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sábado, 15 de agosto de 2020

El duende lisérgico

Syd Barrett
Cambridge, GBR, 1946 - 2006

Syd Barrett es una figura clave en el desarrollo de la psicodelia en las islas durante ese periodo irrepetible que fue el cambio de década entre los 60 y los 70. Con Pink Floyd enseñó al mundo el poder de la electricidad y el ácido para crear minisinfonías con alma pop y agitadas por las visiones psicotrópicas entre lo infantil y lo perverso.

Se empecinó en dotar de seriedad a la locura y fue este desequilibrio mental el que lo encumbró como un creador poderoso y único, pero también el que acabó por consumirlo entre medicación e instituciones mentales. Con Pink Floyd no pudo más que grabar un puñado de singles y un álbum completo, el debut, un clásico inmarcesible. También participó en algún tema del segundo, pero eso fue todo. Después una breve y errática carrera en solitario con otro puñado de joyas que atestiguaban su genio. Y ya está.

Un par de discos a su nombre bastaron para alimentar una leyenda que aún hoy sigue vigente. Falleció en 2006 a los 60 años. Uno de esos casos de artista influyente con una carrera corta e intensa. Creo que nadie ha inflamado tantas almas con tan poco material. Y eso, creo yo, es la tan cacareada genialidad.

DISCOS RUID0
  • The Madcap Laughs (1970) 🌟🌟🌟
  • Barrett (1970)
  • Opel (1988)
ARTISTAS RELACIONADOS
  • Pink Floyd
  • Roger Waters

miércoles, 25 de marzo de 2009

loco en el coco/insane in the brain

En la historia del pop se han sucedido los casos de artistas de creatividad desbordante que coincidía con un estado mental, digamos, no demasiado estable. Los casos han sido numerosos, y por supuesto solo conocemos los más célebres. Los nombres que aquí propongo no son casos escondidos dentro del imaginario colectivo. Se trata de los de siempre, sí, pero puede que haya alguno por ahí que no los conozca. Por si acaso, allá van.

Syd Barrett (1946 - 2006)



El duende ácido que liderara a los primeros Pink Floyd siempre fue acusado de un comportamiento errático y ha llegado a ser calificado por sus conocidos como un ser intuitivo y frágil. Consecuencias del abuso del ácido o no, esto no sería suficiente para llamarlo loco, o mejor, mentalmente inestable. No, además de todo esto, Barrett sufrió esquizofrenia. Ya fuera por predisposición genética o ayudado por sus excesos y situaciones de estrés, toda esta locura es palpable en su obra.

Sin ser demasiado técnicos podremos detectar desviaciones en temas intrigantes y sugerentes como "Astronomy Domine" o "Bike" de 1969.

Brian Wilson (1942 - )



El líder de los Beach Boys también ha sufrido episodios de enfermedad mental. Tras el triunfo de Pet Sounds (1966) el californiano vio cómo se paralizaba la gestación de su mastodóntico proyecto ulterior, SMiLE. Según se cuenta, esta creatividad que le ardía en el cerebro junto al nacimiento de su primer hijo en 1968, fueron el detonante de un largo proceso de esquizofrenia o trastorno bipolar (no queda claro en las fuentes consultadas qué es lo que tení
a Wilson). Tampoco podemos olvidar el papel de las drogas en esta enfermedad. No creo que el introducirse en la cocaína por esas fechas ayudara precisamente.

En cualquier caso, Brian
Wilson es considerado uno de los compositores más grandes del rock norteamericano como atestigua su amplia producción con los Beach Boys. En cuanto a su faceta en solitario, habría que destacar que el proyecto inacabado, SMiLE, cristalizó de manera oficial en 2004. El disco, aunque grabado casi 40 años después, está pleno de brillo pop y aunque se trata de ideas algo sobrevaloradas, muestra en buena medida el talento obtuso y desquiciado de un creador mayúsculo dentro de eso que llamamos pop-rock.

Daniel Johnston (1961 - )




Este es sin duda un caso peculiar. Un cantautor pop auténticamente bizarro en su forma de cantar (un agudo que o te engancha para siempre o te irrita hasta la muerte), en sus melodías a la vez atractivas y retorcidas, y en lo casero de sus propuestas (empezó grabando cassettes a las que diseñaba la portada). Debido a esto último, el sonido de sus discos es deliciosamente amateur. Como tu vecino del quinto, con la peculiaridad de una enfermedad mental que lo mismo que lo ha ayudado a crear delicias cósmicas, le ha torturado hasta afirmar cosas como,

"Creo en Dios y ciertamente creo en el demonio. Hay ciertamente un demonio, y sabe mi nombre".

Con esta frase se abre el imprescindible documental sobre su vida titulado The Devil and Daniel Johnston. Es uno de los mejores documentos para apreciar el grado de locura e inspiración que desborda este personaje. También podemos apreciarlo en cualquiera de sus canciones como por ejemplo, "King Kong". Un incomprendido y perseguido. ¿Como él?




Sus estancias en instituciones mentales han sido prolongadas como el caso que nos sigue. No podía olvidarme del panorama patrio con el "gran" Manolo Kabezabolo (1966 - ), cantautor punk cuyos ataques esquizofrénicos lo retuvieron en un centro psiquiátrico hasta el año 2000. Daba conciertos gracias a los permisos que obtenía para pregonar su evangelio con temas tan suculentos como el pelotazo, "El aborto de la gallina", la prueba irrefutable de que Spain is different, pero no tanto.

viernes, 16 de enero de 2009

Syd Barrett: el duende ácido


La historia es (más o menos) conocida. Fundador de Pink Floyd, solo participó en la gestación del mítico The Piper At the Gates of Dawn (67) y en un par de temas de A Saucerful of Secrets (68). No queda muy claro si dejó la banda o lo echaron. Sus drogas y su genio fueron tal vez demasiado para el resto del grupo. Fuera un motivo fundado o una excusa para apartar el genio que eclipsaba los "talentos" de David Gilmour, el caso es que desde que Syd dejó de aportar su magia en Pink Floyd el combo derivó a otra cosa. Como sabemos se acabó convirtiendo en ese dinosaurio superinflado de rock sinfónico y dejó a un lado el sentido del humor taimado y los acordes maliciosos que empezaron insuflando en temas míticos como "Astronomy Domine", "Interstellar Overdrive" o "Bike".

Pero esto no pretende ser la historia de Pink Floyd (dios me libre). El caso es que Barrett tuvo que esperar hasta 1970 para grabar su primer LP en solitario. Se trata del enorme The Madcap Laughs, una obra que deja claro que su talento daba para mucho. A través de letras oníricas y juegos de palabras enrevesados nos golpea con los hilachos de un trabajo de apariencia simple y folky y núcleo complejo y fascinante. La idea de dejar los arreglos en los huesos y las canciones en poco más de demos resultó fantástica. En esos harapos es donde Syd Barrett se nos presentaba en to
do su esplendor. Esa era la desnudez perfecta para su locura.




Algunas gemas del álbum:

- Terrapin
- Dark Globe
- Octopus




El siguiente LP perdió algo por abandonar esta senda. Aunque también magnífico, Barrett (71), apostó por unos arreglos más cuidados que, salvo algún momento donde los teclados y las acústicas logran trazar paisajes que hechizan, restan encanto a una (anti-)estética muy lograda en su debut.

Por supuesto, sigue clavándolo en clásicos como "Baby Lemonade", "Gigolo Aunt" o "Wined and Dined".


A estos dos discos se reduce su obra oficial. Habría que mencionar también una colección de descartes de las sesiones de esos dos años, Opel (89). Aunque dirigida en principio para el seguidor hardcore, también es más que interesante.

"Bob Dylan Blues"

Syd se retiró de la actividad musical tras la grabación de estos dos discos. Él mismo optó por un estado de reclusión casi absoluta que se convirtió en la mejor forma de alimentar su leyenda. Influyente y visionario como pocos supo traducir su locura en lucidez infinita y así tuvo una carrera tan breve como sólida y fascinante. Murió tras años de convivencia con la diabetes en 2006. Tenía 60 años.