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lunes, 9 de enero de 2017

Abriendo la brecha

The greatest good you can do for another is not just to share your riches but to reveal to him his own.
Read more at: https://www.brainyquote.com/quotes/authors/b/benjamin_disraeli.html
The greatest good you can do for another is not just to share your riches but to reveal to him his own.
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Disraeli Gears (Cream, 1967)
 

 
BLUES ROCK PSICODÉLICO. “The greatest good you can do for another is not just share your riches, but to reveal to him his own.”

― Benjamin Disraeli

En su segundo trabajo, Cream reducen las versiones y se entregan a la causa de la psicodelia con esfuerzos redoblados. El resultado, su obra maestra, la destilación más perfecta posible de sus poderes compositivos e interpretativos. La portada habla con claridad meridiana. El exceso de la era de Aquarius sigue mandando, aunque esto en nuestro power trío favorito, con permiso de la Experience, se traduce en electricidad, blues y un puntito de locura que, aquí al menos, sí fue genial.

Si en el primero sonaban desbordados y frescos como la hierba recién cortada, aquí se dan un segundo para la pausa y son capaces de sorprender con ideas compositivas novedosas y casi experimentales, clásicos imbatibles como "Sunshine of Your Love" o "Strange Brew", o un uso y abuso antológico del wah-wah ("Tales of Brave Ulysses") que anticipaba la barbarie de "White Room" en el siguiente álbum. Sumemos riffs marca de la casa para la eternidad en "SWLABR", sublime desolación eléctrica en "We're Going Wrong" o rock & roll clásico y delicioso en "Take It Back" y nos sale un discazo digno de ser conservado para la eternidad. Solo por este trabajo Cream ya merecerían su estatus.

Y eso a pesar de meteduras de pata como "Mother's Lament" que, siendo honestos, junto con el desliz de Ginger Baker, "Blue Condition", resultan al final graciosos desbarres que de alguna forma suman y son hasta apreciables en su idiotez. No sé si desengrasan, hacen reír o tirarse de los pelos, pero no me molestan, que ya es mucho. Esto es tan bueno que hace falta mucho más para hacerle daño. Y su aura crece y crece con los años. ¿No es maravilloso?

★★★★

A1 Strange Brew
A2 Sunshine of Your Love
A3 World of Pain
A4 Dance the Night Away
A5 Blue Condition
B1 Tales of Brave Ulysses
B2 SWLABR
B3 We're Going Wrong
B4 Outside Woman Blues
B5 Take It Back
B6 Mother's Lament

Total: 33 min.

Benjamin Disraeli fue primer ministro británico a finales del siglo XIX. Pieza clave en el desarrollo del Partido Conservador en las islas, también fue un reconocido novelista, llegando a escribir incluso durante sus años como jefe de gobierno.

Sin embargo, el título del disco tiene poco que ver con él. Fue un simple malentendido cuando en una conversación sobre bicicletas de carreras, uno de los roadies del grupo dijo "Yeah, Disraeli gears" en lugar de derailleur gears (cambio de marchas). Un error delicioso que se convirtió en el título de uno de los discos más icónicos de los años 60.

domingo, 8 de enero de 2017

La crème de la crème

Fresh Cream (Cream, 1966)


BLUES ROCK PSICODÉLICO. Cream fue el supergrupo por antonomasia. Admirados por Stravinsky y Bernstein, ahí es nada, dominadores del escenario y el instrumento, marcaron la senda a seguir. Led Zeppelin y la Experience de Hendrix reventaron contadores en todos los aspectos, pero Cream estaban ahí antes poniendo los puntos sobre las íes e indicando por dónde había que ir a la hora de mezclar el blues con la electricidad más bestia.

La influencia de este power trío no puede ser más grande. Sobre todo teniendo en cuenta la exigua discografía que dejaron antes de partir peras. Este es su primer zarpazo y en él ya demuestran una autoridad aplastante. El diálogo entre la voz de Jack Bruce y la guitarra superlativa de Eric Clapton es un espectáculo. Como también lo es la batería cataclísmica y elegante de ese titán que fue Ginger Baker. Cream deja claro desde el origen que se puede ser un virtuoso y hacer una música carnal y atractiva, necesaria por encima de acrobacias huecas y prescindibles. Para mí estos dos años que estuvieron juntos es el momento más valioso de la carrera de Mano Lenta, si no por maestría guitarrística sí por canciones memorables.

Su rock está bien hundido en el fango del blues, eso es más que perceptible, aunque lo dotan de un barniz psicodélico que es a la vez ligero y evidente. En la primera parte del álbum se desfogan en sus desvaríos ácidos para centrarse en el arte de la tradición en la segunda, donde juguetean de manera implacable con clásicos del blues tanto tradicionales como con nombre y apellidos. Ahí es donde demuestran que su insolencia no tiene límites y apabullan al reventar joyas como "Spoonful", "Cat's Squirrel" o "Rollin' and Tumblin'". El cierre viene con "Toad" que si no es el primer solo de batería grabado como canción propiamente dicha por ahí andará. A pesar de que sirve para admirar el poder de Baker en los tambores la veo algo cargante. Podían haber redondeado mejor la cosa, pero tampoco afecta a un estreno demoledor del que tomar muy buena nota. Cosa que hicieron muchos, por supuesto.
 
★★★★☆
 
A1 N.S.U.
A2 Sleepy Time Time
A3 Dreaming
A4 Sweet Wine
A5 Spoonful
B1 Cat's Squirrel
B2 Four Until Late
B3 Rollin' and Tumblin'
B4 I'm So Glad
B5 Toad
 
Total: 38 min.
 

domingo, 20 de noviembre de 2016

perVERSIONES #25: el cruce del diablo

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Cream engullen el clásico de Robert Johnson para abrir la segunda rodaja de su maravilloso "Wheels of Fire" (1968). "Crossroads" en directo en el Fillmore East arrebatada al bluesman por antonomasia a base de guitarrazo y tentetieso en una interpretación para la historia. El blues se arrima al rock definitivamente y su matrimonio queda sellado por este beso negro, salvaje y brutal en el cruce de caminos donde Johnson se encontró al diablo. Lo demás es historia.

sábado, 13 de febrero de 2016

¡Rueda, fortuna!

Wheels of Fire (Cream, 1968)


BLUES ROCK PSICODÉLICO. No sé si este fue el primer disco en combinar grabaciones en estudio y directo. Sí que fue el primer álbum doble en alcanzar el disco de platino con sus ventas y en cierta forma fue el paradigma en el que se miraron, con mayor o menor fortuna, otras grabaciones "insignes" como "Ummagumma" (Pink Floyd, 1969), "Rattle & Hum" (U2, 1988) o "New Adventures in Hi-Fi" (R.E.M., 1996), por decir unas cuantas.

Es este formato un asunto a menudo problemático. En primer lugar, casi obliga a llenar un LP doble, y todos sabemos que eso puede acabar resultando pesadete en grado sumo para el oyente. Lo cierto es que pocas veces se ha dado tan bien en el clavo como en este clásico que nos ocupa. Ninguno de los discos mencionados anteriormente alcanza a rozarlo ni en calidad ni en aura ni en perdurabilidad.

Wheels of Fire está entre los favoritos de siempre para el fan de Cream. No me extraña. Tiene una fuerza mastodóntica que fluye borboteante a partir de un sonido inmenso. Yo prefiero la concreción de Disraeli Gears (1967), pero reconozco la valía de estas piezas de blues máximo. "White Room", "Sitting on Top of the World", "Deserted Cities of the Heart" son clasicazos por derecho, y están entre lo mejor que compusiera/adaptara la banda británica.

En cuanto al disco en directo, no tiene desperdicio, a pesar de pecar de exceso. Cuatro canciones para llenar un LP no me parece el colmo de la síntesis, cierto, pero no reconocer la fuerza atávica de "Crossroads" o la suprema "Spoonful" siempre será injusto. Como también hay que reconocer que a la dupla final llego algo cansado ya. Disfruto en lo que vale ese ejercicio visceral a la armónica por parte de Jack Bruce, que es "Traintime", y me cuesta bastante más ese leviatán que surge de las profundidades de la batería de Ginger Baker con el que echan la persiana. No, cerrar un disco con dieciséis minutos de solo de batería no refresca ni deja ganas de repetir.

Tiene sus peros, mas Wheels of Fire es un disco genial. Una obra que merece el aura que el tiempo le ha otorgado. Un clásico esencial si te gusta el blues bestia que se fabricaba en las islas a finales de los 60. Ese rock psicodélico de raíz negroide que no acabará de maravillar al purista, pero que ha escrito páginas imborrables en la cultura popular. Esta es una de ellas y conviene revisarla de vez en cuando, porque Cream fue un grupazo y obras como esta contribuirán a que eso no se olvide jamás.
 
★★★★☆
 
In the Studio
A1 White Room 4:56
A2 Sitting on Top of the World 4:56
A3 Passing the Time 4:31
A4 As You Said 4:19
B1 Pressed Rat and Warthog 3:13
B2 Politician 4:11
B3 Those Were the Days 2:52
B4 Born Under a Bad Sign 3:08
B5 Deserted Cities of the Heart 4:36
 
Live at the Fillmore
C1 Crossroads 4:13
C2 Spoonful 16:44
D1 Traintime 6:52
D2 Toad 15:53
Total: 80:24
 
Lo más curioso del disco es el segundo volumen, el cual muestra las habilidades instrumentales de los tres miembros del grupo. Y no es casualidad, ya que el productor, Felix Pappalardi, se empeñó en elegir estos cuatro temas para dejar constancia de la versatilidad y la potencia inigualable del trío. 
 

Así, la cara A deja bien claro el virtuosismo de Eric Clapton y en la B podemos disfrutar de esa combinación irresistible entre la armónica y la voz de Jack Bruce (aliento sobre el micro incluido) junto al poder ilimitado de Ginger Baker a los tambores. Mitos por derecho propio regalando al mundo sus mejores virtudes.

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