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martes, 1 de septiembre de 2020

No, no es el delfín

Flipper

San Francisco, CA, USA

Los californianos empezaron su andadura en 1979 y siguieron como buenamente pudieron hasta mediados de los 90. Este constituiría su periodo "clásico", aunque se reunirían en 2005, llegando a sacar un disco de estudio en 2009 con Krist Novoselic (Nirvana) al bajo. Este instrumento precisamente ha sido el que más gente ha tocado en una banda cuyo núcleo duro lo han formado Ted Falconi a la guitarra, Bruce Loose a la voz y bajo ocasional y Steve DePace a la batería.

Precisamente este componente errático va que ni pintado a un grupo que se caracteriza por su agresividad y un nihilismo militante. Una banda en la que Falconi siempre ha hecho lo que ha querido con la guitarra, cosas contra natura que no creo que nadie haya hecho nunca antes que él, para sacarle esos berridos del averno tan característicos. Cosa que ha podido hacer porque la base rítmica era la que se encargaba de dar forma a tamaño amasijo, una madeja de tripas y casquería aderezada con los esputos deformes del vocalista de turno, casi siempre Bruce Loose y en los últimos tiempos todo un David Yow  (The Jesus Lizard).

Su influencia fue capital en las múltiples aristas del rock duro. Desde el noise al grunge, pasando por el post-hardcore e incluso el sludge metal, los que le deben algo al punk al ralentí de este grupo son muchos más de los que imaginamos. Melvins, R.E.M., Black Flag, Nirvana, Mudhoney... la lista de adoradores de Flipper es larga y prestigiosa. Puede que nunca encontraran su sitio entre el gran público. Cuatro discos de estudio en casi treinta años no es que sea una cosecha impresionante, pero entre la profesión y los entendidos, Flipper siempre será una banda capital que ha hecho una música que a nadie se le había ocurrido antes. Ahí es nada.

DISCOS RUID0

ARTISTAS RELACIONADOS

  • Nirvana
  • The Minutemen
  • The Jesus Lizard


Punk lacerante

Album: Generic Flipper (Flipper, 1982)

NOISE PUNK. Flipper redujeron el punk a escombros y con los cascotes edificaron una cosa infecta, contrahecha y llena de agujeros y detritus. Para comprobarlo, nada mejor que su debut, un álbum que suena a corrosión y a veneno. Un disco dominado por la electricidad más encabritada y el ruido más salvaje, pisoteado por una vibración llena de graves y en el que los riffs juegan con una lentitud sepulcral.

En las canciones domina siempre una base rítmica que es la que da cierta forma a las piezas. La guitarra va por su cuenta en un continuo e indefinible cortocircuito que amenaza con reventarte los tímpanos. Y la voz se limita a soltar soflamas y erupciones asesinas sin acercarse ni de lejos a algo que se parezca a una melodía. Ingredientes, como ven, que solo podrán satisfacer a los más adictos a toda aberración sónica hecha con las tripas más purulentas.

Un artefacto que influiría desde el underground a gente muy diversa. De Melvins a R.E.M., de Nirvana a Black Flag, muchos son los que deben la vida a este grupo y a este disco. Los Melvins, sin ir más lejos, han confesado que con Flipper aprendieron que se puede hacer punk sin tocar rápido. Y a partir de estos estertores se puede rastrear lo que era o iba a ser el noise rock, el post-hardcore, el grunge y hasta el sludge metal. Demasiados infectados como para no temer la carga viral de un álbum incontestable e ineludible si pretendes entender todas las jugosas facetas del rock más duro.

A1 Ever 2:54
A2 Life Is Cheap 3:55
A3 Shed No Tears 4:20
A4 I Saw You Shine 8:25
B1 Way of the World 4:18
B2 Life 4:39
B3 Nothing 2:18
B4 Living for the Depression 1:22
B5 Sex Bomb 7:45
Total: 39:56

No me digan que la carátula de este disco no tiene algo. Y no es que avasalle por un barroquismo artístico sin parangón, pero en su minimalismo, en ese toque de neutralidad absoluta que le da la simpleza de un fondo sólido en amarillo y una tipografía elegante y sencilla de lineas rectas, consigue que nos detengamos en ella. Debe ser por lo hartos que estamos de estímulos en un mundo que va a 1000 por hora, pero por lo que sea no somos los únicos que apreciamos la limpieza y la sencillez. 

P.i.L., adrede o no, pareció inspirarse en esta portada de Flipper para su "Album" (1986) (También llamado "Cassette" o "Compact Disc", según el formato). Y en ambos grupos, el contraste entre el orden y la estructura equilibrada de su envoltorio y lo rugoso de su música, acaba fabricando un todo tan personal como adictivo. Pop art saliendo por el desagüe.