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lunes, 5 de diciembre de 2022

El arte de la guerra

Senjutsu (Iron Maiden, 2021)

HEAVY METAL. ¿Puede haber algo más caduco hoy en día que tocar heavy metal como si siguiéramos en los 80 y nada hubiera cambiado? No nos podemos echar las manos a la cabeza, pero eso es lo que nos siguen proponiendo unos Iron Maiden insensibles al desaliento, espoleados como están por una parroquia que pase lo que pase siempre los van a adorar. Y lo cierto es que ese ejercicio de nostalgia permanente en el que nos sumen los londinenses demuestra con este disco, el decimoséptimo de estudio ya, que no solo tiene validez para los de siempre, sino que, sorprendentemente, posee la fuerza suficiente como para tratar de conquistar nuevos territorios.

Para ello, fieles a su ánimo historicista/conceptual, se sumergen de lleno en la sangrienta historia y en el ethos del Japón feudal vistiendo a su mascota, Eddie the Head, cómo no, de samurái y llenando sus tonadas no de aires orientales como podíamos esperar, sino de unos toques celtas que nos llevan directos a los momentos de gloria de un pasado que se niegan a abandonar. Lo que pasa es que, con acierto, en lugar de encomendarse a las sagradas escrituras más venerables y veneradas (The Number of the Beast (1982) o Seventh Son of a Seventh Son (1988)), parecen tratar de espejarse en unos niveles más realistas (Fear of the Dark (1992)). Y el tener los pies en la tierra como nunca, a pesar de hacerles entregar un disco doble de más de ochenta minutos, les permite publicar su mejor obra en treinta años.

No lo digo yo, no tengo la autoridad suficiente, sino los fans más acérrimos, los cuales coinciden en que los Maiden han hecho el mejor disco que se podía esperar de ellos a estas alturas. Esto es ser realista. Todo un éxito por todas las partes, ya que al bajar nuestras expectativas es cuando podremos disfrutar de verdad de lo que queda de un grupo que, apeado de su pedestal, se nos presenta como algo mucho más interesante de lo que algunos creíamos. Dicho esto con el que puede ser el disco más lento del combo en toda su historia. Pero para mí, con todo su poder evocador, con esa intención atmosférica como de película, se revela como la gran sorpresa de la temporada y uno de los trabajos más interesantes de una banda que ya llevaba muerta en vida varias décadas.

★★★

1.1 Senjutsu 8:20
1.2 Stratego 5:00
1.3 The Writing on the Wall 6:14
1.4 Lost in a Lost World 9:32
1.5 Days of Future Past 4:04
1.6 The Time Machine 7:09
 
2.1 Darkest Hour 7:20
2.2 Death of the Celts 10:20
2.3 The Parchment 12:39
2.4 Hell on Earth 11:19
Total length: 81:57

A pesar de que nunca han llegado a irse, después de seis años sin publicar nada nuevo, el periodo más largo ente álbumes de su historia, este disco sabe a retorno. De alguna forma deja el buen sabor de boca de vueltas como la de Black Sabbath con ese 13 en, sí, 2013.

La diferencia radica en que, mientras que casi toda la formación original de los de Birmingham se volvió a reunir para regresar de alguna forma a  sus orígenes, los Maiden buscan la reinvención a través de la acentuación de algunos tics en los que habían incidido de manera puntual. Así, curiosamente, a pesar de que lo que suena aquí no es más que una exageración de su medievalismo, ya sea por la solemnidad que aplican o por el tino con las melodías, consiguen reaparecer prístinos y celestiales convenciéndonos de que lo suyo sigue teniendo una vigencia que casi todo el mundo creía ya enterrada para siempre.

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domingo, 27 de noviembre de 2022

Los hijos bastardos de la ira

Children of Wrath (Iron Maiden, 1992) [BOOTLEG]

HEAVY METAL. Caras A y B de singles de su primera y gloriosa época, de Iron Maiden (1980) a Fear of the Dark (1992). Una colección no tan necesaria como esperaba para imbuirse del poder del grupo en su mejor momento. Lo cierto es que juntando el grueso de su producción al margen de sus LPs se revela esa dolorosa verdad que dice que el grupo nunca ha sido para tanto. Detrás de toda su parafernalia y de esas galopadas que no dejan capacidad de reacción se observa que el fondo de armario de los londinenses es más bien escasito.

Lo que canta aquí Paul Di'Anno puede pasar por interesante y hasta muy bueno ("Sanctuary") y lo que hace Bruce Dickinson en sus primeros momentos con el grupo también se deja oir. Nada más. Desde "King of Twilight" hasta "Roll Over Vic Vella" todo hace aguas y queda claro que cuando el grupo pretende salirse del guión marcado, simplemente está como pez fuera del agua.

En esos temas lo intentan con lo progresivo, el hair metal y hasta el blues y el rock 'n' roll, y fallan en casi todos. Especialmente flagrante es su aproximación a los dos últimos estilos al demostrar que su blancura caucasiana no les ayuda en absoluto. Su falta de roll deja a su rock glacial en paños menores y deja constancia de que en la música, el rock en este caso, no basta con tener la habilidad y la condición física. Hacen falta otras cosas que tienen más que ver con el gusto y lo innato que con el entrenamiento compulsivo. Para lo otro ya está el culturismo y demás disciplinas que tienen poco que ver con el arte o la visceralidad. Puede que se eche el rato con su discografía oficial, pero esto empieza regular y termina prácticamente infumeibol.

★★☆☆☆

  1. Burning Ambition
  2. Sanctuary
  3. Women in Uniform
  4. Invasion
  5. Twilight Zone
  6. Total Eclipse
  7. I've Got the Fire
  8. Cross-Eyed Mary
  9. Rainbow's Gold
  10. King of Twilight
  11. Reach Out
  12. That Girl
  13. Black Bart Blues
  14. All in Your Mind
  15. Nodding Donkey Blues
  16. Roll Over Vic Vella

Total: 63 min.

viernes, 25 de noviembre de 2022

Criaturillas entre las sombras

Fear of the Dark (Iron Maiden, 1992)

HEAVY METAL. A pesar de lo mal que les había ido, repitieron localización a la hora de grabar la continuación del muy discutido No Prayer for the Dying (1990). La diferencia es que el granero de Steve Harris se acondicionó como estudio propiamente dicho en lugar de usar el archifamoso Rolling Stones Mobile Studio. El resultado fue una mejora en la pegada de un disco que también se beneficia de una escritura bastante más sólida si la comparamos con su predecesor.

Parabienes que se truncan por la manía de rellenar la capacidad del CD acercándose a la hora de música sin motivo ni necesidad. El cuarteto formado por "The Fugitive", "The Apparition", "Judas Be My Guide" y "Weekend Warrior" desluce una obra que parecía que iba a ser una despedida gloriosa para un Bruce Dickinson, que lo dejaría para volver en el 2000 con Brave New World. El daño se antoja irreparable a pesar de los momentazos que tiene, que habría que señalarlos también.

Para empezar, la apertura con la casi thrash "Be Quick or Be Dead"; "From Here to Eternity" y "Chains of Misery" apelan al coreado juliganesco con efectividad; en "Wasting Love" y más aún en "Afraid to Shoot Strangers" cambian el prog rock alambicado por la grandiosidad de la música clásica con unos arreglos sacados del barroco como si Bach se los hubiera escrito; y por último está la canción titular, otra de esas épicas grandilocuentes marca de la casa que se convirtió rápidamente en una de las favoritas de la afición.

En resumen, un disco que culmina una época y en el que la mayoría ven el principio de la decadencia del grupo, cosa que rubrico y que me hace dejarlo aquí, como Bruce Dickinson, aunque en mi caso, me temo, para no volver.

★★☆☆

1 Be Quick or Be Dead 3:24
2 From Here to Eternity 3:38
3 Afraid to Shoot Strangers 6:56
4 Fear Is the Key 5:35
5 Childhood's End 4:40
6 Wasting Love 5:50
7 The Fugitive 4:54
8 Chains of Misery 3:37
9 The Apparition 3:54
10 Judas Be My Guide 3:08
11 Weekend Warrior 5:39
12 Fear of the Dark 7:18
Total: 58:33

Este disco siempre me traerá a la mente mis primeros contactos con el rock duro. Tiempos de feria y gitaneo en los que tontear con el peligro de escuchar alguna cinta mal grabada de este grupo o de Metallica era algo realmente peligroso.

Escondido en mi habitación, las sensaciones de culpa y de gozo se entremezclaban y coleaban mientras trataba de decidir si realmente me gustaba esto o era demasiado oscuro y agresivo para mí. Porque puede parecer mentira, pero en esos días cosas como la portada de este álbum me parecían de lo más tétrico.

Hoy, perdida esa inocencia, como mucho puedo relacionarla con Tim Burton y sus alrededores, con cosas tan aterradoras como entrañables. Con Pesadilla antes de Navidad (Henry Selick, 1993). Y no puedo decir que pierda con ese cambio.

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El Cristo de la Agonía

No Prayer for the Dying (Iron Maiden, 1990)

HEAVY METAL. Aquí es donde lo dejó Adrian Smith (al menos durante unos años). Llegó a contribuir con un tema ("Hooks in You") junto a Bruce Dickinson, pero abandonó en la fase de preproducción. El motivo, disconformidad con la dirección creativa que estaba tomando el grupo. Un giro que suponía el abandono del rock progresivo con el que venían jugueteando en sus últimas obras a favor de un sonido más directo y primitivo, reminiscente de sus comienzos.

Para ello, Dickinson adaptó su aullido operístico a un registro más rasposo y crudo. También aparcaron los temas históricos y literarios en favor de unas canciones con un mayor contenido social y político. La iglesia y la religión pillaron lo suyo ("Holy Smoke"), aunque hay que decir que tampoco se metieron en polémicas profundas, y de toda esa tibieza salió un desprecio generalizado por un disco que dice poco, sobre todo al jevi de pro. Para más inri cometieron la osadía de alcanzar el número uno en la lista de singles británica ("Bring Your Daughter... To the Slaughter").

Demasiados pecados para el seguidor irredento, pero para mí, sin elevarlo a los altares, no me parece que pecaran en exceso en este octavo álbum. Será que a pesar de lo inocuo del conjunto, me hace tilín ese sonido rockero sin exceso de ampulosidad, algo que le hace sumar enteros en mi apreciación. Así, el tan cacareado peor disco de los Maiden hasta ese momento, no me lo parece tanto. O al menos, no está tan abajo si lo comparamos con las supuestas "grandes" obras de los londinenses. Y por más que me lo pongo es que no veo dónde está el problema. Esto, déjense de sutilezas, huele a Maiden, sabe a Maiden y suena a Maiden. Ni más ni menos.

★★☆☆☆

1 Tailgunner 4:15
2 Holy Smoke 3:49
3 No Prayer for the Dying 4:23
4 Public Enema Number One 4:13
5 Fates Warning 4:12
6 The Assassin 4:35
7 Run Silent Run Deep 4:35
8 Hooks in You 4:08
9 Bring Your Daughter... To the Slaughter 4:45
10 Mother Russia 5:32
Total: 44:27

miércoles, 23 de noviembre de 2022

El séptimo ojo

Seventh Son of a Seventh Son (Iron Maiden, 1988)

HEAVY METAL. En este disco nos encontramos a los Maiden más progresivos y más ominosos a la vez, con una temática centrada como casi siempre en la lucha del bien y el mal, el cielo y el infierno y a la que añaden una idea central sacada de la mitología popular y de la novela fantástica de Orson Scott Card, Seventh Son. Muy apropiado para el séptimo disco de la banda, es bien sabido que el séptimo hijo de un séptimo hijo nace con una serie de poderes paranormales entre los que está la clarividencia, cosa en la que ahonda un Harris más visionario que nunca.

Una clarividencia que parece tocar al grupo en una serie inaugural de temas que lanzan al disco al firmamento como un cohete para virar a una trayectoria descendente muy clara desde "The Prophecy" y que culmina en ese final de estribillo infame, "Only the Good Die Young". Un desequilibrio que acaba pesando demasiado, aunque no tanto como para apartar al disco del grupo de cabeza de los mejores de la banda.

El canon de la Bestia está claramente establecido por los fans más acérrimos, repartiendo los tres primeros puestos en diferente orden, según los paladares, entre The Number of the Beast (1982), Powerslave (1984) y este Seventh Son of a Seventh Son (1988). Ni que decir tiene que discrepo respecto a los dos últimos y valoro más, por ejemplo, las dos obras de enganche entre los tres. Y no solo pondría por encima a esos Piece of Mind (1983) y Somewhere in Time (1986), sino también (y aún más) a ese debut homónimo en el que suenan con una mugre callejera en la que no han podido o no han querido ahondar desde entonces.

Buen disco, eso se lo concedo, con la personalidad suficiente y con el sonido que demanda su siniestrismo, pero también desequilibrado, y por muy progresivos que se quieran poner, más heavy que dios.

★★★☆☆

A1 Moonchild 5:39
A2 Infinite Dreams 6:09
A3 Can I Play With Madness 3:31
A4 The Evil That Men Do 4:34
B1 Seventh Son of a Seventh Son 9:53
B2 The Prophecy 5:05
B3 The Clairvoyant 4:27
B4 Only the Good Die Young 4:42

Total: 44:00

Si este disco es especial para los más fanáticos, debe ser en buena parte por una portada en la que juegan con lo onírico, lo metafórico y lo surrealista como nunca. Es imposible no trasladar inconscientemente todas esas intenciones a la música que suena, tratando de conectar ambas facetas.

Que sea más o menos afortunada dicha concatenación es otro tema, pero que lo daliniano tiene su espacio en la séptima obra de los de Leyton también me parece indudable. Sea esto algo buscado o no y se haya logrado con mayor o menor acierto, ese paisaje helado y ese Eddie hecho vísceras y alma vaporosa me parecen de las cosas más potables que hayan parido Iron Maiden.

lunes, 21 de noviembre de 2022

Perdidos en el infinito

Somewhere in Time (Iron Maiden, 1986)

HEAVY METAL. Guitarras sintetizadas, solos A.O.R. y el tiempo como hilo conductor conforman el armazón metálico del sexto disco de Iron Maiden. Un álbum que parecía de transición y que se ha ganado un puesto de honor en la discografía del grupo. Su sonido inconmensurable y unas melodías más atinadas que la media hacen de Somewhere in Time uno de mis discos favoritos del combo. Sin duda, entre sus cuatro o cinco mejores obras, lo que no sé si será decir mucho.

El grupo corría el riesgo de convertirse en una caricatura con ese ombliguismo que les hacía abusar de la autorreferencia cosa mala. Ahí está la portada para atestiguarlo. Sin embargo, en un nuevo giro de tuerca, consiguen reinventarse mediante el uso de una tecnología que les era ajena, pero que manejan con solvencia para esquivar lo caduco que suele acompañar a estas alianzas. Además, mientras que Bruce Dickinson, extenuado tras la gira faraónica precedente, no participa en la composición, Adrian Smith aporta dos temas completos ("Wasted Years" y "Stranger in a Strange Land"), ambos apelando a un rock adulto que podría repeler, pero al que consiguen dotar del nervio necesario.

Hay muchos momentos destacables en esta obra, empezando por lo que hace Dickinson en el estribillo de "Caught Somewhere in Time". O ese bajo que da bocados y parece que se va a salir de los altavoces en "Sea of Madness". O esa trepidante y vertiginosa "Deja-Vu". O ese cierre con la épica habitual, esta vez apelando a la grandeza imperial de Alejandro Magno ("Alexander the Great").

Todo esto es lo que me engancha de un disco en el que los Maiden vuelven a apelar a la grandilocuencia y al heroismo, como en el cierre mencionado. Dos cosas que no van conmigo y que hacen que no pueda inyectarme el álbum en mi torrente sanguíneo, pero eso es algo con lo que ya contaba antes de meterme de lleno con un grupo que nunca me va a convencer por completo, pero al que, después de escuchar esto, respeto bastante más. Como me pasa con Piece of Mind (1983), un supuesto enganche entre supuestas obras maestras que me enamora casi más que los discos que la emparedan.

★★★☆☆

A1 Caught Somewhere in Time 7:25
A2 Wasted Years 5:07
A3 Sea of Madness 5:41
A4 Heaven Can Wait 7:21
B1 The Loneliness of the Long Distance Runner 6:31
B2 Stranger in a Strange Land 5:44
B3 Deja-Vu 4:56
B4 Alexander the Great 8:35
Total: 51:20

El futurismo no está tanto en el sonido como en la parafernalia, pero eso y el tema del paso del tiempo que trata este álbum me llevan de cabeza a Blade Runner. Es demasiado obvio, pero también creo que es imposible no establecer el paralelismo entre el sexto disco de Iron Maiden y el clásico que se sacó de la manga Ridley Scott en 1982.

Un clásico al que solo el tiempo le ha acabado otorgando un prestigio que Somewhere in Time no va a tener jamás, eso que quede claro. Al menos fuera de los cenáculos en los que pululan sus fanáticos seguidores. Ahí sí observo una cosa y es que este álbum va ganando con los años. Será poco, será anecdótico, pero no puedo decir que sea mala cosa.

domingo, 20 de noviembre de 2022

Cuentos de la cripta

Live After Death (Iron Maiden, 1985)

HEAVY METAL. Live After Death es posiblemente el mejor disco para disfrutar del poder de los primeros Maiden. Funciona a la vez como fe de vida de la potencia legendaria del grupo sobre el escenario, capturándolos en su época de mayor esplendor, y como recopilatorio que contiene la gran mayoría de los himnos más incontestables que hayan escrito los de Steve Harris en toda su carrera.

Grabado durante la gira "World Slavery Tour", en la que presentaban su muy exitoso Powerslave (1984), el disco se beneficia del engrase perfecto de una maquinaria puesta a punto a base de ir cambiando piezas desde la fundación del grupo. En esta gira llevaban ya año y pico repitiendo formación y eso se nota. Es algo básico para un grupo que lo basa todo en lo atlético y lo muscular. Todo aquí suena poderoso y contundente al cien por cien. No es que sea algo que de por sí garantice el éxito, aunque sí es cierto que aquí Iron Maiden destilan todo aquello por lo que son adorados por millones de fans.

Adoración que, justificada o no, tras la escucha de esto, me veo obligado a respetar. A pesar de que la aceleración de los temas no siempre sea lo que les va mejor. Ni lo que necesita un Bruce Dickinson, que por muy imperial que suene, ve por momentos mutiladas sus octavas al no poder prolongar el grito lo que a él le gusta debido al ritmo frenético al que lo lleva el grupo. Escuchen "The Trooper", por ejemplo. Una falta mínima, seamos justos, que suplen con oficio y una energía más que contagiosa. Una energía que surge de la verdad, retoques aparte, que supura de un disco largo, intenso y absolutamente revelador de lo que son Iron Maiden y de hasta dónde pueden llegar. Ni más ni menos.

★★★

A1 Intro: Churchill Speech
A2 Aces High
A3 2 Minutes to Midnight
A4 The Trooper
A5 Revelations
A6 Flight of Icarus
B1 Rime of the Ancient Mariner
B2 Powerslave
B3 The Number of the Beast
 
C1 Hallowed Be Thy Name
C2 Iron Maiden
C3 Run to the Hills
C4 Running Free
D1 Wrathchild
D2 22 Acacia Avenue
D3 Children of the Damned
D4 Die With Your Boots On
D5 Phantom of the Opera

Total: 101 min.

Este disco surgió de la gira de Powerslave (1984), un álbum inspirado y dedicado al antiguo Egipto. Por tanto ese título, que es un juego de palabras con la expresión "life after death" (vida después de la muerte), podría referirse directamente a las creencias de esos egipcios en el más allá, esos embalsamamientos y enterramientos ceremoniales, y en el caso de los faraones, monumentales y fastuosos con pirámide incluída.

Todo esto va con Iron Maiden como anillo al dedo, y más en esta gira mastodóntica. Y todo esto me lleva a películas de horror clásico como La momia (1932), la cual también habla de vencer a la muerte. Sin embargo, sé que puedo estar otorgándoles un nivel más elevado del que merecen y toda su parafernalia llena de "moñecos" quizás estaría más cómoda al lado de versiones, digamos, más livianas del mito de la momia, como ese blockbuster de 1999 dirigido por Stephen Sommers e interpretado por Brendan Fraser para jolgorio de la muchachada.

Una ópera egipcia

Powerslave (Iron Maiden, 1984)

HEAVY METAL. Los Maiden dedican su quinto disco a la gloria del antiguo Egipto. Por tanto, como se podía esperar, nos endosan una obra faraónica y endiosada que cabalga sin brida en pos de la grandeza más mastodóntica. No es algo que nos pueda sorprender, sobre todo a la vista de los últimos movimientos de la banda tras la entrada de Bruce Dickinson. Así, Powerslave supone subir una rayita más en el nivel metalero del grupo, la excusa perfecta para montarse una gira que iba a ser la más larga y azarosa de su historia, un "World Slavery Tour" en el que no escatimaron en parafernalia, incluyendo sarcófagos, pirotecnia y una momia articulada de Eddie de 30 metros de altura.

Todos estos datos no me parecen accesorios, sino clave para entender lo que suena en este álbum. En realidad, la progresión de Iron Maiden siempre ha sido bastante gradual, sin grandes brusquedades. Aquí de nuevo "avanzan" a partir de lo mostrado en un Piece of Mind (1983), que a diferencia de la parroquia más acérrima al grupo, no veo para nada inferior. Por mucho que aquí refinen su ataque y ofrezcan lo que para sus seguidores son algunos de los hits definitivos del grupo.

En mi opinión, ni "Aces High" ni mucho menos "2 Minutes to Midnight" son para tanto. Disfruto algo más el riff cortante de "Flash of the Blade", los aires de adobe moruno del tema titular y sí admito que veo bastante potable una "Rime of the Ancient Mariner", que en ese interludio con arpegio de bajo y guitarras jugando con el control de volumen puede contener los segundos más valiosos que hayan grabado los londinenses en toda su carrera.

Powerslave está ampliamente considerado como uno de los hitos de Iron Maiden y en ese aspecto no me considero con autoridad como para discrepar. Por mucho que vea The Number of the Beast (1982) como un disco mucho más abierto; o me encandile la guarrería callejera de Iron Maiden (1980); o incluso disfrute más del grueso del mencionado Piece of Mind (1983). Powerslave es un homenaje a la grandilocuencia y al grito pelado escoltado por coros de cartón piedra. Ahí es imbatible, pero a pesar del cosquilleo que produce, no sé hasta qué punto eso es algo que merezca tanto la pena.

★★★☆☆

A1 Aces High 4:31
A2 2 Minutes to Midnight 6:04
A3 Losfer Words (Big 'Orra) 4:15
A4 Flash of the Blade 4:05
A5 The Duellists 6:18
B1 Back in the Village 5:02
B2 Powerslave 7:12
B3 Rime of the Ancient Mariner 13:45
Total: 51:12

Los flamencos llaman ópera egipcia a cualquier obra de arte de aspecto o formas monumentales. Una obra de moros, decimos también para referirnos a los momentos más épicos y gigantescos que nos ofrece el arte. La Alhambra de Granada o la Mezquita de Córdoba tienen casi toda la culpa de esta última expresión.

En cuanto a la ópera egipcia con la que empezábamos, parece que tiene su origen en esa Nabucco de Verdi, ópera estrenada en 1842, famosa por el gigantismo y el lujo asiático de una puesta en escena que nadie había visto hasta entonces. Como lo que lían los Maiden en sus escenarios, cosa que se hizo pantagruélica con la gira de este álbum precisamente. Y sé que las comparaciones son odiosas, pero en este caso me sirven para recordar que, por si alguien no lo sabía aún, todo está inventado.

sábado, 19 de noviembre de 2022

Cachitos de cerebro

Piece of Mind (Iron Maiden, 1983)

HEAVY METAL. Juego de palabras para el "fastuoso" cuarto disco de Iron Maiden. Un disco dedicado a la locura, inestabilidad mental o psicopatía en término amplio. Y un disco que una vez más se graba con un nuevo miembro, en este caso, Nicko McBrain, el cual sustituye a Clive Burr a la batería por problemas personales que incluían las dificultades a la hora de compaginar su vida personal con las intensas giras del grupo.

Después de la barbaridad a todos los niveles que supuso The Number of the Beast (1982), los Maiden se enfrentaban a esa difícil continuación con las ideas claras, un Bruce Dickinson totalmente asentado y cómodo en su papel y un Steve Harris dispuesto como siempre a llevar las riendas del proceso creativo. Sus fijaciones y las de sus compañeros, muy activos también en el proceso compositivo, en este caso fueron variadas e incluían a Yukio Mishima y su retrato de los samurai ("Sun and Steel"), la muy recurrente mitología griega ("Flight of Icarus"), el cine ("Where Eagles Dare", "Quest for Fire"), los poemas épicos de Alfred Lord Tennyson ("The Trooper") y quizás lo más destacado, ese cierre con el que homenajean la novela Dune (Frank Herbert, 1965). El autor, en su aversión total hacia el rock, se negó en redondo a dejarles utilizar el título de la misma y tuvieron que llamarla "To Tame a Land", pero en su letra está clara la fuente.

Una vez más, un disco multirreferencial que trata de llevar a las masas conceptos y literatura más o menos oculta y más o menos elevada. Una intención muy loable, ya salga mejor o peor, que es lo que realmente más admiro del grupo. El envoltorio ya es otra cosa. Piece of Mind es un disco más heavy que dios, un auténtico manual de referencia en el que las galopadas wagnerianas y las baladas barrocas engullen cualquier atisbo de sutileza. Un disco ultraefectivo en el género, por tanto, en el que impresionan por el dominio que han alcanzado de la nueva visión que tuvo Harris y que Dickinson ayudó a materializar. No hay más que fijarse en lo que hace el vocalista, "La sirena antiaérea", en "Where Eagles Dare" para darse cuenta de lo impresionante de su registro vocal.

Habilidades y potencia muscular, himnos a mansalva y una agudización de la influencia celta en licks y melodías ("The Trooper", "Quest for Fire"). Todo pensado para dejarte clavado al sillón, aunque para mí tiene poco que ver con la emoción o la empatía. Sobre todo a ciertas edades. Por eso siempre veré a este Piece of Mind como un magnífico álbum de metal y simplemente como un buen disco de rock.

★★★☆☆

A1 Where Eagles Dare 6:11
A2 Revelations 6:50
A3 Flight of Icarus 3:52
A4 Die With Your Boots On 5:27
B1 The Trooper 4:13
B2 Still Life 4:56
B3 Quest for Fire 3:43
B4 Sun and Steel 3:27
B5 To Tame a Land 7:24
Total: 46:03

Los psiquiátricos también tienen su hueco en el imaginario del terror y por tanto son carne de inspiración para una banda que siempre ha hurgado en lo morboso. 

No solo nos encontramos dicha referencia en la portada, sino también en unas letras que juegan con lo inalcanzable y lo imposible de una manera tan inocente como encantadora. Será por eso que, aparte de la tremenda referencia a Dune (Frank Herbert, 1965) con la que cierran, este disco siempre significará para mí el salón de entrada a una institución a la que supuestamente vas a escapar de tus fantasmas, pero de la que en realidad no vas a salir jamás.

viernes, 18 de noviembre de 2022

Cuídense de los Idus...

Killers (Iron Maiden, 1981)

HEAVY METAL. Segundo disco, primero con Adrian Smith a las seis cuerdas y último con un Paul Di'Anno que, controversias aparte, puso su sello personal en un grupo que, para bien o para mal, después de este disco ya no sería el mismo. Sus problemas con la cocaína y el alcohol fueron definitivos para su marcha durante la gira de presentación. Y no sé si influiría o no, pero el disco suena más frenético y metálico que el debut, ganando en esos términos atléticos (esas progresiones anfetamínicas) que tanto gustan a la parroquia jevi, pero perdiendo lo poco de primitivo rock & roll que alguna vez hubo en la banda.

Que hay una progresión aquí es indudable. El grupo suena más sólido, más compacto y más contundente en todos los aspectos. Compositivamente, complican las estructuras y las temáticas con un dominio absoluto de lo sangriento. Una anatomía del asesinato que lo mismo te cita a Julio César (The Ides of March) que a Edgar Alan Poe ("Murders in the Rue Morgue") en una demostración incipiente de las inquietudes y los intereses de un Steve Harris que a partir de aquí iba a hacer de estos bloques temáticos la razón de ser para la creación de cada nuevo álbum.

Dicho esto y apreciando estos avances, creo que se pierde bastante más de lo que se gana y echo de menos la rudeza curativa e inocente de su debut. Es lo que tiene no estar muy metido en el metal: que cuanto más canónico es un disco en ese género, menos me gusta. Y esto no es más que el principio, pero por suerte iba a haber otras cosas a las que agarrarse para evitar que la carrera del grupo se convirtiera en una continua y pronunciada cuesta abajo. Para mí, paso atrás sin paliativos.

★★☆☆☆

A1 The Ides of March 1:45
A2 Wrathchild 2:54
A3 Murders in the Rue Morgue 4:18
A4 Another Life 3:22
A5 Genghis Khan 3:07
A6 Innocent Exile 3:52
B1 Killers 5:00
B2 Prodigal Son 6:12
B3 Purgatory 3:20
B4 Drifter 4:48
Total: 38:38

Hay tantas ideas grandiosas (en el sentido de grandilocuentes) en este álbum que se hace difícil decantarse por una sola, pero si hay que hacerlo, tendré que tirarme por lo literario y el cine. Ese Edgar Alan Poe al que hacen referencia con la canción "Murders in the Rue Morgue". Que ya sé que con los Maiden la cosa se suele quedar en lo anecdótico y lo pintón de poner un título sacado de...

Aun así, algo del misterio sanguinario del autor norteamericano siempre ha infectado el sonido y sobre todo la parafernalia de una banda que siempre se ha negado a crecer. Por eso, más que al cuento macabro de Poe, diremos que todo esto me lleva más directamente a las películas sobre el tema. Hay muchas, lo sé, así que habrá que elegir. Y si de eso se trata, me quedo con el intento de Robert Florey de 1932. En ella aparece todo un Bela Lugosi y la elijo a pesar de guardar poca similitud con el relato de Poe. O precisamente por lo mucho que difiere. Como todo lo que han hecho siempre los Maiden.

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