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sábado, 17 de noviembre de 2018

Más veneno para nuestras venas


'Arachnophilia' (Slint, 2005) [BOOTLEG]
 
MATH ROCK. No se trata de disfrutar del sonido, ni del placer del tesoro escondido. Esto es sólo una excusa para prolongar nuestra adicción con un nueva dosis. Pequeña, de las que no sacian, pero un ejemplo de la magia que Slint fueron capaces de conjurar.

El artilugio en realidad se las trae. Unas cuantas tomas en directo tan crudas que hacen daño en todos los sentidos, una canción de David Pajo en solitario mutilada en el mejor momento y un tema de Heavy Vegetable con el que homenajean, o eso parece, a los de Kentucky. Poco o mucho, eso no puedo decidirlo. Sólo que a mí me vale, aunque sólo sea a ratos y de un solo trago.

Bonito, curioso, innecesario.

★★★☆☆

1 Compassion for M (by David Pajo)
2 Pam (Live)
3 Slint on 4 (by Heavy Vegetable)
4 Rhoda (Live)
5 Cortez the Killer (Live)

Total: ?

viernes, 16 de noviembre de 2018

Endless Nameless

Slint
(Slint, 1994)
 
 
MATH ROCK. Despedida oficial con o sin pretenderlo. Y con trece minutos repartidos en dos canciones sin título, como el EP. Esto es lo último que publicaría Slint en su precaria existencia, aunque en realidad el disco salió después de su disolución. Dos temas que encima fueron grabados por Steve Albini en las sesiones de su disco de debut allá por 1989. A nadie debe extrañarle la jugada. El grupo cierra el círculo con la lógica y la matemática con la que siempre habían fabricado su música.

El último espasmo de los de Louisville acaba siendo un postre suculento como pocos. La demostración de que el grupo no triunfó por el reparto injusto de vitolas con el que la industria agasaja a sus alumnos más aventajados. El mundo no estaba preparado para ellos. Al menos el mundo gris y vulgar en el que triunfan las medianías de siempre. Entre los gourmets musicales la cosa cambia. Ahí sí que crearon escuela.

No es de extrañar. Todo queda más que claro con estos dos temazos de rock al ralentí, de psicodelia interior. Dos piezas instrumentales, rugosas, ásperas y gozosamente tenebrosas. Toda una celebración de la catarsis de la electricidad y del poder sanador del silencio. Un disco que arde y se consume en volutas humeantes y siempre deja con ganas. Un regalazo abrumador. 
 
★★★★☆
 
A Glenn
B Rhoda
 
Total: 13 min.

miércoles, 14 de noviembre de 2018

El más allá del rock de adamantio

Tweez (Slint, 1989)
 
MATH ROCK. Steve Albini registra para la posteridad el estreno de estas luminarias del rock de fin de milenio. Así me gusta llamarlos a pesar de que este debut se encuentre todavía en la década de los 80. Será porque lo que se escucha me trae a la mente otras cosas, las mil revoluciones que reventarían en los 90 en el ámbito de la música más intensa y a la vez intimista.

El productor de Chicago merece una vez más todo el crédito por el que se le reconoce. Sin embargo, no diría que es el máximo culpable de esta conflagración de guitarras trepanadoras, ritmos reptantes y aguijoneos vocales sin ánimo melódico alguno. El grupo estaba explorando terreno poco transitado y abriendo las puertas del hardcore más cerrado para convertirlo en lo que iba a ser el post-hardcore que acabaría engullendo al género madre.

También habría que destacar unos conatos progresivos mezclados con una rítmica entre primitiva y funkoide, lo que les daba un aire amenazante y extraño. No eran un grupo instrumental, pero los recitados escasos y desperdigados parecían proponer lo contrario. En cualquier caso, a lo que hace Brian McMahan no se le puede llamar cantar, eso por descontado. Tampoco es que le haga falta eso a un disco fundacional, importante y agreste. Un placer metronómico que requiere de toda la atención del oyente. Y eso no siempre está disponible, seamos sinceros.

★★★☆☆

Bemis
A1 Ron 1:55
A2 Nan Ding 1:48
A3 Carol 3:40
A4 Kent 5:48
Gerber
B1 Charlotte 4:29
B2 Darlene 3:05
B3 Warren 2:32
B4 Pat 3:35
B5 Rhoda 2:36
Total: 29:28

jueves, 4 de junio de 2009

Suena a tierra de arañas...

Spiderland (Slint, 1991)
 

MATH ROCK. Slint fue una banda tan efímera como atrayente. Tan solo han dejado un par de discos largos y un EP, pero su influencia ha sido enorme en el rock de finales del siglo XX y principios del XXI. Los de Louisville se han llevado a su terreno a Black Sabbath, Sonic Youth y Gang of Four para crear un sonido oscuro, seco, matemático en sus estructuras y dinámicas.

Dice la leyenda que el título de este álbum viene de un comentario del hermano pequeño de Brian McMahan. "Esto suena a tierra de arañas", debió decir tras escucharlo. Y la definición le va que ni pintada a un álbum maldito que siempre generará un influjo dominante y obsesivo en todo aquel que se quiera dedicar a la música desde su lado más onírico, esquemático, resquebrajado o blindado. Se ha dicho mucho sobre el inmenso caudal de este disco como fuente de donde beben muchas bandas y estilos. Que si slowcore, que si math rock, que si post-rock… Todo es cierto, pero a la vez hay que defender la valía del disco como obra maestra de por sí. No es solo un manual de referencia indispensable, es, ante todo, una experiencia sonora y poética de un nivel aterrador.

Son solo seis cortes. Seis temas y solo una manera de desarrollar un rock anguloso y poliédrico, de patrones obcecados y variaciones leves pero definitivas. Una música fría y acuosa, sin brillo, vidriosa. Telarañas y cuchillos que amenazan con invadir tu sueño. Pesadillas que florecen en una noche de invierno. Pesadillas como el crimen apenas esbozado y el deseo hiriente de "Good Morning, Captain". Por más que la escuches, no dejarás de sentir el cosquilleo en la nuca al oír el grito pavoroso de "I miss you!", como anegado por el terror. Y es que hay cosas que siempre van a helarte la sangre.

★★★★

1 Breadcrumb Trail 5:55
2 Nosferatu Man 5:34
3 Don, Aman 6:28
4 Washer 8:50
5 For Dinner... 5:05
6 Good Morning, Captain 7:39

Total: 39:31

Las dificultades y el estrés del proceso de grabación (el álbum se grabó en cuatro días) hizo mella en las mentes de los miembros del grupo. Son abundantes los rumores de ingreso en instituciones mentales durante ese tiempo. En realidad solo se tiene constancia de una. Las otras, eso, nos las imaginamos.

David Peschek de The Guardian comparó "Good Morning, Captain" con el "Stairway to Heaven" de Led Zeppelin. "Si es que es posible imaginar "Stairway to Heaven" despojada de su pomposidad", añadió. La canción se basa en el poema "The Rime of the Ancient Mariner" de Samuel Taylor Coleridge, pero si esperas algo ampuloso, alambicado o envarado, vas listo. Su mejor canción no puede estar más en las antípodas de todo ese artificio.