté entre lo mejor del cantautor, por mucho que su importancia y su grosor se impongan cada vez que se pone a sonar, cosa que admito sin reservas.
★★★☆☆
A1
I cancelli della memoria
6:07
A2
No U Turn
4:49
A3
Il mercato degli dei
4:29
B1
Rien ne va plus: andante
2:40
B2
Propietad prohibida
5:18
B3
Nel cantiere di un'infanzia
4:30
B4
Ethika fon ethica
3:51
Total: 31:44
"El mercado de los dioses" es uno de los temas centrales de este disco extraño, voluptuoso y sintético a la vez. Un título grandioso para una canción de una belleza atemporal e inmarchitable.
Un título que me conecta directamente con esos mercaderes que Jesucristo echó del templo según el Evangelio. Unos mercaderes que en estos tiempos están más activos que nunca. Un giro algo forzado, pero que de alguna forma refleja el ambiente filosófico y la profundidad humanista que tienen todas las obras del siciliano.
A la izquierda, el cuadro que pintara El Greco sobre el tema y del que realizó cuatro versiones diferentes.