ROCK & ROLL. Con este, Tequila finiquitan una carrera que fue todo un suspiro sulfuroso. Rock & Roll a chorro, tonteos con algún sonido latino y varias colisiones frontales contra unos intentos de balada que acababan en la intranscendencia o el pasteleo más insufrible. Un aprendizaje que parece culminar en cierta forma en este cuarto trabajo, una rodaja que concentra todo el proceso de aprendizaje del grupo.
Quizás por eso "Confidencial" sea el disco más perfecto de la banda. Lo que no significa, por supuesto, que sea el mejor. Eso se lo dejamos a un "Rock and Roll" (1979) que mira al resto por encima del hombro. Como siempre, no es una novedad, los temas más rockeros tienen poco que discutir aquí y es quizá en temas como "Ya soy mayor" en los que vemos que Tequila ha aprendido un poco de sus errores. Tanto las cuerdas con las que la envuelven como la melodía son magistrales y llegan a elevar el tema por encima del topicazo nostálgico que nos van narrando.
How high?
Y toda esta depuración acaba redundando en un álbum decente de un grupo que parece no poder a aspirar a mucho más en este formato. Dueños de un tino innegable para el himno efervescente, ahí está "¡¡Salta!!", vuelven a dejar claro, tal vez para siempre, que nunca van a poder entregar todo un LP para la eternidad. Por mucho que siempre vayan a dejarse escuchar con agrado, cosa que tiene su valor. Consolémonos con ello, pues.
Tequila siguen amasando éxitos y ampliando su legión de acólitos, y lo hacen a base de pulir su sonido y sus canciones hasta límites que empiezan a resultar molestos. Porque por muy sólidos que suenen, por mucho que añadan influencias tan respetabilísimas como Dr. Feelgood ("Ring Ring"), si siguen dándole vueltas a la gilipollez en sus letras y arrimándose a la pachanga ("Es solo un día más") de manera tan indisimulada, lo que sale a la luz es que a lo mejor nunca fueron para tanto.
Y eso que hay cosas más que jugosas en el tercer "clásico" de la banda. No en una "Mira esa chica" que da bastante grima incluso dejando de lado la igualdad de género. En realidad no en la mayor parte del disco, seamos claros. Lo mejor se concentra en las tres últimas además de en la mencionada "Ring Ring". Sobre todo en ese cierre efervescente al que se venían abonando desde el disco anterior y que tendría continuación en su despedida. Allí será la sempiterna "Salta"; aquí una "Dime que me quieres" que concentra las mejores virtudes del combo, pero que si rascamos también deja ver todos los defectos que siempre han atesorado.
ROCK & ROLL. Tequila siempre han tenido que cargar con un sambenito muy pesado. Y es que al traducir como nadie el espíritu de los Stones se les puede acusar de imitadores sin más. Algo que no es justo, ya que no estamos hablando de una cuestión lingüística, sino de actitud, caradura y ganas, cosas de las que han demostrado saber más que nadie.
En este disco nos los encontramos en la cúspide de sus poderes. Disfrutando de su solvencia y de lo bien que hacen sonar a un conjunto trabajado a base de pasión y sabiduría musical. Hay demasiadas cosas valiosas aquí como para pasar por alto el rock & roll de alto octanaje de la banda madrileña. Ahí están, la chulería adictiva de Alejo en el micro, el explosivo juego de guitarras Ariel y Julián o la inapelable base rítmica de Manolo y Felipe.
Entreplantas
Muchas cosas y muchos detalles. Como la virulencia y el despendole rockero de gemas como "Rock and Roll", "Y yo qué sé !!" o "Matrícula de honor"; la adicción orgásmica de ese encuentro sexual relatado en "Rock del ascensor", cinco minutos coreables y pélvicos al máximo; o ese cierre con "Me vuelvo loco", la cual inaugura una costumbre que repetirían en todos sus discos posteriores, la de cerrar con un himno bailable de esos que se presta a ser voceado por la muchachada en los conciertos.
Dicho esto, tampoco exageraría con este disco. Como todo lo que ha hecho Tequila, como toda su carrera, es un artefacto tan efervescente y explosivo como volátil y efímero. Este suspiro de rock al máximo los coloca como los primeros de la clase, los más chulos, pero también airea sus vergüenzas en lo lírico (mucho más leves que en el anterior) y sus problemas con los medios tiempos y las lentas. Ni "Todo se mueve" ni "Hoy quisiera estar a tu lado" convencen del todo. "Quiero besarte" es un funk tórrido que puede llenar, pero no tanto como anuncia y "Mr. Jones" se pierde en su gore de garrafa y sus pretensiones hilarantes a pesar de su buena factura instrumental. Por todo ello estamos ante un gran disco, pero no veo obra maestra aquí. Y eso que es sin duda el mejor del grupo.
ROCK & ROLL.Viendo el panorama nacional de finales de los 70, el alcance de lo que suena en estos surcos se antoja colosal. Que un grupo tocara rock & roll como lo hacía Tequila y que tuviera la capacidad de amasar una legión de fans equiparable a la de los Pecos no era algo para tomarse a broma. Máxime cuando lo que suena aquí puede defenderse tantos años después como uno de los discos básicos para entender los comienzos del rock propiamente dicho en esta piel de toro.
Tuvieron que venir de Argentina, un país mucho más avanzado en todo por aquel entonces, para enseñárnoslo. El combo se luce preciso y erudito en unas formas que más que beber de sus adorados Stones, que también, liban directamente de la fuente, Chuck Berry a la cabeza. Al menos eso es lo que podemos saborear en los momentos más despendolados y caraduras, de la seminal y nunca bien ponderada "Rock & Roll en la plaza del pueblo" a "Necesito un trago", pasando por "El ahorcado", "Buscando problemas", "Mala leche" o "Desabrochando".
Es cierto que Tequila siempre han tenido la virtud de coger de aquí y de allá y mezclar las piezas para descolocarnos. Así, cuando empieza esa "Nena, qué bien te ves", enseguida nos viene a la mente el "You Can't Always Get What You Want" de los Rolling, pero rápidamente lo transforman en un tema de jazz rock que lo pone todo patas arriba, por muy tontorrón que acabe siendo. Y luego está esa "Abre el día" que nos zarandea al hacernos pensar en "Wild Horses", "Sister Morphine" o "Salt of the Earth", todo al mismo tiempo.
Enardeciendo al personal
Y todo esto no significa que todo brille aquí con la misma fuerza ni que estemos ante un clásico inapelable. El problema está en la tontería lírica general, que más allá de apelar al lado lúdico y sinvergonzón del rock, puede resultar algo insoportable a veces. Eso y temas concretos que o no llegan o no pegan ni con cola como el mencionado "Nena, qué bien te ves" o las instrumentales "Vacaciones en Copacabana", aceptable, o "Israel", prog rock con toques celtas, indigesto y totalmente prescindible.
Una lástima, porque el grupo derrocha personalidad y valentía, pero al final este estreno se queda en un noble intento, un soplido de aire fresco en medio del ambiente de tímida pero ansiosa apertura que se respiraba tras la muerte del dictador.
★★★☆☆
Podríamos pensar que el título del disco y su portada se inspiran en esa "Rock 'n' Roll High School" que rodara Allan Arkush con la inefable participación de los Ramones. Sería un paralelismo genial si no fuera por el pequeño detalle de que este disco es del 78 y la película del 79.
Una pena, porque tampoco creo que la inspiración fluyera en sentido contrario, aunque quién sabe... No veo a un anglosajón empapándose de lo que ocurría en nuestra piel de toro en términos rockeros, pero aquí puede haber un trasvase extraño que alguien debería explicar. O la más pura de las coincidencias acerca de un tema que tampoco era nuevo.
No, seguramente Tequila estaba filtrando cosas como ese "School Days" en el que Chuck Berry pone bonito al sistema educativo. Sí, esa es una explicación más plausible. En cualquier caso, un ladrillo más en el muro (jeje) que siempre ha representado la tensa relación entre el rock y las aulas.
Tequila no fue un grupo prestigioso entre esa movida tan manoseada, vilipendiada y, últimamente, endiosada. Tampoco es que sean el acabose entre los interesados en lo alternativo. Se sacaron de no sé muy bien donde 4 discos entre el 78 y el 81. Discos de rock & roll ortodoxo y deudor de los Stones hasta las heces. Estos últimos fueron el espejo en el que se miraron, el manantial dorado del que bebieron para vomitar unos temas que siempre pecaron de ingenuos aunque eran pegadizos y potentes sin duda.
No fue un grupo prestigioso como digo, aunque ahora haya voces que se empeñen en elevarlos a la categoría de mito, una etiqueta que les viene grande a pesar de lo bien que han tocado siempre. No, no son los padres de nada. Se limitaron a poner una música que variaba en acierto a unas letras que a menudo daban más pena que otra cosa. Nunca tuvieron un disco redondo. Fue esta una banda de singles resultones con algún que otro momento sobresaliente (véase "Rock del ascensor").
Cuando me arrepiento de la dureza de mi juicio me basta con "recrearme" en la letra de "Matrícula de honor". Aun siendo benevolente y empático no puedo evitar el sonrojo por versos como:
Nueve de la mañana, ya suena la campana a clase tenemos que entrar No importa si nos gusta, o acaso nos disgusta nadie te lo va a preguntar
Por suerte, diría yo. ¿Qué podría pasar si se decidiera qué deben hacer los chavales en edad escolar en base a sus preferencias? Preparen playstations y demás artillería tecnológica, profes.
Son viejos y aburridos, que cruz me tengo que aguantar me entra por una oreja, por la otra se me va un día en el colegio...es un muermo total!!
¿Viejos y aburridos? Señores, ¿han escuchado alguna vez a Leonard Cohen? ¿y a Bob Dylan? ¿y a Tom Waits? Parece que no. Ah, y un motivo “contundente” eso de un muermo total.
Y yo no sé porque... yo no sé porque...
La verdad, no me extraña en absoluto. Todo un himno a la cabeza hueca que por querer ser juvenil resulta estúpido. No es más que un ejemplo que demuestra lo mal que pueden envejecer ciertos temas. Y es que si en 1979 no estudiar y pasar del colegio podía ser un acto de rebeldía y de "autenticidad", hoy lo realmente subversivo es estudiar y ser responsable. Tampoco hay que darle más vueltas. Se trata simplemente de un rock & roll facilón y, por qué no decirlo, infeccioso.
Tequila se reunieron hace poco. Grandes éxitos, conciertos… La nostalgia paga, y bien. Lo malo es cuando la calidad nunca ha estado a la altura del recuerdo. Me dirán que se pasa un buen rato con esta música. Que siempre han tenido actitud.No lo niego. Otra cosa es pretender tomársela en serio o que trascienda… It’s only rock ‘n’ roll but I like it!
Si a pesar o gracias a estas indicaciones totalmente personales alguien sigue teniendo ganas de explorar el miniuniverso de los hispanoargentinos, recomendaría su disco Rock and Roll (1979). No solo es el más sólido, sino que no contiene ni "Rock and roll en la plaza del pueblo" ni, y esto es más importante, "Salta". Dos buenos motivos para acercarse a él con menos prejuicios.