Mostrando entradas con la etiqueta back in black. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta back in black. Mostrar todas las entradas

miércoles, 14 de julio de 2021

AC ⚡ TC

Electric (The Cult, 1987)

HARD ROCK. Con "Electric" The Cult da un giro de 180º y se hunde a pulmón en ese rock duro que siempre había salpicado su música. Y lo hacen bien, eso es innegable. Por mucho que a sus riffs se les vean las costuras en todo momento y no nos hartemos de pregonar a los cuatro vientos lo fuerte que es el olor a AC/DC, a Led Zeppelin o a los Stones. Ian Astbury y los suyos puede que no entreguen el disco más original del mundo y seguro que se regodean en la que puede ser una de las peores versiones de "Born to Be Wild" que puedan existir, pero al menos se empecinan en hacer honor al título que le ponen y se emplean a fondo para sonar más eléctricos y asesinos que nunca.

Para ello se ponen en las manos de todo un Rick Rubin, experto en sacar todo el veneno a multitud de bandas de hip hop y a unos tales Slayer, a los que les produjo ese tótem llamado "Reign in Blood" un año antes. Credenciales de lujo, por tanto. Una tarjeta de presentación que se refrendó con un trabajo descomunal en el que el neoyorquino se obsesionó por imitar el sonido de álbumes y grupos legendarios para lograr el resultado final. Así, según cuentan las crónicas, se empecinó en mimetizar el sonido de batería de "Highway to Hell" (AC/DC, 1979), las guitarras de "Back in Black" (AC/DC, 1980) o en retratar al milímetro la potencia vocal de Robert Plant en los discos de Led Zeppelin.

Un arte, el del pastiche, poco reconocido. Así, por muy bien que suene "Electric", por mucho que nos avasalle con su potencia endiablada, es muy difícil tomárselo en serio al 100%. Yo mismo no puedo negar que por mucho que lo disfrute, con esta propuesta tan formulaica, no puedo olvidarme del azul noche con el que pintaban mis sueños tan solo un par de años antes. Sí, el malditismo artificioso y sublime de "Love" (1985) había quedado atrás para siempre. Tampoco había que lamentarse tanto por ello. No obstante, la nueva dirección del grupo, tan decidida y tan poderosa, me planteaba más dudas que certezas. El tiempo me iba a acabar dando la razón.

★★★☆☆

A1 Wild Flower 3:39
A2 Peace Dog 3:33
A3 Lil' Devil 2:47
A4 Aphrodisiac Jacket 4:10
A5 Electric Ocean 2:50
A6 Bad Fun 3:32
B1 King Contrary Man 3:32
B2 Love Removal Machine 4:16
B3 Born to Be Wild 3:55
B4 Outlaw 2:51
B5 Memphis Hip Shake 3:57

Total: 39:02

 

Que este disco es plastiquete del bueno y artificio a tumba abierta se ve claro en cuanto se escarba un poco. Para empezar, el giro al rock duro no fue algo natural ni nada de eso, sino que fue un movimiento totalmente premeditado que buscaba tocar pelo en unos años en los que el heavy gozaba de una popularidad como ahora no podemos imaginar.

Por tanto, cuestiones artísticas al margen, en esta maniobra estaba el dinerito de por medio. De ahí que no quedaran contentos con el primer intento de esas doce coplas que grabaron en 1986 para un disco que iban a llamar en un principio Peace y contrataran a Rick Rubin para que les arreglara el desaguisado y los convirtiera en los nuevos arcángeles del cuero y el acero. No los voy a culpar por ello. Su éxito habla por sí mismo, pero pongamos las cartas sobre la mesa.


DISCOS RELACIONADOS


jueves, 26 de septiembre de 2013

Rezando en el averno

Heaven and Hell (Black Sabbath, 1980)  


HEAVY METAL. Y llegó Ronnie James Dio y su versatilidad, su vozarrón y, en fin, su heavy. Y el grupo se dejó arrastrar por otra forma de hacer, muy profesional, muy precisa, como de relojería suiza. Iommi, sin ir más lejos, digita aquí en los solos como nunca lo había hecho. Por velocidad y precisión. Por eso, como pasó con el Back in Black (AC/DC) en el mismo año, entiendo que el público lo abrazara como un clásico instantáneo, llevando al álbum al número 9 de las listas de ventas en el Reino Unido y llenando a reventar todos los conciertos de la gira subsiguiente.

Algo que está muy bien y que acepto como la inyección que la banda necesitaba para regenerarse, pero que para mí no es Black Sabbath. No como los habíamos conocido. No como me gustaban. Es cambiar de década y de la noche a la mañana tratar de encontrar restos del sonido que había hecho grande al grupo se convierte en una quimera. Eso se quedó en esa terna de discos inicial inolvidable y en una segunda etapa que mantuvo el listón bien alto. 

Los dos últimos álbumes con Ozzy fueron desastrosos y seguro que el trío superviviente aprovechó la coyuntura para hacer borrón y cuenta nueva, pero es que, aprovechando que el Pisuerga pasa por Valladolid, Dio utiliza esa carta blanca para arrasar con todo. Demuestra ser una fuerza de la naturaleza a la que nuestros queridos y lúgubres amigos siguen sin dudar ni un instante. El grupo se adapta a sus modismos con una ceguera fanática. Si quedaba algo después del ahora añorado Sabotage (1975), había desaparecido por completo. El blues gótico había muerto, ¡larga vida al metal!

★☆☆

A1 Neon Knights 3:49 
A2 Children of the Sea 5:30 ✔
A3 Lady Evil 4:22
A4 Heaven and Hell 6:56
B1 Wishing Well 4:02
B2 Die Young 4:41
B3 Walk Away 4:21
B4 Lonely Is the Word 5:49

Total: 39:30

La portada dice mucho acerca de la nueva dirección de la banda. Fue tomada de la pintura Smoking Angels de Lynn Curlee (1979), la cual se inspiró a su vez en una fotografía de 1928 en la que unas universitarias aparecen fumando vestidas de ángeles durante el descanso de su representación navideña.

 

Una foto que pretende ser provocadora, y lo fue en su época, qué duda cabe, y que juega con ese concepto del bien y el mal, el cielo y el infierno. Puede que de una forma más bien ingenua y no demasiado profunda, pero lo cierto es que su efectividad quedó fuera de toda duda. 

La eterna lucha entre el bien y el mal siempre había sido otra de las patas en las que descansaban los conceptos más sagrados del heavy metal. Pues aquí Dio y los supervivientes de Sabbath no hacen sino darle una nueva pátina de lustre a ese concepto modernizándolo desde una óptica diferente.

DISCOS RELACIONADOS 

 


lunes, 19 de septiembre de 2011

Fundido en negro

Back In Black (AC/DC, 1980)

 
HARD ROCK. Sin tiempo para las lágrimas, los supervivientes, tras la desaparición de Bon Scott, retoman los ensayos, reclutan a Brian Johnson para sustituirlo y graban esta joya en honor al compañero caído. Un discazo al que visten de luto y colocan letras en relieve, como si de una lápida se tratara, para acabar de redondear el obituario silencioso a una época irrepetible. 
 
Dicho esto, habría que fijarse en el trabajo del novato, tal y como todos lo hicieron en la época. Johnson venía de hacer lo suyo en Geordie, banda de hard rock originaria de Newcastle y de corte similar a AC/DC. El propio Scott quedó bastante impresionado con el desempeño del cantante británico cuando los vio en directo, algo que acabó por convencer al resto de la banda tras la audición en la que lo acabaron aceptando para su nueva andadura. Con un estilo que, sin tratar de imitar al fallecido, se antoja perfecto como continuación de su legado, solo podemos decir que lo hace muy bien, la verdad. La prueba está en canciones como "Hells Bells", "Shoot to Thrill", "You Shook Me All Night Long" o "Back In Black", que son clásicos instantáneos en su voz. 
 
Reconozco que he tenido mi etapa de escepticismo respecto a las hipérboles y las adhesiones incondicionales que siempre ha amasado Back in Black. Un disco que veía excelente, pero para nada obra maestra. Ahora mi percepción ha cambiado, aunque sigo poniendo en duda la idea de homenaje al frontman desaparecido que ha calado tan hondo en la mayoría de sus seguidores. Vale, ahí está el luto inmaculado de la portada y el luto severo de "Hells Bells", impresionantes los dos, pero ya está, eso es lo único que veo como cierto homenaje. Lo demás, más bien es una celebración de un grupo que vuelve a sentirse vivo cuando parecía que no iba a sobrevivir a una pérdida tan importante. Otra cosa es que siga pensando en ello como algo negativo. No sé, parece que cuanto más lo escucho, más me creo eso de que con esta celebración estaban homenajeando al vocalista de la manera festiva que él hubiera preferido.
 
En cualquier caso, excusas aparte, creo sinceramente que debemos congratularnos de que los australianos siguieran en la brecha. Al menos por este álbum de riffs poderosos en el que una voz nueva se ajusta desde el primer momento a la idiosincrasia de la banda a la perfección. Eso es lo que nos encontramos a mansalva. No había tiempo para lágrimas, como digo, y tampoco había deseos de revolcarse en la pena, pero es que todo este rollo del panegírico en realidad se lo inventaron entre la prensa y los seguidores. Así las cosas, no puede haber oportunismo barato aquí. Por si fuera poco, la evolución posterior a esta bisagra que separa dos épocas dictaría sentencia para siempre a favor de este álbum. Como poco, Back In Black invitaba a la esperanza, porque, con todos los peros que se quieran, es un disco enorme. Ni más ni menos.
 
★★★★

A1 Hells Bells 5:11
A2 Shoot to Thrill 5:17
A3 What Do You Do for Money Honey 3:34
A4 Given the Dog a Bone 3:31
A5 Let Me Put My Love Into You 4:14
B1 Back in Black 4:14
B2 You Shook Me All Night Long 3:29
B3 Have a Drink on Me 3:58
B4 Shake a Leg 4:05
B5 Rock and Roll Ain't Noise Pollution 4:12
Total: 41:45

Este disco siempre será un símbolo de supervivencia ante la adversidad, de crecerse en las situaciones más difíciles. No solo es que el grupo llorara hasta la extenuación la muerte de su cantante por cuestiones personales. Es que a ver quién era el guapo que se atrevía a sustituirlo. A pesar de lo pronto que salió el álbum (Bon murió en febrero y el álbum estaba en las tiendas en julio), hay que decir que los miembros restantes barajaron la disolución. Fueron los amigos y familiares los que les convencieron para continuar.

Una vez tomada la decisión había que buscar a un0 sustituto adecuado, cosa harto difícil dadas las características de un Bon Scott que era todo un volcán escénico y un dechado vocal con un estilo inimitable. No tardaron mucho en decidirse por Brian Johnson, entonces vocalista de Geordie, probablemente por ese estilo rajado que tenía algo que ver con el de Scott, si bien desde otra perspectiva.

No se puede decir que Johnson se dedicara a imitar a su predecesor. Él hizo lo suyo desde el principio y creo que ahí está el secreto de un éxito que se ha prolongado varias décadas y que ha hecho que pocos de los nuevos fans de la banda se acuerden del vocalista original. Un pecado imperdonable para los que vemos que sí que hay una diferencia, y no pequeña, pero también un mérito tremendo para un Johnson que fue capaz de insuflar nueva vida a una banda moribunda, contribuyendo con su presencia en uno de sus discos esenciales.

DISCOS RELACIONADOS