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jueves, 28 de abril de 2022

La necesidad del ateísmo

Believe in Nothing (Paradise Lost, 2001)

ROCK GÓTICO. La consigna parece clara en el octavo disco de Paradise Lost. Después del fracaso a todos los niveles que supuso su tonteo con la electrónica en Host (1999), tocaba revisar su sonido volviendo a las bases. En una maniobra que, por primera vez, no me queda tan claro que atienda al deseo personal de los miembros o a un intento por contentar a una afición que siempre había parecido importarles bien poco.

Desde la apertura, con la colosal "I Am Nothing", se aprecia un intento por volver a encontrar el duende que inspiraba las guitarras de Draconian Times (1995). Aunque sea desde la distancia y sin poder quitarles todas las capas de impostada accesibilidad que tenían los instrumentos después de una serie de discos más bien dudosos. El intento está ahí y se aprecia. Otra cosa es que podamos hacer borrón y cuenta nueva y volver a adorarlos como antaño.

Nunca me ha valido eso de volver a los orígenes porque sí. Está claro que el hecho de retomar las guitarras acaba sentándoles bien, pero la intención no acaba siendo suficiente como para armar un disco imponente. Ni siquiera interesante, más allá de los tres o cuatro temas de rigor. No, tampoco nos escandalicemos, Paradise Lost lleva siendo un grupo perdido y sin rumbo desde One Second (1997). Una banda engullida por sus ínfulas y por una hipersensibilidad que travisten de hieratismo y gravedad extrema. Lo de siempre, pero si le quitas la condena del doom metal, acaba resultando tan evidente que ya no tiene gracia.

★☆☆☆☆

1 I Am Nothing 4:01
2 Mouth 3:45
3 Fader 3:57
4 Look at Me Now 3:37
5 Illumination 4:31
6 Something Real 3:35
7 Divided 3:27
8 Sell It to the World 3:11
9 Never Again 4:38
10 Control 3:29
11 No Reason 3:14
12 World Pretending 4:28
Total: 45:53

Se buscan huéspedes

Host (Paradise Lost, 1999)

SYNTHPOP GÓTICO. Lo comprendo perfectamente. Puestos a huir hacia delante, mejor hacerlo a toda velocidad. Paradise Lost siempre se han caracterizado por quemar etapas a la velocidad de la luz. Apenas están disfrutando de su nueva mutación, cuando ya están trabajando en su siguiente movimiento. No hay más que comparar cualquiera de estas canciones con los pedruscos sanguinolentos que levantaban ese ya lejanísimo Lost Paradise (1990). Nueve años que parecen nueve lustros, porque lo de Paradise Lost, de verdad, es digno de estudio.

Ahora se pasan a una suerte de synthpop de tintes góticos que surge de profundizar en las ideas que habían plasmado en One Second (1997). Ese gusto por Depeche Mode o The Cure que siempre han aireado, cobra aquí su forma más evidente y redondeada. Lo que no quita que no sepan lidiar siempre con un aburrimiento que viene de lo predecible, lo pacato y lo tibio. No pasemos por alto que las dos bandas mencionadas siempre han tenido un compromiso con el pop que Paradise Lost no podrá tener ni en mil vidas. Ya saben, en eso de tomarse en serio y de ser incapaces de esbozar una sonrisa, los de Halifax no tienen rival.

Así las cosas, el séptimo disco de Nick Holmes, Greg Mackintosh y los suyos es de una corrección impoluta, de una pulcritud aséptica... Y de un aburrimiento bostezante. Si no fuera por "So Much Is Lost", "Nothing Sacred", "Behind the Grey" o "Made the Same", no sé qué salvaría de aquí.

★☆☆☆☆

1 So Much Is Lost 4:18
2 Nothing Sacred 4:04
3 In All Honesty 4:04
4 Harbour 4:25
5 Ordinary Days 3:31
6 Its Too Late 4:46
7 Permanent Solution 3:19
8 Behind the Grey 3:15
9 Wreck 4:43
10 Made the Same 3:36
11 Deep 4:02
12 Year of Summer 4:18
13 Host 5:12
Total: 53:33

La vida en un segundo

One Second (Paradise Lost, 1997) 

ROCK GÓTICO. Paradise Lost siguen suavizando su sonido, o matizándolo, o enriqueciéndolo... Llámenlo como quieran. Sus motivos pueden ser de lo más lucrativo o de lo más creativo, da igual. Lo único evidente es que en siete años de carrera discográfica han pasado del doom al metal gótico para acabar en esto que a duras penas podemos llamar rock.

Gótico o no, eso es lo de menos, no diría que el grupo no parezca cómodo con el experimento. Se ve que su amor por The Cure o Depeche Mode es más que sincero y no se les puede achacar que no hayan dado con hallazgos melódicos meritorios. No, One Second no es un mal disco. Al menos no uno horrible. 

El problema viene cuando nos olvidamos de las piezas maestras y lo tasamos en su conjunto. Ahí es cuando vemos que, por primera vez, la banda ha entregado un objeto tibio, flojo, casi carente de vida. Un ni chicha ni limoná que hace que echemos de menos el helor glacial de sus inicios. Por lo de sentir algo, ya me entienden. 

★★☆☆☆

1 One Second 3:33
2 Say Just Words 4:02
3 Lydia 3:32
4 Mercy 4:24
5 Soul Courageous 3:01
6 Another Day 4:44
7 The Sufferer 4:29
8 This Cold Life 4:21
9 Blood of Another 4:00
10 Disappear 4:29
11 Sane 4:00
12 Take Me Down 5:25
Total: 50:00

lunes, 25 de abril de 2022

Aquí hay dragones

Draconian Times (Paradise Lost, 1995)
 

GOTHIC METAL. Por primera vez desde que empezaron a grabar discos hace ya un lustro, Paradise Lost tardan dos años en sacar nuevo álbum. Fieles a su cita anual, esto parece un ínterin demasiado largo para los fans. Pero es que lo que ha pasado entre su exitoso Icon (1993) y este Draconian Times parece bastante más que simplemente un par de vueltas al sol.

El quinto disco no debería suponer una sorpresa. No demasiado, al menos. No es más que una profundización en la accesibilidad que han ido buscando poco a poco, pero de manera clarísima, desde que sacaron ese durísimo y casi impenetrable Lost Paradise (1990). Esta grabación que nos ocupa es lo más rock que hayan hecho nunca, así sin etiquetas detallistas. Guitarras inflamadas, estribillos y un Nick Holmes que por primera vez se pone a cantar sin ocultarse en recitados ni en una guturalidad que jugó su papel en el desarrollo musical de la banda, pero que claramente no daba para más. Definitivamente, esto rubrica el adiós al doom y la zambullida sin complejos en un metal gótico algo engolado y un pelín demasiado intenso. Más de lo normal, quiero decir.

Greg Mackintosh y Aaron Aedy siguen siendo el arma (no tan) secreta capaz de propulsar toda esta maquinaria y hacer que funcione. Aunque las melodías puedan no dar en el clavo en todo momento, aunque el pálpito romántico pueda parecer demasiado, al final la electricidad lacerante, lacrimosa o explosiva del dúo consigue bajarlo todo a la tierra para hacer que todo eso nos dé un poco más igual y podamos disfrutar de unos cuantos momentos épicos sin demasiado sentimiento de culpa.

Por todo esto considero que Draconian Times es un disco necesario en el canon de los de Halifax. Una obra pensada para clavarse en el alma de cualquier adolescente atormentado. Con poco recorrido más allá, seamos claros. Pero lo cierto es que si no te la tomas demasiado en serio y eres capaz de relativizar toda esa estética del dolor (impresionante artwork, por cierto), podrás ponerte este disco de vez en cuando e incluso esbozar una sonrisa de complicidad. Esto es lo que tienen estas cosas: crecer es perder, dejar cosas en el camino, pero eso no significa que con quince años no tuviéramos nuestro pedacito de razón.

★★★☆☆

1 Enchantment 6:04 ✔
2 Hallowed Land 5:03
3 The Last Time 3:23
4 Forever Failure 4:18
5 Once Solemn 3:03
6 Shadowkings 4:42
7 Elusive Cure 3:21
8 Yearn for Change 4:19
9 Shades of God 3:54
10 Hands of Reason 3:57
11 I See Your Face 3:16
12 Jaded 3:26
Total: 48:46

Mención aparte merece el libreto del álbum, una auténtica delicia que nos recuerda que en este apartado del metal extremo hay una querencia especial por el siglo XIX. El romanticismo, lo gótico, la evocación de una forma de vida que seguro que no fue tan idílica, pero que el arte ha dotado de un aura tan especial que se hace muy difícil escapar a su eterno influjo.

No sé a qué artista me recuerda el envoltorio de este Draconian Times. Todos esos cráneos de animales imaginarios, esas conchas y ese aire decadente y casi mortuorio me recuerdan a muchas cosas diferentes. A veces a William Turner, un pintor que siempre asociaré a esta banda, pero también a Beksinski o a Friedrich con toda esa desolación del ser humano solo ante la furia de los elementos.

DISCOS RELACIONADOS

Falso ídolo

Icon  (Paradise Lost, 1993)

GOTHIC METAL. Si pasamos por alto ciertas cosas, podremos disfrutar del giro copernicano que dieron Paradise Lost con este álbum de subyugante portada. Abandonando o más bien depurando ese death metal gutural de sus tres primeros discos, destilan una música de melancolía tan abisal como impostada en la que destaca sobremanera el tratamiento de las guitarras. 

Es lo mejor, sin duda, dentro de un disco épico hasta la desmesura al que la voz de Nick Holmes causa un daño irreparable. En su afán por el feísmo, por no ser demasiado "accesibles", el rubio cantante suena forzado y fuera de sitio mientras se da de hostias con la melodía a cada sílaba. Un daño que al final acaba dotando de personalidad a la que para muchos es la obra maestra de los de Halifax. Que todo hay que decirlo.

Una lástima relativa, por tanto. Habían descubierto el wah-wah y el noise, y los arreglos suenan inteligentes, oscilando entre lo inmaculado y lo sucio, pero al final no dejan de ser un grupo más de thrash metal. Muy tristes y muy estupendos en su miseria, eso sí. Pero es que, pensándolo bien, ¿no era eso lo que esperábamos de ellos? Personalmente prefiero Gothic, pero este Icon siempre ha tenido un magnetismo que no sé cómo explicar.

★★★☆☆

1 Embers Fire 4:44
2 Remembrance 3:26
3 Forging Sympathy 4:43
4 Joys of the Emptiness 3:29
5 Dying Freedom 3:43
6 Widow 3:04
7 Colossal Rains 4:35
8 Weeping Words 3:50
9 Poison 2:59
10 True Belief 4:30
11 Shallow Seasons 4:55
12 Christendom 4:30
13 Deus Misereatur 1:57
Total: 50:25

El magnetismo al que aludía siempre ha partido de la portada, eso sí lo tengo claro. Una portada que parece una vidriera de iglesia atravesada por el sol y multiplicada por mil. Un arte religioso que va que ni pintado para las temáticas y la solemnidad que se gastan estos.

Será por eso que este disco, para mí, siempre irá de la mano con el arte sacro, con el de los iconos de los grandes maestros eslavos, la Iglesia Ortodoxa, Andrei Rublev (Andréi Tarkovski, 1966) y todo lo que sugiere un título como "icono" y un cuadro como el que nos pintan aquí los de Halifax.

Los bordes de la pesadumbre

Shades of God (Paradise Lost, 1992)

DOOM METAL. Primero dejar claro que lo que venían haciendo Paradise Lost desde su debut era una mezcla de death y doom metal más que alguno de esos estilos en estado puro. Esta diferenciación, que al neófito le va a importar bien poco, parece que es capital para el metalero más metido en la música extrema que siguen practicando los ingleses en su tercer álbum.

En segundo lugar, señalaremos que el sonido rugoso y salvajemente crudo que la producción supuestamente deficiente había dejado en Gothic (1991) se pierde por completo aquí. Simon Eferney, productor curtido en el campo del metal, redondea el giro profesional de una banda que empieza aquí a depurar el goticismo que esbozaron en el disco anterior y que cobraría vida de manera definitiva en el posterior y alabadísimo Icon (1993).

Toca por tanto decidir si estamos ante una obra de transición o un hito dentro del canon de Holmes, Mackintosh y compañía. Y en este caso, el corazón nos pide coger el camino de en medio, aunque en buena medida, la obra llegue a aproximarse a su venerada continuación. Es verdad que no cuenta con la pirotecnia guitarrística de Icon, que las canciones son más largas de lo deseado, pero también hay que alabar la presencia del bajo, mucho más imponente, y la factura de unos pocos temas que son auténticos clásicos del grupo ("Mortals Watch the Day", "Pity the Sadness", "No Forgiveness", "As I Die").

En resumen, Shades of God puede ser el disco más atmosférico y solemne de los británicos. Un álbum, cuya lentitud apela a nuestra paciencia, pero que asegura frutos si se sabe esperar. Los teclados se reducen a la mínima expresión aquí y las guitarras acústicas florecen como nunca antes en la obra de Paradise Lost. También destaca el intento de Nick Holmes por hacer algo más parecido a cantar, cosa que consigue de manera más atractiva que lo que haría en Icon, todo hay que decirlo. Y con todo lo interesante que puede ser, que lo es, tampoco puedo decir que no se haga pesado. Solo para adeptos y obsesos del metal más ceremonial.

★★☆☆☆

1 Mortals Watch the Day 5:12
2 Crying for Eternity 7:06
3 Embraced 4:29
4 Daylight Torn 7:53
5 Pity the Sadness 5:01
6 No Forgiveness 7:36
7 Your Hand in Mine 7:07
8 The Word Made Flesh 4:39
9 As I Die 3:46

Total length: 52:49

Cathedral

Gothic (Paradise Lost, 1991)


DOOM METAL. Paradise Lost crean una obra maestra del doom metal con un segundo álbum plagado de sinfonismo, guitarras infinitas y voces operísticas que tratan de morder el cuello de una guturalidad más abisal que nunca. Será por todos estos contrastes o por lo acertado de su combinación, la cuestión es que con los años me parece más que evidente que estamos ante la obra más extrema, intensa, conseguida y espectacular de la banda de West Yorkshire.

Puede que seas más del goticismo decimonónico de Icon (1993) o Draconian Times (1995), mucho más vistosos, pero creo que al final, dándole el tiempo que este disco requiere, hay que acabar reconociéndole su justo valor. Un valor que encuentro en la contraposición sublime entre las armonías más estranguladas e hirientes y una ifluencia de la música clásica que hace de esto, tanto una fastuosa ópera del averno, como una catedral gótica más tétrica que el cementerio que pueda tener junto a ella.

Y por supuesto, esto no significa que Gothic sea para todo el mundo ni que tenga capacidad para rebasar las fronteras del metal extremo donde ha sido creado. Sin embargo, sí que puede verse simplemente como un gran disco de rock. Uno de esos al que solo van a poder acceder los melómanos más inquietos con algún interés en la música más brutal y expresionista del planeta. Una música que me atrae y me asusta. Y también me repele, todo hay que decirlo. Pero una música que merece todo mi respeto y, según el día, hasta toda mi admiración.

★★★

1 Gothic 4:43
2 Dead Emotion 4:33
3 Shattered 3:58
4 Rapture 5:09
5 Eternal 3:46
6 Falling Forever 3:27
7 Angel Tears 2:36
8 Silent 4:36
9 The Painless 3:58
10 Desolate 1:50
Total: 38:36

Volvemos a lo pictórico, algo tan unido a lo que hace Paradise Lost, que es inevitable mencionarlo. En este caso, solo hay que echar un vistazo a la portada para pensar en su compatriota William Turner. Concretamente esos estudios en acuarela que realizó sobre la obra poética de John Milton, como esta Expulsión del paraíso, que podemos ver aquí.

También veo mucho de Goya entre tanta barbarie. Los desastres de la guerra o las pinturas negras del aragonés me da a mí que debieron influir en el grupo de manera decisiva. Que a lo mejor es mucho esperar de unos metaleros sin escrúpulos, pero quiero pensar que tras esa forma de atacar el sonido y esa forma de envolver sus álbumes hay un poso de alta cultura que me niego a escamotearles.

Better to reign in Hell than to serve in Heaven

Lost Paradise (Paradise Lost, 1990)

DOOM METAL. No se puede decir que los de Halifax no nacieran con personalidad. Pocos tenían una aproximación tan estudiada y cuidada en esto del metal extremo por esos años. La guturalidad se esperaba, la morosidad rítmica no tanto. Tampoco ese tratamiento de las guitarras entre lo sinfónico y el ruidismo más atonal. 

Berridos abisales para cantar las miserias del ser humano, así resumiría lo que suena aquí. Lost Paradise expresa, sin adornos superfluos ni alambicadas armonías, ese deseo de explorar sin límites el poema narrativo de John Milton. Por supuesto desde la superficie de una perspectiva tremendista y más expositiva que analítica. Literatura, poca, más allá de la exposición expresionista de la agonía del hombre devorado por su propio tormento interior.

Creo que suena lo suficientemente suculento para, como mínimo, echar una miradita. Y salir corriendo después, sí, eso también.

★★☆☆☆

1 Intro 2:41
2 Deadly Inner Sense 4:36
3 Paradise Lost 5:29
4 Our Saviour 5:07
5 Rotting Misery 5:15
6 Frozen Illusion 5:21
7 Breeding Fear 4:14
8 Lost Paradise 2:08
9 Internal Torment II 5:55
Total length: 40:46

Paradise Lost parecen querer conectar la idea pesimista que transmite el título de la obra de Milton (el contenido es otra cosa) con el mundo actual. Lo dejan bien claro con la portada futurista de corte casi industrial con la que adornan este estreno. Una portada que puede llevarte de las simas existenciales del siglo XVII a cosas como Alien (Ridley Scott, 1979), Blade Runner (Ridley Scott, 1982) o Depredador (John McTiernan, 1987).

Por muchas connotaciones fascistas que también se le puedan sacar a ese brazo extendido, me quedo con todo lo anterior. Paradise Lost siempre le ha sacado mucho partido a lo pictórico en su obra, y si bien no estamos ante su mejor portada en lo estético, sí que da juego para simbolismos y para buscar referencias, las cuales te acaban saltando a la cara casi sin pensar. ¿Saludo fascista? ¿Alcanzar a la divinidad como en la Capilla Sixtina? Sí, ahí me he pasado de optimista.