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viernes, 25 de noviembre de 2022

Criaturillas entre las sombras

Fear of the Dark (Iron Maiden, 1992)

HEAVY METAL. A pesar de lo mal que les había ido, repitieron localización a la hora de grabar la continuación del muy discutido No Prayer for the Dying (1990). La diferencia es que el granero de Steve Harris se acondicionó como estudio propiamente dicho en lugar de usar el archifamoso Rolling Stones Mobile Studio. El resultado fue una mejora en la pegada de un disco que también se beneficia de una escritura bastante más sólida si la comparamos con su predecesor.

Parabienes que se truncan por la manía de rellenar la capacidad del CD acercándose a la hora de música sin motivo ni necesidad. El cuarteto formado por "The Fugitive", "The Apparition", "Judas Be My Guide" y "Weekend Warrior" desluce una obra que parecía que iba a ser una despedida gloriosa para un Bruce Dickinson, que lo dejaría para volver en el 2000 con Brave New World. El daño se antoja irreparable a pesar de los momentazos que tiene, que habría que señalarlos también.

Para empezar, la apertura con la casi thrash "Be Quick or Be Dead"; "From Here to Eternity" y "Chains of Misery" apelan al coreado juliganesco con efectividad; en "Wasting Love" y más aún en "Afraid to Shoot Strangers" cambian el prog rock alambicado por la grandiosidad de la música clásica con unos arreglos sacados del barroco como si Bach se los hubiera escrito; y por último está la canción titular, otra de esas épicas grandilocuentes marca de la casa que se convirtió rápidamente en una de las favoritas de la afición.

En resumen, un disco que culmina una época y en el que la mayoría ven el principio de la decadencia del grupo, cosa que rubrico y que me hace dejarlo aquí, como Bruce Dickinson, aunque en mi caso, me temo, para no volver.

★★☆☆

1 Be Quick or Be Dead 3:24
2 From Here to Eternity 3:38
3 Afraid to Shoot Strangers 6:56
4 Fear Is the Key 5:35
5 Childhood's End 4:40
6 Wasting Love 5:50
7 The Fugitive 4:54
8 Chains of Misery 3:37
9 The Apparition 3:54
10 Judas Be My Guide 3:08
11 Weekend Warrior 5:39
12 Fear of the Dark 7:18
Total: 58:33

Este disco siempre me traerá a la mente mis primeros contactos con el rock duro. Tiempos de feria y gitaneo en los que tontear con el peligro de escuchar alguna cinta mal grabada de este grupo o de Metallica era algo realmente peligroso.

Escondido en mi habitación, las sensaciones de culpa y de gozo se entremezclaban y coleaban mientras trataba de decidir si realmente me gustaba esto o era demasiado oscuro y agresivo para mí. Porque puede parecer mentira, pero en esos días cosas como la portada de este álbum me parecían de lo más tétrico.

Hoy, perdida esa inocencia, como mucho puedo relacionarla con Tim Burton y sus alrededores, con cosas tan aterradoras como entrañables. Con Pesadilla antes de Navidad (Henry Selick, 1993). Y no puedo decir que pierda con ese cambio.

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lunes, 19 de septiembre de 2011

Fundido en negro

Back In Black (AC/DC, 1980)

 
HARD ROCK. Sin tiempo para las lágrimas, los supervivientes, tras la desaparición de Bon Scott, retoman los ensayos, reclutan a Brian Johnson para sustituirlo y graban esta joya en honor al compañero caído. Un discazo al que visten de luto y colocan letras en relieve, como si de una lápida se tratara, para acabar de redondear el obituario silencioso a una época irrepetible. 
 
Dicho esto, habría que fijarse en el trabajo del novato, tal y como todos lo hicieron en la época. Johnson venía de hacer lo suyo en Geordie, banda de hard rock originaria de Newcastle y de corte similar a AC/DC. El propio Scott quedó bastante impresionado con el desempeño del cantante británico cuando los vio en directo, algo que acabó por convencer al resto de la banda tras la audición en la que lo acabaron aceptando para su nueva andadura. Con un estilo que, sin tratar de imitar al fallecido, se antoja perfecto como continuación de su legado, solo podemos decir que lo hace muy bien, la verdad. La prueba está en canciones como "Hells Bells", "Shoot to Thrill", "You Shook Me All Night Long" o "Back In Black", que son clásicos instantáneos en su voz. 
 
Reconozco que he tenido mi etapa de escepticismo respecto a las hipérboles y las adhesiones incondicionales que siempre ha amasado Back in Black. Un disco que veía excelente, pero para nada obra maestra. Ahora mi percepción ha cambiado, aunque sigo poniendo en duda la idea de homenaje al frontman desaparecido que ha calado tan hondo en la mayoría de sus seguidores. Vale, ahí está el luto inmaculado de la portada y el luto severo de "Hells Bells", impresionantes los dos, pero ya está, eso es lo único que veo como cierto homenaje. Lo demás, más bien es una celebración de un grupo que vuelve a sentirse vivo cuando parecía que no iba a sobrevivir a una pérdida tan importante. Otra cosa es que siga pensando en ello como algo negativo. No sé, parece que cuanto más lo escucho, más me creo eso de que con esta celebración estaban homenajeando al vocalista de la manera festiva que él hubiera preferido.
 
En cualquier caso, excusas aparte, creo sinceramente que debemos congratularnos de que los australianos siguieran en la brecha. Al menos por este álbum de riffs poderosos en el que una voz nueva se ajusta desde el primer momento a la idiosincrasia de la banda a la perfección. Eso es lo que nos encontramos a mansalva. No había tiempo para lágrimas, como digo, y tampoco había deseos de revolcarse en la pena, pero es que todo este rollo del panegírico en realidad se lo inventaron entre la prensa y los seguidores. Así las cosas, no puede haber oportunismo barato aquí. Por si fuera poco, la evolución posterior a esta bisagra que separa dos épocas dictaría sentencia para siempre a favor de este álbum. Como poco, Back In Black invitaba a la esperanza, porque, con todos los peros que se quieran, es un disco enorme. Ni más ni menos.
 
★★★★

A1 Hells Bells 5:11
A2 Shoot to Thrill 5:17
A3 What Do You Do for Money Honey 3:34
A4 Given the Dog a Bone 3:31
A5 Let Me Put My Love Into You 4:14
B1 Back in Black 4:14
B2 You Shook Me All Night Long 3:29
B3 Have a Drink on Me 3:58
B4 Shake a Leg 4:05
B5 Rock and Roll Ain't Noise Pollution 4:12
Total: 41:45

Este disco siempre será un símbolo de supervivencia ante la adversidad, de crecerse en las situaciones más difíciles. No solo es que el grupo llorara hasta la extenuación la muerte de su cantante por cuestiones personales. Es que a ver quién era el guapo que se atrevía a sustituirlo. A pesar de lo pronto que salió el álbum (Bon murió en febrero y el álbum estaba en las tiendas en julio), hay que decir que los miembros restantes barajaron la disolución. Fueron los amigos y familiares los que les convencieron para continuar.

Una vez tomada la decisión había que buscar a un0 sustituto adecuado, cosa harto difícil dadas las características de un Bon Scott que era todo un volcán escénico y un dechado vocal con un estilo inimitable. No tardaron mucho en decidirse por Brian Johnson, entonces vocalista de Geordie, probablemente por ese estilo rajado que tenía algo que ver con el de Scott, si bien desde otra perspectiva.

No se puede decir que Johnson se dedicara a imitar a su predecesor. Él hizo lo suyo desde el principio y creo que ahí está el secreto de un éxito que se ha prolongado varias décadas y que ha hecho que pocos de los nuevos fans de la banda se acuerden del vocalista original. Un pecado imperdonable para los que vemos que sí que hay una diferencia, y no pequeña, pero también un mérito tremendo para un Johnson que fue capaz de insuflar nueva vida a una banda moribunda, contribuyendo con su presencia en uno de sus discos esenciales.

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