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viernes, 26 de enero de 2024

Surfeando el asfalto

Conspiracy of One (The Offspring, 2000)

L.A. PUNK. Ya se veía venir con ese Americana (1998), pero aquí Offspring parecen decididos a perder los papeles definitivamente. De alguna forma vuelven a recoger el testigo que habían pasado a bandas tan dudosas como Sum 41 o Blink 182. Y el testigo les llega manchado por toda la melaza y la insulsez de dichos grupos. 

Así las cosas, en el mejor escenario posible, este álbum suena a demostración de cómo se hace, dirigida a esos descendientes. En cualquier otro escenario habría que concluir que los influyentes son los influidos ahora. Y de la peor manera posible.

Así suenan los californianos encarando la madurez. Más adolescentes que nunca. Confundiendo la rabia con la feria y dejándose comer por unos coros que ya nos sonaban dudosos hacía unos años. ¿Qué esperaban? ¿Que con la edad mejoren estas cosas? ¡No, hijo, no! 

★★☆☆☆

1 Intro 0:05
2 Come Out Swinging 2:47
3 Original Prankster 3:42
4 Want You Bad 3:23
5 Million Miles Away 3:40
6 Dammit, I Changed Again 2:49
7 Living in Chaos 3:28
8 Special Delivery 3:00
9 One Fine Day 2:45
10 All Along 1:39
11 Denial, Revisited 4:33
12 Vultures 3:35
13 Conspiracy of One 2:17
 
Total: 37:43

The Offspring siempre han tenido una conexión muy especial con la cultura del skateboard. El desenfreno de su música, su imagen y sus diseños siempre le han ido al pelo a los practicantes de ese deporte, casi un modo de vida para muchos.

Y si todo esto es verdad, aquí lo es más que nunca. Está en la ligereza de su estilo, en la levedad de sus planteamientos y por supuesto en el diseño de una portada que te lleva de cabeza a agarrar tu tabla y ponerte a surfear por el asfalto.

Surfeando la ola

Ixnay on the Hombre (The Offspring, 1997)

L.A. PUNK. El disco de la resaca post-Smash propone una línea continuista por parte de la banda de Huntington Beach. En sonoridad, concepto y en la presencia de esa voz en off que introduce, ameniza y cierra el álbum con mayor o menor fortuna, dependiendo de la paciencia del oyente. 

Y en vista del resultado, no podemos decir que hagan mal, porque a pesar de que el disco es bastante conservador, no deja de ser ultraefectivo. Además, se las apañan para explorar nuevos territorios en las épicas "Gone Away" y "Amazed", gemitas de corazón emocore pensadas para ser coreadas hasta desgañitarse.

También son muy destacables las más directas y contundentes "Meaning of Life" y "All I Want", sacadas de los rescoldos todavía ardientes del álbum anterior. Un buen puñado de motivos para seguir confiando en el poder de este punk pop que no sería lo mejor del mundo, pero que era muchísimo mejor que lo que nos esperaba con la siguiente generación de grupos de este estilo que nos estaba acechando a la vuelta de la esquina. Sé que no es mucha loa, pero es lo que hay.

★★★☆☆

1 Disclaimer 0:44
2 The Meaning of Life 2:56
3 Mota 2:57
4 Me & My Old Lady 4:33
5 Cool to Hate 2:47
6 Leave It Behind 1:58
7 Gone Away 4:28
8 I Choose 3:54
9 Intermission 0:48
10 All I Want 1:54
11 Way Down the Line 2:36
12 Don't Pick It Up 1:53
13 Amazed 4:25
14 Change the World
    - Change the World 4:45
    - [silence] 1:26
    - Kiss My Ass 0:06

Total: 42:10

Lo latino, será por el lugar de donde vienen, siempre ha impregnado la obra de Offspring. En títulos, alguna interjección y en su artwork. De todas formas, quizás sea aquí donde se perciba más claramente. Solo hay que ver cómo se llama el álbum y los dibujitos de calaveras con los que lo adornan. Si no un homenaje, al menos sí un referencia nada velada a cosas como ese Día de Muertos con el que recuerdan a los que ya no están en México. Calaveras y diablitos.

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miércoles, 24 de enero de 2024

Por aplastamiento

Smash (The Offspring, 1994)

 

L.A. PUNK. Smash fue el pelotazo definitivo de Offspring. No creo que les fuera fácil asimilarlo. De repente, una banda con una cierta repercusión en los ámbitos más alternativos, y con un cierto reconocimiento gracias a ese Ignition (1992) que los puso en el mapa, empezó a vender discos a mansalva y a verse a todas horas en la MTV gracias al videoclip de "Come Out and Play". "Self Esteem" no hizo sino amplificar el efecto un poco más para que este álbum fuera, junto a Dookie (Green Day, 1994), el responsable directo de la reactivación del rock alternativo más allá del grunge y de la popularización de un punk rock que no estaba en su mejor momento.

A partir de este disco la banda tocó un estrellato que no supo cuidar, todo hay que decirlo, pero que le permitió fichar por una multinacional, Columbia Records, y ganar pasta a espuertas. Su onda expansiva continuó varios años influyendo en la forma de construir sus siguientes trabajos, Ixnay on the Hombre (1997) a la cabeza, y les granjeó una popularidad que no podemos decir que no merecieran.

Al fin y al cabo dieron con un estilo que huía de lo pacato y que logró reactivar una fiereza que con la muerte de Kurt Cobain y la institucionalización de la escena de Seattle y sus satélites corría serio peligro de extinción. Lo que manda en este disco es una rítmica inexorable, un galope que deja sin resuello y que acompañan de ese estilo gritado de Dexter Holland al micro, el cual no se guarda nada desde que empieza la canción. También han aprendido a jugar con los matices en medios tiempos más currados, que son la auténtica novedad en su forma de escribir. De hecho, los tres singles extraídos del disco se ajustarían a esta descripción, ya sean las dos canciones mencionadas arriba o una "Gotta Get Away" que no por parar un poco el metrónomo deja de ser contundente.

Lo mejor de este disco, aquello por lo que siempre apetece ponérselo, es ese vértigo inextinguible al que nos somete. Esa sensación de que estamos en medio del vórtice sin poder salir. No hay solos en él. Eso es algo de lo que siempre han huido los californianos. Simplemente canciones bien construidas y mejor despachadas por parte de un grupo absolutamente on fire. Lo malo es que ni acabo de entender dónde está lo bueno de esos interludios con esa voz en off que acaba por irritarme, ni logran mantener mi atención durante todo el metraje. Sí, al final todo se acaba desinflando un poco. Algo que se podía haber corregido con una ligera poda. Por eso este clásico, para mí, lo es un poco menos de lo que debería.

★★★☆☆

1 Time to Relax 0:25
2 Nitro (Youth Energy) 2:26
3 Bad Habit 3:43
4 Gotta Get Away 3:53
5 Genocide 3:31
6 Something to Believe In 3:17
7 Come Out and Play 3:17
8 Self Esteem 4:17
9 It'll Be a Long Time 2:43
10 Killboy Powerhead 2:02
11 What Happened to You? 2:12
12 So Alone 1:17
13 Not the One 2:55
14 Smash
    - Smash 2:52
    - [spoken outro] 0:13
    - Genocide (Reprise) 1:00
    - [silence] 5:02
    - Come Out and Play (Reprise) 1:32

Total: 46:37

Xxx

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martes, 23 de enero de 2024

Comienza la cuenta atrás

Ignition (The Offspring, 1992)

L.A. PUNK. Esto es defnitivamente otra cosa. El avance respecto a su debut en este segundo intento es aplastante. No hay más que dejarse vapulear por esa entrada con todo que es "Session". En la calidad de su producción, su ritmo imparable y sus armonías vocales al límite encontraremos los suficientes motivos como para colocar a este disco como su auténtico debut. No, no engañan con un título que apela a la aceleración infernal para alcanzar las estrellas en cuestión de segundos.

También hay momentos en los que prima el matiz y la mesura de la melodía y una cierta pausa. Véanse los acordes inflamados de "Dirty Magic", que parecen sacados directamente de ese "Come As You Are" con el que Nirvana se merendó el mundo un año antes, pero que acaban ofreciendo una nueva perspectiva entre el post-punk y el gótico sureño.

Ignition se coloca sin problemas en el pódium de las obras esenciales del combo. Su combinación entre el frenesí eléctrico y la melodía gritada pero controlada se convertirían en marca de la casa para siempre. Aquí, eso sí, dicha mixtura aparece en un estadio primitivo en el que sorprende que ya podamos apreciarla plenamente conformada y con un nivel de artesanía que, por encima de detallismos, solo puede surgir del nervio y el ansia del que se quiere comer el mundo. No nos va a salvar la vida, de acuerdo, pero el segundo disco de Offspring ya es una cosa muy seria.

★★★☆☆

1 Session 2:32
2 We Are One 3:59
3 Kick Him When He's Down 3:16
4 Take It Like a Man 2:55
5 Get It Right 3:06
6 Dirty Magic 3:48
7 Hypodermic 3:21
8 Burn It Up 2:42
9 No Hero 3:22
10 L.A.P.D. 2:45
11 Nothing From Something 3:00
12 Forever and a Day 2:37
Total: 37:23

domingo, 21 de enero de 2024

Ganas de dar por culo

The Offspring (The Offspring, 1989)

L.A. PUNK. No se me ocurre ninguna canción más insulsa que "Jennifer Lost the War". No digo que no las haya, que las habrá, pero no me viene a la mente inmediatamente. Pues con tamaña introducción se podrán imaginar que es bastante difícil engancharse al primer largo de The Offspring. Un disco donde los angelinos arremeten de cabeza contra la música con los patrones gritones e histriónicos que les harían famosos en el mundo entero, pero sin la convicción que descargarían en obras posteriores. 

No esperen novedades efervescentes que te reconcilien con el arte de tragarse un pedrusco detrás de otro en busca del santo grial. No las esperaba, pero al menos tenía la loca esperanza de encontrarme con ese temazo que me hiciera saltar sin poder parar. Pues tampoco. Por supuesto, para hacerlo todo más indigesto, la producción también brilla por su ausencia. Como el gusto en el diseño de una portada que no les agradó ni a ellos. Eso dijeron cuando decidieron cambiarla aprovechando la reedición del disco para sacar tajada del éxito cosechado a raíz de ese Smash (1994) que les catapultaría a la fama instantánea. A veces sucede que si una banda no consigue trascender, es por algo. The Offspring en sus comienzos no tenían prácticamente nada que ofrecer. Para olvidar.

★☆☆☆☆

A1 Jennifer Lost the War 2:35
A2 Elders 2:11
A3 Out on Patrol 2:32
A4 Crossroads 2:48
A5 Demons 3:10
A6 Beheaded 2:52
B1 Tehran 3:06
B2 A Thousand Days 2:11
B3 Blackball 3:24
B4 I'll Be Waiting 3:12
B5 Kill the President 3:22
Total: 31:23

Como he dicho arriba, descontentos con la portada de la edición original, la cambiaron en la reedición del álbum en 1995 y así la han dejado. No solo no les gustaba, sino que también les dio problemas en su momento, ya que algunas tiendas se negaron a vender el disco por el dudoso gusto de su funda.

A esto habría que añadir la mención especial de la censura que sufrió un tema tan problemático como "Kill the President". Además de no ser reproducido en multitud de emisoras y provocar que en un programa de TV el presentador rompiera una copia del disco ante la audiencia, la canción fue suprimida en todas las reediciones posteriores a 2001. Una muestra definitiva de que no siempre se avanza conforme lo hace la historia. A veces, más bien, parece que involucionamos.